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viernes, 16 de febrero de 2024
Frans Vanderhoff el hijo adoptivo de Barranca Colorada y el que sacó de la miseria a los pueblos de la sierra mixe a través de UCIRI
Frans Vanderhoff el hijo adoptivo de Barranca Colorada y el que sacó de la miseria a los pueblos de la sierra mixe a través de UCIRI
* El sacerdote recibió el Premio Nacional de Promoción de Agricultura Orgánica y Comercio Justo
Gerardo Valdivieso Parada
Cd. Ixtepec, Oax.- Con sus cinco doctorados, uno en economía política y otra en teología, Frans Vanderhoff Boersma dice que sus niveles de estudio les da igual a las gallinas a que les reparte maíz todos los días en el patio de su casa en Barranca Colorada, mientras fuma sin pena un cigarro a sus ochenta y tres años.
Como un patriarca, su pequeño cubículo en la oficina de UCIRI en Ixtepec está ubicado al fondo, a diferencia de los empleados y directivos que trabajan en sus computadoras, sólo acumula papeles en su mesa de trabajo en donde se puede apreciar un cenicero muy usado, un bote de suero y paquete de galletas.
“Dar de comer a los que tienen hambre” es la sencilla frase que el sacerdote holandés resume su misión cristiana, bajo esa premisa llegó a la zona de más miseria en la región del istmo: la sierra mixe-zapoteca, donde organizó a los campesinos para crear la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo de Tehuantepec (UCIRI).
Dos cosas le sirvieron al “sacerdote obrero” para organizar a los cafeticultores zapotecos, mixes y chontales de las montañas para saltarse a los intermediarios y coyotes y comerciar el grano de café a los países de Europa: el ser de una familia campesina humilde que sembraba trigo y papas -de niño aprendió a ordeñar las diez vacas de su casa- y su conocimiento de economía.
Llegó a México en 1973, huyendo del golpe militar del general Augusto Pinochet en Chile en donde trabajaba en una mina de cobre, al igual que miles de refugiados llegó a la ciudad de México sin papeles y perseguido por los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que le pusieron dos veces una pistola en la sien.
Gracias a la intervención del obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, y la ayuda del entonces secretario de gobernación, Jesús Reyes Heroles, puso en reglas sus papeles para su estancia en la capital del país, en donde trabajó como obrero en la industria de automóviles en la planta de Ford “haciendo ejes traseros”.
El mismo obispo le comunicó que ya no podía protegerlo en la ciudad de México, y le informó que tenía que trasladarse a Tehuantepec, en donde ya había hablado con el obispo de la Diócesis, Arturo Lona Reyes.
Llegó al Istmo en octubre de 1980, en donde bastaron cinco minutos para entenderse con el obispo de los pobres, ya que estaban en la misma línea el lado social del mensaje de Jesús “dar de comer a los que tiene hambre, dar de beber a los que tienen sed, visitar a los que están en la cárcel, tratar de defender los derechos inalienables de la gente: techo trabajo y tierra”.
Trabajó primero en Comitancillo, pero gracias a unos amigos que conoció en México se asentó en Barranca Colorada, pueblo que le gustó, en donde le dieron una casa en la que ha vivido a lo largo de 42 años y en donde por un tiempo sembró en cuatro hectáreas maíz, frijol, chiles y un parte de pasto en donde tuvo vacas para ordeñar y hacer queso.
Al acompañar al obispo a resolver los problemas más álgidos de la diócesis, recuerda la matanzas en la sierra chontal por límites “broncas muy gruesas en Tecpan, San Pablo y San Pedro Topiltepec, Guigolano; logramos algo por lo menos un poquito de paz que no hubiera más matanzas”, llegó a la sierra Mixe-Zapoteca en donde el obispo sabía que había “un proceso de miseria, miseria profunda”.
Al llegar a la parroquia de Santa María Guienagati que abarcaba una gran cantidad de pueblos de la sierra, ya había un grupo misionero que ya había organizado Comunidades Eclesiales de Base, en donde junto con el obispo le pidieron ponerse manos a la obra; por lo que trabajó cinco meses en las cafetaleras de Santiago Lachiguiri, en donde platicando como los “compas” se dio cuenta de la situación en las comunidades cafetaleras.
En 1981, organizó una asamblea en el templo Guevea de Humbolt, con cien caficultores en donde se quejaron sobre el problema del coyotaje, en donde los intermediarios en contubernio con los caciques de las comunidades acaparaban a precios de miseria el café, por lo que se concluyó que la solución al problema era independizarse y buscar vender con sus propios medios de manera directa el café, “así nació UCIRI”.
Después de visitar comunidades y realizar infinidad de reuniones, siete comunidades “decidieron entrarle” originalmente para organizarse y formalizar de forma legal la UCIRI. Se crearon los estatutos y muy pronto se juntaron 36 pueblos que sumaron más de cuatro mil socios, en un ejercicio inédito en México el de agrupar a tres culturas indígenas diferentes en una sola organización.
La tarea no fue fácil, tuvieron la oposición de los caciques y los coyotes que perdían su principal fuente de enriquecimiento, lo que le valió estar en la cárcel acusado de comunista, además del asesinato del 37 socios, que causó sus mayores bajas en una de sus festividades anuales en donde un grupo pistoleros ametralló la reunión.
Con sus conocimientos en economía hizo un análisis para descubrir cuál era el costo producir un kilogramo el café, preguntando sobre los costos desde la siembra y tiempo de cuidado de la planta en un período de siete años:
“Descubrimos en aquel entonces que el costo para producir un kilo de café era 92 pesos, los coyotes pagaban 37 pesos una gran diferencia, al mismo tiempo yo supe que el precio del café en el mercado que se cotiza en la bolsa de Nueva York era de 132 pesos”.
Iniciando de nada, porque no tenía ni sacos donde meter el café lograron su primera venta para la ciudad de México a 83 pesos por kilo, un precio mucho mejor a que lo pagaban los coyotes por lo que la novedad corrió como pólvora entre las comunidades de la sierra cuando se dieron cuenta que su café valía.
A partir de 1984 contactaron con organizaciones en Europa en el llamado comercio alternativo, que estaban interesados en comprar café de UCIRI por lo que empezaron a exportar inicialmente a Holanda. En 1985 la asamblea de UCIRI decidió cambiar la producción para cambiar el café convencional a orgánico, sin el uso de químicos que de por sí no utilizaban los campesinos.
En 1987, Frans Vanderhoff junto con otros socios de UCIRI viajó a Europa y en reuniones con organismos y clientes y formaron el modelo comercial “Comercio justo” que se ha convertido en un movimiento internacional que involucra a 56 países, que protege a los productores y la ecología.
Bajo este modelo UCIRI exporta a Suecia, Alemania, Austria, Suiza, Italia, Francia y Canadá llegando a exportar en cifra record hasta cuarenta contenedores alrededor de 900 toneladas de café pergamino o sea sin tostar.
Al mismo tiempo en las comunidades de la sierra se echaron a andar una serie de proyectos para mejorar la vivienda, cambiando los techos por laminas, introduciendo cocinas lorena, baños con letrina seca, e inaugurando una línea transporte cuando la gente pagaba por ir arriba de los sacos de café de las camionetas de los coyotes o transportándose a pie.
En el 2015 una plaga de roya acabó con todas las plantas de café de la organización por lo que se tuvo que resembrar las plantas de café más resistentes a la plaga y apenas están empezando las plantas su producción y cada año aumenta un poco más, actualmente se exporta apenas 300 toneladas de café que se obtiene de 200 hectáreas cuando antes era más del doble.
Actualmente el mejor negocio de UCIRI es la venta del café ya tostado para el mercado nacional por el valor agregado con una producción de cuarenta toneladas al año, dice con su tono extranjero y engrosado.
Como un elemento irónico en la punta de su escritorio hay una taza de Nescafé y se le pregunta si la transnacionales les representan una amenaza “siempre han estado, nuestros contrincantes principales son Nestle, California, pero no hacemos pleito con ellos, no nos afecta en nada”.
Se enorgullece de la organización que creó hace 40 años, porque está muy bien construido y no han podido dividirlos:
“Nestlé trató de entrar en la sierra con un programa pero la gente lo mandó al carajo, cuando tienes organización y resistencia ya puedes dominar y dejar que otros sigan aprovechando, porque el comercio justo es otro tipo de mercado, insertado en el capitalismo bruto, es un mercado democrático entre productor y consumidor, más directo”.
(https://oaxaca.eluniversal.com.mx/sociedad/reconocen-labor-de-francisco-vanderhoff-sacerdote-holandes-impulsor-campesino-en-oaxaca)
Murió Frans Vanderhoff, sacerdote holandés promotor del comercio justo
Murió Frans Vanderhoff (+13feb2024), sacerdote holandés promotor del comercio justo
Jorge A. Pérez Alfonso, corresponsal
14 de febrero de 2024
Oaxaca, Oax. Frans Vanderhoff Boersma, sacerdote católico de origen holandés que llegó a México hace más de 40 años y fundó la Unión de Cafeticultores Indígenas de la Región del Istmo (Uciri), murió en el estado de Oaxaca este martes. Fue pionero y promotor incansable del comercio justo, lo que benefició no sólo a la entidad, sino a miles de personas en diversos países.
Francisco Abardía, economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios en desarrollo rural en la Universidad Autónoma Metropolitana, reconoció el aporte realizado por Frans Vanderhoff quien, aseguró, propició el comercio justo mediante el cual empresarios comenzaron a pagar importes adecuados a productores de vegetales, frutas y sobre todo a caficultores.
Refirió que el trabajo de Vanderhoff Boersma fue de suma importancia en Oaxaca, y también en muchos otros países donde productores eran víctimas de consorcios que pagaban sus productos a bajo costo.
“Fue el padre del comercio justo y lo que hizo fue pelear en el terreno de quienes han dominado los mercados, con una idea de mercado diferente, pero en verdad en el mismo terreno de los mercados mundiales”, acotó.
Añadió que “difícilmente podemos exagerar la importancia del trabajo y la iniciativa de Frans, que podemos decir es de las más trascendentes de estos tiempos en términos de pequeños productores y su inserción en los mercados”.
Expuso gracias a esto, miles de familias pueden obtener precios dignos y estables para sus mercancías. Recordó que hace más de 20 años, el costo de un quintal de café en la Bolsa de Nueva York era de poco más de 40 dólares, de tal forma que el kilogramo se pagaba aproximadamente en un dólar, y el cafetalero no recibía ni la mitad.
No obstante, la lucha del holandés logró establecer el precio del quintal en cerca de 140 dólares, que podía ascender a 160 con diversos bonos por el tipo de grano, lo que derivó también en mayor calidad del café, pues los productores comenzaron a mejorar sus procesos.
Abardía, quien colaboró con Frans Vanderhoff, destacó que el trabajo realizado por el clérigo “fue tan exitoso que muchas de las grandes empresas entraron por cuenta propia al negocio justo, de tal forma que pudieran tener acceso a productos de alta calidad, y arrastró a todo el mercado a este modelo”.
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martes, 2 de enero de 2024
¿Honestamente confundido sobre “parejas” y “uniones”? - mike lewis 2023dic.
¿Honestamente confundido sobre “parejas” y “uniones”?
por Mike Lewis · 28 de diciembre de 2023
Desde que publiqué mi artículo sobre quienes presentan críticas deshonestas a la Fiducia Supplicans , la nueva declaración del Vaticano sobre el significado pastoral de las bendiciones, recibió un puñado de respuestas de personas que dicen que están honestamente confundidas acerca de cómo se puede bendecir a una misma persona. pareja sexual sin bendecir una unión del mismo sexo.
No entiendo por qué este es un concepto difícil, obviamente una “pareja” son dos personas que están emparejadas. Una pareja puede estar casada, comprometida o involucrada en otro tipo de relación. Una unión es un tipo de arreglo o acuerdo entre dos personas. La Iglesia Católica sólo bendice un tipo de “unión” entre una pareja: el matrimonio sacramental. Pero la Iglesia puede dar una simple bendición a una persona, a una pareja, a un grupo, a un equipo deportivo oa todo un estadio lleno de gente. La bendición Urbi et Orbi del Papa es para “la ciudad y el mundo”. La Iglesia puede bendecir a dos personas que son pareja sin sancionar todo lo que hacen, ni reconocer cada acuerdo que hacen.
Aunque creo que el documento en sí es suficientemente claro sobre la cuestión, y que los católicos más razonablemente inteligentes deberían poder entender la diferencia si leen el documento con un espíritu de receptividad y un corazón abierto, también sé que la mayoría de los católicos no lo hacer. leer el documento en su totalidad, ni están obligados a hacerlo. Para disipar cualquier confusión sobre la buena fe, presentará una explicación que creo refleja la opinión de la Iglesia sobre el asunto.
¿Cuál es el “desarrollo” en Fiducia Supplicans?
Un buen lugar para aprender sobre la distinción entre bendecir una unión y bendecir una pareja es el propio texto de Fiducia Supplicans . El cardenal Víctor Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), es el autor del documento. En su “Presentación” que aparece al inicio de la Declaración, afirma, “esta Declaración se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ningún tipo de rito litúrgico o bendición similar a un rito litúrgico que pueda crear confusión. ”. .” Sin embargo, habla de “un desarrollo real de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y los textos oficiales de la Iglesia”.
¿Cuál es este desarrollo? Los tradicionalistas y los críticos papales se apresurarán a recordar a todos que un desarrollo doctrinal no es una ruptura, sino una continuidad con la tradición . Y parece que esto es lo que está pasando aquí. Este parece estar entre los primeros documentos magisteriales que distingue entre bendiciones litúrgicas o rituales clásicas y bendiciones informales, espontáneas o simples. Una bendición clásica es formal y utiliza un texto compuesto y oficialmente aprobado por la Iglesia, como los que se encuentran en los libros litúrgicos o el Libro de las Bendiciones . La bendición nupcial rezada por el sacerdote o diácono después de que una pareja ha intercambiado votos en su boda es una de esas bendiciones. Un obispo, sacerdote o diácono da una bendición informal a las personas que la solicitan (“Padre, mañana tengo un gran examen, ¿puedo recibir una bendición?” o “Diácono, mañana iré al dentista para una endodoncia y tengo mucho miedo, ¿puedo tener una bendición?”). Esas bendiciones son comunes, espontáneas y una parte orgánica de la vida de la Iglesia. Lo han sido durante mucho tiempo.
He visto a algunos sacerdotes en las redes sociales criticar a Fiducia Supplicans con frases como: “¡Ya estamos haciendo esto de todos modos! ¿Por qué necesitamos un documento al respecto? ¿Cuál es el desarrollo? La novedad, según la Declaración, es que esta distinción se hace en un documento magisterial oficial, sumándose a “lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio” en el pasado. Este es un reconocimiento autorizado de una práctica largamente apreciada y practicada por la Iglesia. Refleja el sensus fidelium (el sentido de los fieles).
El cardenal Fernández explica que el valor del documento es su “contribución al significado pastoral de las bendiciones , permitiendo ampliar y enriquecer la comprensión clásica de las bendiciones”. Es en esta ampliación –aclarando las distinciones entre bendiciones clásicas e informales– que encontramos “la posibilidad de bendecir a parejas en situaciones irregulares y a parejas del mismo sexo sin validar oficialmente su estatus ni cambiar de ninguna manera la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio” en el tipo informal de bendición.
La distinción hecha en Fiducia Supplicans
Fiducia Supplicans afirma repetidamente la importancia de evitar toda confusión entre la bendición de una unión matrimonial y cualquier otra bendición. De hecho, dedica toda su primera sección (párrafos 4 a 6) a reforzar esta distinción, como cuando dice que “los ritos y oraciones que puedan crear confusión entre lo que constituye el matrimonio—que es la 'unión exclusiva, estable e indisoluble entre un hombre y una mujer, naturalmente abiertos a la generación de los hijos», y lo que lo contradice es inadmisible. Esta convicción se basa en la perenne doctrina católica del matrimonio; sólo en este contexto las relaciones sexuales encuentran su significado natural, propio y plenamente humano. La doctrina de la Iglesia sobre este punto permanece firme” (FS 4). Esta sección también establece que “la Iglesia no tiene el poder de impartir bendiciones a las uniones de personas del mismo sexo” (FS 5, énfasis añadido).
Por lo tanto, cualquier lector debería poder comprender fácilmente que éste es el marco en el que debe entenderse el documento. La segunda sección del documento establece claramente que no se podrán realizar bendiciones clásicas o litúrgicas a parejas del mismo sexo. Dice que “la Iglesia no tiene el poder de conferir su bendición litúrgica cuando ello ofrecería de alguna manera una forma de legitimidad moral a una unión que presume ser un matrimonio o a una práctica sexual extramatrimonial” (FS 11). Yendo más allá, impone restricciones claras a las bendiciones simples para parejas irregulares o del mismo sexo:
En cualquier caso, precisamente para evitar cualquier forma de confusión o escándalo, cuando la oración de bendición sea solicitada por una pareja en situación irregular, aunque se exprese fuera de los ritos prescritos por los libros litúrgicos, esta bendición nunca debe impartirse en concurrencia con las ceremonias de una unión civil, y ni siquiera en conexión con ellas. Tampoco se podrá realizar con ninguna vestimenta, gesto o palabra propia de una boda. Lo mismo se aplica cuando la bendición es solicitada por una pareja del mismo sexo. (FS 39)
Luego, la Declaración ofrece algunas sugerencias sobre dónde podrían ser apropiadas tales bendiciones:
En cambio, tal bendición puede encontrar su lugar en otros contextos, como una visita a un santuario, un encuentro con un sacerdote, una oración recitada en grupo o durante una peregrinación. En efecto, a través de estas bendiciones que se dan no mediante las formas rituales propias de la liturgia sino como expresión del corazón materno de la Iglesia –similares a las que emanan del seno de la piedad popular– no se pretende legitimar nada, sino más bien abrir la vida a Dios, pedir su ayuda para vivir mejor, y también invocar al Espíritu Santo para que se vivan con mayor fidelidad los valores del Evangelio. (FS 40)
Para la mayoría de los lectores, debería ser evidente que la Iglesia hace todo lo posible para aclarar que una simple bendición para una pareja no puede (y no debe) de ninguna manera parecer una bendición de la unión entre ellos.
Otras distinciones
I thought Cardinal Fernandez gave a good example of the type of blessing that would be licit in his interview with the Spanish newspaper ABC, when he said:
Imagine that, in the middle of a large pilgrimage, a divorced couple in a new union says to the priest, “Please bless us. I can’t find a job and [my husband] is very sick, life is getting very heavy for us, God help us.” Would you refuse such a blessing?
I don’t see any problem.
And if they were gay, would you deny it? You see, blessing them is not accepting a marriage, nor is it a ratification of the life they lead, nor is it an absolution. It is a simple gesture of pastoral closeness that does not have the same demands of a sacrament. We will have to get used to understanding that if a priest gives this kind of simple blessing he is not a heretic, he is not ratifying anything, nor is he denying the Catholic doctrine on marriage.
How is the blessing of a couple in such a case the blessing of an illicit union? These are people who have come to a priest, with a shared life and happen to be a couple, who are in desperate need of grace and healing.
Are papal critics so unimaginative that they are incapable of imagining such scenarios? Or are they so heartless that they think a priest should withhold a blessing until they pledge to separate?
In my article last night, I even noted that Fr. Thomas Weinandy — who has decided that Fiducia Supplicans is not magisterial — seems to understand the distinction, writing in his article, “While couples in irregular marriages and same-sex couples can be blessed, what cannot be blessed, and so validated, is the sin in which they are engaged” (emphasis added).
Dawn Eden Goldstein draws the distinctions clearly in her recent analysis, which addresses the issue at length. In it she notes that “Although [Fiducia Supplicans] acknowledges that ‘a pastor’s simple blessing … does not claim to sanction or legitimize anything,’ the Declaration is quite clear that its teachings apply to blessings for ‘every brother and every sister.’” Here she is stressing that such blessings are meant for each of the persons in the couple, not an attempt to legitimize a union.
Pedro Gabriel nuances it further, noting that Fiducia Supplicans studiously avoids explicitly focusing on the dichotomy between individuals and relationships. His impression is that the document “develops the debate in an unforeseen, yet elegant and creative way. It does not so much discuss who or what gets blessed, but what blessings are and for what purpose.” This suggests that the fixation of the document’s critics on the word “couple” is entirely misplaced, and we should turn our attention to why we bless. What is intended by the person giving the blessing?
AI answers
Curious to figure out whether Chat GPT could It handle the difference between “couples” and “unions,” I asked it, “What might the Catholic Church mean when it says that the blessing of a same-sex couple is different from blessing a same-sex union?”
It responded:
When the Catholic Church distinguishes between blessing a same-sex couple and blessing a same-sex union, it reflects the Church’s theological and doctrinal stance on marriage, relationships, and the nature of blessings.
1. Blessing a Same-Sex Couple:
- The Church may view the blessing of individuals in a same-sex relationship as a recognition of their inherent dignity and worth as persons. In Catholic theology, every individual is seen as deserving of respect and love, regardless of their sexual orientation.
- This blessing could be understood as a prayer for their well-being, happiness, and spiritual guidance, aligning with the Church’s broader mission of offering pastoral care to all individuals.
2. Blessing a Same-Sex Union:
- The Catholic Church traditionally holds that marriage is a sacrament intended by God to be a union between a man and a woman. This view is rooted in the Church’s interpretation of biblical teachings and its understanding of natural law.
- Therefore, the Church might differentiate between blessing a couple (as individuals) and blessing their union (as a marital, conjugal relationship). The latter is often seen as an endorsement of the relationship in a way that aligns with the sacramental understanding of marriage, which the Church does not extend to same-sex unions.
In summary, the distinction lies in the Church’s approach to balancing its doctrinal beliefs about marriage with its pastoral care for individuals. Blessing same-sex individuals can be seen as an act of pastoral care, while blessing a same-sex union could be perceived as conflicting with the Church’s teachings on the sacrament of marriage. This distinction reflects the complex interplay between doctrine, pastoral care, and evolving societal attitudes towards same-sex relationships within the context of the Catholic Church.
That’s all I’ve got on this topic. Hopefully that helped you if you were genuinely confused.
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Mike Lewis es el editor gerente fundador de Where Peter Is. Él y Jeannie Gaffigan son copresentadores de Field Hospital , un podcast católico de EE. UU.
sábado, 16 de diciembre de 2023
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lunes, 23 de octubre de 2023
El Papa recibe a J. Gramick, monja LGTB, "condenada" por Ratzinger (Infovaticana, X. Pikaza)
martes, 10 de octubre de 2023
Neocapitalismo del dios celular.
Neocapitalismo del dios celular.
El Ortiba. El lugar que antes ocupaban los dioses hoy lo ocupa tu celular. Es tu conciencia. Lo sabe todo de ti. Duerme bajo tu almohada, y será el delator que va a justificar en tu contra si un día caes en manos de la justicia. En esta sumisión colectiva reside el núcleo de la Modernidad. Hay algo excesivo que fatiga, no solo en la apropiación del tiempo sino en la hipervisibilidad que ofrece la vida conectada. Nos hemos instalado en el reino del hedonismo liberal, dejando de «ver» para mirar, dominados por un deseo imposible de calmar: la sobreexposición a las pantallas y la sobreabundancia de información.
Hace tiempo que dejamos de «ser» para ser otros, inmersos en la dualidad de vivir dos vidas paralelas: la real y la que hay que enseñar en la sociedad virtual. Ese mundo vaporoso que nos dicen que debemos «estar» para no dejar de existir. Un universo de «clics» ordenados en etiquetas de códigos cuidadosamente empaquetados por algoritmos opacos que han generado una especie de Gran Hermano de las emociones y del consumo, reflejados en sociedades virtuales del engaño, del disimulo, la interpretación y la impostura. Una especie de tiranía incruenta, aparentemente indolora y amable, sin tanques en las calles, pero que llega al fondo de lo que pretende: la dependencia masiva de las obsesiones que nos inyecta. Una forma de neocapitalismo feudal, sin competencia ni precedente, que se ha abierto paso a codazos a través del conocimiento y monitorización de nuestra vida íntima. Una desnudez de la soberanía personal que nos expone por partida doble: cuando hacemos entrega de nuestros datos a cambio de unos servicios relativamente triviales, y, cuando esos datos son utilizados para cosificar y estructurar un mundo que no nos resulta transparente ni deseable. Esa utilidad de lo inútil, que convierte en necesario lo innecesario, y que logra moldear conciencias para el consumo de emociones y productos que no se necesitan, pero se cree necesitar. Esa externalización de la vida íntima convertida en protectora del capital global, ensimismada en lo superfluo, en la mercadotecnia del yo, y en la autosatisfacción de los deseos.
La búsqueda de la felicidad representa una de las paradojas más crueles de la sociedad actual: a una siempre creciente posibilidad de experimentarla corresponde una mayor incapacidad de obtenerla. Así nos encontramos con la paradoja de Policrates: la infelicidad de ser feliz. Esa desenfrenada persecución por la felicidad anhelada, tan al alcance de la mano según los parámetros virtuales, en un contexto donde el contacto se produce a través del medio digital y no de la vida real, y hace que la realidad parezca decepcionante. La acción interactiva parece ofrecer sensaciones más intensas que las reales, al no estar condicionada por la ansiedad o la vulnerabilidad que el contacto directo puede provocar. Así, hemos dejado de «estar» para mirar. Un mundo pantalla donde se vuelve difícil cerrar los ojos o detener la mirada y profundizar en ella. Esa sumisión de un mundo sin párpados debilita las formas éticas, de solidaridad y ciudadanía, pero también de pensamiento propio que requiere sujetos con párpados, con reflexión, con racionalidad y vida íntima. La competición virtual consiste en lograr más ojos en tanto canjeables como nueva forma de valor. Se codician miradas absortas para subastarlas en un frenético mercado de la atención. Aunque no interesemos expresamente, interesa que participemos del circuito de control global: que al compartir lo que hacemos la rueda gire, dejemos rastros, y esto exija a otros a pronunciarse, dejando huellas y datos para pronosticarnos, siendo parte activa de los modos de control y de productividad. Son operaciones extractivas en las que se empaquetan nuestras experiencias personales para convertirlas en datos asociados. No se establecen reciprocidades constructivas ni intercambio de valor entre las partes. Así «navegamos» domesticados por los secretos y miserias de la humanidad, por sus perversiones, confidencias, sueños, deseos inconfesables y realidades en un imparable «vanitas vanitatum» (vanidad de vanidades) donde resultamos estar dócilmente amaestrados, impelidos por un deseo imposible de calmar: la sobreexposición a las pantallas y la sobreabundancia de información. Una sugestión de individualidades en un tiempo de subjetividades ensimismadas y reblandecidas de tanto contemplarnos a nosotros mismos. Un mundo virtual que navega por el universo con semejante gallinero a cuesta.
La sociedad líquida que pronosticó Bauman ha mutado ya de estado y empieza a ser gaseosa, cáustica, más fluida que sustancial, más disuelta que diluida. El apremio civilizador de los grandes principios que declarábamos con carácter universal cede ante los datos de la realidad. Habitamos con perpleja normalidad la era del bulo, el zasca, las artes antiguas del linchamiento, alejados de la argumentación pausada, respetuosa y racional que sustituya el exabrupto, el insulto y la mentira. En una esfera en la que nadie le importa aquella idea inmutable que era «la verdad», que ahora resulta ser relativa según el algoritmo.
Hemos sustituido la solidaridad por el narcisismo, y hemos llegado al punto de la tragedia identitaria de levantarnos cada mañana revisando las redes sociales para comprobar si todavía existimos. Esa sensación de extrañamiento de lo real que podría servir para inaugurar nuevas vías de repensar nuestro lugar en el mundo. Preguntarse qué nos ha conducido hasta aquí y cómo seguir adelante.
Brecht aseguraba que un día también se cantará sobre los tiempos sombríos. La fatalidad triunfa en el momento en que creemos en ella. Ya no tenemos tiempo de tener tiempo. De tocarnos, juntarnos, mirarnos, hablarnos. De contemplar la vida verdadera. De admirar lo minúsculo. De que la belleza del sol te sorprenda mientras se funde en el horizonte. De saborear una siesta con sonido a chicharras, con penumbras de maderas entornadas y visillos que se inflan con la brisa cálida del atardecer. «Navegar» con sosiego calmo sobre el deleite de la vida olorosa, bella, infinita, y desear que ese milagro de la vida desconectada se vuelva a producir mañana, o pasado mañana, acompañada por el cálido y tenue rocío de la madrugada.
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martes, 3 de octubre de 2023
MAÑANA sale a la luz “Laudate Deum”
mar, 3 oct 2023
MAÑANA sale a la luz "Laudate Deum"
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