jueves, 26 de agosto de 2021

Lo peor todavía está por llegar: LEONARDO BOFF (20210723)


Lo peor todavía está por llegar

El destino común está en nuestras manos: debemos escoger entre seguir la misma ruta que nos lleva a un abismo o cambiar forzosamente y garantizar un futuro para todos, más solidario y más cuidadoso con la naturaleza y la Casa Común.

Leonardo Boff
23/07/2021

Las grandes crecidas que han ocurrido en Alemania y en Bélgica en julio. mes del verano europeo, causando cientos de víctimas, asociadas a una ola de calor abrupto que en algunos lugares ha llegado a más de 50 grados, nos obliga a pensar y a tomar decisiones con vistas al equilibrio de la Tierra. Algunos analistas han llegado a decir: la Tierra no solo se ha calentado; en algunos sitios se ha vuelto un horno.

Esto significa que decenas de organismos vivos no consiguen adaptarse y acaban muriendo. Actualmente el calentamiento que tenemos subió en el último siglo más de un grado Celsius. Si llegase, como está previsto, a dos grados, cerca de un millón de especies vivas estarán al borde de su desaparición, después de millones de años viviendo en este planeta.

Entendemos la resignación y el escepticismo de muchos meteorólogos y cosmólogos que afirman que estamos llegando demasiado tarde a combatir el calentamiento global. No estamos yendo a su encuentro, estamos ya gravemente dentro de él. Argumentan, desolados, que es poco lo que se puede hacer, pues el dióxido de carbono ya está excesivamente acumulado, ya que permanece en la atmósfera de 100 a 120 años, agravado por el metano, 20 veces más tóxico, aunque permanezca poco tiempo en el aire. Para sorpresa general, este último irrumpió debido al deshielo de los cascos polares y del permafrost que va desde Canadá y atraviesa toda Siberia. Y hace crecer el calentamiento global.

La irrupción de la Covid-19, por ser planetaria, nos obliga a pensar y a actuar de modo diferente. Es sabido que la pandemia es consecuencia del antropoceno, es decir, del excesivo avance agresivo del sistema imperante, basado en el lucro ilimitado. Él ha sobrepasado los límites soportables de la Tierra, por la deforestación al estilo de Ricardo Salles/Bolsonaro, por el cultivo de monoculturas y por la contaminación general del medio ambiente que han llegado a destruir el hábitat de los virus. Sin saber adónde ir, saltaron a otros animales, inmunes a sus virus, y de estos pasaron a nosotros, que no tenemos esa inmunidad.

Vale la pena pensar lo que significa el hecho de que todo el planeta haya sido afectado, por un lado, igualando a todos y, por otro, aumentando las desigualdades, porque la gran mayoría no consigue mantener el aislamiento social, evitar las aglomeraciones, especialmente en el transporte colectivo y en las tiendas. No ha afectado a los demás seres vivos, nuestros animales domésticos.

Debemos reconocer que el objetivo éramos nosotros, los seres humanos. La Madre Tierra, reconocida desde los años 70 del siglo pasado como un organismo vivo, Gaia, y aprobada por la ONU (el día 22 de abril de 2009) como verdaderamente Madre-Tierra nos ha enviado una señal y una advertencia: "paren de agredir a todos los ecosistemas que me componen; ya no me están dando tiempo suficiente para que pueda reponer lo que me quitan durante un año y regenerarme".

Como el paradigma vigente todavía considera a la Tierra como un mero medio de producción, en un sentido utilitarista, no está prestando atención a sus advertencias. Ella, como superorganismo vivo que es, nos da señales inequívocas, como ahora, con las grandes crecidas en Europa, el frío excesivo en el hemisferio sur y la gama de virus ya enviados (zica, ébola, chikungunya y otros).
Como somos cabezas duras y predomina una clamorosa ausencia de conciencia ecológica, podemos ir al encuentro de un camino sin retorno.

Curiosamente, como ya ha sido comentado por otros, "los profetas del neoliberalismo están transformándose en promotores de la economía social porque, ante la catástrofe actual, piensan que ya no será posible hacer lo mismo que antes y será necesario volver a los imperativos sociales". Lo peor que nos podría suceder es volver a lo de antes, lleno de contradicciones perversas, enemigo de la vida de la naturaleza, indiferente al destino de las grandes mayorías pobres y armándose hasta los dientes con armas de destrucción masiva, absolutamente inútiles frente a los virus.

Tenemos forzosamente que cambiar, superar los viejos soberanismos que volvían a los otros países hostiles o sometidos a una feroz competición. El virus mostró que no cuentan para nada los límites de las naciones. Lo que realmente cuenta es la solidaridad entre todos y el cuidado de unos a otros y hacia la naturaleza, para que, preservada, no nos envíe virus todavía peores. Ahora es la nueva era de la Casa Común, dentro de la cual estarán las naciones.

David Quamen, el gran especialista en virus, dejó esta advertencia: o cambiamos nuestra relación con la naturaleza siendo respetuosos, sinergéticos y cuidadosos, o en caso contrario ella nos enviará otros virus, tal vez uno tan letal que nuestras vacunas no puedan atacarlo y se lleve a gran parte de la humanidad.

Al no detener el calentamiento global y no cambiar de paradigma hacia la naturaleza, conoceremos días peores. Si no podemos detener ya el aumento del calentamiento global, con la ciencia y la técnica que poseemos, podemos por lo menos mitigar sus efectos deletéreos y salvar el máximo de la inmensa biodiversidad del planeta.

Como nunca antes en la historia, el destino común está en nuestras manos: debemos escoger entre seguir la misma ruta que nos lleva a un abismo o cambiar forzosamente y garantizar un futuro para todos, más frugal, más solidario y más cuidadoso con la naturaleza y la Casa Común.

Hace 30 años que repito esta lección y me siento un profeta en el desierto. Pero cumplo con mi deber que es el de todos los que despertaron un día. Debemos hablar y ahora gritar.


 - Leonardo Boff, ecofilósofo, ha escrito Habitar la Tierra: vía para la fraternidad universal, que será publicado en breve por Vozes; Covid-19, la Madre Tierra contraataca a la Humanidad, Vozes 2020.
 



domingo, 22 de agosto de 2021

Papa Francisco: Cese el estruendo de las armas en Afganistán.


Papa Francisco: Cese el estruendo de las armas en Afganistán.


De la comunidad internacional un compromiso de solidaridad por la población de Haití fuertemente golpeada por el terremoto.


L'osservatore romano. 20 agosto 2021. Doble llamamiento del Papa en el Ángelus de la solemnidad de la Asunción. Al finalizar la oración recitada al medio día del 15 de agosto por la ventana del Estudio privado del Palacio apostólico vaticano —después de la reflexión inicial dedicada al significado de la fiesta mariana— el Pontífice expresó su preocupación por la dramática situación en Afganistán y Haití. A los fieles presentes en la plaza de San Pedro y a quienes estaban conectados a través de los medios de comunicación pidió rezar por las poblaciones de los dos países, deseando que en el primero «cese el estruendo de las armas y se encuentren soluciones en la mesa del diálogo», y al segundo llegue la solidaridad concreta de parte de la comunidad internacional para socorrer a las víctimas del sismo.


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y feliz fiesta!

En el Evangelio de hoy, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María al Cielo, en la liturgia destaca el Magnificat. Este canto de alabanza es como una "fotografía" de la Madre de Dios. María "se alegra en Dios. ¿Por qué? Porque ha mirado la humildad de su sierva", así lo dice (cf. Lc 1,47-48).


La humildad es el secreto de María. Es la humildad la que atrajo la mirada de Dios hacia ella.

El ojo humano busca siempre la grandeza y se deslumbra por lo que es ostentoso. Dios, en cambio, no mira las apariencias, Dios mira el corazón (cf. 1 Sam 16,7) y le encanta la humildad. La humildad de los corazones le encanta a Dios. Hoy, mirando a María Asunta, podemos decir que la humildad es el camino que conduce al Cielo. La palabra "humildad", como sabemos, viene del latín humus, que significa "tierra". Es paradójico: para llegar a lo alto, al Cielo, es necesario permanecer bajos, como la tierra. Jesús enseña: "El que se humilla será exaltado" (Lc 14,11). Dios no nos exalta por nuestros dones, riquezas, o por las habilidades, sino por la humildad. Dios está enamorado de la humildad. Dios levanta a quien se abaja, levanta a quien sirve.


En efecto, María no se atribuye más que el "título" de sierva, servir: es "la esclava del Señor" (Lc 1,38). No dice nada más de sí misma, no busca nada más para sí misma. Solamente ser la sierva del Señor.


Entonces, hoy podemos preguntarnos, cada uno de nosotros en nuestro corazón: ¿cómo está mi humildad? ¿Busco ser reconocido por los demás, reafirmarme y ser alabado, o más bien pienso en servir? ¿Sé escuchar, como María, o solo quiero hablar y recibir atención? ¿Sé guardar silencio, como María, o siempre estoy parloteando? ¿Sé cómo dar un paso atrás, apaciguar las peleas y las discusiones, o solo trato siempre de sobresalir? Pensemos en estas preguntas, cada uno de nosotros. ¿Cómo está mi humildad?


María, en su pequeñez, conquista primero los cielos. El secreto de su éxito reside precisamente en reconocerse pequeña, en reconocerse necesitada.


Con Dios, solo quien se reconoce como nada es capaz de recibirlo todo. Solo quien se vacía es llenado por Él.


Y María es la "llena de gracia" (v. 28) precisamente por su humildad. También para nosotros, la humildad es el punto de partida, siempre, es el comienzo de nuestra fe. Es esencial ser pobre de espíritu, es decir, necesitado de Dios. El que está lleno de sí mismo no da espacio a Dios, y tantas veces estamos llenos de nosotros, y quien está lleno de sí mismo no da espacio a Dios, pero el que permanece humilde permite al Señor realizar grandes cosas (cf. v. 49).


El poeta Dante se refiere a la Virgen María como "humilde y más elevada que una criatura" (Paraíso XXXIII , 2). Es hermoso pensar que la criatura más humilde y elevada de la historia, la primera en conquistar los cielos con todo su ser, cuerpo y alma, pasó su vida mayormente dentro del hogar, pasó su vida en lo ordinario, en la humildad. Los días de la Llena de gracia no tuvieron mucho de impresionantes. A menudo se sucedieron iguales, en silencio: por fuera, nada extraordinario. Pero la mirada de Dios permaneció siempre sobre ella, admirando su humildad, su disponibilidad, la belleza de su corazón, nunca tocado por el pecado.


Este es un gran mensaje de esperanza para nosotros; para ti, para cada uno de nosotros, para ti que vives las mismas jornadas, agotadoras y a menudo difíciles. María te recuerda hoy que Dios también te llama a este destino de gloria. No son palabras bonitas, es la verdad. No es un final feliz artificioso, una ilusión piadosa o un falso consuelo.


No, es la verdad, es la pura realidad, viva y verdadera como la Virgen Asunta al Cielo. Celebrémosla hoy con amor de hijos, celebrémosla gozosos pero humildes, animados por la esperanza de estar un día con ella en el Cielo.


Y recemos a ella ahora, para que nos acompañe en el camino que conduce de la Tierra al Cielo.

Que ella nos recuerde que el secreto del recorrido está contenido en la palabra humildad.

No olvides esta palabra, y que la Virgen nos la recuerde siempre.

Y que la pequeñez y el servicio son los secretos para alcanzar la meta, para alcanzar el cielo.


Al finalizar la oración mariana, el Papa lanzó los dos llamamientos por Afganistán y por Haití. Después saludó a los fieles presentes en la plaza y a los que «están pasando estos días feriados en torno a la Fiesta de la Asunción en sus distintos lugares de vacaciones», dirigiendo un pensamiento también a aquellos que «no pueden irse de vacaciones», en particular «en los enfermos, los ancianos, los presos, los desempleados, los refugiados y todos aquellos que están solos o en dificultades». Finalmente la invitación a dirigirse a un santuario a venerar a a la Virgen como gesto de devoción mariana en el día de la solemnidad de la Asunción.

Queridos hermanos y hermanas:


Me uno a la preocupación unánime por la situación en Afganistán. Les pido que recen conmigo al Dios de la paz para que cese el estruendo de las armas y se encuentren soluciones en la mesa del diálogo. Solo así la atormentada población de ese país -hombres, mujeres, ancianos y niños- podrá volver a sus hogares y vivir en paz y seguridad con pleno respeto mutuo.


En las últimas horas se ha producido un fuerte terremoto en Haití, que ha causado numerosos muertos, heridos y cuantiosos daños materiales. Quisiera expresar mi cercanía a esa querida población que ha sido duramente golpeada por el sismo. Mientras elevo mis oraciones al Señor por las víctimas, dirijo mi palabra de aliento a los sobrevivientes, esperando que la comunidad internacional se interese por ellos. ¡Que la solidaridad de todos alivie las consecuencias de la tragedia! Recemos juntos a la Virgen por Haití. Dios te salve, María...


Saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos de varios países: familias, asociaciones y fieles individuales. En particular, saludo al grupo de Santa Giustina in Colle, a los jóvenes de Carugate, a los de Sabbio Bergamasco y a los de Verona.


También quiero dirigir mis pensamientos a todos los que están pasando estos días feriados en torno a la Fiesta de la Asunción en sus distintos lugares de vacaciones: les deseo serenidad y paz. Sin embargo, no puedo olvidar a los que no pueden irse de vacaciones, a los que permanecen al servicio de la comunidad y también a los que se encuentran en circunstancias difíciles, agravadas por el fuerte calor y el cierre de algunos servicios por las vacaciones.


Pienso especialmente en los enfermos, los ancianos, los presos, los desempleados, los refugiados y todos aquellos que están solos o en dificultades.


Que María extienda su protección maternal a cada uno de ellos.

Los invito a hacer un bonito gesto hoy: ir a un santuario mariano para venerar a la Virgen; los que estén en Roma pueden ir a rezar ante el icono de la Salus Populi Romani en la Basílica de Santa María la Mayor.


Les deseo a todos un buen domingo y una feliz fiesta de la Asunción.


Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Que tengan un buen almuerzo y adiós!

 

 

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martes, 17 de agosto de 2021

[AGOSTO2021, LA IGLESI EN CAMINO] El Video del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración)

 

El Video del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración)


AGOSTO | La Iglesia en camino

Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio.

Papa Francisco – Agosto 2021

“La vocación propia de la Iglesia es evangelizar, que no es hacer proselitismo, no. La vocación es evangelizar, más aún, la identidad de la Iglesia es evangelizar.
Solo podremos renovar la Iglesia desde el discernimiento de la voluntad de Dios en nuestra vida diaria. Y emprendiendo una transformación guiados por el Espíritu Santo. Nuestra propia reforma como personas, esa es la transformación. Dejar que el Espíritu Santo, que es el don de Dios en nuestros corazones, nos recuerde lo que Jesús enseñó y nos ayude a ponerlo en práctica.
Empecemos reformando la Iglesia con una reforma de nosotros mismos. Sin ideas prefabricadas, sin prejuicios ideológicos, sin rigideces sino avanzando a partir de una experiencia espiritual, una experiencia de oración, una experiencia de caridad, una experiencia de servicio.
Sueño con una opción aún más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo y que transforme todas sus estructuras para la evangelización del mundo actual.
Recordemos que la Iglesia siempre tiene dificultades, siempre tiene crisis, porque está viva. Las cosas vivas entran en crisis. Solo los muertos no entran en crisis.
Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio.”

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PRESS RELEASE

El Video del Papa sobre la reforma que propone Francisco:
oración, caridad y servicio

El Video del Papa de agosto trata sobre la vocación propia de la Iglesia, evangelizar, y sobre la necesidad de una reforma que, según Francisco, ha de comenzar en “nosotros mismos” avanzando en una experiencia de oración, caridad y servicio, inspirados por el Espíritu Santo.

(Ciudad del Vaticano, 3 de agosto de 2021) – Acaba de publicarse El Video del Papa con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En este mes de agosto, el Santo Padre hace una reflexión profunda sobre la situación de la Iglesia, su vocación, su identidad y llama a renovarla “desde el discernimiento de la voluntad de Dios en nuestra vida diaria”. Para Francisco, en tiempos de crisis y dificultades, la Iglesia necesita una reforma que tiene que comenzar con la “reforma de nosotros mismos” y “a la luz del Evangelio”.

Evangelizar y el ejemplo de Jesús

El Video del Papa abre con la vocación propia de la Iglesia, que es evangelizar. El Santo Padre sueña con una “opción más misionera, que salga al encuentro del otro sin proselitismo y que transforme todas sus estructuras para la evangelización del mundo actual”. Francisco, subraya que no se trata de proselitismo pues este estilo misionero pasa antes de todo por “la reforma de nosotros mismos”, es el testimonio de una vida con sabor de Evangelio que atrae.

Como explicó en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.

El primer paso es avanzar en este sentido, como nos pide el Santo Padre, y para eso necesitamos dejarnos guiar por el Espíritu Santo para que “nos recuerde lo que Jesús enseñó y nos ayude a ponerlo en práctica”.

Remedios para una Iglesia en crisis: oración, caridad y servicio

“La Iglesia siempre tiene dificultades, siempre tiene crisis”, argumenta también El Video del Papa en este mes. Tan solo hace unos meses se hizo pública la carta con la que Francisco rechazó la renuncia ofrecida por el Cardenal Marx. En ella, no solo se mostró de acuerdo con que “toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos”, sino que lo animó continuar su labor de pastor y enfatizó que “la reforma no consiste en palabras sino en actitudes que tengan el coraje de ponerse en crisis, de asumir la realidad sea cual sea la consecuencia. Y toda reforma comienza por sí misma. La reforma en la Iglesia la han hecho hombres y mujeres que no tuvieron miedo de entrar en crisis y dejarse reformar a sí mismos por el Señor”.

El remedio para afrontar y emprender esta reforma nunca puede estar en las propias ideas, ideologías o prejuicios. Siguiendo el ejemplo de Jesús, del corazón del Evangelio, el camino es aquel que avanza “a partir de una experiencia espiritual, una experiencia de oración, una experiencia de caridad, una experiencia de servicio”. Como también dijo en la carta al Cardenal Marx: este es “el único camino, de lo contrario no seremos más que ‘ideólogos de reformas’ que no ponen en juego la propia carne”.

Rezar por la Iglesia

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó: “Ya al final del año pasado, unos días antes de NavidadFrancisco había querido desarrollar la diferencia entre conflicto y crisis para dejar en claro que estas últimas siempre nos pueden dejar algo positivo. Es un tiempo propicio para el Evangelio y la reforma de la Iglesia. Como dice el Santo Padre: ‘debemos tener la valentía de estar dispuestos a todo; debemos dejar de pensar en la reforma de la Iglesia como un remiendo en un vestido viejo.’ Ante la crisis, lo primero que podemos hacer es aceptarla, como un tiempo propicio para buscar y reconocer la voluntad de Dios. Esto significa no cansarnos de rezar, como tanto insiste el Papa; no cansarnos de seguir el ejemplo de Jesús en el servicio, en la caridad, en el encuentro con el otro, con el que sufre, con más vulnerable y que más lo necesita. ‘El camino siempre tiene que ver con verbos de movimiento. La crisis es movimiento, es parte del camino’, dijo también. Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio”.

Renovación, transformación, cambio, transformar la Iglesia, el cambio de la Iglesia, las transformaciones en la Iglesia, Espíritu Santo.

Fwd: Video del Papa: "Oremos por un mundo con finanzas justas"


Date: dom, 15 de ago. de 2021 


Video del Papa: "Oremos por un mundo con finanzas justas"


Vatican news. En su intención de oración para el mes de mayo 2021, el Santo Padre pide que "las finanzas sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común" y reza para que los responsables del mundo financiero protejan a los más necesitados.


Ciudad del Vaticano


El Video del Papa, que recoge la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa, se centra en el mes de mayo en el mundo de las finanzas.


El Santo Padre expresa su preocupación ante el hecho de que, cuando las finanzas no están reguladas, se convierten en un mecanismo de especulación que excluye a las personas y no las protege. Es por eso que, en medio de muchas economías en crisis y tanta gente sin trabajo, pide a través de esta intención, rezar "para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro". Asimismo, esta edición cuenta con la colaboración del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.


Las consecuencias del COVID-19


A poco más de un año de que se iniciara la pandemia mundial del COVID-19, se vislumbran toda clase de consecuencias globales, de las que no se pueden excluir las económicas y financieras. El Producto Interno Bruto (PIB) mundial, por elegir un indicador, sufrió en 2020 su caída más pronunciada desde el final de la Segunda Guerra Mundial: millones quedaron desempleados o sus puestos suspendidos, y los gobiernos inyectaron billones de dólares en sus economías para evitar daños mayores.


Por otra parte, la recuperación durante el 2021 es muy incierta y se observa una desigualdad preocupante: Como destaca el Santo Padre en su reciente carta al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, "muchos de nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, especialmente los que están en los márgenes de la sociedad, están efectivamente excluidos del mundo financiero".


De ahí que el Sucesor de Pedro subraye que "es hora de reconocer que los mercados -sobre todo los financieros- no se gobiernan a sí mismos" y añade:

"Los mercados deben estar respaldados por leyes y reglamentos que garanticen su funcionamiento para que garanticen que las finanzas -en lugar de ser meramente especulativas o de financiarse a sí mismas- funcionen para los objetivos sociales tan necesarios en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial"


Una política no sometida a la economía


Ya en la encíclica Laudato si', el Papa Francisco había adelantado que la política y la economía, en diálogo, debían estar al servicio de la vida, especialmente de la vida humana (LS, 189).


Ahora, en su mensaje difundido en El Video del Papa, Francisco indica que si las finanzas no están reguladas, se convierten en pura especulación animada por algunas políticas monetarias: "Esta situación es insostenible. Es peligrosa. Para evitar que los pobres vuelvan a pagar consecuencias hay que regular estrictamente la especulación financiera", afirma.


"La libertad de mercado, la pura especulación no pueden resolver este tipo de problemas ya que no contemplan las inequidades del tejido social. Es por ello que es responsabilidad de los gobiernos y sus modelos financieros rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas y que lleven la dignidad humana al centro para construir las estructuras sociales alternativas que necesitamos (FT, 168)"


El Pontífice concluye el video haciendo hincapié en que todavía estamos a tiempo para poner en marcha un proceso de cambio global con el fin de practicar una economía diferente, "más justa, inclusiva, sostenible, que no deje a nadie atrás".


Finanzas justas, inclusivas y sostenibles


Por su parte, el padre Frédéric Fornos, sacerdote jesuita y Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, explica que esta intención  hay que entenderla en el contexto de crisis que vivimos actualmente y que ha puesto en evidencia la gran desigualdad que hay en el mundo.


Citando las palabras del Papa Francisco en Laudato Si', el padre Fornos puntualiza que los poderes económicos "continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera, que tienden a ignorar todo contexto y efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente". 


Pero... ¿Por qué rezar por esta intención de oración del Papa? El padre Fornos responde:

«Porque, como dice Francisco, para preparar el futuro tenemos que tener "fijos los ojos en Jesús" (Hb 12, 2), que salva y sana. Rezar, a la luz del Evangelio, nos ayuda a mirar el mundo como Él, a vivir según el estilo del Reino de Dios, para que el pan llegue a todos, que la organización social se base en el contribuir, compartir y distribuir, con ternura, no en el poseer, excluir y acumular».



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Fwd: El frijol en la soberanía alimentaria. ¡No a la OXXización!.


Date: dom, 15 de ago. de 2021 

El frijol en la soberanía alimentaria. ¡No a la OXXización!

Víctor M. Quintana S.


México está dando sólidos pasos hacia la soberanía energética, para que las máquinas funcionen. Pero también hay que construir la soberanía en la energía que mueve a las personas: la soberanía alimentaria.


Pero esta soberanía se está debilitando: las importaciones de granos en el país aumentaron 14 por ciento en el primer semestre de 2021 con respecto a igual periodo de 2020, señala Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA). La sequía hizo que disminuyera el volumen de producción de los seis granos básicos: maíz, trigo, sorgo, soya, frijol y arroz: en los primeros meses de este año en 8.6 por ciento. Debido a ello importamos un mayor volumen de estos granos y nos costó 5 mil 388 millones de dólares, 67% más que el mismo periodo de 2020. Con esto el indicador de autosuficiencia del país se redujo de 58.3%, en los primeros meses de 2020, a 55.5%, en igual lapso en 2021. Importamos 44.5 kilos de cada 100 kilos de alimentos que consumimos ((bit.ly/3xBRjQh).


Enfoquémonos en el frijol: junto con el maíz y el chile, es uno de los alimentos básicos del pueblo de México. De esta infravalorada leguminosa, obtenemos casi 40% de las proteínas que consumimos. Sin embargo, la producción de la planta ha ido a la baja los últimos 20 años: ronda en un promedio de 1.1 millones de toneladas anuales, y nunca ha vuelto al máximo de 1.5 millones de toneladas de 2002. Uno de los factores de la baja de la producción son las sequías recurrentes, sobre todo en las zonas más productoras que se ubican en el norte, centro y occidente del país, regiones temporaleras, donde se producen dos terceras partes del producto.


Otro factor son las políticas de gobierno. Los productores temporaleros, de Zacatecas, Durango, Nayarit y Chihuahua generan casi 55% del frijol que se consume en el país. Sin embargo, afirman que la falta de apoyos oficiales y la baja de los precios al productor los está obligando a buscar alternativas de cultivo. Señalan que los apoyos de los programas oficiales se dirigen sobre todo a los agricultores de autoconsumo del centro y sur del país y a ellos se les discrimina por cultivar superficies mayores a 20 hectáreas. Por ejemplo, en Chihuahua, dados los bajos rendimientos que rondan 600 kilos por hectárea, es necesario hacer economías de escala, cultivar superficies de mínimo 50 hectáreas para ser más rentables. Esto no los convierte ni en agricultores ricos ni en latifundistas, los hace viables.


Los precios al productor se han estancado, no así los de los insumos. Dicen que los fierros –es decir, implementos agrícolas y refacciones– resultan cada vez más caros, así como los energéticos, pues el programa de subsidios al diésel agropecuario ha desaparecido. No se trata de productores que sean quejumbrosos y esperen todo del gobierno. A pesar de sequías, de la competencia desleal del frijol importado, estos frijoleros se han ido tecnificando, han elevado sus rendimientos, han organizado la comercialización, han buscado créditos por todos los rincones.


Por otra parte, el consumo del frijol, como el de las frutas y verduras, se ha reducido sensiblemente: en los últimos 20 años bajó de 15 kilos anuales per cápita a 10 kilogramos. El aumento del precio al consumidor y los factores socioculturales influyen en ello. Ahora se prefieren los alimentos ultraprocesados sobre los tradicionales y al frijol se le ha generado una mala fama como comida de pobres versus la comida costosamente publicitada de los agronegocios.


Es muy importante apoyar a los productores campesinos de frijol por varias razones: para que no dependamos de los intereses comerciales y políticos de otros países en este alimento básico; para ahorrar divisas, y para que la agricultura campesina mexicana en una de sus muy diversas formas, la de los temporaleros, se sostenga, se fortalezca, genere empleos y enriquezca esta forma de vida social y cultural.

No sólo: el favorecer la producción, y consumo del frijol ayuda a revertir la epidemia de obesidad y sobrepeso que padecemos y que nos ha tornado más vulnerables ante la pandemia. Hay una correlación directa entre la baja del consumo de la leguminosa y el alza del consumo de los ultraprocesados –y, consecuentemente, de la obesidad, diabetes e hipertensión–. Mientras nuestro frijol sufre oxidación en las bodegas, nuestros hábitos alimentarios padecen la oxxización.


Hay que promover un pacto frijolero como parte de nuestra soberanía alimentaria. Los productores se pueden comprometer a seguir sembrando este alimento estratégico y evitar simulaciones y agandalles para recibir los apoyos gubernamentales. Los consumidores podríamos ir cambiando nuestros hábitos y comer más alimentos locales, nutritivos, producidos por los campesinos. Y el gobierno se debe comprometer a implementar políticas diferenciadas de fomento a la producción, comercialización y abasto, que tome muy en cuenta a los productores campesinos de Aridoamérica. Ellos pueden ser actores claves de nuestra soberanía alimentaria. Aunque lleven cinto piteado.

 


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sábado, 14 de agosto de 2021

Gustavo Gutiérrez, pai da teologia da libertação - frei.betto

 

Gustavo Gutiérrez, pai da teologia da libertação


Gustavo Gutiérrez completou 90 anos no último dia 8 de junho. Nos cinco continentes proliferam livros, teses, artigos e críticas sobre a obra dele, bem como de outros teólogos como Leonardo Boff, Hugo Assmann, João Batista Libânio, Juan Luis Segundo, José Míguez Bonino, Elsa Támez e inúmeros outros, identificados com os princípios e a metodologia da teologia da libertação

Por Frei Betto
08/07/2018


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Frei Betto

Gustavo Gutiérrez completou 90 anos no último dia 8 de junho. Nos cinco continentes proliferam livros, teses, artigos e críticas sobre a obra dele, bem como de outros teólogos como Leonardo Boff, Hugo Assmann, João Batista Libânio, Juan Luis Segundo, José Míguez Bonino, Elsa Támez e inúmeros outros, identificados com os princípios e a metodologia da teologia da libertação.

A teologia da libertação ocupa uma posição de prima-dona na teologia atual. Graças às "Instruções" (1984) do Cardeal Ratzinger, tornou-se assunto de interesse até para, nada menos, que a Academia de Ciências da União Soviética, como verifiquei ao visitar o país integrando um grupo de teólogos brasileiros, em junho de 1987. 

As duas "Instruções" emitidas pela Congregação para a Doutrina da Fé, e os procedimentos contra o livro Igreja, Carisma e Poder e seu autor, Leonardo Boff, levaram o debate teológico para dentro dos muros sagrados das instituições eclesiásticas, e deram a ele amplo espaço na mídia, nas universidades e nos movimentos políticos.

As obras dos teólogos provocam mais interesse que as personalidades de seus autores. Este viés epistemológico tem suas vantagens: desde que o trabalho seja rigoroso, segundo os critérios de seu campo específico, não há necessidade de perturbar o autor, seguro em sua privacidade conquistada. Entretanto, o divórcio entre autor e obra não tem sido sempre um mero capricho da razão moderna. Algumas vezes tem servido como instrumento ideológico – no sentido primitivo em que Marx usou a expressão “ideologia” - precisamente para encobrir a contradição entre autor e obra. Basta recordar o recente impacto das revelações de que Heidegger colaborou com o regime nazista.

No caso de autores mortos, as biografias são sempre de grande interesse para aqueles que buscam um melhor entendimento do texto, dentro do contexto. Quem hoje lê Althusser com a mesma atenção que suas obras provocaram antes de 15 de novembro de 1980, quando o filósofo marxista estrangulou sua esposa? Em contraste, a morte de Dietrich Bonhoeffer, num campo de concentração nazista, deu às suas obras um novo caráter, assim como o assassinato do arcebispo Oscar Romero garantiu ampla distribuição de seus sermões. 

Embora o alvo principal sejam sempre as obras que produzem, a pessoa dos teólogos da libertação tem sempre suscitado uma polêmica considerável. De qualquer modo, estamos acostumados a viver em situações de conflito – seja a ocupação de terras que levou os irmãos Leonardo e Clodovis Boff à prisão, em Petrópolis, em 4 de março de 1988, sejam as censuras e os castigos impostos pelos que governam nossas Igrejas.

Certo desconforto é criado em alguns setores teológicos do Primeiro Mundo exatamente por esse critério, que confere à teologia da libertação um novo caráter: nela, o discurso teológico não pode ser separado do compromisso pastoral. O teólogo da libertação não é um intelectual de poltrona, confinado em bibliotecas e salas de leitura, dedicado a um rigor acadêmico, protegido de conflitos atuais.

E não se escreve teologia da libertação sem se inserir profundamente, porque o ponto de partida do teólogo da libertação não é sua mente supostamente iluminada, mas a prática pastoral de comunidades cristãs pobres, comprometidas com a causa da libertação popular.

Por essa razão, a teologia da libertação não existe sem vínculo com sua fonte, a prática libertadora de comunidades cristãs oprimidas do Terceiro Mundo. Gramsci nos ajuda a compreender esse novo status da teologia com seu conceito de “intelectual orgânico”, que define a relação do teólogo com o movimento popular. Isso explica por que a teologia da libertação é representativa de grupos populares, através do apoio que recebe de uma imensa rede de Comunidades Eclesiais de Base e um número incontável de mártires e confessores, cuja vida eclesial e profecia são fontes para o pensamento e a produção dos teólogos. 

Uma teologia "ilegítima"

Na América Latina, o fato de ser "filho ilegítimo" não afeta necessariamente a imagem social de alguém. Somos todos filhos e filhas de relacionamentos entre espanhóis e ameríndios, portugueses e caboclos, brancos e negros, mestiços e mulatos. Nosso racismo é só para efeito social: ele se dilui no calor dos trópicos, em que sexualidade é poder e festa, barganha e submissão, fantasia e transgressão. Nesta parte do mundo, a família é um conceito tão recente quanto a sua constituição. Para parafrasear Santo Tomás de Aquino, aqui a vida extrapola o pensamento. Nem mesmo a teologia escapa da árvore genealógica de raízes incertas e galhos torcidos. Interrogar a teologia da libertação sobre seus ancestrais legítimos é como perguntar a um indígena mexicano ou a um plantador de café colombiano sobre a verdade histórica por detrás de sua tradição familiar.

Gustavo Gutiérrez pode, com razão, ser considerado o pai da teologia da libertação, pois foi o primeiro a publicar um livro com esse título, em 1971, pela espanhola Ediciones Sígueme. Mas ele mesmo não nega a importância, para seu trabalho, da visita que fez ao Brasil em 1969, quando teve contato com nossas Comunidades Eclesiais de Base e experimentou, de perto, o drama do assassinato – ainda hoje impune – do assessor da juventude de dom Helder Camara, o padre Henrique Pereira Neto, estrangulado e baleado pela ditadura militar brasileira em Recife, em 26 de maio de 1969. Gutiérrez dedicou sua "Teologia da libertação" a ele e ao romancista peruano José María Arguedas. Apesar disso, não é possível negar as raízes europeias provenientes do humanismo integral de Jacques Maritain, do personalismo engajado de Mounier, do evolucionismo progressivo de Teilhard de Chardin, da dogmática social de De Lubac, da teologia do laicado de Congar, da teologia do desenvolvimento de Lebret, da teologia da revolução de Comblin, ou da teologia política de Metz. 

O Concílio Vaticano II incentivou as condições para que fosse cortado o cordão umbilical que mantinha a teologia da América Latina dependente do útero da mãe Europa. Ao se iniciar a década de 1960, a revolução cubana, o fracasso da Aliança para o Progresso, a crise do modelo desenvolvimentista e o crescimento de movimentos de esquerda não ligados aos partidos comunistas tradicionais, foram alguns dos fatores que levaram os teólogos latino-americanos a enraizar o pensamento no solo que pisavam. Não que fosse uma questão de procurar por categorias que permitissem uma reinterpretação de fatos sociais e políticos. O motor da teoria era a prática das comunidades populares cristãs, enraizada na luta; conforme transformavam o mundo, também alteravam o modelo da Igreja. Mudança social e eclesiogênesis estão, em última instância, ligadas.  

A construção de um projeto político alternativo não deixa a Igreja intocada, como se fosse uma comunidade de anjos pairando acima das contradições que atravessam a trama da sociedade. O elemento novo era a consciência, alcançada na vida em comum das Comunidades Eclesiais de Base, de que a Igreja não é apenas o papa ou os bispos, mas o povo de Deus em marcha na história. E a presença deste povo crente e oprimido nos movimentos sociais da América Latina marcou a fé com um caráter crítico que fez nascer a teologia da libertação. 

Um teólogo indígena 

Na sétima conferência internacional da Associação Ecumênica de Teólogos do Terceiro Mundo (ASETT), em Oaxtepec, México, em dezembro de 1986, o teólogo negro norte-americano James Cone se queixou que a teologia da libertação latino-americana era demasiado branca. O estranho é que a seu lado estava Gustavo Gutiérrez, de aparência tipicamente indígena: pele marrom, rosto redondo, baixo e atarracado, com olhos ligeiramente amendoados, revelando sua ascendência quéchua. Em casa, seu pai falava esse idioma do antigo império inca. Porém, mais que a língua e a aparência, Gutiérrez herdou o estilo dos ameríndios andinos. E é isso que surpreende qualquer pessoa que o conheça: ele combina – não sem alguns conflitos – a mente dotada de inteligência rápida e racional, magisterial, que se expressa em uma linguagem construída como as partes de um instrumento de precisão, e uma sensibilidade que desarma todos os modelos da moderna racionalidade.

Nele coexistem o intelectual treinado em Louvain – onde foi colega de Camilo Torres e defendeu uma tese baseada em Freud – e o ameríndio do altiplanoperuano. É isto que lhe permite entrar numa sala de aula sem ser notado – como que deslizando sobre seus próprios pés – ou visitar seu amigo Miguel d’Escoto sem que ninguém mais perceba sua presença em Manágua. É como se ele pudesse viajar, não apenas nas estradas acessíveis a viajantes urbanizados, mas também nas trilhas e picadas que só os habitantes da selva conhecem. Esse dom ancestral lhe permite dominar uma nova língua, um novo campo de conhecimento, ou passar através de Nova York, Paris ou Bonn, como um ameríndio se esgueirando entre árvores e folhas, observando sem ser observado, rápido como u m pássaro e discreto como uma lhama. 

Esta característica permitiu que ele trabalhasse no rascunho do famoso Documento de Medellín, aprovado pela Conferência Episcopal Latino-americana, em 1968 – um texto que se tornaria fundamental à prática e teoria da Igreja dos pobres na América Latina.

Certa ocasião, Gutiérrez chegou a Roma exatamente quando os bispos peruanos estavam discutindo os trabalhos dele com os mais altos dignitários da Cúria. Quem pode jurar que o texto final, mais favorável a ele que o rascunho original, não tenha sido redigido pela própria pena de Gutiérrez?

Discreto como um capuchinho, ele se movimenta no domínio político dos conflitos teológicos com toda a sutileza de um jesuíta. Embora sua expressão às vezes revele aquela angústia metafísica característica das pessoas para quem a linha estreita que separa a morte da vida é familiar, nunca entra em pânico, e sua aguda intuição é capaz de apresentar soluções imediatas a problemas complicados, como se tivesse meditado durante anos sobre uma questão que acabou de surgir. Consegue ficar sentado durante horas num banco de aeroporto, escrevendo um artigo ou escutando alguém, mordendo nervosamente o tempo todo um palito com seus dentes fortes, ligeiramente separados. Suas respostas são quase sempre ironicamente divertidas, como se estivesse armando uma adivinhação. 

Ao ministrar aulas e conferências, segue um padrão rígido tão cuidadosamente montado que dá a impressão de ter ornamentado seu texto. Suas piadas conferem às palavras um sabor todo seu, porque é sempre capaz de manifestar aquela rara virtude que tanto o encanta: o humor. Seu senso de humor lhe permite manter certa distância crítica de qualquer fato. Não se permite ser traído pela emoção, porque sabe que nada de humano merece ser levado demasiado a sério.

Convivi com Gustavo Gutiérrez em Puebla, em janeiro e fevereiro de 1979, durante a Terceira Conferência Episcopal Latino-americana. Naquela ocasião, o nome dele, do mesmo modo que o de outros teólogos da libertação, havia sido excluído da lista de assessores oficiais. Não tinha acesso direto ao local de encontro dos bispos, mas muitos prelados vinham até ele em busca de ajuda, o que o obrigava a passar noites inteiras elaborando rascunhos e propostas.

 Estávamos todos alojados precariamente em dois apartamentos sem mobília, que raramente tinham água e em cujos banheiros faltava luz. Sobrevivíamos com algum maná caído do céu, porque não tínhamos cozinha, e nos restaurantes da cidade seríamos presas fáceis da imprensa internacional, sempre em busca de um teólogo para decifrar a linguagem eclesiástica dos textos, ou para dar uma entrevista exclusiva que confirmasse a natureza rebelde ou herética da teologia da libertação... 

Depois de driblar todos os correspondentes estrangeiros durante dias, na tarde do domingo, 4 de fevereiro de 1979, Gutiérrez aceitou a sugestão do Centro Mexicano de Comunicación Social (Cencos) de realizar uma coletiva de imprensa no hotel El Portal. Em seus comentários, ele enfatizou que a teologia da libertação não tinha planejado começar por uma reflexão sobre os pobres. Os próprios pobres, agentes da transformação histórica, iniciaram essa reflexão teológica. O objetivo da teologia da libertação é dar aos pobres o direito de pensar e se expressar teologicamente. Quanto mais os jornalistas o pressionavam para deixar escapar algo que pudesse soar como heresia, tanto mais Gutiérrez se mostrava fiel aos pobres e à Igreja. Ele é mestre em reconciliar (conciliando) pólos aparentemente opostos, apresentando sínteses que nos incentivam a reinterpretar a tradição e o mundo à nossa volta. 

Encontrei-me com ele em diferentes ocasiões em seu escritório – a “torre” de Rimac, bairro pobre de Lima. Decididamente era um dos escritórios mais desordenados que jamais vi. Espalhados e misturados no chão havia latas de Coca-Cola e livros do cardeal Ratzinger. Também garrafas em cima de documentos papais, fios elétricos desgarrados perambulavam entre papéis empoeirados. Não havia o menor indício de que um espanador tivesse estado lá desde a chegada de Francisco Pizarro ao Peru.

Apesar disso, aquela confusão tinha lógica para ele. Sabia exatamente onde encontrar cada coisa. E em meio àquele monte de papéis ele devorava os livros que recebia. Quando sentia fome, comia alguma refeição comum indefinida, junto com desempregados e subempregados. 

Gutiérrez sempre preferiu ler a escrever. Tem seu próprio método de leitura dinâmica, como se  uma antena lhe indicasse a qualidade do conteúdo de uma obra. Escrever, para ele, é um ato doloroso. E quando escreve, admitir que alcançou a versão final é um sacrifício. Sempre considera um texto provisório, a ser revisto e melhorado. Por isso, quase todas as suas obras começaramcomo palestras mimeografadas. É muito provável que seja o autor de mais obras não publicadas, conhecidas só por um pequeno círculo de leitores, do que publicadas. Em geral, sequer assina os textos mimeografados, que incluem uma excelente introdução às ideias de Marx e Engels e de seu relacionamento com o cristianismo.

Em janeiro de 1985, na véspera da visita do Papa João Paulo II a Lima, eu o encontrei na “torre” de Rimac, escrevendo uma série de artigos ligados a esse importante evento eclesial. Enquanto conversávamos, Gutiérrez tentava desembaraçar um longo fio de telefone, que mais parecia uma bola de lã na boca de um gato brincalhão. Ele sempre mantém as mãos ocupadas quando está nervoso, seja torcendo um elástico ou brincando com uma caneta esferográfica. E naquele momento tinha razões mais que suficientes para estar tenso, pois o cardeal Ratzinger anunciara, para setembro, uma resposta à defesa que Leonardo Boff havia feito de seu livro Igreja, Carisma e Poder, contra as críticas de Roma. O Natal tinha passado e a Cúria ainda permanecia em silêncio. A segunda "Instrução" sobre a teologia da libertação, baseada numa consulta aos bispos da América Latina, prometida para novembro ou dezembro, também não tinha aparecido.

Talvez tivesse sido decidido que o papa deveria fazer uma declaração mais oficial sobre a teologia da libertação no local. Nada poderia ser mais oportuno que um pronunciamento durante uma visita à terra natal do pai da teologia da libertação. Gutiérrez temia que o papa dissesse algo que pudesse ser interpretado como uma condenação à sua teologia. Seria desastroso. Apesar disso, estava pronto a deixar a “torre” que o protegia do assédio da imprensa e aparecer no encontro do papa com sacerdotes e leigos na praça. Mais uma vez parecia certo de que, devido às suas raízes indígenas, como pessoa capaz de caminhar à noite na floresta sem despertar a natureza de seu sono, sua presença seria discreta como a garoa que cobre os telhados de Lima antes do amanhecer.< /span>

Admiradores e inspiradores

A caminho de Cuba, os irmãos Leonardo e Clodovis Boff e eu passamos por Lima, no fim da tarde de 4 de setembro de 1985. Encontramos Gutiérrez na paróquia operária onde, junto com o padre Jorge, diretor da Pastoral Operária de Lima, o teólogo exercia seu ministério sacerdotal. Insistimos que fosse conosco para Havana, porque Fidel Castro tinha demonstrado grande desejo de encontrá-lo. Gutiérrez foi evasivo, objetando que, naquele mesmo momento, um grupo de bispos peruanos, liderados por dom Durán Enriquez, estava preparando um livro didático criticando seus escritos, o que significava que teria de se concentrar em produzir uma espécie de defesa antecipada.

Algum tempo depois, Gutiérrez confirmou que não tinha ido a Cuba em atenção a um pedido do padre Carlos Manuel de Céspedes, então secretário geral da Conferência Episcopal Cubana, que fora seu colega em Roma. O sacerdote cubano tinha medo que a presença do teólogo peruano em Cuba fosse explorada politicamente. 

Na noite seguinte ao nosso encontro em Lima, os irmãos Leonardo e Clodovis Boff, e eu, nos encontramos com Fidel Castro em Havana. Entregamos a ele a carta que o teólogo lhe mandara. Ao terminar, Fidel comentou que acabara de ler “Teologia da Libertação” e se disse impressionado com sua base científica e seu impacto ético. Mencionou especialmente a honestidade com que Gutiérrez trata a questão da luta de classes e a dimensão da pobreza. E acrescentou, com ênfase: “Precisamos distribuir livros como este ao movimento comunista. Nosso povo não sabe nada sobre isso. Para vocês é mais difícil escrever um livro como este, do que para nós produzir um texto sobre marxismo." Alguns dias depois, Fidel declarou, na presença de dom Pedro Casaldáliga, do Brasil, de visita a Cuba, que “a teologia da libertação é mais importante que o marxismo para a revolução na América Latina”.

Mas quem pensa que a política fala mais alto no coração de Gustavo Gutiérrez está enganado. Ele é acima de tudo um místico. Seus livros mais conhecidos, O Deus da VidaSobre JóFalar deDeus, OSofrimento do Inocente e Beber denosso próprio poço, são fundamentalmente espirituais, visando a alimentar a vida de fé e oração de cristãos comprometidos com a luta popular.

Para Gutiérrez, a teologia é secundária. O essencial é fazer a vontade de Deus na ação libertadora. E sua aguda visão teológica capta a presença do Senhor, solidário lá onde Ele parece estar mais ausente, no sofrimento dos pobres.Esse sofrimento permeia a vida do próprio Gustavo Gutiérrez, pois sua saúde delicada exige cuidados constantes. Mas ele não se queixa. Prefere gritar pelos pobres.

Certa ocasião, passei um dia inteiro com ele no Curso de Verão, em Lima, ao qual acorriam milhares de militantes de comunidades cristãs de base em busca de fundamentação teológica. Percebi que ele estava triste, embora tivesse apresentado seu curso com a habitual vivacidade. Havia uma sombra naquele rosto que se ilumina, feliz, quando rodeado de pessoas simples, pobres, dedicadas à utopia do Reino. Conversamos, e nem uma palavra de autopiedade saiu de seus lábios. Só mais tarde fiquei sabendo que sua mãe havia morrido naquele dia.

 O livro sobre Jó é uma autobiografia disfarçada de Gustavo Gutiérrez. De suas páginas surge a profunda convicção de que toda a teologia da libertação deriva do esforço de dar sentido ao sofrimento humano. Na busca desse sentido, o teólogo sabe que, como diz Clodovis Boff, tudo é política, mas a política não é tudo. A solidariedade com o pobre não se esgota na causa da justiça; ela nos conduz à esfera da gratuidade, onde o despojamento espiritual abre o caminho para a comunhão com Deus.

Assim como na América Latina a vida de fé não pode ser separada das exigências da política, também o projeto revolucionário deveria encontrar na mística cristã o modelo para a formação de novos homens e mulheres. Consequentemente, a teologia da libertação só pode ser acusada de desprezar a dimensão espiritual por alguém que não conheça a longa lista de obras que nasceram da contemplação e das mãos de Segundo Galilea, João Batista Libanio, Elsa Támez, Carlos Mesters, Arturo Paoli, Raúl Vidales, Pablo Richard ou Leonardo Boff. 

Os estigmas divinos queimam as entranhas de Gustavo Gutiérrez. É impossível apreender a profundidade total de sua inspiração intelectual, seu papel profético e sua alma mística sem conhecer aqueles três peruanos que estão na raiz de sua genialidade: José Carlos Mariátegui, César Vallejo e, acima de tudo, José María Arguedas. 

Do comunista Mariátegui, autor do clássico Siete Ensayos Peruanos, Gutiérrez aprendeu a técnica de canibalismo cultural necessária para latino-americanizar toda a bagagem teórica de seus anos de estudos em Roma, Bélgica, França e Alemanha. Do poeta César Vallejo, autor de Trilce, poesia tão importante para a literatura moderna quanto Ulisses, herdou o lamento nostálgico da criatura sofredora diante do silêncio do Criador: “Meu Deus, se Você tivesse sido humano hoje, Você seria capaz de ser Deus” (Los dados eternos). “Nasci num dia em que Deus estava doente” (Espergesia).

No entanto, a influência maior foi do novelista José María Arguedas, de quem Gutiérrez era amigo, e a quem rende tributo em muitas de suas palestras e escritos. É interessante que ele tenha escolhido, como epígrafe de sua obra Teologia da Libertação, uma página do livro Todas las Sangres deste autor quéchua, especificamente aquela em que o sacristão indígena de Lahuaymarca diz ao sacerdote: "Seu Deus não é o mesmo. Ele faz com que pessoas sofram sem consolo..."

 “Será que Deus poderia estar no coração daqueles que dilaceraram o corpo do inocente Mestre Bellido? Será que Deus poderia estar no corpo dos engenheiros que estão matando La Esmeralda? No coração das autoridades que tiraram de seus donos aquele campo de milho onde, em cada colheita, uma virgem costumava brincar com seu filhinho pequeno?”

 Em novembro de 1981, encontrei Gustavo Gutiérrez em Manágua. Lá, entre discussões teológicas com os dirigentes sandinistas, numa tentativa de ajudá-los a entender as diferentes posições dos cristãos quanto à revolução, nasceu aquilo que mais tarde se tornaria seu livro sobre Jó. Nele levanta a questão fundamental e pergunta a si mesmo: Como podemos falar sobre Deus no meio de tanta opressão? Se queremos fazer teologia, falar sobre Deus, disse ele, precisamos primeiro ficar em silêncio diante de Deus. Desse silêncio, que envolve os corações dos pobres, nasce a sabedoria. E precisamos repetir com Jó, em meio a tantas cruzes latino-americanas e profunda sede de amor: “Antes eu te conhecia só por ouvir dizer; mas, agora, meus olhos te viram." Tudo em Gustavo Gutiérrez, sua obra e sua vida, converge para essa visão.

Hoje, Gutiérrez é meu confrade na Ordem Dominicana. 

Frei Betto é assessor de movimentos pastorais e sociais, autor de “Fidel e a Religião” (Companhia das Letras), entre outros livros.



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