martes, 19 de abril de 2022

Fe y política en América Latina: una mirada desde las Comunidades Eclesiales


18 abr 2022 


Fe y política en América Latina: una mirada desde las Comunidades Eclesiales

ALAI dialogó con Socorro Martínez Maqueo, coordinadora de la Articulación Continental de Comunidades Eclesiales de Base. Conversamos sobre la religiosidad popular nuestroamericana, los vínculos entre fe y política, el papado de Francisco y el crecimiento vertiginoso del neopentecostalismo en la región.

POR  LAUTARO RIVARA
13 DE ABRIL DE 2022

La teología de la liberación latinoamericana fue una corriente política y teológica de gran influencia y predicamento en las décadas del 70 y 80. Obispos, laicos y comunidades cristianas se volcaron masivamente a diversos proyectos políticos emancipatorios, lo que incluyó su participación destacada en la Revolución Sandinista de 1979 y en varias organizaciones político-militares de Sudamérica y Centroamérica. A su vez, las pastorales en comunidades rurales y en las periferias urbanas animaron el surgimiento de los que hasta la fecha son algunos de los principales movimientos populares de la región.

Preocupada por su carisma e influencia, la propia CIA, durante el gobierno de Ronald Reagan, llegó a definir a esta corriente como "una doctrina política disfrazada de creencia religiosa", afirmando que con ella "la doctrina marxista se había insertado en el fenómeno religioso". Hoy, lejos de aquellos tiempos de radicalización de las bases cristianas, la iniciativa parece estar en el campo de teologías mercantiles y conservadoras -precisamente surgidas desde los Estados Unidos- como las de la "teología de la prosperidad" y las grandes "iglesias electrónicas". Algo es seguro: las clases populares latinoamericanas y caribeñas se empecinan en su fe,y hoy, como ayer, la religiosidad y la teología vuelven a ser encarnizados escenarios de disputa.

Para conocer la historia y la actualidad de las Comunidades Eclesiales de Base, la unidad viva y elemental de aquel proceso animado por la teología de la liberación, dialogamos con Socorro Martínez Maqueo, coordinadora de la Articulación Continental de Comunidades Eclesiales de Base, instancia que reúne a comunidades de más de 20 países de América Latina y el Caribe. Conversamos con ella sobre la religiosidad popular nuestroamericana, los vínculos entre fe y política, el papado de Francisco y el crecimiento vertiginoso del neopentecostalismo en la región, entre otros temas.

Lautaro Rivara: ¿Qué son y cómo actúan las Comunidades Eclesiales de Base? A 57 años del Concilio Vaticano II, ¿cuál es su presencia y extensión en América Latina y el Caribe?

Socorro Martínez: Las comunidades eclesiales de base (CEBS) venimos de la renovación del Concilio Vaticano II, donde la Iglesia se amplió y se reconoció como "pueblo de Dios". En América Latina el "aterrizaje" postconciliar fue mucho más concreto que en otras regiones: aquí se tomaron muy en serio sus conclusiones.

Las CEBS surgieron, en parte, por iniciativa del Concilio, pero sobre todo marcadas por el contexto de los años 60 y 70. Las comunidades no surgieron por decreto de la Conferencia de Medellín, que reunió al episcopado latinoamericano. Ya existían mucho procesos pastorales muy vivos, innovadores y creativos, que luego pasamos a conocer como CEBS o, mejor aún, como comunidades cristianas de base. Aunque las comunidades surgen de esas pastorales, es cierto que es en Medellín en donde emergen con nombre y apellido, reconocidas como tales, como un primer nivel de suturación eclesial, pero sobre todo reconocidas como experiencias comunitarias necesarias para vivir la fe cristiana. Es allí donde se afirma también que las CEBS deben ser de "tamaño humano", pequeñas, comunitarias, familiares, etcétera.

Las comunidades nacen fundamentalmente como prolongación de la tarea de Jesús, es decir de las comunidades cristianas históricas. Las CEBS son en esencia la expresión más pequeña de la comunidad cristiana, conformadas por los pobres, como en el Evangelio. ¿Por qué por pobres? Porque en ellos resuena más el Evangelio, porque fueron quienes acogieron la tarea del Jesús histórico: no se trata de que estén vedadas a otras clases sociales.

Diversas corrientes de pensamiento siguen pensando al fenómeno religioso como una rémora del pasado, como un irracionalismo o como un fenómeno estrictamente alienante, esperando que en algún momento se produzca el tan mentado y nunca comprobado "desencantamiento del mundo". A pocos días de la Pascua, la celebración central del cristianismo, ¿cómo se vive la fe en las comunidades y entre los humildes de América Latina y el Caribe?

Yo diría que vivimos un momento de transición histórica: cuando hay muchos cambios a nivel económico y cultural, los hay también a nivel religioso. La gente en nuestra región tiene una experiencia muy profunda de Dios, que se expresa de muy diversas maneras. Hay una confianza en Dios que es muy singular, y que le da mucho sentido a la vida: a una vida en medio de muchas dificultades como las que pesan sobre los pobres. Las expresiones religiosas se modifican, pero la experiencia de la fe permanece. ¿Por qué las comunidades eclesiales perseveran en donde otros no lo hacen ya? Lo hacen porque creen, porque confían en que Dios camina junto al pueblo pobre. Eso los impulsa a seguir adelante, aún sin resultados inmediatos.

Las CEBS, el pueblo pobre que se congrega, se sostiene, se comunica esa fe, es fundamentalmente solidario. Las maneras en que se sostiene esa fe pueden llegar a ser desconcertantes. A veces se quedan en tradiciones que no parecen generar vida. La gente no abandona la religiosidad popular, pero la dimensiona de otra manera: la gente reunida en el pueblo, en la comunidad, en el barrio, recoge una tradición, la va cualificando.

– Es difícil entender la historia latinoamericana y caribeña sin pensar los vínculos entre fe y política. Procesos revolucionarios como los de Nicaragua o El Salvador son incomprensibles sin la participación masiva de cristianos de base, de obispos, laicos y comunidades en general. ¿Cuál es en la actualidad el vínculo entre la práctica eclesial y la lucha social?

Ciertamente hay un vínculo: las comunidades fueron muy cuestionadas por su compromiso social. Obviamente ha habido también altibajos históricos. La pregunta es ¿y nosotros, qué podemos hacer, qué estamos haciendo para que esta situación social injusta se modifique? No se trata tanto del hecho de "meterse en política", sino de tener un actuar, una incidencia política. Las CEBS nacieron controvertidas y comprometidas. Por supuesto, hoy en día el panorama no es el de los años 70 y 80.

Veo por ejemplo como en México nos invadieron los carteles de la droga, el crimen organizado, la violencia. Es decir que la situación es distinta. Si lo que tienes es un compromiso cristiano, te sitúas en este contexto de otra manera. Las comunidades son un movimiento social, un movimiento popular. Aunque hemos tenido períodos de retraimiento, de desconcierto.

Por ejemplo, en los encuentros que hemos tenido aquí en México, en casi todas las circunstancias hemos apoyado una causa social: cuando hubo huelga de maestros, estuvimos con los maestros y nos manifestamos. Cuando se intentó instalar una planta nuclear, allí estuvimos. La gente reconoce el apoyo de las comunidades. No somos ni pretendemos ser la vanguardia de los movimientos sociales. Damos un sostén humanitario. Cuando se dio el movimiento en Oaxaca fuimos parte de las barricadas, pero nos encargamos de la comida, de los cuidados comunes. Nosotros sustentamos, apoyamos, posibilitamos el desarrollo de esas luchas. Se han apoyado muchos otros procesos, como los de los migrantes o los de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa. Creo que hay un vínculo necesario entre fe y política; que parte de nuestra identidad se juega en el compromiso con la transformación social. Las luchas, las necesidades, las injusticias son inagotables. Y también nosotros.

¿Cómo han respondido las comunidades al surgimiento de las iglesias neo-pentecostales, en crecimiento exponencial desde los años 70? ¿Hay una suerte de competencia inter-religiosa? ¿Es posible practicar una mirada ecuménica con estas teologías? ¿Sostienen ustedes alguna relación con las corrientes evangélicas más progresistas?

Hay un crecimiento enorme de esas pequeñas iglesias pentecostales. En primer lugar, el fenómeno nos tomó por sorpresa. En un segundo momento nos sentimos interpelados por los cantos, por la gestualidad de su práctica. Estos movimientos carismáticos se asentaron incluso en el seno de la Iglesia Católica y fueron muy apoyados por Juan Pablo II.

En cuanto a nuestra relación, hay que reconocer que comenzó con mucha gente que se fue con estas iglesias. En las mismas familias de las comunidades de base puedes encontrar miembros de las CEBS y de las iglesias pentecostales. Quizás esto nos permita avizorar un futuro en donde seamos más abiertos y plurales.

Hay que decir que nuestros pueblos latinoamericanos son festivos, alegres, que nos atraen naturalmente el canto y la música. A las comunidades de base les sigue haciendo falta el explorar esta parte más lúdica de la fe: las celebraciones más simbólicas, más coloridas, más encarnadas. Brasil, México, nuestros países en general bailan y cantan de por sí: no necesitan ser pentecostales para eso.

La estructura de la Iglesia como institución es muy pesada, muy cerrada; no se ha abierto a la pluralidad ni a las expresiones actuales. De hecho, los pentecostales lo que hicieron fue imitar la práctica de las comunidades cristianas de base: el hecho de tener grupos insertos y diseminados por el territorio. Mientras la institución católica nos combatía, ellos crecieron construyendo, precisamente, pequeñas iglesias. Su fuerza no está en sus grandes templos, sino su inserción en las capas populares y en otros estratos, en posibilitar que cualquiera acceda a la biblia y sea pastor, con una práctica que es sólo en apariencia más democrática.

Lo paradójico es que esta participación siempre fue la característica esencial de las CEBS: la posibilidad de ejercer un ministerio, la idea de comunidad, la organización de base, etcétera. La diferencia es que ellos han sido apoyados por muchos factores de poder. Pero el hecho innegable es que han proliferado enormemente, lo cual es muy visible en México, incluso en el pueblo en donde me encuentro. Los veo volver del culto todos engalanados, retomando esa idea del domingo como día de fiesta que se abandonó en la tradición católica. Estas iglesias empezaron su trabajo con los pueblos indígenas, traduciendo las biblias a sus lenguas nativas, pero con el efecto nocivo de dividir a las comunidades. Creo que es un mundo amplio y que además de sectores ultraconservadores hay alas pentecostales más abiertas, críticas, con las que se puede dialogar. Lo que se vive es sin duda un "ecumenismo de base", en familias religiosamente diversas que logran una convivencia de la que tenemos que aprender.

En sus inicios, la noticia del papado de Francisco fue recibida con cierta frialdad y escepticismo por algunos cristianos progresistas y por los exponentes de la teología de la liberación, estando más identificada la figura del por entonces cardenal Bergoglio con la doctrina social de la Iglesia que con la teología de la liberación. Hoy su valoración parece ser más unánimemente celebratoria en la comunidad de fieles. ¿Hasta qué punto ha llegado realmente el proceso de reforma de la institución católica? ¿Cómo ve la disputa con otras corrientes vaticanas? ¿Cual cree que será su legado?

El comienzo de Francisco fue complicado. En particular creo que en América Latina hemos sido algo lentos con la apertura posibilitada por su figura. Creo que la reforma está en marcha, pero es lenta y avanza en ritmos muy diferentes según el contexto. Hay por supuesto factores de resistencia al cambio, considerando que la Iglesia siempre fue una institución muy demorada.

Cuando Francisco comenzó con sus gestos y símbolos, pudimos respirar como comunidades, al ver que lo que siempre dijimos y hacíamos encontraba algún tipo de reconocimiento. Es el caso de la "sinodalidad", de la concepción del "caminar juntos" entre pueblo e Iglesia. Las CEBS siempre han sido sinodales, siempre han reconocido diferentes carismas y funciones. El problema es que la lógica de la Iglesia es la de apoyar lo que abre camino, para después combatirlo y normalizarlo en términos institucionales. La Iglesia sigue siendo piramidal, marcada por el autoritarismo. La nuestra es una historia de luces y sombras, pero no reconocemos en esta tradición. Ser fieles a una tradición implica recrearla. Nosotros actuamos en ella, pero sin mansedumbre. Nuestra relación es la de autonomía en comunión. Los resquemores sobre Francisco se disiparon con su mirada amplia, con su práctica evangélica. Sin embargo, creo que la Iglesia se ha ido disminuyendo y quizás tienda a perder poder. Pero quizás con menos poder será más humilde y se acercará más al evangelio. Algo se ha hecho con el acercamiento con los movimientos, aunque sin duda Francisco podría darnos más aliento.



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lunes, 11 de abril de 2022

MENSAJE DEL PRESIDENTE - Revocación de Mandato 2022Abr10

 MENSAJE DEL PRESIDENTE

REVOCACION DE MANDATO 

10 de abril 2022 - Domingo de Ramos


SE TOMó EN CUENTA AL PUEBLO

A la gente sencilla, de la base.

¡Buen ejercicio de democracia participativa!

(Aunque faltó mucha más participación)




Hace algunos años (no muchos), la Comisión Episcopal de Pastoral Social e IMDOSOC elaboraron un Manual llamado "Promovamos nuestro entorno", y nos invitaron a toda la Iglesia de México a tomarlo como un taller para construir ciudadanía. Nos conviene a todos tomar ese taller...(https://www.youtube.com/watch?v=dC9YV_noqoY) 




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sábado, 9 de abril de 2022

Sobre la revocación de mandato - PIETRO AMEGLIO

 

Sobre la revocación de mandato


Pietro Ameglio

La Consulta de Revocación de Mandato hacia el gobierno actual de López Obrador, que habrá en México el 10 de abril, es un paso fundamental hacia la construcción de la democracia en el país. Por supuesto que no la agota ni por asomo, que es sólo un punto de partida, pero concreto y real. Se trata de un medio para la autodeterminación del pueblo, de la gente, para que algunas decisiones claves también se tengan que tomar de abajo hacia arriba. Es la posibilidad para que tengamos la capacidad de decir ¡ya basta! a cualquier tipo de gobiernos corruptos, violentos o de abusos de poder. Nos parece históricamente muy importante que este derecho popular haya quedado en la ley y que se haga este primer ejercicio práctico en México, que quedará como un antecedente.

La siembra del “infantilismo social”, desde los grupos opositores de derecha y más ligados a los grandes poderes económicos -con todos sus aliados mediáticos y políticos-, buscó todo el tiempo desviar la atención de la discusión pública del fondo de la cuestión: impulsar el poder de la ciudadanía para controlar y vigilar a las autoridades, para que rindan cuentas, así como promover los derechos ‘desde abajo hacia arriba’. Y para ello, usaron la táctica de asociar “infantilmente” la iniciativa con la imagen del presidente, como si fuera algo personal de él, y no una lucha -encabezada ejemplarmente por él- por dejar un precedente histórico fundamental para el proceso democratizador mexicano. Llegaron a extremos de crítica de que se trataba de un despropósito -¿la democracia los tiene en su afán de instalarse definitivamente?– porque iba a costar mucho dinero o porque era sólo una campaña de auto-promoción del presidente, como si alguien con el nivel de popularidad que tiene necesitara de eso. Racionalmente ridículos los argumentos, pero vaya que funcionan en la “infantilización social”, y vaya que el INE con todo su poder y corrupción ha hecho lo imposible por bloquear este ejercicio ciudadano demócrata, quedando totalmente al descubierto la verdadera esencia de sus miembros.

Se trata, en el fondo, de una toma de conciencia de la población acerca de que se tiene poder, y, no sólo de eso, sino con la vuelta de tuerca de usarlo a ese poder, ejerciendo un voto a favor o en contra. Los “sin poder” avanzan en su acción de poder, en una “gimnasia” cada vez mayor en la toma de decisiones centrales nacionales. Así, es en el fondo, un ejercicio colectivo de uso del poder desde abajo para vigilar y controlar a los de arriba, para que rindan cuentas. ¡Cómo no va a ser una acción política y democrática básica y neural! ¿Quién la puede rebatir?

Por ello, esta acción es una forma también -indirecta- de resistencia social, pues ésta se basa en el principio de que “los gobiernos dependen en último término de la colaboración, o por lo menos de la obediencia de la mayoría de la población” (M. Randle), y ratificar o no esa co-operación u obediencia constituye una resistencia.

Gandhi, en su Programa Constructivo para la India, justamente coloca en el primer capítulo el empoderamiento ciudadano y su ejercicio -como no cooperación o desobediencia civil- como las bases más sólidas del autogobierno (swaraj) y de la autonomía personal:

“Hace mucho tiempo que estamos acostumbrados a pensar que el poder emana
únicamente de las asambleas legislativas. Considero esta creencia como un
grave error, debido a la inercia o al efecto de una sugestión colectiva. Un
estudio superficial de la historia británica nos ha llevado a creer que el
poder es confiado al pueblo por las asambleas parlamentarias. La verdad es
que el poder viene del pueblo y que para un tiempo determinado confiamos su
ejercicio a los representantes del pueblo que hemos escogido. El parlamento
no tiene ningún poder, ni existencia siquiera, independientemente del
pueblo. Durante estos últimos veinte años me he esforzado en convencer al
pueblo de esta verdad tan sencilla. La desobediencia civil es la llave del
poder. Imaginemos a un pueblo entero negándose a conformarse con las leyes
vigentes y dispuesto a soportar las consecuencias de esta insubordinación”.

Por su lado, los pueblos zapatistas en México, viven diariamente en sus comunidades y asambleas el principio ancestral de su autonomía que es lo que han denominado el “Mandar obedeciendo” para “buscar y encontrar la mejor manera de gobernar y gobernarse”. En su comunicado del 26 de febrero del 94, afirmaron que: “Fue nuestro camino siempre que la voluntad de los más se hiciera común en el corazón de hombres y mujeres de mando. Era esa voluntad mayoritaria el camino en el que debía andar el paso del que mandaba. Si se apartaba su andar de lo que era razón de la gente, el corazón que mandaba debía cambiar por otro que obedeciera…el que manda obedece si es verdadero, el que obedece manda por el corazón común…esa palabra nombró ‘democracia’ este camino…”. En cambio, “son los menos los que ahora mandan, y mandan sin obedecer (el mando de los más), mandan mandando” . “Los que mandan mandando deben irse lejos para que haya otra vez razón y verdad en nuestro suelo”.

Aclaramos que, ni por asomo estamos asociando en nada al actual gobierno mexicano con el gandhismo o el zapatismo, sólo queremos reflexionar que el derecho de la “revocación de mandato” se rehace, en parte, a la larga tradición de estas dos culturas indias tan humanizantes para nuestra especie. Y también a la historia de la idea y práctica de la democracia republicana occidental.

Para concluir, tratemos sólo de imaginarnos si nos hubiéramos quitado de encima (“los que mandan mandando deben irse lejos”) a los gobiernos de Calderón o Peña Nieto a los tres años:

la cantidad de decenas de miles de muertos, de desaparecidos, de despojos de recursos naturales y corrupción, de impunidad total en los hechos de los 43 estudiantes en Iguala, que nos hubiéramos ahorrado de sufrimiento, como familias y país.



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miércoles, 6 de abril de 2022

Ante el pecado ecológico, conversión integral - sinodo de la amazonía

 

Ante el pecado ecológico, conversión integral


Carlos Ayala Ramírez
05/11/2019

El documento final del sínodo sobre la región amazónica. Contiene 120 puntos y cinco capítulos que nos remiten a cinco conversiones ineludibles por la naturaleza: (I) conversión integral; (II) conversión pastoral; (III) conversión cultural;(IV) conversión ecológica; y (V) conversión sinodal. La necesidad y urgencia de poner en práctica nuevas formas de pensar, sentir, vivir y convivir se derivan de un contexto complejo de crisis ecológica, que exige ir más allá de un cambio individual. Requiere conversión estructural y comunitaria, porque “el pecado ecológico” está en las estructuras tecnológicas, económicas, culturales, religiosas y políticas. En el texto, se define este pecado como una “acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad, las futuras generaciones y el ambiente. Un pecado que se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia, ruptura de las redes de solidaridad y contra la justicia”.

Para sopesar la magnitud del pecado ecológico que se comete en esta región y su impacto en el planeta, citemos algunos de los datos que se ofrecen en el documento. La Amazonía es un extenso territorio con una población estimada en 33 millones 600 mil habitantes, de los cuales entre 2 y 2,5 millones son indígenas. Es un espacio que se extiende por 9 países: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. Es una región esencial para la distribución de las lluvias en América del Sur y contribuye a los grandes movimientos de aire alrededor del planeta. En la actualidad, es la segunda área más vulnerable del mundo con relación al cambio climático por la acción directa del hombre.

El pecado ecológico se manifiesta de diversas maneras: la apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como el agua; las concesiones madereras legales y el ingreso de madereras ilegales; los megaproyectos no sostenibles (hidroeléctricas, concesiones forestales, talas masivas, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros); la contaminación ocasionada por la industria extractiva y los basureros de las ciudades; y, sobre todo, el cambio climático.

Las consecuencias sociales de estas acciones tiene un carácter mortal: enfermedades derivadas de la contaminación, grupos armados ilegales, violencia contra la mujer, explotación sexual, tráfico y trata de personas, venta de órganos, turismo sexual, pérdida de culturas originarias, criminalización y asesinato de líderes y defensores del territorio. Entre los victimarios están los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes, con la complicidad de algunos gobernantes. Y las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, los jóvenes, las mujeres y la “hermana madre tierra”.

Para los participantes de este sínodo, el clamor de la tierra, el grito de los pobres y de los pueblos de la Amazonía nos llaman a una verdadera conversión integral, a una vida simple y sobria, alimentada por una espiritualidad ecológica, al estilo de san Francisco de Asís, ejemplo de conversión integral vivida con alegría y gozo cristiano. Este llamado está en sintonía con lo que el papa Francisco propuso en la carta encíclica Laudato si, en el sentido de cultivar comportamientos de gratitud y gratuidad, “es decir, el reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos”. Convertirnos a un nuevo modo de estar en el mundo, ya no sobre las cosas, sino junto a ellas. Por ello, la espiritualidad ecológica “implica la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal”. En consecuencia, el ser humano ya “no entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe”. En pocas palabras, se trata de fomentar la ética del cuidado como modo de ser que asume y supera el pecado ecológico.

La defensa de la vida en la Amazonía, pues, requiere de una profunda conversión personal, social y estructural. La Iglesia está incluida en esta llamada a desaprender, aprender y reaprender, para superar así cualquier tendencia hacia modelos colonizadores que han causado daño en el pasado. De ahí que se hable de la necesidad de una Iglesia Amazónica (con rostro de los pueblos originarios); encarnada (haciéndose cargo del grito de los pobres y de la tierra); una Iglesia Magdalena (que se sienta amada y reconciliada, que anuncia con gozo y convicción a Cristo crucificado y resucitado); una Iglesia mariana (que genera hijos a la fe y los educa con cariño y paciencia aprendiendo también de las riquezas de los pueblos). Una iglesia servidora, kerigmática, educadora, inculturada.

Desde el horizonte del “buen vivir” (forma ideal de vida para muchos pueblos originarios), el texto conclusivo plantea la alternativa de una economía solidaria, sostenible y ecológica, tanto a nivel local como internacional No se trata de intenciones ilusas, sino de alternativas que hagan posible la vida para todos.

* Carlos Ayala Ramírez, profesor del Instituto Hispano de la Escuela Jesuitas de Teología, de la Universidad de Santa Clara, y docente jubilado de la UCA.


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REVOCACIÓN DE MANDATO 2022

¿QUÉ SIGA o YA NO SIGA AMLO?

Ejercicio de Revocación de Mandato

Domingo 10 de abril 2022


Apoyemos a ubicar nuestra casilla.

1; Entra al link.
2; Selecciona tu estado.
3; Coloca tu sección se encuentra en tu INE.

https://ubicatucasilla.ine.mx

Cuando vayas a votar se te presentará la siguiente boleta:



Si quieres que AMLO SIGA hasta el 2024, marca el cuadro de la derecha.

Si quieres que AMLO YA NO SIGA, marca el cuadro de la izquierda.

Que tu marca no salga del cuadro.


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Se trata de un ejercicio de DEMOCRACIA PARTICIPATIVA en la que el pueblo de México tiene autoridad -con su voto- para que el Presidente actual de México (En este caso Andrés Manuel López Obrador) siga hasta 2024 y terminar hasta entonces su mandato de 6 años, o bien, que ya renuncie.

Esta figura democrática fue propuesta precisamente por AMLO, como recurso para que el pueblo mexicano tenga la facultad de hacer terminar la gestión de su presidente, a mediación de su mandato, sea por causa de corrupción o de ineptitud, por ejemplo.

Al respecto, la Conferencia del Episcopado Mexicano nos anima a que participemos en este Referéndum revocatorio: https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2022-03/obispos-mexicanos-referendum-revocatorio-exige-una-gran-respons.html

Recordemos que en 2018, más de 30 millones de mexicanos votaron por AMLO, quien salió ganador sobre los otros candidatos de manera aplastante. Su popularidad y aprobación no solo se han mantenido más o menos igual, sino que en Octubre de 2021 fue considerado el segundo Presidente con más aprobación en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=yKzt1p6TWBU
https://www.youtube.com/watch?v=Q-YqomcbDDw

Es bueno analizar la realidad y los frutos para el discernimiento.

¡Vayamos a votar el 10 de abril sea para que Siga o que ya No Siga!


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