miércoles, 6 de enero de 2021

Soñemos juntos: Un faro en la tormenta/VICTOR CODINA sj -2020dic.


Soñemos juntos: Un faro en la tormenta

01 de Enero de 2021
[Por: Víctor Codina, SJ]

El 27 de marzo de 2020, cuando el Papa, ante la plaza de San Pedro vacía, anocheciendo y con lluvia, dijo que no tuviéramos miedo de la pandemia y dio la bendición urbi et orbi, Francisco apareció no solo como obispo de Roma sino como un faro de luz para todo el mundo en plena tormenta.

El Dr. Austen Ivereigh, escritor y periodista británico, autor de dos biografias de la papa Francisco (El gran reformador, 2015 y Wounded Shepherd, 2019) aprovechó el confinamiento papal para una serie de entrevistas y conversaciones que ahora se publican como libro de Francisco: SOÑEMOS JUNTOS. EL CAMINO A UN FUTURO MEJOR. Conversaciones con Austen Ivereigh, Barcelona, diciembre 2020.

Prólogo

Francisco ve este momento como la hora de la verdad, un momento en que se sacuden nuestras categorías y estilos de vida, una crisis ante la cual la pregunta es si saldremos mejores, donde hay peligro de replegarnos para mantener nuestro statu quo. Pero, como dice Hölderlin, "Donde hay peligro, crece también lo que nos salva", es el momento para soñar en grande, para comprometernos en lo pequeño, para crear algo nuevo, aceptar el desborde de la misericordia de Dios que se derrama rompiendo fronteras tradicionales. Atrevámonos a soñar juntos.

El libro se articula bajo tres momentos: ver, elegir, actuar.


1. TIEMPO PARA VER

En el Ver, Francisco acude a la periferia, convencido de que el mundo se ve más claro desde la periferia, desde los lugares de pecado y exclusión, desde el sufrimiento, la enfermedad y la soledad, y todo ello no en abstracto sino en concreto, pasando del adjetivo al sustantivo: desde los pobres rohinyás en Bangladesh, desde los uigures y los yazidies, desde los refugiados de Lesbos, desde los niños sin educación de África, desde los que mueren de hambre en Yemen, desde los descartados, desde los médicos y sanitarios, sacerdotes y religiosas que murieron por ayudar a los enfermos del coronavirus.

La crisis ha puesto al descubierto la cultura del descarte, quienes no tenían vivienda ni agua para pasar el distanciamiento social obligatorio, los que viven hacinados en las ciudades, en centros de retención de migrantes, en campos de refugiados, donde la gente puede pasar años, sin higiene, alimentación y vida digna.

Hemos de buscar maneras para que estos descartados se conviertan en actores de un futuro nuevo. Pero este cambio tiene grandes obstáculos: el virus de la indiferencia que es peor que la pandemia, que nos hace mirar hacia otro lado, como la expresión italiana "che me ne frega", la expresión argentina "y a mi qué", es decir, ¿qué me importa?

Dios no es indiferente, esta indiferencia bloquea al Espíritu que nos impulsa a un desborde para discernir lo que Dios quiere de nosotros, para descartar la cultura del abuso, sea sexual, económico, racial o clerical y fomentar una cultura del cuidado.

Hay que trabajar por un mundo sano. Francisco comenta cómo fue creciendo su conciencia ecológica: en su trabajo en el comité de redacción de la conferencia de Aparecida, 2007, se sentía molesto de la insistencia de los brasileños en el tema de la Amazonía; más tarde le ayudó el influjo del patriarca Bartolomé de Constantinopla en el tema ecológico; convocó a científicos y teólogos sobre ecología lo que culminó en su encíclica Laudato sí y finalmente convocó el Sínodo de la Amazonía en 2019.

Al grito de los pobres se une al grito de la tierra, hemos de superar el paradigma tecnocrático que nos hace abusar de la naturaleza en beneficio propio, como si fuésemos sus dueños, con un individualismo que provoca la desertificación de la tierra y el cambio climático, olvidando que la creación y la tierra es un don de Dios para todos, que hemos de cuidarla y protegerla: necesitamos una conversión hacia una ecología integral que es mucho más que cuidar de la naturaleza, es cuidar de la creación y de todos nosotros como criaturas de un Dios que nos ama.

La situación Covid de la pandemia y la cuarentena, en medio de su dificultad y dolor, nos puede ayudar a una reflexión sobre nuestra vida, sobre nuestro pasado y futuro, nuestros ídolos y nuestros momentos de crisis. Hay que pararse, parate, revisar nuestra vida, vivir la pandemia en un clima de paciencia y humor.

Francisco narra tres situaciones Covid de su propia vida:

- La Covid de su enfermedad del pulmón a los 21 años, cuando siendo seminarista de Buenos Aires, el 13 de agosto de 1957 le llevaron al hospital y le quitaron el lóbulo superior derecho de uno de sus pulmones; él creía que iba a morir, las enfermeras le cuidaron y salvaron; fue un tiempo de reflexión y allí maduró su decisión de entrar en la Compañía de Jesús.

- La Covid del destierro, en 1986, cuando fue a Alemania para una tesis doctoral sobre Guardini que no acabó: se sentía como un sapo en un pozo. Iba al aeropuerto de Frankfurt a ver volar aviones…

- La Covid de una transformación radical cuando de 1990 a 1992, después de haber sido Maestro de novicios, Provincial y Rector de los jesuitas, fue destinado a Córdoba. Se había instalado en ese modo de vivir, "me pasaron la boleta y tenían razón". Fue un tiempo de purificación, oración y leyó la Historia de los Papas de Ludwig Pastor, que ahora le ha ayudado mucho.

En conclusión, para realizar esta conversión que nos brinda la Covid, para superar nuestra globalización de la indiferencia, la hiperinflación del individuo y aprender a contar con los demás, es necesario tomar decisiones, elegir.


2. TIEMPO PARA ELEGIR

El segundo paso, luego de haber visto la realidad, es discernir y elegir, pero para ello necesitamos, además de capacidad y reflexión, el tener un sólido conjunto de criterios que nos guíen para así poder leer los signos de los tiempos. Y en tiempos de prueba, como dicen los gauchos y los cowboys "no cambies el caballo en medio del río", es decir hemos de ser fieles en lo que importa aun en tiempos de crisis: recuperar el valor de la vida, la naturaleza, la dignidad de la persona, el trabajo y los vínculos.

Hay que recuperar las bienaventuranzas que la Iglesia ha concretado y formulado en una serie de principios básicos: la opción por los pobres, el bien común, el destino universal de todos los bienes, la solidaridad y la subsidiaridad.

Estos principios los hemos de aplicar a la realidad en un ambiente de reflexión y oración, estar atentos al Espíritu y practicar el discernimiento de espíritus.

El Covid-19 ha acelerado un cambio de época que ya estaba en proceso, no podemos volver atrás, todo intento de restauración lleva a un callejón sin salida. Hemos de buscar la verdad, aun sabiendo que todo pensamiento es incompleto y abierto a un desarrollo ulterior (Guardini). Hay que excluir tanto los moralismos que tienen recetas para todo, como el relativismo que duda de todo. Verdades que al principio nos parecen contradictorias, poco a poco se van abriendo a una verdad mayor (Newman). No poseemos la verdad, es la verdad la que nos posee y nos atrae desde la belleza y la bondad.

El discernimiento es tan antiguo como la Iglesia, el Espíritu es el que nos guía a la verdad (Juan 16,13) y nos muestra cosas nuevas a través de los signos de los tiempos: hemos de preguntarnos por lo que nos humaniza y nos deshumaniza.

Signo de los tiempos implica la necesidad de evitar el aislamiento y exclusión de los ancianos, fomentar el encuentro entre ancianos y jóvenes, para soñar juntos (Joel 2,28); signo de los tiempos es proteger y regenerar la tierra, no considerar como objetivo el crecimiento económico a cualquier precio; signo de los tiempos es sentirnos parte de la creación, no sentirnos sus dueños, buscar una economía que atienda las necesidades de todos y respete la tierra; signo de los tiempos es el protagonismo de las mujeres, siempre fieles y abiertas a una nueva posibilidad, muy sensibles al medio ambiente y al cuidado de las personas; otro signo de los tiempos es elegir la fraternidad por encima del individualismo, la unión de ánimos, como aparece en Fratelli tutti;

En este proceso de discernimiento, Dios no se impone, sino que nos propone, nos anima por dentro, nos consuela, nos da esperanzas, no despierta ilusiones deslumbrantes ni falsos mesianismos, no nos quita el miedo del futuro ni la tristeza del pasado, no nos aísla del cuerpo eclesial, ni nos hace creer ser los únicos poseedores de la verdad, ni conduce al autoritarismo y rigidez que terminan en escándalos. La Iglesia se muestra débil y pecadora, se muestra instrumento de la misericordia porque ella misma necesita misericordia, no la condenemos, cuidémosla como a nuestra madre. En vez de acusar a los demás por sus faltas y limitaciones, hemos de ver nuestras propias faltas, acudir a Dios y pedir ayuda para seguir: lo que nos une a todos es nuestra vulnerabilidad compartida, nuestra mutua dependencia de Dios y de los demás.

Aquí Francisco aborda un tema importante que es cómo actuar en contexto de polarización, social, política o eclesial, una situación que conduce a la parálisis, a la ausencia de diálogo, a la división y al desacuerdo. Siguiendo a Guardini entiende que contradicciones aparentes pueden resolverse a través del discernimiento. Muchas veces vemos como contradicciones lo que en realidad son solo contraposiciones que, aunque sean contrarias, interactúan en una tensión creativa superior. Ante las contradicciones hay que elegir entre con correcto y lo incorrecto, en cambio ante las contraposiciones hay que buscar en diálogo una verdad superior que englobe lo positivo de ambas partes. Este resultado que va más allá de los límites de cada parte, hace surgir algo nuevo.

Francisco lo llama desborde y lo reconoce como don de Dios y acción del Espíritu, como aparece en las Escrituras: es el amor de Dios que se desborda para perdonarnos, es el padre que abraza al hijo pródigo, es la pesca sobreabundante después de una noche infructuosa, es Jesús lavando los pies a sus discípulos antes de morir.

Este desborde sucede sobre todo en las encrucijadas de la vida, en momentos de humildad, de fragilidad y apertura, cuando el océano del amor de Dios desborda las puertas de nuestra autosuficiencia y permite una nueva imaginación posible.

La preocupación de Francisco como Papa ha sido promover este desborde dentro de la Iglesia, renovando la antigua práctica de la sinodalidad, como un servicio a la humanidad trabada a menudo en desacuerdos paralizantes.

Sinodalidad, viene de "sínodo" que significa caminar juntos, es reconocer y valorar las diferencias en un plano superior donde cada parte pueda mantener lo mejor de sí misma, crear una sinfonía que articule las particularidades de cada uno. La Iglesia desde el comienzo se abrió a la sinodalidad, se abrió a cristianos no judíos sin imponerles las prácticas judías (Hechos 15,28), se enriqueció con las culturas de los pueblos donde se arraigó.

Este enfoque sinodal es muy necesario para nuestro mundo de hoy, poder caminar juntos sin aniquilar a nadie, construir un pueblo no con armas sino con la tensión de caminar juntos, reconciliar las diferencias.

La experiencia de la Iglesia en los tres últimos sínodos (de los jóvenes, de la familia y de la Amazonía) ha mostrado la importancia de la sinodalidad para superar conflictos. Para ello hay que escuchar al pueblo, que tiene la unción del Espíritu Santo y no puede equivocarse cuando cree, aceptar que lo que afecta a todos ha de ser tratado por todos, no confundir la verdadera tradición eclesial con otras normas y prácticas eclesiales. Hay que escuchar al Espíritu, es necesaria una conversión de todos, sin imponer nuestras ideas a los demás, desenmascarar las agendas y las ideologías encubiertas, no caer en batallas políticas como en un parlamento donde un grupo vence a otro.

Los Medios de Comunicación Soscial se han centrado en los dos últimos sínodos en puntos conflictivos secundarios, pero de gran impacto mediático (la comunión de los divorciados vueltos a casar, la ordenación de hombres casados), sin percibir la problemática general, sin captar los signos de los tiempos. Es necesario aprender de la antiquísima experiencia sinodal de la Iglesia:

- Tener una escucha respetuosa mutua, libre de ideologías, cuyo objetivo no es llegar a un acuerdo diplomático entre posturas encontradas, sino caminar juntos para buscar la voluntad de Dios y recibir la novedad que el Espíritu quiere revelarnos

- A veces la novedad será resolver las cuestiones polémicas por desborde, un derrame que nos haga cambiar nuestra mirada y rigidez y buscar en lugares nuevos. Dios es un Señor de sorpresas que siempre va delante nuestro

- Este es un proceso paciente que no nos resulta fácil, pero que quizá en la pandemia aprendimos a manejarlo mejor

El tiempo pertenece al Señor, confiamos en él para descubrirlo mediante el discernimiento y así realizar el sueño de Dios para nosotros.


3. TIEMPO PARA ACTUAR

Este tiempo de acción nos permite recuperar el sentido de pertenencia a un pueblo. Francisco define el pueblo como una categoría mítica que implica una memoria histórica de costumbres, ritos y otros vínculos que trascienden lo transaccional o racional, en una búsqueda de dignidad y libertad, una historia de solidaridad y lucha. Pueblo no es lo mismo que un país, una nación o un estado, el pueblo es fruto de una síntesis, de un encuentro, un todo superior a las partes que se forjó en la lucha y la adversidad compartidas. El pueblo tiene alma, conciencia, personalidad, con sentido de solidaridad, justicia y trabajo.

Hablar de pueblo es un antídoto a la tentación constate de crear élites, sean intelectuales, morales, religiosas, políticas, económicas o culturales. Pueblo es unidad en la diversidad, que no se siente determinada por la exclusión o diferenciación, sino por la síntesis de virtualidades, por el desborde.

Pero el pueblo puede disolverse en una mera masa o dividirse en bandos. Los tiempos de tribulación pueden ayudarnos a comenzar un nuevo tiempo de libertad.

La actual pandemia aunque nos desinstala, permite recuperar nuestra memoria y nuestra esperanza. Que en los próximos años no nos digan que frente a la crisis de la Covid 19 no pudimos recuperar la memoria y recordar nuestras raíces.

Si ante el reto de esta pandemia actuamos como un solo pueblo, la vida y la sociedad cambiarán en mejor.

La dignidad de un pueblo nace de la cercanía de Dios, de su amor que le da un horizonte de esperanza. Arquetipo de este pueblo es el pueblo de Israel y la Iglesia se define en el Vaticano II como pueblo de Dios, ungido por el Espíritu y encarnado en todos los pueblos y culturas de la tierra, un pueblo con muchos rostros. Ser cristiano es saberse parte del pueblo de Dios, una comunidad dentro de la comunidad más amplia de la humanidad, a la que ha de recordar que existe un bien común por encima de todos, el todo es superior a la parte y la unidad debe trascender al conflicto. El punto central del cristianismo es el anuncio del kerigma, que Dios me amó y se entregó a la muerte por mí, todos debemos reconocernos como hermanos y miembros de la gran familia humana. La Iglesia camina como parte del pueblo, sirviéndolo.

Para salir mejores de esta crisis hemos de recuperar el saber que tenemos un destino común como pueblo, que nadie puede salvarse solo, existe entre nosotros el lazo de la solidaridad, que la mesa sea un lugar para todos, abrazar la realidad unidos por la reciprocidad, sobre cuya base podemos construir un futuro mejor, más humano.

Lamentablemente la visión predominante en la política occidental promueve y ensalza al individuo atomizado, la economía se centra en el lucro, debilita las instituciones capaces de proteger al pueblo. Las convicciones religiosas son fuente de bien, valoran las personas; los desacuerdos de naturaleza filosófica o teológica entre grupos seculares y gente de fe no son obstáculos para unirse y trabajar por metas compartidas, la dignidad humana, el empleo y la regeneración ecológica.

El Papa retoma temas de Fratelli tutti sobre la fraternidad humana, la idolatría del dinero y del mercado, la rehabilitación de la política, la necesidad de reformas estructurales, la inspiración en la parábola del buen samaritano para no pasar de largo ente los tirados al borde del camino. En el mundo post-Covid, ni el gerencialismo tecnocrático, ni el populismo serán suficientes, solo una política enraizada en el pueblo, abierta a la organización del propio pueblo, podrá cambiar nuestro futuro. El corazón del cristianismo es el amor de Dios por todos los pueblos y nuestro amor al prójimo, especialmente por los necesitados.

Francisco insiste en ir a las periferias, allí donde nació la Iglesia, donde se encuentran tantos crucificados. De nuevo retoma las tres T, tierra, techo y trabajo. Garantizar que la dignidad humana sea valorada por mediaciones muy concretas, no es solo un sueño, sino un camino para un futuro mejor.

Epílogo

Francisco propone dos actitudes de cara al futuro, descentrarse y trascender, abrir puertas y ventanas e ir más allá, no quedar atrincherados en nuestras formas de pensar y actuar, ser peregrinos, no volver a la "normalidad" de antes, ir al encuentro de los demás, mirar los rostros, los ojos, las manos y las necesidades de los que nos rodean y así descubrir nuestros rostros y manos llenas de posibilidades. Y actuar.

Francisco acaba citando una poesía del poeta argentino Alexis Valdés sobre la esperanza, que termina con estos versos:

"Cuando la tormenta pase,

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado".


SOÑEMOS JUNTOS. EL CAMINO A UN FUTURO MEJOR, es un gran libro, en parte autobiográfico, que nos desvela claves del pensamiento y del proyecto de reforma eclesial de Francisco y sus temas centrales: ir a la periferia, discernir, dialogar, desborde, sinodalidad, pueblo, Espíritu., SOÑEMOS JUNTOS es una auténtica bendición urbi et orbi, para la Iglesia y el mundo. Es un faro de luz en medio de la actual tormenta.


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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Vigil – María de Nazaret, 1985. Materiales pastorales para la comunidad cristiana - academia.edu

 

Vigil – María de Nazaret. Materiales pastorales para la comunidad cristiana.


Dibujos de Cerezo Barredo. Ediciones Paulinas, Madrid 1985, 172 pp. ISBN: 84-285-1023-7
Un conjunto de sencillos materiales para diversas celebraciones marianas: ya sea la celebración del mes de María, alguna novena o cualquier otra celebracion mariana cualquiera, desde la espiritualidad de la liberación siempre. 

Es un material para la comunidad cristiana. Ello significa que se ha pretendido expresamente un lenguaje sencillo y una presentación sucinta, para hacer este material lo más asequible posible a todos; algo que quiere ser puesto en las manos de los miembros de la comunidad y, dentro de ella, de sus animadores o responsables. 

Lo utilizarán con provecho los catequistas y los educadores para ayudarse en sus celebraciones. Tambien el sacerdote o el animador del culto de la comunidad para dirigir la celebracion comunitaria de una novena o del mes dedicado a María. Pero también lo utilizarán con provecho los fieles sencillos de la comunidad cristiana para prolongar en casa, en familia, o con los vecinos, la reflexión y la oración de la celebración comunitaria. También, y muy especialmente, los enfermos, privados de asistir a la celebración comunitaria. 

En esta perspectiva de sencillez y de utilización comunitaria, estos materiales han sido experimentados con fruto y con éxito en una amplia comunidad cristiana antes de decidirnos a publicarlos y ofrecerlos así a la comunidad cristiana global.

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sábado, 12 de diciembre de 2020

El Papa: Dar más espacio a los laicos en la Iglesia -2020dic.


El Papa: Dar más espacio a los laicos en la Iglesia




En el prefacio del libro "Sinfonía de los Ministerios" de Monseñor Fabio Fabene, Francisco pide que se reanude el camino para reconocer la vocación específica de los laicos. En el volumen, el autor, que es Subsecretario del Sínodo de los Obispos, resume el camino sinodal que ha reavivado el liderazgo laico en las últimas décadas


Fabio Colagrande – Città del Vaticano

11dic. 2020

A través del camino sinodal la Iglesia, en las últimas décadas, ha llegado a identificar nuevos ministerios que concretan el protagonismo de los laicos en la vida eclesial. Los recientes Sínodos dedicados a la familia, a la juventud y a la Amazonía han sugerido nuevos ministerios laicales como el de la caridad, el de la protección de la creación, el del acompañamiento de la familia o de la juventud o el de la orientación pastoral de la comunidad. Pero, como escribe el Papa Francisco en el prefacio del libro "Sinfonía de los Ministerios", de Monseñor Fabio Fabene:

"Debemos verificar si somos fieles a esta identidad laica, reiniciando el reloj que parece haberse detenido. El tiempo es ahora"

Monseñor Fabene, quien desde el año 2014 es Subsecretario del Sínodo de los Obispos, retrata en el libro, publicado por la Librería Editora Vaticana y San Pablo, el camino eclesial que ha llevado a la expansión de los ministerios laicales y a una nueva conciencia de su centralidad en una Iglesia misionera y en salida. Así es como el autor presentó el libro ante los micrófonos de Radio Vaticano Italia.  

  

Una Iglesia sinodal y misionera

En la entrevista, el Obispo Fabio Fabene afirma que el Santo Padre, desde el comienzo de su ministerio, en su Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, habla precisamente del protagonismo que los laicos deben tener en una Iglesia sinodal y misionera. Francisco escribe que los laicos representan la abrumadora mayoría del pueblo de Dios y son una mayoría que no debe callar, sino ser protagonista. Porque el Espíritu Santo da a todos los bautizados carismas y ministerios para la construcción de la Iglesia y para la evangelización del mundo.


Ministerios instituidos

En cuanto al tema de los ministerios laicales – llamados también "ministerios instituidos" como decía Pablo VI para distinguirlos de los "ordenados" – que se recordó en diversas oportunidades en las recientes asambleas sinodales de 2018 y 2019, cabe destacar que este libro surge, precisamente, de la experiencia directa que tuvo en su calidad de Subsecretario del Sínodo de los Obispos.

"Ya antes, en el Sínodo dedicado precisamente a los laicos y en la Exhortación Apostólica Christifideles Laici de San Juan Pablo II, en 1988, se habló de la vocación y misión de los laicos y de sus ministerios. Fue una ocasión muy fructífera para que toda la Iglesia reflexionara sobre la vocación, sobre la misión de los laicos, pero también sobre el ministerio laical que San Pablo VI había reformado abriendo el camino ministerial, no sólo para los que iban camino al sacerdocio, sino también para los laicos, permitiéndoles el acceso a ser lector y acólito. Además, en el reciente Sínodo amazónico, se habló mucho del tema del ministerio y, en particular, de la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Ministeria quaedam, el documento con el que el Papa Montini, en 1972, reformó los ministerios".


Una nueva estación ministerial

Y afirmó que en su opinión habría que empezar desde ahí para una nueva estación "ministerial", para una nueva creatividad en este sector.

"El Sínodo Panamazónico me estimuló ciertamente en este sentido, porque – como escribo en el libro – en el aula sinodal, así como en los grupos de estudio de los círculos menores, las palabras `ministerialidad' y ministerio resonaban, casi como un estribillo, de un punto a otro del aula y esto me impulsó a profundizar un aspecto que concierne no sólo a la región amazónica sino a toda la Iglesia. Los laicos, de hecho, no están llamados a realizar un trabajo de sustitución porque, como sucede en ese territorio, hay falta de vocaciones al sacerdocio y de sacerdotes"

Y añadió que la obra de los laicos no es de sustitución, sino que su acción y su presencia, es verdaderamente necesaria para la construcción de la "Iglesia comunión" y para su misma naturaleza misionera.

Al considerar que en la Exhortación Apostólica postsinodal Querida Amazonia de este año, tal como Monseñor Fabio Fabene lo recuerda en su libro, el Papa Francisco incluso habla de "inculturación de la `ministerialidad'", le hemos preguntado qué significa esto y si es un paso decisivo, a lo que respondió:


Un paso adelante

"Este es un paso muy importante. Creo que es un paso adelante que el Papa está dando en esta área al instar a las diferentes partes del mundo, a las diferentes culturas a arraigar la `ministerialidad' en sus propios contextos sociales, culturales y eclesiales. Esto significa que, según las necesidades de la Iglesia en los diferentes territorios y culturas, hay que saber escrutar el tiempo y las necesidades de esas Iglesias y suscitar nuevos ministerios precisamente al servicio de la diversidad".

"Recordemos siempre que los dos principios fundamentales de la Iglesia son la unidad y la diversidad. Y es precisamente en la diversidad donde encontramos el poder y la creatividad del Espíritu Santo. Si todos somos iguales en virtud del Bautismo, es el mismo Espíritu el que da lugar a la diversidad, incluso la diversidad ministerial, para el servicio de la Iglesia encarnada en cada continente, en cada lugar y en cada cultura, según las necesidades de esas comunidades eclesiales"

A la pregunta de qué tienen que ver con este tema la presencia y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia, Monseñor Fabene afirmó que "son fundamentales, porque la 'ministerialidad' no es un hecho sociológico o empírico, sino que proviene de los carismas que el Espíritu da a cada bautizado en la comunidad eclesial. El Concilio Vaticano II habla claramente de esta riqueza carismática y ministerial. Podríamos decir que el ministerio es el carisma puesto en acción. Por eso es necesario el discernimiento de los pastores que deben saber escrutar y captar el carisma de los laicos para luego instituirlo en un ministerio de servicio a sus comunidades".


Un pueblo rico en esa diversidad que es el don del Espíritu

"Es el Espíritu quien da abundantemente a la Iglesia carismas, ministerios y servicios precisamente para construir el Cuerpo de Cristo. Este último no es una masa uniforme sino un pueblo rico, evidentemente, en esa diversidad que es el don del Espíritu"


Todos nosotros somos partícipes del sacerdocio de Cristo

Por otra parte, Monseñor Fabene explicó que "todos los bautizados participamos del sacerdocio de Cristo: el llamado 'sacerdocio común'. Luego está el sacerdocio ministerial que reciben los que son llamados en la Iglesia a este ministerio específico y que participan, precisamente, en el ministerio de 'Cristo sacerdote cabeza' y actúan en la persona misma del Señor. Pero todos nosotros somos partícipes del sacerdocio de Cristo, y los laicos actúan en la Iglesia justamente porque están injertados en el sacerdocio de Cristo, que es el sacerdocio bautismal".


En toda comunidad hay una riqueza carismática

Por último le hemos preguntado al Subsecretario del Sínodo de los Obispos qué quiere decir la expresión "Sinfonía de Ministerios" que da título a su libro. A lo que respondió: "Quería referirme a la 'pluriformidad' que existe en la Iglesia por obra del Espíritu Santo y al mismo tiempo a su unidad. Como dije antes, los pilares fundamentales de la Iglesia son la unidad, la comunión y la diversidad ministerial, que no es uniformidad, sino una 'Iglesia pluriforme' que manifiesta la riqueza que el Espíritu Santo da a todo el pueblo de Dios".

"En este sentido espero que este libro sea una propuesta, una ayuda, precisamente para que los pastores puedan sacar a relucir esta riqueza carismática que hay en cada comunidad"

 

https://www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2020-12/el-papa-dar-mas-espacio-a-los-laicos-en-la-iglesia.html

domingo, 6 de diciembre de 2020

La filosofía debería ser la columna vertebral de todo proyecto educativo

 

La filosofía debería ser la columna vertebral de todo proyecto educativo


/ septiembre 8, 2020septiembre 8, 2020

La filosofía y las artes tienen la facultad de mejorar la calidad de vida de las personas y sociedades. Durante años, han sido consideradas como herramientas fundamentales para impulsar el desarrollo emocional e intelectual de quienes encuentran en la expresión artística, una ventana desde la cual comprender el mundo y conectarse con los otros.

Sin embargo, las múltiples expresiones de la cultura todavía no logran escapar de los efectos de la desigualdad. La actividad destinada al pensamiento parece ser un beneficio de las clases altas y adineradas, mientras que los excluidos se encuentran lamentablemente marginados de participar en la construcción simbólica.

Las barreras de acceso a la cultura son múltiples, y en el ámbito educativo se ven dramáticamente reflejadas. El sistema educativo tradicional privilegia las -mal- llamadas “artes duras”, ocasionando que los niños carezcan de formación artística y no puedan acceder al goce estético y la expresión artística.

La filósofa Ana María Vicuña, conocida por ser una de las precursoras en Chile del ‘Programa de Filosofía para Niños’ instaurado por Lipman desde 1969, plantea que: “la educación muchas veces hace que los niños pierdan interés porque está pensada desde la estructura adulta y no debería ser así porque los niños están dotados de una extraordinaria curiosidad. Muchas veces les matamos esa curiosidad con una educación tan esquemática”.

El Programa de Filosofía, busca responder al desafío de escuchar a niños y niñas para que estos se conecten con sus intereses e inquietudes a través del aprendizaje. Para eso, debe darse lugar a tiempos destinados a la reflexión, desarrolladas por Lipman a través de novelas con contexto narrativo y personajes que son niños de su misma edad. 

Para la profesora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la estructura ideal para seguir la propuesta de Lipman es que la base del aprendizaje esté puesta en el debate y que la filosofía, sea la columna vertebral de todo programa educativo.

La filósofa explica los múltiples beneficios de incorporar las expresiones de la cultura dentro del campo educacional. (La filosofía) “brinda apertura y tolerancia, desde estos espacios se puede trabajar, por ejemplo, el bullying, porque se abre un espacio para mostrar la opiniones diferentes y un respeto básico por las normas y acuerdos, un sentido de comunidad”.

Además, hace referencia a los beneficios a largo plazo para nuestra sociedad y nuestras instituciones democráticas, “para sustentar la democracia y hacerla progresar, se requiere un sentido de participación y de responsabilidad, eso es lo que brindan estos debates, estos espacios, la filosofía”.

“Es maravilloso todo lo que se puede lograr con la filosofía y todo lo que podríamos lograr llevándola más allá”

¿Por qué los niños deberían aprender Filosofía?

https://youtu.be/QIWn3RJydPo


Jordi Nomen, Licenciado en Historia Contemporánea y Profesor de Filosofía en la Escuela Sadako de Barcelona. Señala en su libro ‘El niño filósofo’ la importancia de las Humanidades en la educación de los niños.

Nomen hace referencia a la Filosofía como un elemento básico de la ciudadanía que debería estar presente en todas las escuelas para potenciar el pensamiento “crítico, creativo y cuidadoso”. Para Nomen, este último tipo de pensamiento es de especial importancia para tener en cuenta el impacto que nuestras acciones tienen sobre otros.

“Debemos pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’ para buscar el bien común y crear algo juntos. Ese es el sentido de la educación”, afirma el filósofo.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Francisco: Me provoca tristeza que se intente hacer la Iglesia a base de mayorías y minorías - RR2020

 

Francisco: Me provoca tristeza que se intente hacer la Iglesia a base de mayorías y minorías


Durante la audiencia general de esta semana, sin peregrinos y desde su biblioteca, Francisco explicó cuatro características de la primera comunidad cristiana, que dijo que ayudan también hoy a vivir la propia fe. Se trata de la escucha de las enseñanzas de los apóstoles, la Eucaristía, la oración y la comunión entre ellos. 

FRANCISCO
Para discernir una situación debemos preguntarnos sobre estas cuatro coordenadas. 
Lo que no entra dentro de estas cuatro coordenadas está privado de eclesialidad. No es eclesial.

El Papa dijo que le preocupa que en la Iglesia se tomen decisiones sin respetar estas cuatro coordenadas. 

FRANCISCO
A veces siento una gran tristeza cuando veo alguna comunidad que con buena voluntad, pero equivocadamente, piensa hacer la Iglesia a base de encuentros, como si fuera un partido político. La mayoría, la minoría...

Para muchos observadores, aunque no fue explícito, Francisco se estaba refiriendo al Sínodo de la Iglesia Alemana, que se está reuniendo para debatir no sólo cuestiones pastorales, sino también doctrinales, como el sacerdocio femenino o el celibato sacerdotal. 

FRANCISCO
Y yo me pregunto: ¿dónde está el Espíritu Santo ahí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde está el amor comunitario? ¿Dónde está la Eucaristía? Sin estas cuatro coordinadas la Iglesia se convierte en una sociedad humana, un partido político. Mayoría, minoría... Los cambios se hacen como si se fuera una empresa. Por mayoría, minoría. Y la presencia del Espíritu Santo es garantizada cuando están presentes estas cuatro coordinadas.

Al terminar, el Papa saludó a quienes estaban siguiendo la audiencia en streaming. Dijo que ha llegado el momento de empezar a preparar la llegada de la Navidad. 

De hecho, el próximo domingo inicia el período dedicado justo a eso, el Adviento. 

Javier Romero



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https://youtu.be/CsvFawwUUNw


sábado, 14 de noviembre de 2020

Jornada Mundial de los Pobres 2020 (IV jornada): Tender la mano al pobre


Jornada mundial de los pobres | 15 noviembre 2020


La Iglesia celebra el 15 de noviembre la IV Jornada Mundial de los Pobres. Una Jornada en la que el papa Francisco invita a toda la Iglesia a ser signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados.

Una oportunidad para recordar la predilección de Jesús por los pobres. Una invitación a mantener la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda y pidiendo nuestra solidaridad. "Son nuestros hermanos y hermanas, creados y amados por el Padre celestial" recalcaba el Santo Padre en su mensaje para la I Jornada.

Este año la Jornada Mundial por los Pobres se celebra en medio de una pandemia que ha zarandeado el mundo. Ha dejado al descubierto la fragilidad humana y ha puesto en crisis muchas certezas. Ha puesto nuevos rostros a la pobreza. Ha traído -escribe el Papa en su mensaje- dolor y muerte, desaliento y desconcierto. Pero también hemos visto cómo a nuestro alrededor se tendían muchas manos.

En este espacio web se facilitan algunos materiales para reflexionar y preparar esta Jornada.






La Jornada Mundial de los Pobres, una llamada a volver la mirada a la esencia del Evangelio y a mostrar nuestra solidaridad con las personas más pobres como reflejo de nuestra fe.

El encuentro con una persona en condición de pobreza siempre nos provoca e interroga, cuestiona nuestro estilo de vida y el suyo, y no nos deja indiferentes.

El Papa Francisco invita a la comunidad cristiana a comprometer la vida y a involucrarse en la experiencia de compartir y acompañar, de la generosidad y del cuidado.

Mensaje del Papa Francisco
Pautas para la animación en las comunidades
Guión Litúrgico
Guión para la homilía


Publicado por en 10:52 

HOAC de Cádiz y Ceuta

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lunes, 9 de noviembre de 2020

El mundo necesita una desintoxicación digital

 

El mundo necesita una desintoxicación digital


Fabiola Méndez/Damián Mendoza

5 noviembre 2020 

El cuerpo se está adecuando a posturas que dan atención a las pantallas y celulares

En los últimos años se ha detectado un uso exponencial de los dispositivos móviles. La empresa de telecomunicaciones TollFreeForwarding analizó los hábitos de los usuarios para determinar cuáles podrían ser los cambios físicos que se presentarán en el futuro, especialmente debido al uso excesivo de los teléfonos y otros gadgets que forman parte fundamental de la vida actual.

La compañía creó un prototipo llamado Mindy, el cual manifiesta los cambios físicos que se presentarán por estos hábitos tecnológicos. La mujer futurista tiene la espalda encorvada, que es el resultado de pasar horas sentados frente a una pantalla de computadora en la oficina y por la mala postura que se adopta, un cuello más alargado, que sería el resultado de la inclinación que se le da a la cabeza cuando se mira hacia abajo para ver el teléfono.

En entrevista con Alejandro García Romero, profesor de la Facultad de la Ingeniería de la UNAM, refirió que la compañía hizo una predicción un tanto idealizada, ya que los cambios reales de los seres vivos necesitan más tiempo. Las evoluciones requieren decenas de miles de años, “sin duda es idealizado pero no dista de la realidad, ya que el cuerpo se está adecuando a posturas que le están dando atención a las pantallas y celulares”.

Comentó que a la par de este prototipo también surge la iniciativa de los grandes fabricantes de dispositivos para hacerle saber a los usuarios que están pasando mucho tiempo usándolos. “Pareciera que a las grandes compañías le beneficiarían, sin embargo, es importante que los usuarios sepan de esta realidad”.

En ese contexto, las grandes compañías han desarrollado aplicaciones nativas en los teléfonos que les avisa a los usuarios cuánto tiempo llevan usándolo, y con ello, lograr la desintoxicación digital. “La situación es compleja, ya que con el paso de los años se pasa más tiempo frente a la pantalla”.

El académico y director de UNAM Mobile aseguró que lo más importante es que haya participación de las compañías y el usuario final. Las grandes compañías de tecnología están haciendo su trabajo alertando a los usuarios, a través de aplicaciones, sobre el tiempo que llevan en un sitio. “La desintoxicación digital logra que la app no permita el acceso durante cierto tiempo al usuario, si así se le configura, como Tik tok por ejemplo. Los fabricantes y desarrolladores están haciendo su trabajo, los usuarios debemos de tomar esa información para usar en positivo la tecnología, para medir cuánto tiempo se le dedica al día y calificar si es el correcto o está exagerando”.

Por otro lado, no hay que olvidar que los dispositivos están enganchando tanto a los usuarios que están dejando de tener contacto y relaciones sociales. “Hay que hacer un juicio personal para calificar qué tanto lo hace y este prototipo de Mindy es otra iniciativa más que busca crear conciencia en los hábitos de consumo de tecnología”, finalizó.

Este material se comparte con autorización de UNAM Global