miércoles, 26 de febrero de 2020

AMLO, ¿socialista del siglo XXI? (Humberto Beck, 2020)

AMLO, ¿socialista del siglo XXI?

Hasta ahora, el Gobierno del presidente mexicano se ha mostrado bastante apartado de los proyectos de izquierda que marcaron a Latinoamérica durante los últimos 20 años

López Obrador durante su campaña en 2018. Ampliar foto López Obrador durante su campaña en 2018. Héctor Guerrero


El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador, el primer presidente de izquierda en la historia de la democracia mexicana, ha canalizado, por lo menos hasta ahora, una buena parte del descontento que en el resto de América Latina han generado las deudas políticas y sociales acumuladas tanto por la era neoliberal como por los límites y contradicciones de los regímenes bolivarianos. Este descontento se ha manifestado visiblemente mediante la reciente ola de protestas, movilizaciones y estallidos sociales que han marcado la vida política de la región durante el último año.


En este contexto, vale la pena retomar la interpretación, por parte de algunos observadores, acerca de la posibilidad de que la llegada de AMLO al poder en México podría significar nada menos que una suerte de reactivación del ciclo político progresista de la “marea rosa” y su proyecto de construir un “socialismo del siglo XXI”. Protagonizado en la primera décadas del siglo por los regímenes bolivarianos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero también en cierto sentido por los gobiernos de izquierda de Brasil, Argentina y Uruguay, todos estos proyectos políticos compartieron de alguna manera una misma voluntad de reinterpretar las premisas del proyecto histórico del socialismo, pero adaptándolas a las condiciones del presente y a la situación de América Latina. Pero, en el caso de AMLO, ¿qué podría significar tal reactivación? ¿Y en qué sentido el programa del presidente mexicano podría considerarse, o no, una nueva versión de esa tarea de actualización política y económica de los ideales socialistas?

Al tratar de responder estas preguntas, un hecho resalta de inmediato: por diversas razones, resulta difícil clasificar a AMLO dentro de la perspectiva bolivariana. En lo que va de su administración, iniciada a finales de 2018, López Obrador ha favorecido una lógica de gobierno que ha estado alejada tanto de políticas de nacionalización de la economía como de posturas antiimperialistas militantes, ambos rasgos distintivos que caracterizaron a los regímenes de la “marea rosa”. AMLO ha adoptado en realidad ideas muy diferentes de las bolivarianas, tales como su defensa de la “austeridad republicana” (los recortes a los sueldos y gastos de la burocracia del sector público) como medio para financiar nuevos programas sociales, o su esfuerzo por preservar ciertos pilares del proceso de integración asimétrica de México con Estados Unidos (otorgando prioridad al sostenimiento del acuerdo de libre comercio con ese país) o incluso crear unos nuevos (como lo ha sido la adopción de una política migratoria punitiva y alineada con los intereses norteamericanos).

Más aún, el proyecto de López Obrador se ha mostrado, hasta ahora, bastante apartado de los rasgos más rescatables del legado de la “marea rosa”, como podrían ser, por ejemplo, el reconocimiento desde las instituciones democráticas de la pluralidad étnica y cultural de los pueblos latinoamericanos (el caso de Bolivia), la afirmación constitucional de la naturaleza como sujeto de derechos (el caso de Ecuador, cuya constitución consagró esta idea que podría ser la base de una nueva ecología política) y, especialmente, la búsqueda de una sinergia positiva entre el Estado y los movimientos sociales.

AMLO no representa entonces una nueva encarnación del “socialismo del siglo XXI” en un sentido bolivariano. Y habría que agregar que este sentido de la expresión está ahora ya caducado, como lo demuestra el hartazgo social frente a los fracasos de los gobiernos bolivarianos en las naciones que han tenido gobiernos de ese signo político. No obstante, dado el creciente ascenso de la desigualdad y la llegada de nuevas formas de exclusión ocasionadas por el cambio tecnológico y la globalización, hay una cuestión de fondo que sigue siendo relevante: ¿cuáles podrían ser los contornos de un socialismo “del siglo XXI”, es decir, uno que fuera realmente contemporáneo? Y aterrizando esta cuestión en la circunstancia latinomericana actual, ¿en qué medida las ideas y políticas de una figura como AMLO podría contribuir a la revitalización de ese proyecto?

Sin duda, un aspecto fundamental de cualquier programa para un socialismo contemporáneo debería ser la articulación de una postura frente a los flujos económicos globales y sus consecuencias en la sociedad. En esta área, la propuesta de AMLO se podría describir, en términos generales, como una reivindicación de la dimensión nacional de la política y la economía. Esta reivindicación se ha expresado en el plan de acelerar el crecimiento y la redistribución de la riqueza mediante medidas como el estímulo de la demanda interna, el fomento de la soberanía alimentaria y energética y la generación de redes de protección social, sobre todo mediante programas de transferencia de efectivo a grupos vulnerables. En el contexto de una globalización que ha relativizado la capacidad de acción de los gobiernos nacionales, con efectos muchas veces destructivos, políticas de este tipo sin duda pueden representar una opción legítima y contribuir a generar una sociedad más igualitaria. Sin embargo, y debido precisamente a la naturaleza internacional ineludible de una parte fundamental de los procesos económicos, este tipo de medidas son probablemente insuficientes para la reformulación de una nueva versión del socialismo adaptada a las condiciones del presente.

Esta insuficiencia hace resaltar una de las principales debilidades del proyecto del presidente mexicano: la ausencia de un discurso internacional. Como es bien sabido, AMLO ha insistido en repetidas ocasiones que “la mejor política exterior es una buena política interior”, pero en un mundo globalizado esta postura tiene límites evidentes. Si bien se puede contribuir a una sociedad más incluyente mediante políticas internas, lo cierto es que el efecto de largo plazo de esas políticas va a ser siempre incompleto si no se complementa con respuestas propiamente globales a los problemas de desigualdad. De hecho, la falta de una conciencia internacional por parte de López Obrador podría ser lo que explicaría, por ejemplo, el hecho de que su gobierno ha buscado no la ruptura sino la continuidad de los acuerdos de libre comercio con Norteamérica creados y negociados por los gobiernos neoliberales anteriores. A falta de un discurso propio, crítico, de izquierda, sobre lo global, AMLO se ha visto condicionado a heredar y mantener las políticas del pasado.

En el mismo sentido, la administración de López Obrador no ha mostrado interés en lo que debería ser uno de los aspectos esenciales de un auténtico y efectivo socialismo contemporáneo: la creación de una nueva infraestructura de instituciones regionales y globales que puedan contribuir a la puesta en práctica de políticas para afrontar los actuales desafíos transnacionales, como la desigualdad económica, la regulación de las tecnologías digitales o la crisis climática. Desde esta perspectiva, ¿qué podría significar entonces el anuncio hecho por AMLO acerca de que su gobierno representa el “fin de la era neoliberal”? Es difícil proclamar algo así si las políticas en el ámbito nacional no están acompañadas de políticas internacionales que aspiren a ser efectivas en el ámbito global, que es precisamente el espacio en el que se mueve el neoliberalismo y que lo hace tan difícil de regular o controlar.

De hecho, dada su importancia regional, con un gobierno de izquierda México podría tomar el relevo en uno de los proyectos más llamativos de la izquierda latinoamericana reciente: la construcción de nuevas instituciones internacionales (como lo fueron en su momento los foros y organismos de integración latinoamericana), e incluso llevarlo más allá, hacia una propuesta de reforma de las organizaciones internacionales ya existentes o la creación de nuevos institutos globales de cooperación en ámbitos como la regulación de las agencias calificadoras o el combate a la evasión fiscal. El fin del ciclo de la “marea rosada” ha puesto al gobierno de AMLO en un lugar que parece no querer ocupar: el de un liderazgo progresista internacional, una dimensión indispensable en un momento como el actual en el que la naturaleza de los problemas demanda inevitablemente ese tipo de aproximación.

Otra área en la que el gobierno de AMLO carece de una perspectiva realmente crítica e indispensable para la articulación de un socialismo adecuado a las demandas de la actualidad es el medioambiente. Muy alejado del impulso a las energías renovables o de iniciativas más radicales y novedosas para conciliar el bienestar colectivo con la preservación de la naturaleza y la igualdad social (como el decrecimiento o el “Green New Deal”), el proyecto de López Obrador ha puesto más bien el énfasis en una serie de “megaproyectos” de impacto ambiental incierto y probablemente nocivo, como el Tren Maya y el Corredor Transístmico. También ha hecho un particular hincapié en la explotación de los combustibles fósiles –los más contaminantes– mediante la construcción de nuevas refinerías y la entronización de Pemex, la compañía petrolera nacional, como “motor económico de México”. Una parte de estos planes se han justificado apelando a la lógica de la soberanía energética. Y, aunque ciertamente no se puede ignorar la geopolítica de la energía, muchos menos se puede ignorar la catástrofe climática y la probable contribución de estos proyectos a su intensificación.

Finalmente, un aspecto adicional y en especial inquietante del gobierno de AMLO es lo que por momentos parece ser un marcado desinterés por los movimientos sociales. Como lo muestra su rechazo a recibir y dialogar con los representantes de la Marcha por la Paz, la reciente movilización de las víctimas de la violencia encabezada por Javier Sicilia y Julián LeBarón, López Obrador parece mantener en ocasiones una actitud de indiferencia, incluso desdén, frente al activismo social independiente. El lopezobradorismo parece no darse cuenta de que el triunfo democrático de un proyecto político de izquierda no tiene por qué implicar una pausa del dinamismo cívico ni de la autonomía de los movimientos sociales como generadores de nuevos temas, demandas y horizontes. Y es que, para tener éxito en tanto gobierno de izquierda con ambiciosos proyectos igualitarios, para llegar a acercarse a la propuesta de un socialismo verdaderamente contemporáneo, el proyecto de AMLO en realidad precisa de más, y no menos, exigencias y apremio por parte de la sociedad.


Humberto Beck es profesor e investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México. Es autor de Otra modernidad es posible: el pensamiento de Iván Illich y co-editor de El futuro es hoy: ideas radicales para México. Su libro más reciente es The Moment of Rupture: Historical Consciousness in Interwar German Thought. @humbertobeck


jueves, 13 de febrero de 2020

[ppierre] Medios de desinformación (coronavirus)

Medios de desinformación


05/02/2020
Con el ‘coronavirus’ hemos llegado a lo máximo. Las informaciones internacionales están controlada por menos de 10 agencias de prensa, la mayoría en Estados Unidos, financiadas por la industria militar norteamericana… En Ecuador los medios de comunicación opositores al gobierno han sido cerrados por el Estado: Radio Pichincha de la prefectura de Quito resiste a las presiones. Las demás radios opositoras brillan por su ausencia. Y ni hablar de la televisión basura que es pan cotidiano. ‘Telesur’ una cadena latinoamericana en Venezuela ha sido borrada de los ‘combos’ que ofrecen la TVCable. ¡Rafael Correa ha sido sacado de Facebook! Estamos en una dictadura disfrazada donde el presidente no tiene ni 10% de opiniones favorables. ¿Adónde van a parar los centenares de millones que recibe el gobierno del Fondo Monetario Internacional? Nos quedan las informaciones por internet, por ejemplo “RTenespañol” y, por celular, las redes sociales, con su lote de noticias falsas y de comentarios ‘basura’.
Lo que llena las pantallas en estas semanas es la epidemia del ‘coronavirus’, inventado en Inglaterra y cultivados en los laboratorios de los grandes países para preparar guerras químicas, tal como fue el caso de la vaca loca, también en Inglaterra, la gripe aviaria, el ébola… Logran meternos medio y mantenernos atentos al número de muertos y de contaminados que aumentan ‘peligrosamente’, mientras se silencia que 300,000 personas, sobre todo niños, mueren de hambre cada día (según información de la OMS, Organización Mundial de la Salud).
Curiosamente han desaparecido de nuestras pantallas las protestas juveniles en innumerables países de todos los continentes, cuando continúan en Chile, Colombia, Honduras, Puerto Rico, Brasil... por hablar sólo de nuestro continente. Nos desvían la atención de las destrucciones ambientales en crecimiento constante en la Amazonía. Siguen terribles los incendios en Australia, pero ¿quién informa que va a pasar lo mismo en otros países por el calentamiento global?
Las noticias del pedofilia en la Iglesia católica siguen bastantes presentes, para contrarrestar las denuncias del papa Francisco, por ejemplo, sobre el crimen de la producción de armas nucleares. El futbol y la chismografía de estrellas prefabricadas llenan también nuestras pantallas para hacernos olvidar la falta de empleo, la mala calidad de los centros de salud, los bajos salarios, los despidos… Se sigue hablando de las violentas protestas de los Indígenas cuando fueron pacíficas y donde fallecieron a lo menos 11 personas… para distraernos del fracasado diálogo del gobierno con la CONAIE y de la búsqueda de los responsables de los muertos.
Falacias y mentiras son nuestro pan cotidiano que crean individualismo, desinterés, desconfianza, racismo, agresividad… Destruyen poco a poco los valores que nos hacen dignos y grandes. Nos quieren controlar la mente y los pensamientos para que no analicemos de donde provienen tantas riquezas en manos de unos pocos y porque crecen las desigualdades y la pobreza en nuestro país. Nos quieren pasivos e ignorantes para que creamos en la bondad de un sistema montado sobre la corrupción, la traición y el despojo.
Más que nunca es en organizaciones que logramos construirnos en humanidad, fraternidad y justicia. “El Reino es de los valientes”, decía Jesús de Nazaret como también: “Si me han perseguido, también los perseguirán a ustedes”. Pero, “¡Ánimo: he vencido e mundo!” de la maldad y de la mentira. “¡Todo lo hago nuevo!” si se unen para seguirme. La solución y la felicidad están en las relaciones humanas, renovadas, constantes, activas, liberadoras. Nosotros, los pobres organizados y los que nos hacemos pobres con ellos, somos la solución.

lunes, 3 de febrero de 2020

El Papa a los enfermos: "recuerden que Jesús mira con ternura la humanidad herida"

El Papa a los enfermos: "recuerden que Jesús mira con ternura la humanidad herida"


Mensaje del Papa para la XXVIII Jornada Mundial del enfermo
03 enero 2020


De cara a la XXVIII Jornada Mundial del enfermo, que se celebrará el 11 de febrero y que lleva como título «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré»; el Papa Francisco lanza un mensaje de aliento para todas las personas que padecen enfermadades y para las familias que los sostienen: "en Jesús encontraréis la fuerza para afrontar las inquietudes y las preguntas que surgen en vosotros”, afirma el Santo Padre.
Ciudad del Vaticano
El viernes 3 de enero de 2020 el Papa Francisco dio a conocer su mensaje para la XXVIII Jornada Mundial del enfermo que se celebrará como es habitual el 11 de febrero y que lleva como título el pasaje del Evangelio según san Mateo capítulo 11 versículo 28: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré».
El Santo Padre recuerda que estas palabras pronunciadas por Jesús “indican el camino misterioso de la gracia que se revela a los sencillos y que ofrece alivio a quienes están cansados y fatigados”, ya que “expresan la solidaridad del Hijo del hombre, Jesucristo, ante una humanidad afligida y que sufre”.

Jesús no descarta a nadie

Al respecto, Francisco subraya que, en esta Jornada Mundial, Jesús dirige una invitación a los enfermos y a los oprimidos, “a los pobres que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados” ya que ante la fragilidad, el dolor y la debilidad, “el Hijo de Dios no impone leyes sino que ofrece su misericordia, Jesús mira la humanidad herida”, sin descartar a nadie y lo hace siempre con ternura.
En este sentido uno podría preguntarse ¿por qué Jesucristo nutre estos sentimientos? El Papa responde: “porque él mismo se hizo débil, vivió la experiencia humana del sufrimiento y recibió a su vez consuelo del Padre”.

Los enfermos necesitan una curación integral

Por otra parte, en su mensaje el Pontífice menciona algunas de las formas graves de sufrimiento que padecen millones de personas en todo el mundo: enfermedades incurables y crónicas, patologías psíquicas, las que necesitan rehabilitación o cuidados paliativos, las diversas discapacidades, las enfermedades de la infancia y de la vejez; y pone en guardia sobre la carencia de humanidad que a menudo se percibe en estas circunstancias.
Por eso, Francisco afirma que resulta necesario “personalizar el modo de acercarse al enfermo, añadiendo al curar el cuidar”, para lograr una recuperación humana integral, ya que el enfermo además de recibir los tratamientos adecuados para combatir su enfermedad, espera también recibir apoyo, solicitud, atención… "en definitiva, amor”, sin olvidar tampoco que detrás de cada persona enferma hay una familia “que sufre, y a su vez pide consuelo y cercanía”.

"Vengan a mí los que estén cansados y agobiados"

Y en medio de este sufrimiento, el Obispo de Roma señala que precisamente los enfermos son llamados de forma especial por Jesús ya que están considerados particularmente entre aquellos “cansados y agobiados”, a quienes el Maestro dice «Venid a mí». “En Él –continúa explicando el Papa- “efectivamente, encontraréis la fuerza para afrontar las inquietudes y las preguntas que surgen en vosotros”.
Asimismo, el Sucesor de Pedro dedica unas palabras especiales a los médicos, enfermeros, personal sanitario y administrativo, auxiliares y voluntarios que trabajan procurando alivio a los hermanos enfermos.

El sustantivo persona está antes que el adjetivo enferma

«Cada intervención de diagnóstico, preventiva, terapéutica, de investigación, cada tratamiento o rehabilitación se dirige a la persona enferma, donde el sustantivo “persona” siempre está antes del adjetivo “enferma”, por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona, sin ceder a actos que lleven a la eutanasia, al suicidio asistido o a poner fin a la vida, ni siquiera cuando el estado de la enfermedad sea irreversible».
De ahí que el Papa haga hincapié en que la vida debe ser acogida, tutelada, respetada y servida desde que surge hasta que termina, puesto que así “lo requieren simultáneamente tanto la razón como la fe en Dios, autor de la vida”. 
Igualmente Francisco dedica un pensamiento especial al personal sanitario y a los centros que se ocupan de atender a los enfermos en países de guerra en los que "el poder político también pretende manipular la asistencia médica a su favor", sin olvidarse de los pobres que "no tienen la posibilidad de acceder a los tratamientos, porque viven en la pobreza" y agradeciendo a los voluntarios "que se ponen al servicio de los enfermos con gestos de ternura y de cercanía, la imagen de Cristo Buen Samaritano".

Llamamiento a los gobiernos: no desatender a los enfermos

En este contexto, el Pontífice hace un llamamiento a las instituciones sanitarias y a los Gobiernos de todos los países del mundo, "a fin de que no desatiendan la justicia social, considerando solamente el aspecto económico que conlleva la enfermedad". 
"Encomiendo a la Virgen María, Salud de los enfermos, a todas las personas que están llevando el peso de la enfermedad, así como a sus familias y a los agentes sanitarios. A todos, con afecto, les aseguro mi cercanía en la oración y les imparto de corazón la Bendición Apostólica", concluye el Papa.
Mensaje del Papa para la XXVIII Jornada Mundial del enfermo
03 enero 2020, 12:00

miércoles, 29 de enero de 2020

Marco Politi: Hay una guerra civil subterránea alrededor del Papa

Marco Politi: Hay una guerra civil subterránea alrededor del Papa

IRENE SAVIO
20 agosto, 2019

ROMA (apro).- Dentro y fuera de la Iglesia hay en curso una guerra civil subterránea que se cuece en torno a las ideas sociales que defiende el papa Francisco, un conflicto que también se inspira en la propaganda política de los grupos de la ultraderecha estadounidense y europea, un método que está frenando las reformas del argentino y lo ha obligado a limitar sus propuestas.
Esta es una de las reflexiones de Marco Politi (Roma, 1947), veterano vaticanista y autor de un libro de reciente publicación, titulado La Solitudine di Francesco (La Soledad de Francisco), durante una entrevista que concede a Proceso sobre las tempestades que asechan al papado del ex-cardenal de Buenos Aires.

–¿Qué tan grave es este enfrentamiento? –se le pregunta a Politi.
–Francisco ha sido víctima de una campaña sistemática de deslegitimación similar a la que el (movimiento ultraconservador estadounidense) Tea Party desplegó en su momento contra Barack Obama en Estados Unidos. No es la primera vez en la historia que esto pasa, que un papa sufre protestas. Ya ocurrió con Pablo VI e incluso con Juan Pablo II. Sin embargo, como también ha dicho el historiador Andrea Riccardi, nadie como Francisco fue objeto de los virulentos ataques que le han llovido de sus obispos.

–¿Desde cuándo es objeto de esta campaña?
–Desde el Sínodo de la Familia de 2014. Desde entonces se ha producido una escalada de acciones violentas contra Francisco. El primer conflicto se remonta a las propuestas del papa para que los divorciados vueltos a casar pudiesen tener acceso a la eucaristía.
"Eso desató feroces manifestaciones de protesta del sector más tradicionalista contra el papa, que han ido creciendo con el paso de los años: se han producido colectas de firmas contra él, se organizaron encuentros y congresos para dar visibilidad a estos reproches, se le acusó de ser un hereje y que incluso cuatro cardenales llegaron a manifestar su desaprobación en una carta que fue hecha pública. Lo último fue lo del ex nuncio en Estados Unidos, Carlo María Viganò, quien el año pasado pidió que Francisco dimita.

–Y además todo circuló ampliamente en las redes sociales.
–Sí, esa es otra novedad de estos tiempos. La red contribuyó a amplificar estos mensajes, que fueron, insisto, muy violentos. Hace poco un obispo italiano denunció que hay prelados que han llegado a verbalizar que desean que el papa muera.

–¿Estos ataques siguen produciéndose en la actualidad?
–Sí, sobre todo en la red. Lo acusan de haberse desviado de la doctrina tradicional, de las enseñanzas de sus predecesores.

Francisco tiene enemigos dentro de la Iglesia, ¿pero también fuera?
–Existe, en efecto, una oposición externa a la Iglesia que también está en abierta confrontación con el papa. Esto se debe a que Francisco se mueve en un mundo en el que hay un auge del populismo xenófobo y racista, que hoy gobierna en países como Estados Unidos e Italia.

–¿Cree que los opositores políticos y religiosos de Francisco tienen un diseño en común, o lo único que comparten es su aversión por el papa?
–Existen algunas tramas en común. Por ejemplo, el cardenal Raymond Burke es uno de los líderes de la oposición al papa y a la vez habla muy bien de (el líder del partido italiano de ultraderecha, la Liga) Matteo Salvini.
"El cardenal Walter Kasper, que es uno de los sostenedores de Francisco, ha dicho que el objetivo es que este pontificado acabe pronto y no se vuelva a elegir a un papa como Francisco en el próximo cónclave. Por eso, por una parte, Francisco sufre los ataques del sector tradicionalista de la Iglesia. Por la otra, lo atacan grupos que representan intereses económicos y políticos que ven con malos ojos las denuncias de Francisco sobre la creciente desigualdad socioeconómica que afecta a muchas sociedades en el mundo."

–Otros papas antes de Francisco hicieron denuncias similares. ¿Qué cambia con Francisco?
–Es cierto. El papa puede considerarse en continuidad con la doctrina social de la Iglesia. Ya Benedicto XVI habló de la necesidad de un diálogo con los sindicatos y de que sería necesaria una autoridad financiera mundial para evitar las crisis económicas. Sin embargo, Francisco es radical en su denuncia. Dice sin tapujos que esta economía de las finanzas nos está matando. Y que él está a favor de una economía social de mercado. Su voz, además, es muy escuchada pues es el único líder internacional con cierta autoridad que hay en este momento en el mundo. No es fortuito que Salvini en uno de sus últimos mítines se presentara con un rosario y la Biblia en la mano.

¿Lo puede explicar mejor?
–Pues en Italia los estudios dicen que 30% de los católicos practicantes votaron por la Liga en las últimas elecciones.

–¿Cómo se llegó a esta situación?
–Los católicos se han dividido. Se está librando una guerra civil subterránea en el mundo católico. Por una parte, están los tradicionalistas, los fundamentalistas, los conservadores. Por la otra, está la política reformadora de Francisco.

–¿Esto está ocurriendo en Italia o en todo el mundo?
–En todo el mundo. Una parte de los obispos de Estados Unidos han entrado en conflicto con el papa. Y lo mismo ocurre en América Latina, África y Asia. En los últimos dos sínodos de la familia no hubo una mayoría de dos tercios. Eso puso en evidencia esta fractura, que también saca a la luz que muchos de sus detractores temen que la Iglesia Católica se convierta en una institución sin la estructura fuertemente jerárquica que posee hoy. Su aislamiento es muy evidente también porque muchos de sus sostenedores guardan silencio.

–¿Por qué el papa no reacciona de una manera más determinada? ¿Qué teme?
–El papa hace todo lo posible para que la Iglesia se mantenga unida. Eso se ve también en la prudencia que mantiene en no avanzar rápidamente en (la aceptación de) las diáconas mujeres. Él teme la ruptura y la quiere evitar.

–¿El papa Benedicto XVI es un enemigo del papa?
–No. Benedicto se ha comportado hasta la fecha de manera muy leal. Sin embargo, sus últimas notas sobre la cuestión de la homosexualidad, que alguien le pidió hacer públicas, han sido usadas por los enemigos de Francisco. Esas notas han evidenciado las distancias entre los dos papas, pues Francisco sostiene que una de las causas fundamentales de la "omertà" en los casos de pedofilia clerical ha sido el clericalismo, mientras que Benedicto XVI escribió que se debe a la fragilización de la moral tradicional católica y a la revolución sexual de 1968.

–¿No cree, sin embargo, que el papa subestimó la gravedad de la crisis de los abusos sexuales?
–Más bien diría que la crisis de los abusos nos ha sacado a la luz que los episcopados aún están lejos de la revolución que pretende llevar adelante el Papa argentino. En el comienzo de su pontificado Francisco fue muy duro al mandar a juicio y encarcelar al ex nuncio en República Dominicana Jozef Wesolowski.
"Sin embargo el caso chileno probó claramente que el clero de este país le mintió al papa (sobre las acusaciones por haber abusado y encubierto abusos a menores). Y también es una realidad que 95% del clero mundial aún no ha producido unos lineamientos serios sobre cómo proteger a los menores. Hay poquísimos países, como Estados Unidos, el Reino Unido, Austria, Alemania y Suiza, que han puesto en marcha el servicio de mostradores públicos para denunciar estos abusos."

–¿De esto también es responsable Francisco?
–Si Francisco tiene una culpa, es la de haber dejado pasar demasiado tiempo antes de solicitar que las conferencias episcopales asuman sus responsabilidades. Apenas este año el papa hizo un documento que también castiga a los obispos responsables de abusar o encubrir. Es evidente que si estas últimas novedades, introducidas este año, no se cumplen, pues todo escándalo tendrá consecuencias directas sobre Francisco.

Legionarios

–¿Qué opina de la gestión del papa de los escándalos de los Legionarios de Cristo, que siguen estando en la mira por las múltiples denuncias que hay contra ellos? –pregunta la reportera.
–Creo que el papa hará la limpieza cuando se produzcan escándalos. Sin embargo, creo que el papa y la mayoría de la jerarquía internacional no quieren disolver este movimiento. Dicho esto, yo, como observador, creo que hubiera sido justo disolverlos. Ahora, habrá que ver cómo actúa la conferencia episcopal mexicana. ¿Están poniendo en pie unas líneas guía muy severas que permitan que todas las víctimas denuncien y tengan un seguimiento?

–Usted habló de una guerra civil subterránea. ¿Qué daños está provocando este conflicto? ¿Hay una pérdida de consenso de la Iglesia?
–Sin duda la cuestión de los abusos sexuales ha provocado una pérdida de credibilidad de la Iglesia y ha puesto en entredicho la política de Francisco. Sin embargo, es paradójico que se critique al papa sobre las cuestiones sociales usando los escándalos de los abusos. Esto es un método.

–¿Es decir…?
–Es un método que está usando Steve Bannon (exasesor de Donald Trump). Él argumenta que el papa no está del lado del hombre común, sino que favorece a las élites globalistas y a la vez dice que el papa ha hecho muy poco para combatir los casos de abusos sexuales. Es muy raro que estas corrientes ultraconservadoras usen los escándalos de los abusos a menores para atacar al papa y fragilizar su pontificado.

–¿Quién va ganando este conflicto?
–Nadie ha ganado aún. Las consecuencias de esta guerra civil se verán en el próximo cónclave. El objetivo último es que no haya otro Francisco, sino que el próximo papa sea un moderado, un centrista, no uno de derecha, pero uno más tranquilo que Francisco.

–¿El papa está solo?
–El papa está solo porque sus opositores son muy ruidosos, mientras que los que lo apoyan son muy tímidos. Hay pocos cardenales y obispos que lo defiendan abiertamente. También cuando se produjo el ataque de Viganò no hubo un gran número de cardenales que lo defendieron en la inmediatez. Es algo peligroso que haya una gran masa de obispos que no hablen y tengan miedo de posicionarse. Por eso hablo de la soledad de Francisco.

–A esto se suman sus opositores políticos.
–Sí, como Trump, Bolsonaro, Salvini, los líderes de Polonia, Orbán, Netanyahu… líderes que están contra la doctrina social de la Iglesia y de la integración de los inmigrantes.

–¿Quiénes son sus aliados?
–Pues podría citar a esa parte de la sociedad que rechaza la xenofobia, el populismo, el racismo y la desigualdad. Pero también Francisco ha encontrado un inesperado apoyo en muchos ateos que lo sostienen pues reconocen que sus posturas son justas.

¿Y el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador?
–Sí, él, y también el primer ministro de Canadá y se podría también incluir a Macron y a Merkel.

–¿Cuáles desafíos le esperan ahora al papa?
–Hay dos grandes desafíos que tiene el papa. El primero es el plazo límite para que las conferencias presenten sus lineamientos para prevenir los abusos. Ahí tendremos una primera respuesta para entender si la Iglesia está siguiendo la política de tolerancia cero del papa.
"El segundo es la de ver cómo termina el próximo Sínodo Panamazónico, porque ahí se discutirá también el tema de poder ordenar a hombres casados para las comunidades locales de la Amazonia, y de reconocer también un papel de relevancia en la Iglesia de las mujeres. Ahí veremos si los conservadores lograrán de nuevo frenar a las políticas del papa o si Francisco ganará la pugna".


--

miércoles, 15 de enero de 2020

Guerra abierta en el Vaticano desata autoría de libro sobre celibato que debilitaría a Francisco para ordenar sacerdotes a hombres casados


Guerra abierta en el Vaticano desata autoría de libro sobre celibato que debilitaría a Francisco para ordenar sacerdotes a hombres casados

by Editor 14 enero, 2020 in Global, Iglesia

Entorno de Benedicto XVI desmiente colaboración del expapa en libro del cardenal Robert Sarah, prefecto de los Sacramentos, sobre el celibato, quien lo contradice y muestra pruebas. Esto se genera justo en el momento en que Francisco alista documento final del Sínodo de la Amazonía donde consagraría la ordenación al sacerdocio de hombres casados. A continuación la información publicada por Vida Nueva en España.

VATICANO, 14 ENE (Vida Nueva).- Guerra abierta en el Vaticano a costa del libro ‘Desde lo profundo de nuestros corazones’ que mañana miércoles 15 de enero verá la luz en Francia. Al parecer, no cuenta con el visto bueno de Benedicto XVI. La obra, que se presenta como una obra trabajada a cuatro manos con el cardenal Robert Sarah, no tendría la aprobación explícita del Papa emérito, tal y como confirma el entorno cercano a Joseph Ratzinger. “Benedicto es totalmente ajeno a esta operación editorial y mediática evidente”, sentencian los colaboradores del Pontífice alemán sin dejar margen de dudas sobre su colaboración y la completa autoría del mismo, unas acusaciones que el purpurado africano desmiente.
En el texto que se adjudica al Papa emérito, se expresaba una defensa cerrada del celibato sacerdotal, justo en el momento en el que Francisco ultima la exhortación sobre el Sínodo de la Amazonía, que le instaba al Papa a dar pasos hacia adelante en la ordenación de hombres casados.

Exclusiva dominical

El diario Le Figaro publicaba el domingo último un adelanto del libro, en el se recoge cómo Ratzinger y el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos gritaban a una sola voz frente a las propuestas sinodales: “No nos podemos callar”. Esta prepublicación venía acompañada además de una entrevista con el ‘ministro’ vaticano en la que sostenía que “la crisis por la que atraviesa la Iglesia es impresionante”.
La denuncia sobre cómo se fraguó la obra que nace del círculo más estrecho del Papa emérito se daba a conocer en la noche de ayer. Apenas dos horas después de que diferentes medios internacionales compartieran esta versión -desde Il Corriere della Sera a La Nación argentina, pasando por ABC y Cope-, el ‘ministro’ vaticano de origen guineano respondía en redes sociales. “Unos ataques parecen hablar de una mentira por mi parte. Estas difamaciones son de gravedad extrema”, relataba en su cuenta de Twitter.

Las cartas de Sarah

“Esta noche doy las pruebas de mi estrecha colaboración con Benedicto XVI para escribir este texto a favor del celibato. Hablaré mañana si es necesario”, relata el purpurado, que adjunta tres imágenes de tres cartas del Papa emérito escritas a máquina y firmadas por él. En estas misivas, se corrobora que Ratzinger colaboró de alguna manera en el envío de unos textos al cardenal Sarah, pero no acabarían de confirmar si el Papa emérito dio su autorización expresa para publicarlos en un libro a cuatro manos ni conocería la versión definitiva de la obra conjunta.
Las tres cartas que Sarah presenta como prueba de la colaboración de Benedicto XVI

Las tres cartas que Sarah presenta como prueba de la colaboración de Benedicto XVI

En la primera carta, fechada en el 20 de septiembre, Benedicto XVI confiesa a Sarah que ha escrito “unas reflexiones sobre el sacerdocio”, pero admite que “mis fuerzas ya no me permiten escribir un texto teológico”. Aun así, promete hacerle llegar “unas notas” por si pueden serle útiles. En la segunda misiva, mucho más breve y con una firma prácticamente ilegible, correspondiente al 12 de octubre, Ratzinger simplemente notifica al prefecto que le envía “mis pensamientos sobre el sacerdocio”. “Se las dejo por si encuentra algún uso a mis pobres pensamientos”, le comenta.

Cierta autorización

La siguiente carta que Sarah presenta como prueba data del 25 de noviembre. En ella, se muestra agradecido “por la elaboración que han hecho” a partir de unos textos que Benedicto XVI le habría enviado. “Por mi parte, el texto puede publicarse en la forma que usted ha previsto”, le expresa Ratzinger. Eso sí, Sarah no revela cuales son esas condiciones de publicación y es ahí donde podría encontrarse la respuesta al desencuentro.
Según cuentan desde el entorno del Papa emérito, Benedicto XVI habría escrito hace meses una reflexión sobre el sacerdocio y Sarah le solicitó que la compartiera con él puesto que estaba trabajando en un libro al respecto. El Papa emérito llegó a poner a disposición del cardenal su texto, pero sin ser consciente de que acabaría formando parte de una obra conjunta. Según anuncian desde el entorno de Ratzinger, el Papa emérito tendría previsto solicitar en breve que se modifique el texto impreso para que se garantice que solo se le adjudica aquello que realmente ha sido aprobado por él.

Negar la mayor

El entorno de Ratzinger niega la mayor. Ni tan siquiera en la Santa Sede estaban al tanto ni de la preparación y menos aún de que vería la luz esta misma semana. Se habrían enterado el mismo domingo toda vez que Le Figaro se arrogó la exclusica mundial de su lanzamiento.
Con este desmentido, se confirmaría una estrategia en la que habría participado activamente el purpurado de Guinea Conakri, con el apoyo del lobby mediático ultracatólico, para condicionar y minar la credibilidad de Francisco sirviéndose para ello del Papa emérito. Así lo hacen ver desde el entorno de Benedicto XVI que se desmarca completamente, no solo de este libro promovido por Sarah, sino de cualquier campaña de injerencia en el Pontificado de Francisco.

Relación de largo recorrido

Es cierto que entre Ratzinger y Sarah hay una cierta relación intelectual de largo recorrido, con intercambio epistolar incluido y  que el purpurado africano ha visitado al anciano Papa en varias ocasiones, haciendo públicas las imágenes de sus visitas al monasterio vaticano donde reside.
Sin embargo, nunca se habría fraguado este proyecto editorial conjunto. Entre otras cosas, dado el delicado estado de salud del Papa alemán, de 92 años, que le impediría trabajar a pleno rendimiento para sacar adelante un libro de reflexiones de este calibre con la exquisitez con la que Benedicto XVI ha mimado cada uno de sus escritos a lo largo de toda su vida y que le ha valido el reconocimiento como uno de los teólogos más ilustres del siglo XXI, amén de su entrega como Obispo de Roma.

Lento debilitamiento

Como el propio Ratzinger ha reconocido en más de una ocasión, vive “en el lento debilitamiento de mi fuerza física, interiormente estoy en peregrinación hacia la Casa del Señor”. Así, se habría constatado en un reciente documental de la televisión bávara, en el que mantiene una extraordinaria lucidez, pero sí da muestras de sus limitaciones físicas: en silla de ruedas y con un hilo de voz. “No tiene fuerzas”, llegaba a afirmar ante las cámaras su secretario personal, Georg Gänswein.
Desde la renuncia de Benedicto XVI y la elección de Jorge Mario Bergoglio como Sucesor de Pedro se ha especulado con la relación que ambos mantendrían, sobre todo, después de que el Papa emérito prometiera que guardaría silencio para evitar así cualquier injerencia en relación a los escritos y medidas que pudiera adoptar Francisco.

Respeto mutuo


Así se cumplió, salvo alguna reflexión en relación a la liturgia en 2017 y un polémico texto sobre abusos sexuales y mayo del 68 que se dio a conocer hace unos meses. De la misma manera, Francisco solo ha tenido comentarios de reconocimiento hacia la figura del Pontífice alemán y no ha hecho mención crítica alguna en lo que a la gestión heredada se refiere en cuestiones tan complejas como las finanzas vaticanas o los abusos sexuales.
Ambos han mantenido hasta ahora este “pacto de caballeros”, conscientes de lo inédito que supone para la historia de la Iglesia contar por primera vez con un Papa emérito que reside a unos metros del Papa en activo.
——————
Artículo publicado por la revista Vida Nueva de España. Título original: «Guerra abierta en el Vaticano: ¿Benedicto XVI dio su visto bueno al libro sobre el celibato con el cardenal Sarah?»