Mostrando entradas con la etiqueta acciones por la paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acciones por la paz. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2011

ADVIENTO2011, HILO1: Tejiendo alianzas por la paz (MPF2012)

HILO 1
Tejiendo alianzas por la paz


VER
La creación gime dolores de parto:
una realidad de violencia estructural que interpela nuestros corazones

Vivimos en México uno de los momentos más dolorosos de nuestra historia, caracterizado por una violencia e inseguridad estructurales, cuyas raíces más profundas son la pobreza y la desigualdad generadas por un modelo económico y político que ha sumido a nuestra nación en una absurda situación de guerra que ha cobrado la vida de más de 50 mil personas los últimos tres años.

Este agravamiento social, de dimensiones insostenibles para la sobrevivencia cotidiana de la población a lo largo y ancho del territorio nacional, ha sido detonado en gran medida por la estrategia militar impulsada desde el gobierno federal en un supuesto combate al crimen organizado, pero, lejos de arrojar resultados positivos, ha provocado más muertes sobre todo de gente inocente.

En una carta de los obispos católicos mexicanos, Exhortación Pastoral de los Obispos al Pueblo de México con motivo de la violencia en el país “Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga Vida Digna”, de febrero de 2010, se realiza precisamente un análisis de la realidad en clave de inseguridad y violencia, confirmando que las situaciones ya mencionadas no son “hechos aislados o infrecuentes”, sino que se trata “de una situación que se ha vuelto habitual, estructural, que tiene distintas manifestaciones y en la que participan diversos agentes” (n. 10).

También señala que las causas profundas de esta crisis de inseguridad y violencia, son principalmente “la desigualdad y la exclusión social, la pobreza, el desempleo, los bajos salarios, la discriminación, la migración forzada y los niveles inhumanos de vida, exponen a la violencia a muchas personas: por la irritación social que implican; por hacerlas vulnerables ante las propuestas de actividades ilícitas y porque favorecen, en quienes tienen dinero, la corrupción y el abuso de poder” (n. 28).

Otro de los factores principales de que los graves problemas sociales que hoy vivimos no estén en vías de solución adecuada, ha sido colocado por algunos expertos en el hecho de que la estrategia de seguridad del gobierno federal tenga la militarización como único camino de combate al crimen organizado, careciendo de una visión integral, que considere la desigualdad y la pobreza y que vaya acorde a las dimensiones de la problemática.

Si sumamos a ello que la clase política falta continuamente a su compromiso con la sociedad ante la indignante situación de desastre nacional, ya que legisla a su beneficio y mina cada vez más nuestras instituciones democráticas; y que la publicidad en los medios masivos de comunicación está orientada a favorecer los intereses de un pequeño grupo de poder y a desvirtuar la defensa pacífica de los derechos humanos; nos hallamos en una gran encrucijada, que no puede mantenernos inertes.

Sobre todo, cuando lo anterior apunta a una clara intención de nuestras autoridades de entregar el territorio y la soberanía nacional, mediante la privatización y la militarización que ocasiona la creciente pérdida de libertades individuales y colectivas.

No vale más el argumento de que la violencia es un hecho aislado, propio de algunos lugares allá muy lejos de nuestra cotidianidad. NO es verdad. La realidad es totalmente otra y dura: la violencia y la guerra existen como el componente esencial de nuestra cultura, y afecta todos los estratos de nuestra vida. Por ello, mucho menos debe valer el argumento de que, como la violencia no me afecta, entonces no me siento responsable de ayudar a quienes son víctimas de ella. La indiferencia es quizás una de las formas más sutiles y certeras de violencia. Ante esta realidad vale preguntarnos:

  ¿Cómo se manifiesta en nuestra localidad o comunidad este escenario presentado?
  ¿Cuáles son sus causas más visibles? ¿Y las invisibles? ¿Quiénes son los responsables?
  ¿Qué papel jugamos nosotros/as en la violencia estructural? ¿Somos víctimas? ¿Victimarios? ¿Indiferentes?


PENSAR
La paz esté con ustedes (Jn 14:27):
inspirándonos en un evangelio que nos compromete con la paz y la justicia

Desde la fe, la realidad ya descrita, tal vez nos provoque sentimientos encontrados: un mal sabor de boca por el silencio o complicidad de las estructuras religiosas con la estrategia de guerra del Estado; muchas preguntas que se hacen a las religiones, preguntas que quedan sin respuesta o con desafortunadas posturas anti-éticas. Bien recuerda el teólogo Pablo Richard que los pobres ya no luchan hoy solamente contra las clases opresoras y sus mecanismos de explotación, sino también contra los fetiches e ídolos de opresión del sistema dominante, donde se da incluso la justificación religiosa de la guerra, donde los dioses exigen el sacrificio humano de gente inocente para alcanzar purificación y salvación. Es una fe perversa la que aún sostiene esto. ¿Qué le pasa a las religiones y sus prominentes líderes? ¿Cuándo el inocente, a quien deben proteger a toda costa, se convirtió en el costo de la liberación? ¿Qué le pasa al Estado que sacraliza la guerra y a sus ejércitos?

Tenemos que apostar, en cambio, por otra fe, aquella que hoy puebla los corazones de muchas y muchos, ante el hartazgo de la violencia y la impunidad. Una fe (religiosa y no) en lo humano, en la paz, en otro camino posible libre de violencia. Esa fe sostiene el camino y el caminar de las y los hacedores de paz, e invita a despertar del letargo o del miedo, que nos arrincona, nos esconde del otro y al otro. No podemos justificar la violencia tanto como no podemos permanecer impasibles ante ella. Desde la fe, hemos de sentirnos convocadas y convocados, interpelados, a tomar postura y sumarnos a la paz como camino de reconciliación nacional, reconciliación de unos con otros, para salir de la apatía (que significa la negación del sufrimiento propio o ajeno) y sumar esfuerzos.

Hoy la fe y la esperanza se tornan fundamentales, sea que profesemos una creencia u otra, o ninguna; nada nos exenta de ser humanos, hermanas y hermanos. El caminar empieza, y no habrá un final deseado sin el apoyo de todas y todos.

En el corazón de este camino está el evangelio judeo-cristiano: la No-violencia activa, la certeza de que no hay camino para la paz, sino la paz es el camino (M. Gandhi). Es un cambio de paradigma hacia el sentido común que nos dice que no se puede hacer la paz a partir de la guerra y la violencia, y que no podemos responder a las provocaciones con violencia, pues significaría sumirnos en la interminable espiral del “ojo por ojo, diente por diente”. Antes anteponer el saludo de paz: el Shalom que es paz y vida digna y justa para todas y todos, incluidos nuestros enemigos.

Frente a la tentación de la violencia, el Evangelio propone la alternativa de la paz, que puede tomar muchas formas y que en la praxis de Jesús significa el acuerpamiento (ponernos cuerpo a cuerpo, acercamiento entrañable) de las comunidades como acompañamiento de nuestras soledades (consuelo) y aislamientos provocados por el miedo. La experiencia de la violencia y el sufrimiento humano debe tocar nuestro corazón de piedra y hacerlo corazón de carne y animarnos a caminar por el camino de la paz.

Es un reclamo legítimo el que hacen los familiares de 50 mil víctimas cuando preguntan: ¿donde están más de 100 millones de mexicanos y mexicanas? Y es nuestra responsabilidad cristiana responder, no sólo personalmente, sino hacer todo lo posible para que la voz de las víctimas rompan el silencio impuesto al tema de la guerra y a sus consecuencias en la vida cotidiana de miles y millones de personas. No puede seguir negándose una realidad que devasta el país.

Nuestra respuesta sensible al dolor humano, es hoy una promesa que le hacemos al mundo, un don necesario que nadie puede exigir, sólo otorgar voluntariamente y así recuperar nuestra humanidad perdida.

¿Qué podemos hacer al respecto, cuando además parece que vivimos en una sociedad mexicana indolente e indiferente ante el dolor y la pobreza ajenos? Aquí tenemos un enorme reto, un largo y arduo camino por recorrer. ¿Dónde están? Ha sido la pregunta recurrente de muchas y muchos que han perdido a sus hijos, hijas, hermanos, hermanas, padres, madres, compañeras, compañeros. ¿Dónde están nuestros desaparecidos, dónde los culpables, dónde las autoridades, dónde la justicia…? Y ¿dónde está la sociedad? ¿Dónde la solidaridad con lo humano?

Podríamos añadir, ¿dónde están las iglesias?, cuya misión precisamente, además del consuelo y alivio del dolor humano, es ser abogadas de la justicia. ¿Dónde está la fe comprometida con la dignidad? ¿Dónde una fe activa que no cierra los ojos ante el pueblo que ha caído a un lado del camino, herido de muerte por criminales y sus encubridores? Siendo más de 100 millones de personas que dicen profesar una fe en nuestro país, ¿por qué el abandono de las causas de la justicia?

La realidad de sufrimiento, como venas abiertas que no sanan sino se abren más y más, ¿nos va a mantener impasibles?, ¿temerosos?, ¿indiferentes? Más que nunca estamos invitadas e invitados a la reflexión profunda y ética, sobre lo humano, sobre la fragilidad, sobre la miseria, sobre la corrupción de la que formamos parte, si no nos oponemos abiertamente a ella.

Como recuerda el pastor metodista César Pérez, a propósito de la Caravana por la Paz que recorrió el norte del país, los días 4 al 11 de junio de 2011, llevando consuelo y esperanza:

"Nuestra presencia como cristianos se vuelve realidad cuando como personas asumimos la responsabilidad de unirnos en solidaridad con aquellos que sufren violencia. El Reino de Dios lo construyen los valientes y, valientes son los que recorren los caminos de México llevando el mensaje de paz con justicia que nos animan a mantener viva la fe y la esperanza..."

Esta presencia (cristiana y no, de fe, atea, agnóstica… pero profundamente humana) puede ser el comienzo de una nueva historia y un nuevo rumbo para nuestro país, y requiere la participación de todas y todos.


ACTUAR
Bienaventuradas/os las y los que trabajan por la paz (Mt 5,9)

En un pronunciamiento de las iglesias ante la situación de violencia nos convence de que “el cambio que requiere el país debe iniciarse al interior de la persona reconociendo toda forma de violencia en lo cotidiano y comprometiéndonos a erradicarla en nuestra familia, en la pareja, en el trabajo, en la sociedad; con acciones afirmativas y expansivas, como las hondas provocadas por la piedra en el agua, que logran transformar la realidad desde la fe, desde la relación profunda con el Señor de la historia y en íntima relación con los más pobres, con las víctimas, mis hermanos y hermanas”. (Posicionamiento de las iglesias por la paz, 12 de septiembre de 2011.)

Los acontecimientos de creciente inhumanidad, violencia y dolor que padecemos las y los mexicanos sacuden nuestra conciencia y atizan el corazón. Con la fuerza del amor, la verdad y la justicia, mujeres y hombres de fe de este país podemos ser agentes de paz, promotores de la concordia y la reconciliación. ¿Qué acciones concretas podemos hacer ante estos sucesos que constriñen el espíritu y amenazan la integridad de tantos y tantas compatriotas?

Ante este vacío en el estado de derecho y la incapacidad del Estado para asegurar el bienestar de la población, son los sectores más vulnerados quienes hoy reinventan salidas y dan respuesta a la violencia institucionalizada en el país. Sobre la base de la singular experiencia de la espiritualidad de la liberación, con la cual se han alimentado las luchas, muchos cristianos y cristianas en el continente y en el mundo, pero que también ha entrado en diálogo y fusión con otras espiritualidades: autóctonas, orientales, filosóficas, políticas… muchos movimientos, grupos, procesos se inspiran para una transformación en perspectiva de paz por la justicia, y desde la base hacia la transformación estructural de nuestras sociedades.

Siguiendo este itinerario, estamos llamados y llamadas a ser iglesias por la paz, reconocer con humildad y autocrítica que no hemos realizado nuestra misión evangelizadora con la fuerza y energía que hoy la situación amerita; y comprometernos a trabajar públicamente por la justicia, la verdad y el amor en el camino de la no-violencia y la resistencia civil pacífica.

El evangelio nos convoca a que, con creatividad y entusiasmo, entre otras cosas:
ü  Coloquemos por delante de nuestras acciones la defensa del oprimido y de las víctimas de la violencia en nuestro país, como sujetos activos de transformación.
ü  Nuestro anuncio, y sobre todo nuestras acciones por la paz salgan de la comodidad de nuestros templos y sean escuchados en las plazas públicas, que llegue a todas las gentes en todos los rincones del país.
ü  Desde el profetismo, la fe, la espiritualidad que nos comprometamos a hacer del Evangelio una acción para la paz que nazca de la justicia.
ü  Exijamos desde ya una reforma política integral por parte del gobierno, que atienda a la verdadera causa de la inseguridad y la violencia en nuestro país, que es la injusticia social y económica.
ü  Asumamos el firme compromiso de emprender acciones conjuntas, organizadas, como iglesias y personas de fe, para que la justicia y la paz se besen en nuestro adolorido territorio mexicano (Sal 85,10).

  ¿Qué acciones concretas nos sugiere este itinerario, para nuestro barrio, comunidad, pueblo?
  ¿Qué causas conocemos en lo local, regional nacional que trabajan por la paz?
  ¿Con quiénes podemos y tenemos que aliarnos para hacer posible la paz que nazca de la justicia?

Oración pública por la paz
Tras haber reflexionado sobre la necesidad de aliarnos por la paz; convoquemos al mayor número de personas, iglesias, comunidades, grupos de fe, jóvenes a un acto público de denuncia de la violencia y anuncio de la paz. Con actividades culturales, alternativas, reflexivas, para encontrar más y más caminos de paz.

Puede concluirse el acto recitando todas y todos juntos la siguiente oración por la paz:

Renueva tu paz en medio de tu pueblo

Queremos pedirte
paz para aquellos que lloran en silencio;
paz para los que no pueden hablar;
paz cuando parece que todo perece.

Renueva tu paz en medio de tu pueblo.

En medio de la ira, la violencia y el desencanto,
de las guerras y la destrucción de la tierra:
muéstranos, en esta oscuridad, tu luz.

Renueva tu paz en medio de tu pueblo.

Queremos pedirte
paz para aquellos que alzan su voz en reclamo;
paz cuando muchos no la quieran escuchar;
paz mientras hallamos el camino y a la justicia.

Renueva tu paz en medio de tu pueblo.

(Imagina la Paz, Celebraciones, 2009, Consejo Mundial de Iglesias)

lunes, 24 de octubre de 2011

Convocatoria a Caravana del Sur

Ciudad Hidalgo, Chiapas a 5 de octubre del 2011.
Convocatoria:               
 Les enviamos un saludo y un abrazo fraterno a todas las organizaciones sociales, sindicatos, comunidades eclesiales  y demás grupos o personas que NO participaron activamente en el recepción de la Caravana del Sur encabezado por el Poeta Javier Sicilia.
Con el fin de darles a conocer y dar  seguimiento al Movimiento por la Paz, Justicia y Dignidad  nos hemos reunido el día 05 de octubre del 2011, una Comisión de varias organizaciones, pastoral social de algunas parroquias,  para evaluar la Caravana que se realizo en días pasados, por lo que queremos compartir con los demás convocados la oportunidad de analizar y reflexionar sobre la situación nacional, las consecuencias derivadas de la estrategia de guerra y sus perspectivas.
Preocupados por la creciente violencia presente en varias regiones del país,  por el número de muertos, desaparecidos, desplazados, por las víctimas sin rostro ni rastro, condenados sumariamente por la autoridad  de ser criminales, aunque para muchos de ellos la pobreza sea  un verdadero delito; por los daños colaterales de la guerra, niños, mujeres y hombres víctimas inocentes, parte de un cálculo frio de los costos de una estrategia cada vez más cuestionada por la sociedad;  las organizaciones y la Iglesia,   convencidos de la necesidad de cambiar la estrategia por una que promueva la paz, con justicia y dignidad,  acordamos convocar a una reunión para el día lunes 7 de noviembre del 2011, en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús,  ubicada en el centro  de Arraiga,  a las 10:00  de la mañana.
De seguro existe entre todos los convocados la convicción de que para detener ésta atroz  guerra y lograr la verdadera  paz con justicia, libertad, igualdad, verdad, amor y dignidad será necesaria la suma de muchas voces, la suma de millones de mujeres y hombres, caminando codo con codo, actuando en común por el rescate de la patria y,  "...que esa digna rabia se transpire, se contagie, se organice, se escuche en el viento nuestra indignación, y que cruce las fronteras mediáticas y geográficas, basta ya de impunidad!..."
Fraternalmente:
OCEZ-CNPA-MLN, TOTIKEZ, UGCP, UNORCA, PARROQUIA DE CIUDAD HIDALGO PARROQUIA DE ARRIAGA
Contactos: Wilmar Joachin López: 9632361575. 
Pedro Guzmán Arcos. 
José Bernardo Magdaleno Velasco : 9612150791

martes, 13 de septiembre de 2011

Iglesias por la paz asumen compromiso público por la justicia y la dignidad del país

Iglesias por la paz asumen compromiso público por la justicia y la dignidad del país

Iglesias por la paz asumen compromiso público por la justicia y la dignidad del país.
 
Se reúnen con el Movimiento por la Paz y expresan solidaridad con las víctimas de la violencia. Saludan a la Caravana del Sur e invitan a participar activamente en ella.
Hacen firme denuncia a las causas estructurales de la inseguridad y llaman a vencer el temor y salir a las calles y espacios públicos con acciones de resistencia pacífica.
El pasado 2 de septiembre, alrededor de 100 líderes religiosos e integrantes de más de 40 confesiones cristianas e instituciones de inspiración creyente se reunieron, en la iglesia de El Altillo, con miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, para un diálogo abierto y ecuménico sobre los principales desafíos que el contexto de violencia e inseguridad hace a las iglesias y personas de fe, y  sobre la urgencia de impulsar caminos no-violentos de resistencia civil, en un escenario nacional marcado por el dolor y el desastre nacional.
En franca solidaridad con las víctimas, las iglesias e instituciones presentes asumieron un compromiso público por abatir el miedo y la inseguridad que hoy imperan en el país, al reconocer en primer lugar que no han respondido con la suficiente fuerza a esta situación, toda vez que las personas y comunidades de fe son portadoras de un mensaje y una propuesta ética que mucho puede ayudar a sanar el tejido social herido por la violencia, la injusticia y la impunidad.
Con la participación de Araceli Magdalena Rodríguez (víctima), Emilio Álvarez Icaza, Pietro Ameglio y otros  integrantes del Movimiento por la Paz, la mesa de diálogo Iglesias por la paz hizo un firme llamado de justicia a las autoridades gubernamentales y pidió a las jerarquías de sus iglesias no permanecer en el silencio ante la violencia e inseguridad que vive nuestro país.
Participaron integrantes de iglesias bautistas, presbiterianas, menonitas, anglicana; de diversas comunidades y congregaciones religiosas católicas, de las comunidades eclesiales de base; así como de diversos organismos de inspiración cristiana como Centro de Estudios Ecuménicos (convocantes del diálogo) Observatorio Eclesial, Comunidad Teológica de México, Grupo Ecuménico de México, Conferencia de Religiosas y Religiosos de México, Comunidad Ecuménica Magdala; entre otros.
Como gesto de solidaridad y testimonio cristiano, las y los presentes se comprometieron a emprender una serie de acciones conjuntas de resistencia civil pacífica desde la fe y a firmar un posicionamiento público que refleje este compromiso con la sociedad mexicana, mismo que a continuación presentamos (con las firmas recibidas hasta el momento, las que siguen llegando) y en el que están contenidos los principales frutos del diálogo del 2 de septiembre:
 
 “No tengan miedo” (Mc 6,50)
 
Posicionamiento público de las iglesias por una paz con justicia y dignidad
“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone sobre la mesa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo” MATEO 5: 14 – 16.
 
La nación entera gime de dolor (Rm 8,22)
Hoy México vive uno de los momentos más dolorosos de su historia, momento histórico caracterizado por una violencia e inseguridad estructurales, cuyas raíces más profundas son sin duda la pobreza y la desigualdad generadas por un modelo económico y político que ha sumido a nuestra nación en una guerra absurda que ha cobrado la vida de más de 50 mil personas los últimos tres años.
Ante este momento histórico de dolor y de gran quebranto, integrantes de diversas iglesias cristianas y organizaciones de fe, reunidas en diálogo con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el pasado 2 de septiembre, queremos hacernos visibles como una expresión espiritual ecuménica emergente para denunciar con firmeza la injusticia hoy imperante y anunciar la Buena Noticia que traen los mensajeros de paz (Is 52,7).
Con un enérgico reclamo a las autoridades de los tres poderes de gobierno de nuestro país, denunciamos:
<! Que los graves problemas sociales que hoy vivimos no estén en vías de solución adecuada, por centrarse la estrategia de seguridad del gobierno federal en la militarización como único camino de combate al crimen organizado y careciendo de una visión integral, que considere la desigualdad y la pobreza y que vaya acorde a las dimensiones de la problemática.
<  Que la clase política falta continuamente a su compromiso con la sociedad ante la indignante situación de desastre nacional, ya que legisla a su beneficio y mina cada vez más nuestras instituciones democráticas, en particular el sistema electoral.
<! Que la publicidad en los medios masivos de comunicación esté orientada a favorecer los intereses de un pequeño grupo de poder y pretenda desvirtuar y satanizar cualquier enfoque distinto al del gobierno en la lucha por la seguridad ciudadana.
<! Que se criminalice a las víctimas y a los defensores de derechos humanos, al desacreditar su labor y al no respetar su dolor.
<! Que todo lo anterior apunte a una clara intención de nuestras autoridades de entregar el territorio y la soberanía nacional, mediante la privatización y la militarización que ocasiona la creciente pérdida de libertades individuales y colectivas.
Bienaventuradas/os  las y los  hacedores de paz (Mt 5,9)
Ante esta realidad en apariencia desesperanzadora le decimos a toda la sociedad mexicana:
“No tengamos miedo”, levantémonos sin titubeos ni dudas, y salgamos con la lámpara de la fe, la esperanza y el amor extendida por encima de la mesa (Lc 11,33), con confianza en el Espíritu que habita la tierra y contribuyamos a poner  un alto a la violencia, la injusticia y la impunidad.
Reconocemos con humildad y autocrítica que no hemos realizado nuestra misión evangelizadora con la fuerza y energía que hoy la situación amerita; y por ello las y los abajo firmantes pedimos perdón a las víctimas de la violencia y nos comprometemos a trabajar públicamente por la justicia, la verdad y el amor en el camino de la no-violencia y la resistencia civil pacífica:
Colocamos por delante de nuestras acciones la defensa del oprimido y de las víctimas de la violencia en nuestro país, como sujetos activos de transformación.
<!  Como hacedores de la Palabra que anunciamos: llamamos a nuestras iglesias (a sus jerarquías y comunidades) a que nuestro anuncio, y sobre todo nuestras acciones por la paz salgan de la comodidad de nuestros templos y sean escuchados en las plazas públicas, que llegue a todas las gentes en todos los rincones del país,
<!   Desde el profetismo, la fe, la espiritualidad que nos comprometemos a hacer del Evangelio una acción para la paz que nazca de la justicia.
<     Exigiendo desde ya una reforma política integral por parte del gobierno, que atienda a la verdadera causa de la inseguridad y la violencia en nuestro país, que es la injusticia social y económica.
Asumimos por ello el firme compromiso de emprender una serie de acciones conjuntas, organizadas como iglesias y personas de fe, para que la justicia y la paz se besen en nuestro adolorido territorio mexicano (Sal 85,10).
Reconocemos que las acciones del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad son hoy una plataforma importante y pertinente para la reconstrucción de la nación, por lo que llamamos a todas y todos a sumar acciones pacíficas en pro de la causa que enarbola, y que es la causa de todas y todos. De manera especial saludamos a la Caravana del sur e invitamos a fortalecerla sintiéndonos partícipes y responsables de la misma y de las acciones por la paz y la justicia que se impulsan desde el Movimiento por la paz con justicia y dignidad y desde otros caminos no-violentos.
Nos dice el Evangelio que hay demonios (como el de la violencia y la inseguridad) que sólo se expulsan con ayuno y oración (Mc 9,29); por ello convocamos a todas las iglesias de México y a las personas de buena voluntad, a iniciar juntas una Jornada pública de Ayuno y Oración por la Paz, en el marco del día mundial de oración por la paz (el miércoles 21 de septiembre).
Estamos convencidos y convencidas que el cambio que requiere el país debe iniciarse al interior de la persona reconociendo toda forma de violencia en lo cotidiano y comprometiéndonos a erradicarla en nuestra familia, en la pareja, en el trabajo, en la sociedad; con acciones afirmativas y expansivas, como las hondas provocadas por la piedra en el agua, que logran transformar la realidad desde la fe, desde la relación profunda con el Señor de la historia y en íntima relación con los más pobres, con las víctimas, mis hermanos y hermanas.
México, D.F., a 12 de septiembre de 2011
Firmas recibidas al 12 de septiembre (en orden alfabético):Ángel Roldán Parrodi
Ángel Saldaña Zamarrón
Arturo Carrasco Gómez, Parroquia Anglicana de la Sagrada Familia
Carmen Gallegos, Comunidades Eclesiales de Base-Derechos Humanos
Católicas por el Derecho a Decidir
Cecilia Castañeda
Centro de Estudios Ecuménicos
Centro de Estudios Sociales y Culturales Antonio de Montesinos
Dr. José Ramón Alcántara Mejía, Pastor Luterano, Presidente del Consejo Directivo de la Comunidad Teológica de México
Dr. Moisés Pérez Espino –Pastor Luterano, Vicerrector Académico de la Comunidad Teológica de México
Edna Mercado Ortiz, Iglesia Bautista Shalom de la Ciudad de México, A.R.
Elizabeth Martínez Ramírez
Faustina Mateos
Gabriela Juárez Palacios
Grupo Ecuménico de México
Ing. Victoriano Báez-Camargo –Bautista, Vicerrector Administrativo de la Comunidad Teológica de México
Ivan Ricardo Pérez Vitela, Integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y miembro de la Iglesia Metodistas de México A.R.
Jaime Laines Potisek
José Guadalupe Sánchez Suárez
Juan Machín
Leticia Portillo
Lic. Joel Roldán Parra –Pastor Pentecostal, Director del Instituto Palabra de Sabiduría (Comunidad Teológica de México)
Lucila Servitje
Luisa Guzmán Aguirre
M.V.Z. Eugenio Araiza Bahena –Menonita, Director General de la Asociación Mexicana de Transformación Rural y Urbana, A.C. (Comunidad Teológica de México)
María Alicia Puente Luteroth
María de Jesús Zamarripa Guardado – Comité de Derechos Humanos, Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe Evangelizadora de América”.
Mariana Gómez Alvarez Icaza, Colectivo ALAS
Mtro. Alberto Arenas Mondragón –Pastor Presbiteriano, Coordinador de la Facultad Latinoamericana de Teología Reformada (Comunidad Teológica de México)
Mtro. Javier Ulloa Castellanos –Pastor Bautista, Coordinador del Seminario Bautista de México (Comunidad Teológica de México)
Noe Amezcua
Observatorio Eclesial
Pablo Ramos –Pastor Anglicano, Deán del Seminario Anglicano de “San Andrés” (Comunidad Teológica de México)
Pbro. Edgar Gutiérrez Torres –Pastor Metodista, Rector del Seminario Metodista “Gonzalo Báez-Camargo” (Comunidad Teológica de México)
Rebeca Montemayor, Pastora Bautista
Rev. Ángela Trejo Haager –Pastora Luterana, Coordinadora del Seminario Luterano Augsburgo (Comunidad Teológica de México)
Rev. Dan González Ortega –Pastor Presbiteriano, Rector de la Comunidad Teológica de México
Rosa María Reyes Salazar, franciscana Misionera de María
Rosamaría Hernández Martínez
Sara San Martín
Secretariado Social Mexicano
Sergio Alfonso Castillo Beltrán
Verónica Domínguez García

Para adherirte al pronunciamiento envía tu firma personal y/o institucional a:
comunicacion@estudiosecumenicos.org.mx
Blog: http://iglesiasporlapaz.blogspot.com/
Face: Iglesias por la paz
https://www.facebook.com/pages/Iglesias-por-la-paz/155629511190351

lunes, 20 de junio de 2011

Apoyan obispos a poeta

Periódico a.m. - Apoyan obispos a poeta
Apro/José Gil Olmos • México
NOTA PUBLICADA: 19/6/2011

La Iglesia de los pobres que antaño arropó las causas sociales de grupos marginados y activistas sociales recobra hoy sus bríos en torno al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que encabeza el escritor Javier Sicilia.
En las dos marchas de él y de los familiares de los agraviados por la violencia –así como en la Caravana del Consuelo que recorrió casi 3 mil kilómetros de Cuernavaca a Ciudad Juárez– las comunidades eclesiales de base y otras organizaciones comunitarias identificadas con la Teología de la Liberación dieron refugio, comida, agua, seguridad y fuerza espiritual a los participantes.

En tres meses el movimiento ciudadano cobró dimensión nacional y cuenta ya con seguidores en ciudades de Estados Unidos y Europa. Desde el principio la convicción profundamente religiosa de Sicilia atrajo la simpatía de las autoridades eclesiásticas, algunos de cuyos miembros trabajan junto a las víctimas de la guerra emprendida por el presidente Felipe Calderón.
A él se sumaron, por ejemplo, sacerdotes identificados con las causas sociales como Alejandro Solalinde y Óscar Enríquez, quienes auxilian a los migrantes centroamericanos a su paso por Oaxaca y Ciudad Juárez en su itinerario hacia Estados Unidos; el obispo Raúl Vera López, quien desde la diócesis de Saltillo dirige una organización de apoyo a los desaparecidos; el padre Miguel Concha Malo, presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, y el provenzal de los dominicos Gonzalo Ituarte, quien participó como secretario técnico de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) en los diálogos para la paz durante el conflicto armado de Chiapas.

La solidaridad de los curas contrasta con el silencio del alto clero, cuyos integrantes se han volcado a defender a Calderón. El jueves 2, el obispo de Tlalnepantla, Estado de México, y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), Carlos Aguiar Retes, dijo que la lucha de Felipe Calderón contra el narcotráfico tiene un derramamiento de sangre “indispensable”. Seguramente se refería a los 40 mil muertos y 10 mil desaparecidos durante el presente sexenio.

“Su apoyo ha sido fundamental. Siempre han estado pero ahora se ha hecho más visible su trabajo con la gente”, reconoce Sicilia respecto de los clérigos que lo acompañan en su movimiento. Gracias a ellos nunca faltó agua ni comida durante la caravana; ellos coadyuvaron en la obtención de fondos para el pago de los autobuses, las casetas y la gasolina.
Ituarte, Concha Malo, Enríquez y Vera López estuvieron en Ciudad Juárez durante la firma del Pacto para la Paz; incluso enarbolaron una bandera nacional y un estandarte con la imagen de la virgen de Guadalupe y bendijeron el documento.

Ni complicidad es ni compadrazgos


Alejandro Solalinde, representante de la pastoral de migrantes de la CEM, sostiene que en esta situación de emergencia nacional, de violencia y de miles de muertes, la Iglesia católica se encuentra en “transición”.
“La Iglesia católica tiene que responder a esta situación, sobre todo sus jerarcas. Ante este hecho, ante tanta crisis, violencia, injusticia y empobrecimiento de la nación no puede quedarse con los brazos cruzados. Tiene que responder porque es pastora de su comunidad”, dice el padre de la diócesis de Tehuantepec, quien dirige también el albergue Hermanos en el Camino.

Solalinde considera que el movimiento de Sicilia representa el signo de los tiempos en México, “que es brutal y que nos está hablando de una situación límite”; “de no acompañar este movimiento ciudadano pacífico, lo que sigue es una lucha armada y eso no lo queremos”, advierte.
Por eso insiste: la Iglesia católica mexicana no puede optar por la violencia, tiene obligación de velar por la paz: “A nivel de bajo clero hay una participación muy amplia en este movimiento; a nivel del alto clero todavía hay titubeos, dudas. Algunos sacerdotes se pronuncian abiertamente por el movimiento; no hay manera de negar la participación ante el dolor y la omisión de tantas instituciones”.
Defensor de los migrantes maltratados por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y policías estatales, que ha denunciado aun en foros internacionales, Solalinde señala que la crisis por la que atraviesa la Iglesia católica no es privativo de México, también se observa en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y el Caribe “donde hay una visión obsoleta, anacrónica” del fenómeno migratorio y sus problemas.
“Por eso la Iglesia católica tiene que coordinarse, integrarse y crecer en su visión, dejar esta lejanía ante la realidad y ser sensibles ante los problemas de la gente. Tenemos que buscar una respuesta responsable y solidaria, sobre todo en el Movimiento por la Paz”, asevera.
Para el entrevistado, las comunidades eclesiales de base y otras organizaciones identificadas con un compromiso social son la simiente de este movimiento; la Iglesia católica tiene que inclinarse por la justicia y ante el pueblo frente a esta masacre nacional.

Muestra de la crisis interna en el alto clero son las posturas divididas por sus integrantes ante lo que está pasando en el país. “Antes, el episcopado mexicano se movía en bloque, en gremio, como un corporativo; hoy, eso ya no funciona. Eso es normal, porque cada uno tiene que actuar por conciencia, no por consigna. En la Iglesia católica cada quien es dueño de su conciencia; de ahí que nadie se pueda meter, ni el Papa”, resume Solalinde.

Durante la entrevista asegura que la participación de la Iglesia comprometida socialmente no es algo nuevo; así ha actuado en cada momento histórico, desde la Independencia. Ha habido curas sensibles, comprometidos con su pueblo. Fueron buenos pastores porque dieron la vida por sus ovejas. Son mártires, aunque no se les reconozca.
–¿Lo están haciendo nuevamente?
–¡Claro! Los curas estamos saliendo a las calles a denunciar. No podemos ser un clero agradecido, subordinado a un gobierno. Si la Iglesia católica nos ha enseñado a ser autocríticos con ella misma, con mayor razón lo vamos a ser frente al Estado.
–Nada de pasividad…
–Para nada. Ni agradecimientos, ni complicidades, ni compadrazgos.

El desafío por la paz

El obispo Raúl Vera, reconocido por la defensa de los derechos de las comunidades indígenas en Chiapas y ahora por encontrar a los miles de desaparecidos, dice que cualquier persona tendría que apoyar el movimiento pacífico que encabeza Sicilia.
“Cualquier persona con sentido común, así sea laico, entiende este planteamiento que está haciendo el movimiento ciudadano, pues nos llama a tener un México diferente, con paz. Se tiene que adherir a él. Además, se inserta en la línea no violenta que predicó Gandhi. Cualquier cristiano sabe que el reino de Dios es factible, y deberá asumir un compromiso en este movimiento.

El apoyo, espontáneo


El padre dominico Miguel Concha sostiene que el apoyo al movimiento ciudadano ha sido espontáneo. “Nos hemos visto reflejados en la actitud cristiana de Sicilia y en la respuesta social que él ha dado en medio de su dolor, de su duelo, inspirado en el Evangelio”.
Coincide con el obispo Vera en que el movimiento está refrescando esta pastoral de la Iglesia católica mexicana y le da una responsabilidad importante en estos tiempos de crisis nacional.
“El apoyo es algo espontáneo. Lo hacemos de corazón, sin cálculos eclesiásticos. Es algo que nos sale del corazón; es eminentemente cristiano, no porque sea confesional, sino porque el compromiso de estar con el dolor de la gente y de Javier (Sicilia), quien ha sabido transformar ese dolor en amor y en una lucha por la justicia y la paz. Estamos completamente de acuerdo con que nos urge un México digno”.

Por su parte, Óscar Enríquez, del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, con sede en Ciudad Juárez, señala que si es cierto que siempre ha habido una corriente eclesial en América Latina con opción por los pobres, que implica un compromiso sociopolítico y una cercanía con el pueblo, ahora se hace más evidente con el movimiento que encabeza Sicilia y que llegó hasta esa ciudad a firmar el Pacto por la Paz.
Precisa que mientras la línea pastoral que tiene como referente la Teología de la Liberación fue cuestionada por Juan Pablo II desde el Vaticano. Este referente de nunca desapareció en muchos que llevan esta corriente religiosa en la mente y en el corazón.

jueves, 16 de junio de 2011

"No chingen y tratemos de entendernos" (Javier Sicilia)

*Respuesta de Javier Sicilia a los quejosos: "No chingen y tratemos de entendernos."*
En algún lugar del cielo de México (que a todos y todas nos cubre y hermana)

A LOS COMPAÑEROS DE LA CARAVANA

Queridos compas, chómpiras, batos, amigos, amigas, hermanos, hermanas en esta larga marcha hacia un árbol cuyo fruto es lejano, pero que nos mueve a caminar juntos. Me escriben diciéndome que están
encabronados y encabronadas por las declaraciones que Emilio y su servilleta –una servilleta bastante estrujada—hicimos ayer. No chinguen y tratemos de entendernos. Lo que se leyó el 10 de junio en Juárez es, por desgracia, una mera relatoría de las mesas de trabajo –ustedes lo saben mejor que nosotros--, que no puede llamarse pacto..
Es, a lo sumo, un esquema de documento que debe salir a otras consultas y reelaborarse hasta obtener un buen documento. Nadie puede llamarse a engaño, cuando se presentaron las relatarías y cuando presentó el documento en el Monumento a Juárez se dijo que era preliminar, que hay muchas más cosas, que se sometería a una amplia consulta y que después se presentaría un documento más acabado. Decir que eso es un pacto, es simplemente ridículo, Nadie nos tomaría en serio.. En esa relatoría hay muchos pendientes nacionales que se desprenden de los 6 ejes del documento que se leyó el 8 de mayo en el zócalo de la Ciudad de México.
Si se las agregamos a las demandas de los 6 ejes –demandas muy específicas y cumplibles si pensamos en acciones bien concretas para que se realicen, como las que hicimos en Monterrey o en Chihuahua con la placa de Marisela— simplemente vamos a darle armas al gobierno para que no cumpla nada –recuerden lo que le sucedió a Alejandro Martí cuyas demandas eran cerca de 100--.

Si nos concentramos en demandas posibles --yo digo 6, pueden ser menos--, que pueden ser respaldadas con acciones concretas y concentradas, podemos entonces hacer algo para darle un mínimo suelo a este país, un suelo sin el cual las otras demandas que se recogen en la relatoría y que se irán ampliando no podrán irse articulando –se perderán en la babel que es ahora el país--.
Lo que sí es una pacto, es el acuerdo entre nosotros y nosotras de construir la paz con justicia y dignidad, la forma final que toman los documentos es parte de este caminar. A la brevedad posible se concentrarán todas las relatorías y se presentarán de manera integrada en la “Declaración de Juárez”, que ayudará a continuar en este movimiento y a que las organizaciones y personas que se han sumado continúen con sus luchas

Yo sé que muchos de ustedes desean la salida inmediata del ejército –yo también lo deseo--, pero pedirla así, sin un diagnóstico de cada parte de la República, es tan irresponsable como la irresponsabilidad de Calderón de sacarlo de sus cuarteles –la legítima demanda de los juarenses de que salga, no es respaldada por la gente de Tamaulipas ni de Michoacán, pregúntenles a los compas de Cherán--. Así es que hay que ganar una redacción profunda y compleja de la Ley de Seguridad Nacional que permita pensar ese retiro con claridad y tiempos. Ni Emilio ni yo dijimos nada de Chiapas.
Sean razonables, queridos compas, chómpiras, batos, amigos, amigas, hermanos y hermanas en este inmenso dolor. No olviden que en el centro de todo esto están las víctimas y las víctimas necesitan justicia. El dolor, queridos compas, chómpiras, etc. no tiene ideologías ni agendas políticas, sólo busca algo, el consuelo y la justicia, y esa no la haremos si nos perdemos en interminables demandas y jugando a que una relatoría es un pacto. Por lo que sé de la reacción de algunos, lo que puedo decir es: no mamen...

Todo está bien, queridos compas, chómpiras, batos, etc. Nada se ha desdeñado, simplemente cada cosa ocupa un lugar y con ellas vamos tejiendo un mundo. Si queremos correr cuando a penas empezamos a caminar vamos a terminar en el suelo. Hay que aprender de las experiencias pasadas y recordar al “Maese” Lenin: “Hay que dar siempre dos pasos hacia delante y uno hacia atrás”, de lo contario nos detenemos o nos rompen la madre.
Los quiero un chingo y los llevo en el corazón como llevo mi dolor y cada uno de los dolores que hemos recogido juntos. Sigamos caminando por amor a los dolientes de este país tan humillado y necesitado de justicia. Sin ustedes, nada se movería y no habríamos llegado hasta aquí. Conversemos pronto en directo y no se encabronen ni le hagan el juego al “sospechosismo” de Creel. Se trata entre nosotros del amor.

Paz, Fuerza y Gozo
*Javier Sicilia*

Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad

Pacto Ciudadano por la Paz con Justicia y Dignidad
Boletin de Prensa
Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Desde hace más de cuatro años, nuestro país vive una guerra contra el narcotráfico que oficialmente no existe pero que en realidad es una guerra contra el pueblo que ha costado la vida de cuarenta mil mexicanos, en su mayoría jóvenes, y la situación de otros diez mil, casi todos jóvenes también, que hoy habitan en ese aterrador limbo que las autoridades rotulan con el indiferente título de “desaparecidos”.
Desde hace años, mucho antes de que se declarara esta guerra, los parientes y amigos de las víctimas cuya voz silenció la violencia de un sistema impune y corrupto, han alzado la suya para demandar justicia, para exigir que se castigue a quienes arrebataron la vida de los suyos, o para que se presente vivo, como lo estaba antes de desaparecer, el ser que amaban.
Poco caso se le ha hecho a estas voces. Sólo el que lo ha vivido comprende hasta qué punto irrita, frustra, daña, duele y criminaliza la titánica y desigual empresa que significa luchar por la justicia en este país.

Hoy, a fuerza de ser tantas y tan vehementes, estas voces, las voces de las víctimas a través de los suyos, empiezan a confluir, a encontrarse, a identificarse, a comprender que, siendo tantas, en realidad son la misma… Y esta voz se manifestó con toda la fuerza que ha nutrido el dolor, paradójicamente, en el silencio de una marcha a la que convocó el poeta Javier Silicia.
Y esta voz exigía, con su elocuente silencio, que las cosas ya no pueden seguir así; que nuestro México debe refundarse, debe reencontrar el piso en que se asentaba y que ha perdido, lo que nos ha llevado al punto donde somos todos los mexicanos las víctimas de una violencia criminal e institucional.

Somos un México que se ha puesto de pie ante las múltiples violencias que lo han desgarrado, que han horadado su tejido de solidaridad, que han lacerado la generosidad natural de nuestro pueblo. Somos un México que camina, cansado de que le siembren temor y desconfianza, cuando lo que en nuestra gente brota son el abrazo y la fiesta. Somos un México harto de la impunidad, del crimen, de la inseguridad, porque en el día a día ama la justicia, la solidaridad y la paz.
Somos un movimiento que inicia, pero tenemos historia: nos hermana el dolor ligado a luchas de años. Nos estamos manifestando nacionalmente, hincando nuestras raíces en una gran diversidad de luchas locales: la lucha de las mujeres contra el feminicidio; la lucha de los jóvenes contra la violencia que les niega sus derechos, y aun atenta contra sus vidas, así como contra la criminalización de que son objeto por el sólo hecho de ser jóvenes; la lucha de las y los defensores de los derechos humanos; la lucha de las y los trabajadores del campo y la ciudad; la lucha de los pueblos y las comunidades indígenas en defensa de sus derechos, su cultura y su territorio; las luchas ciudadanas para que tengamos una democracia verdadera, y la lucha de las y los niños, y quienes trabajan con ellos, para que el país se reconstruya con base en la atención a sus derechos.
Este Movimiento es un proceso ciudadano de exigencia, de resistencia y de propuesta --no institucionalizado pero sí de enlace horizontal y diversificado--, en torno de la problemática específica de la violencia y de la militarización que hacen que la seguridad pública se desvíe en contra de la sociedad, y sobre todo de sus mujeres, de sus jóvenes y de sus más desprotegidos.
Somos un movimiento en proceso por la Paz con Justicia y Dignidad que, a partir de las víctimas, cuyo dolor y reclamo de justicia aportan autoridad moral, liderazgo ético y una actitud de Esperanza ante este nuevo esfuerzo nacional, quiere generar espacios de encuentro y de propuesta con otras expresiones de lucha y de resistencia.
Somos un Movimiento que, en consecuencia, se desmarca de la lógica de polarización y de odio que propicia la violencia y la cultura de militarización y de guerra, basándose, en cambio, en una dinámica horizontal y en formas de hacer política sustentadas en la solidaridad y la no violencia.

Frente al contexto de violencia que lastima a la Nación entera, nuestro Movimiento acuerda hoy, diez de junio de 2011 --día que rememora la brutal represión que sufrieron aquellos jóvenes estudiantes hace 40 años-- este PACTO CIUDADANO POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD, con el propósito de que víctimas y ciudadanos impulsen acciones estratégicas y programáticas que propicien mejores condiciones de denuncia, resistencia y procuración de justicia, así como la transformación de los actuales conceptos, modelos y estrategias militaristas dominantes, que sabemos equivocados y que nos han sido impuestos.
Para ello, conscientes de la crisis nacional y que gran parte de ella es debida a nuestra dependencia y sumisión a los intereses imperiales que nos son vecinos, y asumiéndonos actores desde la plataforma de resistencia civil pacífica y el diálogo entre ciudadanos, estamos dispuestos a expresar las demandas, reclamos y propuestas sociales como un emplazamiento a los poderes, formales y fácticos, de Estado y de Gobierno, no porque tengamos confianza en ellos ni les queramos legitimar, sino porque están obligados a responder a nuestro emplazamiento ético, que es el terreno donde radica nuestra identidad y fuerza.

Así, entendemos que este Pacto en Movimiento no nace para la coyuntura pero debe actuar en ella, asumiendo el reto de fortalecer su capacidad de propuesta alternativa. Sabemos que el papel histórico del Pacto rebasa las movilizaciones inmediatas que pueda generar o el número de organizaciones que estén participando. En este momento de emergencia nacional, nuestro ser y quehacer tiene un sentido cualitativo por la exigencia de la refundación de nuestro México, desde una perspectiva de transformación y seguridad ciudadana con enfoque de derechos humanos.
Así, después de haber recorrido más de mil kilómetros en una larga Caravana del Consuelo, que recogió en el camino un sin fin de voces de indignación, protesta y esperanza, nos hemos reunido en Juárez, Chihuahua, no sólo porque es la ciudad de nuestro país que más ha sufrido el dolor generado por esta guerra irracional, sino porque aquí se expresa, más que en cualquier otra parte, la dignidad y resistencia que, a partir de las víctimas, han generado acciones que son un ejemplo nacional y una ruta de esperanza, para establecer el diálogo que hemos realizado a través de nueve mesas de trabajo, y que ha llegado a los acuerdos y compromisos que constituyen este PACTO CIUDADANO POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD que aquí resumimos. La versión completa estará en la página del Movimiento:

Mesa 1. Verdad y Justicia desde las víctimas
1. Exigencias
1. 1 Una Ley que proteja los derechos de la víctimas directas (los asesinados) e indirectas (sus familiares)
1.2 Derechos de la ciudadanía de monitorear los casos
1.3 Cuerpos policiacos que sean eficientes, capacitados, sensibilizados, que investiguen y concluyan los casos. Que tengan obligación de cuidar los expedientes.
1.4 Poner fin a la corrupción e impunidad
1.5. Obligación a los medios de comunicación a cumplir su trabajo con ética
2. Acciones de resistencia:
2.1 Plantones frente a las instancias con exigencias concretas
2.2 Inclusión de civiles y medios de comunicación como testigos en los procesos de investigaciones
2.3 Participación de organismos ciudadanos en el seguimiento de los casos
2.4 Monitoreo a todos los niveles de gobierno a través de la articulación de organismos de derechos humanos y de defensa civil
2.5 Impulsar organización contra la arbitrariedad
2.6 Educación de la sociedad civil en sus derechos políticos y sociales
2.7 Exigir e incidir en los medios de comunicación para que cumplan su trabajo con ética y que sea educativo para la sociedad.

Mesa 2. Fin de la estrategia de guerra. Seguridad ciudadana con perspectiva de DDHH
Exigencias
1. Exigimos el fin inmediato de la estrategia de guerra, la desmilitarización de la policía y el regreso del ejercito a los cuarteles y el retiro del fuero milita
2. Exigimos que no se apruebe ninguna iniciativa de reforma a la ley de seguridad nacional por el contrario emplazamos al poder legislativo a que elabore conjuntamente con la sociedad una ley de seguridad social y ciudadana
3. Exigimos que se cancele la iniciativa Mérida y cualquier proyecto de asesoría policiaco-militar auspiciado por Estados Unidos como es el caso de la academia de policía ubicada en Puebla
Acciones de resistencia
1. Realizar acciones concretas de apoyo solidario al movimiento de Cherán y presencia de organizaciones sociales en especial las de derechos humanos
2. Foro Nacional por la desmilitarización y la paz con justicia y dignidad
3. Realizar acciones binacionales entre el pueblo de México y Estados Unidos para denunciar la estrategia militarista del gobierno norteamericano y exigir que se detenga el tráfico y la compra de armas en México

Mesa 3. Corrupción e impunidad
Exigencias
1. Revisar e integrar una reforma judicial para exigir la aplicación y fortalecimiento del marco jurídico existente.
2. Crear una autonomía real de las contralorías y mecanismos de rendición de cuentas para evitar el circulo de corrupción generado a partir de ser el propio Estado el órgano regulador.
3. Crear contralorías de ciudadanas y ciudadanos, mediante consulta ciudadana, donde exista como opción el revocamiento de mandato de todos los funcionarios corruptos, en los tres niveles de gobierno.
4. Que las dependencias de gobierno nacional se repartan en todo el territorio mexicano, para evitar la concentración del poder en el Distrito Federal.
Acciones de resistencia:
1. Recorrer las 32 entidades federativas para exigir en cada una de las procuradurías estatales y que se emplace con las victimas más representativas, como sucedió en Monterrey en el transcurso de la caravana.
2. Crear un símbolo que caracterice nuestro movimiento con el fin de identificarnos y hacernos visibles ante la ciudadanía.
3. Hacer un evento de carácter nacional mensualmente con el objetivo de crear presencia colectiva de seguimiento de las víctimas y al cumplimiento del pacto nacional.
4. Boicot comercial hacia empresas que dañen derechos ambientales que pongan en peligro las vidas de las diferentes comunidades del país así como el sustento económico de los pequeños y medianos comercios.
5. Boicot tributario en el caso del no cumplimiento de los diferentes puntos del pacto nacional.
6. El establecimiento del ¨No Cruce¨ en los puentes internacionales de la frontera norte del país, sincronizando día y hora semanalmente.
7. El urgente pronunciamiento de la caravana nacional repudiando el caso de la Miss Ana, acontecido en esta ciudad.

Mesa 4: Raíz económica del crimen organizado
Exigencias y acciones para la resistencia civil.
1. El gobierno debe rendir cuentas y gobernar con justicia y eficacia. Si el Estado no respeta el marco constitucional emprenderemos acciones concretas de resistencia civil pacífica, buscando que los ciudadanos, los actores sociales y el estado accedan debidamente a sus derechos y al cumplimiento de sus responsabilidades ciudadanas. En este sentido se propone la organización de una Jornada internacional contra el lavado de dinero y el tráfico de armas; la toma simbólica del Banco de México en tanto el organismo regulador de las actividades monetarias y financieras del país, así como la toma simbólica de sucursales bancarias en otras partes del país y en el extranjero.
2. Abrir un foro para la discusión de la despenalización del consumo de drogas, no sólo en el ámbito nacional sino también en los foros internacionales.
3. Eliminación del secreto bancario, legislar la obligación de instituciones bancarias de informar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público depósitos y movimientos mayores a 500 mil pesos.
4. Juicio político a Felipe Calderón, Genaro García Luna, Javier Lozano y a cualquier funcionario público que viole la ley y utilice el poder para su propio beneficio. Exigir explicación de las fortunas de Carlos Salinas, de todos los ex -presidentes y de Elba Esther Gordillo. Queremos saber el origen de las fortunas.

Mesa 5. Alternativas para la Juventud y medidas para la recuperación y reconstrucción del tejido social
Exigencias
1. Sustituir políticas asistenciales por otras que impulsen la capacidad organizativa de la sociedad.
2. Ampliar la matrícula y el presupuesto en Universidades. No más rechazados. Obligatoriedad de la educación superior y en todos los niveles.
3. Que se impulse la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud, documento que no ha sido ratificado.
4. Aumento salarial de emergencia proporcional a la inflación y al precio de la canasta básica.
Acciones de resistencia:
1. Crear una Red de Centros Sociales por la Paz con Justicia y Dignidad.
2. Llamado a la conformación de la Coordinadora Nacional Contra la Militarización
3. Congreso Nacional para un Modelo Alternativo de Educación
4. Crear una Radio Comunitaria del movimiento.

Mesa 6. : DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y REPRESENTATIVA
Exigencias:
1. Hacer viables y operativos los mecanismos de consulta popular, plebiscito, referéndum y revocación de mandato de manera que se les proteja de uso por intereses políticos y económicos. Por ejemplo, bajar los porcentajes que sean necesarios para convocarlos y que sean en relación con la última votación del estado y no con el padrón.
2. Recuperar los órganos autónomos ciudadanos como el IFE y a los institutos de defensa de derechos humanos.
3. Se sometan a consulta popular los proyectos urbanos y rurales particularmente los megaproyectos.
4. Fomentar/Promover la libertad para la transmisión de las radios comunitarias.
5. Exigir mayores tiempos de las televisoras concesionadas (Televisa y TV Azteca) den más tiempo a cambio de la concesión.
6. Exigir la apertura al acceso a los sistemas de Comunicación Latinoamericana como Telesur, y Tal; han roto con monopolios como CNN.
Acciones para la resistencia:
1. Acciones de resistencia/desobediencia civil en cámara de diputados y presidencia.
2. Consulta Nacional por la Paz y la Democracia o Por la Refundación Nacional: mesas, votos por internet. Fecha propuesta del 13 al 16 de septiembre. Se incluyan a niños. Además se propone abrir el espacio/ o utilizarlo como testimonio de daños, de desaparecidos, etc.

Mesa 7. Enlace y organicidad del movimiento
El Movimiento Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad es un movimiento ciudadano, autónomo e independiente respecto de partidos políticos y grupos, que busque la paz con base en la justicia y la dignidad mediante una participación inclusiva. Buscamos construir una estructura horizontal, descentralizada y democrática, formada por comités locales, estatales y/o regionales autónomos, unidos en la diversidad.
Estamos conscientes de que no hay planteamientos definidos ni absolutos y de que estamos en un proceso constante de construcción, colectiva del país que queremos, valorando el contexto y las experiencias de los otros en su diferencia. Es por ello que los aquí presentes asumimos la necesidad de ampliar la discusión sobre el significado de la resistencia civil, la cultura de la no violencia, la paz y los valores democráticos, a fin de construir una sociedad más justa, respetuosa, plural e incluyente.
Exigencias
1. Que se otorguen tempos oficiales en medios de comunicación (radio y tv) para el movimiento.
2. Que el Estado genere un Fondo Económico para las víctimas proveniente de los bienes confiscados a la delincuencia organizada y de las prerrogativas de los partidos.
Acciones de Resistencia
-Organizar una Gran Caravana al Sur de México, con el fin de hacer visibles también las problemáticas de marginalidad y pobreza y otros fenómenos característicos de esa región.
- Impulsar acciones de resistencia civil de cara a las elecciones federales y locales del 2012.
- Emprender acciones de impacto nacional tales como un boicot comercial o un paro nacional.
- Organizar una Consulta Nacional sobre la Estrategia de Guerra.
- Crear una base de datos de las víctimas
- Organizar un Encuentro Nacional de Víctimas para generar una red de cohesión entre ellas.

Mesa 8. Reforma laboral. Desempleo y alternativas económicas.
Exigencias
1. Rechazo total a cualquier forma de violencia contra las y los trabajadores, como es la criminalización de sus protestas.
2. Rechazo total a la llamada Reforma laboral por su carácter neoliberal y regresivo.
3. Exigimos la restitución de los derechos laborales de las y los trabajadores que han sido violentados por la políticas de los gobiernos neoliberales
Acciones
1. Convocar un encuentro nacional para tratar la problemática de las y los trabajadores
2. Impulsar una amplia movilización en rechazo a la mal llamada reforma laboral
3. Impulsar una campaña nacional de sindicalización de trabajadores y la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores

Mesa 9. Derechos y cultura indígena, migración y alternativas en el campo.
Exigencias
A) CUMPLIMIENTO Y RESPETO DE TODOS LOS ACUERDOS FIRMADOS POR EL ESTADO MEXICANO EN MATERIA DE DERECHOS Y CULTURA INDIGENAS: CONVENIO 169 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO, LA DECLARACIÓN DE NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y LOS ACUERDOS DE SAN ANDRÉS LARRAINZAR.
B) RESPETO IRRESTRICTO A LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS SOBRE LA TOTALIDAD DE SUS TERRITORIOS Y RECONOCIMIENTO DE LA POSESIÓN ANCESTRAL DE LOS MISMOS. INCLUYENDO DE MANERA ENUNCIATIVA PERO NO LIMITATIVA.
C) La cancelación inmediata de las 22 concesiones mineras otorgadas por el Gobierno Federal a la empresa canadiense First Majestic Silver en Wirikuta, San Luis Potosí.
La cancelación inmediata de las concesiones mineras en el territorio comunitario de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria, en la región de la Montaña y la Costa Chica del Estado de Guerrero
Respeto a la autonomía de Santa María Ostula, Michoacán
Respeto y protección de los bosques y territorio de Cherán, Michoacán
Respeto a los territorios de las diferentes comunidades indígenas de Chihuahua y restitución de las tierras que se han invadido, así como la cancelación inmediata de los proyectos turísticos, forestales y mineros que atentan contra su territorio y derechos.
D) Garantizar la paz y la seguridad humana en las comunidades indígenas de la Sierra Madre de Durango y Chihuahua, así como resolver los casos de asesinatos, desapariciones forzadas, la incineración de 7 comunidades enteras, y la obstrucción del libre tránsito a poblaciones.
E) Establecimiento de un programa nacional de emergencia alimentaria.
Acciones de resistencia
Realizar un Encuentro de Emergencia Nacional sobre el Campo y las comunidades indígenas
Replicar la firma del pacto nacional en los Estados de la República
Denuncia de todos los casos de biopiratería y bioprospectiva en las comunidades
Llevar a cabo acciones directas en Wirikuta, Ostula, Cherán, Durango, Chihuahua y Tamaulipas

El presente documento se firma en el monumento a Juárez, prócer que desde aquí comenzó el rescate de la República; tarea que hoy ratificamos como nuestra, iniciando la refundación de un México con paz, justicia y dignidad.
Ciudadanos y organizaciones sociales suscribimos este Pacto, y lo lanzamos a una amplia consulta y nacional y su consecuente firma.

Ciudad Juárez, Chih., 10 de junio de 2011
Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos