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martes, 19 de octubre de 2021

El CELAM “rechaza y condena categóricamente” las agresiones e injurias de un Diputado contra el Papa Francisco y la CNBB

 

El CELAM “rechaza y condena categóricamente” las agresiones e injurias de un Diputado contra el Papa Francisco y la CNBB



ADN Celam. A través de un mensaje firmado por la Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el organismo episcopal, fiel a su vocación de servicio, comunión y colegialidad en el continente, se ha manifestado con expresiones de cercanía, solidaridad y apoyo al Papa Francisco y al episcopado brasileño, ante los graves ataques y discursos de odio proferidos por el Diputado del Estado de São Paulo, Frederido D’Avila, el pasado 14 de octubre.

Solidaridad y respaldo irrestricto

Al expresar públicamente su “solidaridad y respaldo irrestricto” a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) y plantarse con firmeza frente al “acto abominable e irracional” del político brasileño, quien ha insultado públicamente al Papa Francisco, al arzobispo de Aparecida, Mons. Orlando Brandes y a la propia CNBB, el CELAM “rechaza y condena categóricamente las agresiones e injurias del Diputado D’Avila”.

De igual forma, los obispos latinoamericanos y caribeños han levantado su voz “para exigir a las autoridades competentes una ejemplar y pronta intervención para aplicar los correctivos legislativos y judiciales que corresponden en una sociedad democrática como la brasileña”.

Le puede interesar: CNBB «rechaza enérgicamente las abominables agresiones» de un diputado contra el Papa y el Arzobispo de Aparecida.

Una Iglesia con talante profético

En su comunicado, el CELAM destaca que “desde sus orígenes la CNBB se ha caracterizado por su talante profético, saliendo en defensa de la libertad y de la vida del pueblo brasileño, sin dejarse amedrantar ante las múltiples amenazas y tretas que intentaron silenciar su palabra y su misión pastoral”. No hay duda de su compromiso en favor de los más pobres y del cuidado de la casa común, que “le han conferido la credibilidad y la autoridad ética, moral, social y política de la que goza a nivel nacional e internacional, aferrándose al Evangelio, al Magisterio del Sumo Pontífice y al Magisterio de la Iglesia latinoamericana”.

La Iglesia brasileña, en efecto, ha puesto en práctica las enseñanzas del Papa Francisco en Fratelli Tutti al asumir junto con otras instituciones un ‘proyecto de nación’ con la certeza de que “la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo” (FT, 178).

“¡Sigan adelante, con coraje!”

“Hermanos, sigan adelante, con coraje”, alientan los obispos del CELAM, invitando a los pastores brasileños a continuar “tendiendo puentes de amor y esperanza en el pueblo brasileño, anunciando el Evangelio de la vida y denunciando los atropellos contra la dignidad y los derechos fundamentales de las personas, afirmando la defensa de nuestra ‘casa común’”.

Al encomendarlos en sus oraciones y bajo la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, “sus hermanos en el episcopado los seguiremos apoyando y respaldando en su entrega generosa a favor del diálogo y la amistad social desde la radicalidad del Evangelio”, concluye la comunicación, dirigida a Mons. Walmor Oliveira de Azevedo, Presidente de la CNBB.

Lea, a continuación, el Mensaje de solidaridad del CELAM con el Papa Francisco, la CNBB y el Arzobispo de Aparecida, ante los ataques del Diputado Frederico D’Avila (en español y en portugués).




diputado bolsonarista contra el Papa y la Iglesia - 18oct2021

 

Obispos de Brasil rechazan insultos de diputado bolsonarista contra el Papa y la Iglesia


18 oct. 2021


La Conferencia Episcopal iniciará una demanda en contra el afrentoso discurso del político de derecha



Frederico D’Avila, diputado del estado de São Paulo, afín al partido del presidente Jair Bolsonaro, descargó su ira contra Orlando Brandes, arzobispo de Aparecida, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB). Hasta despachó su sarta de afrentas  al papa Francisco.


Lo cierto del caso es que D’Avila insultó, en un discurso bastante incendiario, al arzobispo de Aparecida y a la Conferencia de Obispos de Brasil, calificándolos de “safados, vagabundos y pedófilos”, mientras que a Francisco le dijo que “era un sinvergüenza también”.

“La Conferencia de Obispos se ha convertido en la principal promotora de la teología de la liberación y convirtió el tema de la vacuna para hacer proselitismo político para convertir a las personas de bien a su ideología contra el alma de las personas, son unos vagabundos”, imprecó.

A máximas instancias judiciales

En un comunicado, los obispos de Brasil han rechazado rotundamente “las abominables agresiones proferidas por el diputado estatal”, en las que “denuncia el odio incontrolado del parlamentario”.

Aseguraron que llevarán a las máximas instancias judiciales este caso  para pedir “corrección inmediata y ejemplar por parte de las autoridades competentes”.

Walmor Oliveira, presidente del episcopado, respondió que los obispos “nunca han sido cobardes ante las situaciones más difíciles, siempre ha cumplido su misión digna de respeto por su relevancia religiosa, moral y social en la sociedad brasileña”.

De igual modo, los obispos  “nunca han estado de acuerdo con actitudes violentas de nadie. Nunca se han dejado intimidar”, por tanto levantan su voz “ante un discurso mediocre y odioso, carente de lucidez, un modelo de postura política abominable que necesita ser extirpado y corregido judicialmente por el bien de la democracia brasileña”.

Defienden su postura con base en la doctrina social de la Iglesia, que “reclama siempre la libertad que le corresponde para pronunciar su juicio moral sobre las realidades sociales que así  lo exijan como  los derechos fundamentales de la persona, el bien común o la salvación humana”.

Reparación y desagravio

La conferencia de Obispos ha pedido a la Asamblea Legislativa del Estado de São Paulo “adopte medidas internas, legales y reglamentarias eficaces para que esta indignante falta de respeto sea reparada en proporción a su gravedad”.

Además han ratificado “su respeto y afecto incondicional al Santo Padre, el Papa Francisco, así como la solidaridad con todos los obispos de Brasil”.

Por tanto, esperan una pronta respuesta del presidente de la Asamblea Legislativa del Estado de São Paulo, Carlão Pignatari, para que exista “una postura ejemplar e inspiradora para todas las cámaras legislativas, órganos judiciales y otros segmentos para que la sociedad brasileña no sea sacrificada y no sea prisionera de mentes mediocres”.

Foto: ALESP

Vida Nueva


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RESPUESTA DEL CELAM:


https://prensacelam.org/2021/10/18/el-celam-rechaza-y-condena-categoricamente-las-agresiones-e-injurias-de-un-diputado-contra-el-papa-francisco-y-la-cnbb/?fbclid=IwAR3B8L8MESROi8d2Z4qZUQygOxdHUL4NVAs9Z0RnR6BJW4jteLQaU-ysYfQ 


sábado, 26 de abril de 2014

"Comunidad de Comunidades: una nueva Parroquia". Carta abierta a la 52° Asamblea General de la CNBB

“Comunidad de Comunidades: una nueva Parroquia”. Carta abierta a la 52ª Asamblea General de la CNBB
Marcos Sassatelli, fraile dominico 23-04-2014.
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Por la presente Carta abierta, me dirijo fraternalmente a los participantes de la 52ª Asamblea General de la CNBB (obispos, asesores/as y otros/as) y a todos/as los interesados/as. 
En 2013, la 51ª Asamblea General de la CNBB publicó el Documento de Estudio 104: “Comunidad de Comunidades: una Nueva Parroquia”. El texto, a partir de la Palabra de Dios, de los Documentos de la Iglesia – sobre todo de América Latina y del Brasil, y de la experiencia eclesial en las bases (Comunidades, Parroquias y Diócesis) presenta reflexiones teológico-pastorales valiosas, pero que habría que profundizar y esclarecer mejor. El texto, con la intención – tal vez - de agradar a todos/as, es bastante repetitivo, confuso, ambiguo, contradictorio y poco objetivo.
A las CEBs se las menciona en los números 160-161 y, al pasar, en el número 238, pero sin ninguna relevancia. Da la impresión de que el Documento sólo cita a las CEBs, porque existen personas que todavía insisten en hablar de ellas. Si no se las citara, en la estructura general del Documento, no harían ninguna falta.
En la 52ª Asamblea, que se realizará del 30 de abril al 9 de mayo del corriente año, el Documento de Estudio 104 - con la contribución de las sugerencias venidas de las bases (Comunidades, Parroquias y Diócesis) - será reelaborado y (a no ser que la Asamblea juzgue necesario más tiempo - como sería conveniente - para el estudio del asunto) quedará como un Documento oficial de la CNBB.
Por amor a la Iglesia, me permito hacer un pedido a la próxima Asamblea General de la CNBB: que, en la reelaboración del Documento - además de hacerlo más claro, más conciso y más objetivo - se retome la visión teológico-pastoral de las CEBs de los Documentos de Medellín, asumiendo el método “ver, juzgar, actuar” (analizar, interpretar, liberar), que "nos permite articular, de modo sistemático, la perspectiva cristiana de ver la realidad; la asunción de criterios que provienen de la fe y de la razón para su discernimiento y valoración con sentido crítico; y, en consecuencia, la proyección del actuar como discípulos misioneros de Jesucristo" (Documento de Aparecida - DA, 19).
Esa visión teológico-pastoral de las CEBs – en el Documento sobre una Nueva Parroquia - debería ser central, debería ser su eje estructurante, su espina dorsal.
No podemos olvidar - como nos recuerda Clodovis Boff - “la originalidad histórica de Medellín”. “El mayor fruto de la Asamblea de la Conferencia Episcopal Latino-Americana (CELAM), en 1968, fue haber dado a luz a la Iglesia latinoamericana como latinoamericana. Los Documentos de Medellín representan el ‘acto de fundación’ de la Iglesia de América Latina (comprendiendo también al Caribe) a partir y en función de sus pueblos y de sus culturas”. “Esos textos constituyen la ‘Carta magna’ de la Iglesia del Continente”.
Dice también Clodovis Boff: “Lo que nos interesa aquí no es el ‘Medellín histórico’: lo que pasó de hecho en la Asamblea del CELAM de 1968, sino el ‘Medellín kerigmático’: lo que él representa en términos históricos. Ahora, releyendo hoy los Documentos de Medellín, uno queda impresionado con el vigor y la audacia de su expresión, o, para decirlo en una palabra, con su ‘pathos profético’, típico de los textos originarios y fundantes de una tradición. Aquello es el lenguaje de verdaderos ‘Padres de la Iglesia’, Padres de la Iglesia latinoamericana como tal, como intuyó con perspicacia el P. José Comblin, benemérito teólogo del Continente”.
De hecho - continúa Clodovis Boff - “hasta Medellín, la Iglesia en el Continente era la reproducción del modelo de la Iglesia europea, en su modo de organización, en su problemática teológica y en sus propuestas pastorales. Era una ‘Iglesia-reflejo’ no una "Iglesia-fuente", como se expresó el P. Henrique de Lima Vaz, intelectual al que mucho debe la Iglesia brasileña. Por tanto, la Iglesia latinoamericana, más que ser Iglesia de América Latina, era más propiamente la Iglesia europea en América Latina. Era, de hecho, una Iglesia en estado de minoridad, tutelada, privada de su legítima autonomía institucional” (era la extensión de la Iglesia europea en América Latina: una Iglesia “colonial”, una Iglesia “romanizada”, una Iglesia “extremadamente centralizada en el clero”).
Con todo - concluye Clodovis - “falta mucho todavía para que las "Iglesias locales" tengan y gocen efectivamente de esa justa autonomía”.
Los Documentos de Medellín son, pues, la encarnación del Concilio Vaticano II en América Latina y el Caribe. Según los Documentos de Medellín, las CEBs (que, entonces eran llamadas “Comunidades Cristianas de Base”, o simplemente “Comunidades de Base”) no son - como se quiere hacer creer hoy - un Movimiento entre muchos otros, una expresión de vivencia comunitaria entre muchas otras, sino la base de la Iglesia, el eje de la organización eclesial.
La CEB (Comunidad de Fe, Esperanza y Caridad) “es el primer y fundamental núcleo eclesial, que debe, en su propio nivel, responsabilizarse de la riqueza y expansión de la fe, como también del culto, que es su expresión. Ella es, pues, célula inicial de la estructura eclesial y foco de evangelización y, actualmente, factor primordial de la promoción humana y del desarrollo”. La CEB es una “Comunidad local o ambiental, que corresponde a la realidad de un grupo homogéneo y que tenga una dimensión tal que permita el trato personal fraterno entre sus miembros” (Documentos de Medellín, XV, 10).
A partir de las CEBs, Medellín redefine la Parroquia, que pasa a ser “un conjunto pastoral unificador de las Comunidades de Base” (Ib. 13). Es verdad que, en sentido amplio, la Parroquia puede ser llamada Comunidad, pero la verdadera vivencia comunitaria acontece en las CEBs. Es en ellas y de ellas de donde irrumpe el anuncio de la Buena Noticia del Reino de Dios en el mundo de hoy y la denuncia profética de todo aquello que es contrario al Reino. Es en ellas y de ellas de donde irrumpe el compromiso con las Pastorales sociales y ambientales. ¡Es otra Eclesiología!
En esa Eclesiología todos y todas son iguales, todos y todas – en la diversidad de los ministerios (servicios) - son hermanos y hermanas y nadie es más importante que el otro o la otra.
Vean lo que dice recientemente nuestro hermano, el Papa Francisco: “Yo haría esta pregunta: ¿quién es más importante en la Iglesia? ¿el Papa o aquella viejita que todos los días reza el Rosario por la Iglesia? Que lo diga Dios; yo no lo puedo decir. Mas la importancia es de cada uno en esta armonía, pues la Iglesia es la armonía de la diversidad. El Cuerpo de Cristo es esta armonía de la diversidad, e el que hace la armonía es el Espíritu Santo: Él es el más importante de todos. (...) Es importante: buscar la unidad y no seguir la lógica de que el pez grande se traga al pez chico” (Discurso a los miembros de la Asociación “Corallo”, que reúne a las emisoras televisivas católicas italianas, 22/03/14).
Mucho me gustaría que en la reelaboración del Documento arriba citado, la CEB apareciese como “célula inicial de la estructura eclesial”. Es lo que los Documentos de Medellín piden a la Iglesia de América Latina y del Caribe. Si esa enseñanza de los Documentos de Medellín (que, como vimos, son Documentos fundantes de la Iglesia latinoamericana y caribeña como tal) es olvidada o dejada deliberadamente de lado, cualquier otro Documento pierde su autoridad  moral.
La Eclesiología del Concilio Vaticano II y de los Documentos de Medellín es la Eclesiología del Pueblo de Dios, que es una Eclesiología toda ministerial (servidora) y no una Eclesiología clerical.
El Papa Francisco, en diversas ocasiones, hizo críticas al clericalismo como uno de los males de la Iglesia. Cito sólo la última - hecha en tono coloquial - que es muy contundente y nos hace reflexionar seriamente sobre el asunto.
“El clericalismo es uno de los males, es uno de los males de la Iglesia. Pero es un mal ‘cómplice’, porque a los sacerdotes les agrada la tentación de clericalizar a los laicos; pero muchos laicos, de rodillas, piden ser clericalizados, porque es más cómodo, ¡es más cómodo! ¡Y esto es un pecado en un doble sentido! Debemos vencer esta tentación. El laico debe ser laico; bautizado, tiene la fuerza que viene de su Bautismo. Servidor, pero con su vocación laical, y esto no se vende, no se negocia, no se es cómplice con el otro... ¡No! ¡Yo soy así! Porque está en la identidad!, allí. Tantas veces escuché esto, en mi tierra: ‘Yo,  en mi parroquia, ¿sabe? tengo un laico valiosísimo; este hombre sabe organizar... Eminencia, ¿por qué no lo hacemos diácono?’. Es la propuesta del cura, inmediata: ¡clericalizar! A este laico hagámoslo... ¿Y por qué? ¿Por qué es más importante el diácono, el cura.  que el laico? ¡No! ¡Ese es el error! ¿Es un buen laico? Que continúe así y crezca así. Porque está en su identidad de pertenencia cristiana, allí. Para mí, el clericalismo impide el crecimiento del laico.
Pero tengan presente lo que yo dije: Es una tentación cómplice a dos manos. Porque no existiría el clericalismo si no existiesen laicos que quieren ser clericalizados. ¿Está claro esto?” (Ib.).
Las CEBs – en la enorme diversidad de sus expresiones, que es una riqueza - son la base de la Iglesia y la base de la Iglesia son los pobres. Por eso, en los Intereclesiales de las CEBs y otros Encuentros, se dice que las CEBs son “un modo nuevo y antiguo de ser Iglesia”, “un modo de ser de toda la Iglesia”, “un modo normal de ser Iglesia”. Por ser una Iglesia inserta, encarnada, se puede decir que las CEBs - con sus diferentes dones, carismas y ministerios - son “el modo evangélico de ser Iglesia”, son “el modo de ser Iglesia que Jesús quiere”.
La Buena Noticia del Reino de Dios, que la Iglesia - cumpliendo su misión- anuncia al mundo, está dirigida a todos y a todas, pero a partir de los pobres (a partir del “pesebre”). ¡Es el camino de Jesús de Nazaret! Por eso, parafraseando a Juan XXIII y a Francisco, puedo decir: “¡Cómo  me gustaría una Iglesia Pobre, para los Pobres, con los Pobres y de los Pobres!”.
Pido las luces del Espíritu Santo para la 52ª Asamblea General de la CNBB.


martes, 31 de agosto de 2010

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS SOBRE LAS CEBs - CNBB

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS SOBRE LAS
COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE
48ª Asamblea General de la CNBB, Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil
Brasilia, 4 a 13 de mayo de 2010

Introducción

"Las Comunidades Eclesiales de Base", decíamos en 1982, constituyen "en nuestro país, una realidad que expresa uno de los trazos más dinámicos de la vida de la Iglesia (…)" (Comunidades Eclesiales de Base na Igreja do Brasil, CNBB, doc. 25,1). Después de la Conferencia de Aparecida (2007) y del 12º Intereclesial (Porto Velho, 2009), queremos ofrecer a todos nuestros hermanos y hermanas un mensaje breve de ánimo, para la caminada de nuestras CEBs.

Queremos reafirmar que ellas continúan siendo una "señal de la vitalidad de la Iglesia" (RM 51). Los discípulos y las discípulas de Cristo en ellas se reúnen para una atenta escucha de la Palabra de Dios, para la búsqueda de relaciones más fraternas, para celebrar los misterios cristianos en su vida y para asumir el compromiso de transformación de la sociedad. Además de ello, como afirma Medellín, las comunidades de base son "el primer y fundamental núcleo eclesial (…), célula inicial de la estructura eclesial y foco de evangelización y, actualmente, factor primordial de la promoción humana (…)" (Medellín 15).

Por ello, "Como pastores, atentos a la vida de la Iglesia en nuestra sociedad, queremos mirarlas con cariño, escucharlas e intentar descubrir a través de su vida, tan íntimamente vinculada a la historia del pueblo en el cual están insertas, el camino que se abre ante ellas hacia el futuro". (CNBB 25,5).

Los desafíos para las CEBs hoy: la sociabilidad básica en el clima cultural contemporáneo

Con los grandes cambios que se están operando en todo el mundo y en nuestro país, las CEBs enfrentan nuevos desafíos: en una sociedad globalizada y urbanizada, ¿cómo vivir en comunidad? Nacidas en un contexto en gran parte rural, ¿van a ser capaces de adaptarse a los centros urbanos que tienen un ritmo de vida diferente y son caracterizados por una realidad plural? En este contexto, hay otro desafío: ¿cómo trasmitir a las nuevas generaciones las experiencias y valores de las generaciones anteriores, incluso la fe y la manera de vivirla? Solo una Iglesia con diferentes formas de vivir la misma Fe va a ser capaz de mantener un diálogo relevante con la sociedad contemporánea.

El siglo XX fue, sin duda, el siglo de la globalización. Sus consecuencias para la vida cotidiana son tantas que hoy se dice que el mundo no vive solamente una época de cambios, sino "un cambio de época, cuyo nivel más profundo es el cultural" (DAp 44). De hecho, "la ciencia y la técnica, cuando son puestas exclusivamente al servicio del mercado (…) crean una nueva visión de la realidad". (DAp 45); pero ello no significa un paso rumbo al desarrollo integral propuesto por la encíclica Populorum progressio y reafirmado por el papa Benedicto XVI en Caritas in Veritate, porque la lógica del mercado destruye la estructura de sociabilidad básica que se expresa en las relaciones de tipo comunitario. A medida que él avanza, aleja las relaciones de cooperación y solidaridad e introduce relaciones de competencia en las cuales el más fuerte es quien tiene ventaja.

De esta forma, es preciso valorar las experiencias de sociabilidad básica: las relaciones fundadas en la gratuidad, que se expresan en la dinámica de ofrecer-recibir-retribuir. El cultivo de la reciprocidad tiene como espacio primero aquel en donde el vecindario territorial es importante para la vida cotidiana, como en áreas rurales, barrios de periferia y villas miseria. Es la solidaridad entre vecinos -mejor diciendo, entre vecinas- lo que garantiza el cuidado con las/los niñas/os, personas de la ‘tercera edad’ y enfermos, por ejemplo. No por casualidad, estos espacios periféricos favorecen el desarrollo de asociaciones de vecinos y movimientos que reivindican mejoras del equipo urbano, también el desarrollo de las propias Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Son las relaciones de reciprocidad que, promoviendo la solidaridad que es la fuerza de los pobres y pequeños, permite que se diga que "gente sencilla, haciendo cosas pequeñas, en lugares poco importantes, consigue cambios extraordinarios".

El recorrido histórico de las CEBs en Brasil

La experiencia de las CEBs no surgió de una planificación previa. Sino de un impulso renovador, como un soplo del Espíritu, ya presente en la Iglesia en Brasil. Ese impulso renovador se manifiesta de forma creciente en los años ‘50 y ’60 del siglo XX. En verdad, los tiempos se tornaron maduros para una nueva conciencia histórica y eclesial: primero, por la emergencia de un nuevo sujeto social en la sociedad brasilera, el sujeto popular, que anhelaba participación; segundo, por la emergencia de un nuevo sujeto eclesial, portador de una nueva conciencia en la Iglesia. Éste, anhelaba participar activa y co-responsablemente de la vida y de la misión de la Iglesia. Ese sujeto provoca nuevas descubiertas y conversiones pastorales (CNBB 25,7).

En ellas se revigoraban o restauraban las relaciones de reciprocidad, favoreciendo la reconstrucción de las estructuras de la vida cotidiana, del mundo de la vida, en un contexto social adverso. La interacción entre la CEB en cuanto organismo eclesial y la comunidad local de vecinos es una de las grandes contribuciones de la Iglesia a la conquista de los derechos de ciudadanía en nuestro país. Al acoger pastoralmente a la población rural o migrante en capillas y salones improvisados en los cuales ellas se sintiesen "en casa", la Iglesia les ofreció una posibilidad de organizarse autónomamente, cuando las empresas y los poderes públicos solamente veían en ella el potencial de mano de obra a ser empleada en el proceso de industrialización.

La experiencia de los inter-eclesiales

Los Encuentros Inter-eclesiales de las CEBs son patrimonio teológico y pastoral de la Iglesia en Brasil. Desde la realización de primero, en 1975 (Vitoria - ES), reúnen diversas diócesis para intercambio de experiencias y reflexión teológica y pastoral acerca de la caminada de las CEBs. Hemos vivido doce encuentros nacionales, diversos encuentros de preparación en varias instancias (parroquias, diócesis, regionales) y, desde la realización del 8º Inter-eclesial realizado en Santa Maria - RS (1992), son efectuados seminarios de de preparación y profundización en los temas del encuentro.

Expresión visible de eclesialidad de las CEBs, los Encuentros Intereclesiales reúnen obispos, religiosos y religiosas, presbíteros, asesores y asesoras, animadores y animadoras de comunidades, así como invitados especiales de otras iglesias cristianas y tradiciones religiosas. En ellos se expresa la comunión entre los fieles y sus pastores.

Espiritualidad y vivencia eucarística

El Concilio Vaticano II, eminentemente pastoral, provocó un gran impacto en la Iglesia. Sus grandes ideas llaves, trajeron la fundamentación teológica de la intuición, ya sentida en la práctica, de que la renovación pastoral debe hacerse a partir de la renovación de la vida comunitaria y la comunidad, debe ser transformarse en instrumento de evangelización. (CNBB 25,11)

La exigencia del Vaticano II es de carácter estrictamente teológica, de orden trinitario. La esencia íntima de Dios no es la soledad, mas la comunión de tres divinas Personas. La comunión -koinonia, communio - construye la realidad y la categoría fundamental que penetra a todos los seres y que expresa mejor la presencia de Dios-Trinidad en el mundo. Es la comunión que hace a la Iglesia ser "comunidad de fieles"". Por esta razón el Vaticano II hacer derivar la unión del Pueblo de Dios de la Unidad existente entre las tres divinas Personas (LG-4)

La Trinidad nos sitúa desde el inicio, en el corazón del misterio de la comunión. El Papa Juan Pablo II, hablando a los obispos en Puebla, el 28 de enero de 1979, proclamó: "Nuestro Dios en su misterio más íntimo no es soledad, sino una familia… y la esencia de la familia es el amor". La comunión y la comunidad, deben estar presentes en todas las manifestaciones humanas y en todas las concretizaciones eclesiales.

Por esta razón, la Eucaristía, está en el centro de la vida de nuestras comunidades de base. Es el sacramento que expresa comunión y participación de todos y de todas, como una gran familia alrededor de la Mesa del Padre. Hay comunidades que reciben la comunión eucarística gracias a la presencia del Santísimo en el lugar o por el servicio de un ministro extraordinario de la sagrada comunión. Como nuestras CEBs, en su mayoría, "no tienen oportunidad de participar de la Eucaristía dominical", por falta de ministros ordenados, "ellas pueden alimentar su ya admirable espíritu misionero participando de la ‘celebración dominical de la Palabra’, que forma parte del misterio pascual en el amor que reúne (cf. 1 Jn 3, 14), en la Palabra acogida (cf. Jn5, 24-25) y en la oración comunitaria (cf. Mt 18,20)" (DAp 253).

La realidad de las CEBs se expresa en la liturgia y también en la diaconía y en la profecía. La diaconía educa, cura las heridas, multiplica y distribuye el pan y convoca a la solidaridad y a la comunión. La profecía anuncia el designio de Dios y denuncia los abusos, la mentira, la injusticia, la explotación y exige conversión. Por esto, sufre persecución, difamación, muerte.

Tenemos dos personas, testigos recientes de ese doble ministerio de los discípulos y discípulas de Jesucristo: la Médica Zilda Arns y la hermana Dorothy Stang. Hace mucho tiempo conocidas por nuestras comunidades pobres de todo Brasil, ellas inspiraron la acción de las CEBs. Ellas entregaron la vida y nos dejaron su testimonio de fe y amor a los pobres, débiles, desamparados y discriminados.

Esta espiritualidad también posibilitó la producción de una rica manifestación artística en nuestras comunidades - músicas, poesías, pinturas, símbolos, -- típicos de la práctica religiosa y cultural de nuestro pueblo, y que también son instrumentos de evangelización y misión.

Vivencia y Anuncio de la Palabra de Dios y el Testimonio de fe

"La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros" (Jn 1,14). La acogida de la Palabra de Dios y la vivencia comunitaria de la fe, son indisociables en las CEBs. La Biblia forma parte de día a día de la comunidad, está presente en los grupos y pastorales, en las liturgias y en la formación, en la oración y en las acciones que buscan superar las desigualdades e injusticias de la sociedad brasileira.

Son espacios privilegiados de lectura bíblica en las CEBs los círculos bíblicos y grupos de reflexión. En ellos el pueblo se constituye como sujeto eclesial, asume su lugar en la comunidad y en la sociedad. El protagonismo de los laicos en las CEBs es expresión viva de una iglesia que se renueva animada por el Espíritu Santo, es también una señal de que el discipulado están surgiendo nuevos discípulos, ministerios y servicios.

"El ministerio de la Palabra exige el ministerio de la catequesis a todos, porque ‘fortalece la conversión inicial y permite que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo que los desafía’" (DGAE 64; DAp 278c) La misma vida en comunidad ya es una forma de catequesis. Ella predispone para profundizar en la fe y la vida cristiana por medio del ministerio de la catequesis y también por el testimonio fraterno de sus miembros.

Solidaridad y servicio

Alimentados por la Palabra de Dios y por la vivencia de la comunión, las CEBs promueven solidaridad y servicio. Reuniendo personas humildes, las CEBs ayudan a la Iglesia a estar más comprometida con la vida y el sufrimiento de los pobres, como hizo Jesús. Ellas manifiestan más claramente, que "el servicio de los pobres es medida privilegiada, aunque no exclusiva, del seguimiento de Cristo" (DP 1145).

Más aun, el surgimiento de las CEBs, junto con el compromiso con los más necesitados, ayudó a la Iglesia a "descubrir el potencial evangelizador de los pobres", en primer lugar, porque interpelan a la Iglesia, llamándola a la conversión, segundo, porque "realizan en su vida los valores evangélicos de la solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios (DP 1147). Las vocaciones sacerdotales y religiosas despertadas por las CEBs son señales de vitalidad espiritual, comunión eclesial y un nuevo estímulo de consagración a Dios.

La formación de los discípulos misioneros

En su experiencia ya madurada, las CEBs quieren ser Iglesia según el deseo del Vaticano II: una Iglesia toda ministerial al servicio del Reino de Dios. La formación del discípulo misionero comienza dentro de ellas, por la experiencia de un encuentro feliz y alegre con la persona de Jesús, su vida y su destino. Como Jesús convocó discípulos y discípulas para estar con él y con el aprender el amor al Padre, la fidelidad al Espíritu y el compromiso para la transformación del mundo, en un mundo de hermanos y hermanas.

Por su capacidad de cuidar de la formación de propia comunidad y de mirar con compasión, la realidad, las CEBs pueden y deben ser cada vez más escuelas que ayudan a "formar cristianos comprometidos con su fe, discípulos y misioneros del Señor, con el testimonio y la entrega generosa, hasta derramar la sangre, de muchos de sus miembros". (DAp 178)

Participación en los movimientos sociales, de ciudadanía, de defensa del medio ambiente en vistas de la construcción del Reino de Dios

En lo referente a la relación de las CEBs con la dimensión socio-política de la evangelización, el Sínodo sobre La Justicia en el Mundo (en 1971), ya había afirmado que "la acción por la justicia y la participación en la transformación del mundo nos aparecen claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, esto es, de la misión de la Iglesia por la redención del género humano y la liberación de toda situación de opresión" (Introducción) En consecuencia, la Iglesia de Brasil exhorta a las CEBs y demás comunidades eclesiales a mantenerse fieles a la propia fe, en el contenido, y los métodos, en la búsqueda de la plena liberación, superando la tentación "de reducir la misión de la Iglesia a las dimensiones de un proyecto puramente temporal". (CNBB 25, 64ss, cf. EN32).

En relación a la aproximación de las CEBs, con los movimientos populares en la lucha por la justicia, el documento 25 de la CNBB afirmaba que ellas "no pueden arrogase el monopolio del Reino de Dios". En verdad, la CEB debe tomar conciencia de que, "como Iglesia, es un signo e instrumento del Reino, y aquella pequeña porción del pueblo de Dios donde la Palabra de Dios es acogida y celebrada en los sacramentos… sobre todo en la Eucaristía". (70ss). Las CEBs buscan, si, la "colaboración fraterna con personas y grupos que luchan por los mismo valores (73)

Las CEBs han despertado en muchos de sus miembros la espiritualidad del cuidado para con la vida de los seres humanos, de todas las formas de vida y la vida del Planeta Tierra. La espiritualidad del cuidado, ha motivado el surgimiento de gestos y actitudes éticas de respeto, de veneración de ternura, de cooperación solidaria, de compañerismo, que promuevan la inclusión de todos y de todo en el misterio de la vida.

Las CEBs promueven la participación activa de sus miembros en grupos de economía solidaria popular, rescatando el sentido original de la economía como la actividad destinada a garantizar la base material de la vida personal, familiar, social y espiritual. Contribuye así, para que el trabajo humano, además de ser lugar de edificación de la dignidad humana y promoción de la justicia social, sea también responsable por la promoción del Desarrollo sostenible.

Espíritu de apertura ecuménica y de diálogo inter-religioso.

Una de las dimensiones de la espiritualidad cultivada por las CEBs es la del diálogo. Ecuménico e interreligioso, que comienza por la apertura al mundo de otro, promoviendo la unidad en la diversidad y buscando las semejanzas en la diferencia. Esta espiritualidad dialogal, ha sido asumida por las CEBs como una misión de fraternidad cristiana, en una actitud de profundo respeto a las demás manifestaciones religiosas, en búsqueda de la comunión universal. Esta espiritualidad nace de un deseo expresado por Jesús: "Que todos sean Uno". (Jn 17, 21

Formación de una red de comunidades

Los miembros de las CEBs son discípulos de Cristo y ayudan a formar otras comunidades. En medio de las grandes extensiones geográficas y poblacionales, la comunidad eclesial de base requiere que las relaciones sean de fraternidad, compartir la vida, los bienes y la propia experiencia de fe. Ella debe provocar un encuentro permanente con la Palabra de Dios y celebrar la liturgia, en alegría y en fiesta, la salvación que Jesús nos trajo.

La experiencia de fe y de participación hace madurar a la comunidad eclesial de base, y le confiere características propias, llevándola a una relación fraterna de igualdad con las demás comunidades pertenecientes a la misma parroquia. En esta dinámica, la matriz parroquial gana mayor relevancia pastoral en la medida en que pasa a ejercer la función articuladora de las comunidades.

Exhortamos a que la parroquia busque transformarse en "Red de comunidades y grupos, capaces de articularse consiguiendo que sus miembros se sientan realmente discípulos misioneros de Jesucristo en comunión" (DAp 172), teniendo por modelo las primeras comunidades cristianas presentadas en los Hechos de os Apóstoles (Hech 2 y 4). Así, la parroquia será más viva, junto con sus comunidades, coordinadas por laicos y laicas, por diáconos permanentes, animados por religiosos y religiosas, y que tengan en Consejo Pastoral Parroquial, presidido por el párroco, su principal articulador pastoral.

Conclusión

En comunión con otras células vivas de la Iglesia, comunidades de discípulos y discípulas generadas por el encuentro con Jesucristo, Palabra hecha carne (Cf. Jn 1,14), como son los movimientos, las nuevas comunidades, las pequeñas comunidades, que integran la red de comunidades que la parroquia esta llamada a ser, reafirmamos aquí lo que está escrito en el documento 25 de la CMBB: Al concluir estas reflexiones, deseamos agradecer a Dios por el don que las CEBs son para la vida de la Iglesia en Brasil, por la unión existente entre nuestros hermanos y sus pastores, y por la esperanza de que este nuevo modo de ser Iglesia se va volviendo siempre mas fermento de renovación en nuestra sociedad". (94)


Pegado de http://caminomisionero.blogspot.com/2010/05/por-cnbb-publicado-por-adital-brasilia.html