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martes, 8 de agosto de 2017

[BoffSemanal] La “democracia” de los sinvergüenzas

La "democracia" de los sinvergüenzas
Es difícil quedarse callado después de haber presenciado la funesta y desvergonzada sesión de la Cámara de los Diputados que votó contra la admisión de un proceso del STF contra el presidente Temer por crimen de corrupción pasiva.

Lo que la sesión mostró fue la real naturaleza de nuestra democracia que se niega a sí misma. Si la medimos por los predicados mínimos de toda democracia que son: el respeto a la soberanía popular, la observancia de los derechos fundamentales del ciudadano, la búsqueda de una equidad mínima en la sociedad, la incentivación a la participación, el bien común, además de una ética pública reconocible, ella se presenta como una farsa y la negación de sí misma.

Ni siquiera es una democracia de bajísima intensidad. Esta vez se reveló, con nobles excepciones, como una cueva de gente denunciada por crímenes, de corruptos y ladrones a la orilla del camino para asaltar los centavos de los ciudadanos.

¿Cómo iban a votar a favor de la apertura de un juicio al presidente por el Supremo Tribunal Federal si cerca del 40% de los diputados actuales hacen frente a varios tipos de procesos ante la Corte Suprema? Existe siempre una conspiración secreta entre los criminales o acusados como tales, al estilo de las famiglie de la mafia.

Nunca en mi ya larga y cansada existencia oí que algún candidato vendiese su sitio o se deshiciese de alguno de sus bienes para financiar su campaña, sino que recurrió siempre a empresarios y a otros adinerados para financiar su millonaria elección. La caja 2 se naturalizó y las propinas fabulosas fueron creciendo de campaña en campaña a medida que aumentaban los intercambios de beneficios.

Esta vez, el palacio de Planalto se transformó en la cueva principal del gran Alí-Babá que distribuía bienes a cielo abierto, prometía subsidios por millones e incluso ofrecía otros beneficios para comprar votos a su favor. Este solo hecho merecería una investigación de corrupción abierta y escandalosa a los ojos de los que guardan un mínimo de ética y de decencia, especialmente de la gente del pueblo que se quedó profundamente horrorizada y avergonzada.

Efectivamente, ningún brasilero merecía tanta humillación hasta el punto de que tantos sintieran vergüenza de ser brasileros.

Los parlamentarios, incluidos los senadores, representan antes los intereses corporativos de los que financiaron sus campañas que a los ciudadanos que los eligieron.

Hemos tenido ya suficiente distancia temporal como para poder percibir con claridad el sentido del golpe parlamentario dado con la complicidad de parte del estamento judicial y con apoyo masivo de los medios de comunicación empresariales: desmontar los avances sociales en favor de la población más pobre, que fue siempre, desde la colonia, al decir del mayor historiador mulato Capistrano de Abreu: «castrada y recastrada, sangrada y desangrada». Y también el de alinear a Brasil con la lógica imperial de los USA en lugar de tener una política externa «activa y altiva».

Las clases oligárquicas (Jessé Souza, ex-presidente exonerado del IPEA por el actual presidente, nos da el número exacto: 71.440 supermillonarios, cuya renta mensual, generalmente por la financierización de la economía, alcanza los 600 mil reales por mes), nunca aceptaron que alguien venido de abajo y representante de los supervivientes de la tribulación histórica de los hijos e hijas de la pobreza, llegase a ocupar el centro del poder. Se asustaron al verlos presentes en los aeropuertos y en los centros comerciales, lugares de su exclusividad. Debían ser devueltos al lugar de donde nunca deberían haber salido: la periferia y la favela. No sólo los quieren lejos, van más allá: los odian, los humillan y difunden este inhumano sentimiento por todos los medios. El pueblo no es el que odia, lo confirma Jessé Souza, sino los adinerados que los explotan y con tristeza y por obligación legal les pagan sus miserables salarios. ¿Por qué pagarles, si pueden trabajar siempre gratis como antiguamente?

Historiadores de la talla de José Honorio Rodrigues, entre otros, han mostrado que siempre que los descendientes y actualizadores de la Casa Grande perciben políticas sociales transformadoras de las condiciones de vida de los pobres y marginados, dan un golpe de estado por miedo a perder su nivel escandaloso de acumulación, considerado uno de los más altos del mundo. No defienden derechos para todos, sino privilegios de algunos, es decir, los de ellos. El actual golpe obedece a esta misma lógica.

Hay mucho desaliento y tristeza en el país. Pero este padecimiento no será en vano. Es una noche que nos va a traer una aurora de esperanza de que vamos a superar esta crisis rumbo a una sociedad –en palabras de Paulo Freire– «menos malvada», y donde «no sea tan difícil el amor».         
     



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lunes, 30 de julio de 2012

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL POR AUNG SAN SUU KYI

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO NOBEL POR AUNG SAN SUU KYI,
Concedio desde 1991
(17/06/2012) 

Sus Majestades, sus Altezas Reales, Excelencias, Distinguidos miembros del Comité Noruego Nóbel, Queridos Amigos
            Hace muchos años, en ocasiones me parece que fue hace muchas vidas, estaba en Oxford escuchando el programa radiofónico Desert Island Discs con mi joven hijo Alexander.  Era un programa muy conocido (hasta donde sé todavía continúa) al que gente famosa de diversos caminos era invitada a hablar sobre los ocho discos , el libro que aparte de la Biblia y las obras completas de Shakespeare y el tema seleccionado que quisieran tener consigo si estuvieran aislados en una isla desierta.   Al finalizar el programa que ambos disfrutamos, Alexander me preguntó si yo pensaba que alguna vez me invitarían a hablar en Desert Island  Discs.  “¿Por qué no?” respondí a la ligera.  Como él sabía que sólo ciertas celebridades formaban parte del programa continuó preguntando con interés genuino porqué pensaba que podría ser invitada.  Lo pensé por un momento y contesté: “Tal vez porque habré ganado el Premio Nobel de literatura” y ambos reímos.  La idea era muy agradable pero muy poco probable.
(No recuerdo por qué di esa respuesta, tal vez porque había leído recientemente un libro escrito por algún ganador del Premio Nobel o porque el invitado al programa de ese día era un escritor famoso.)
En 1989, cuando mi difunto esposo Michael Aris vino a verme durante mi primer arresto domiciliario, me dijo que un amigo, John Finnis, me había nominado para el Premio Nobel por la Paz. En esta ocasión también reí. Por un instante Michael pareció sorprenderse. Después comprendió porqué la idea me había divertido.  ¿El Premio Nobel de la Paz?”  Un agradable prospecto pero ¡bastante improbable! Así que cómo me sentí cuando realmente me concedieron el Premio Nobel de la Paz?  Esto me lo han preguntado en diferentes ocasiones y ésta es seguramente la ocasión más apropiada para examinar lo que significa para mí el Premio Nobel y lo que significa la paz para mí.
Como ha dicho repetidamente en distintas entrevistas, escuché la noticia de que se me había otorgado el Premio Nobel de la Paz en la radio un atardecer.  No fue tanto una sorpresa ya que había sido mencionada como una de las favoritas para el premio en varios noticiarios a lo largo de la semana previa.  Mientras escribía esta presentación he intentado con mucho interés recordar cuál fue mi reacción inmediata al anuncio de que se me había otorgado el premio.  Creo pero ya no puedo estar segura de que fue algo como: “Oh, así que  decidieron dármelo a mí”.  No parecía muy real porque en cierto sentido yo misma no sentía ser muy real en ese tiempo.
Frecuentemente, durante mis días de arresto domiciliario tenía la sensación de no ser ya parte del mundo real.  Había la casa que era mi mundo, el mundo de otros que tampoco eran libres y que estaban también prisioneros formando una comunidad, y también estaba el mundo de los libres; cada uno era un planeta diferente siguiendo su propio y separado curso en un universo indiferente.  Lo que hizo el Premio Nobel fue lanzarme nuevamente al mundo de otros seres humanos afuera del área aislada en la que yo vivía para restaurar un sentido de realidad en mí.  Esto no sucedió instantáneamente, por supuesto pero según pasaban los días y los meses y llegaban por las ondas noticias sobre las reacciones al otorgamiento del premio comencé a entender  el significado del Premio Nobel.   Me había hecho real una vez más; me había lanzado a una comunidad humana más amplia.  Y más importante aún, el Premio Nobel había atraído la atención del mundo a la lucha por la democracia y los derechos humanos en Birmania (Burma) .  No seríamos olvidados.
Ser olvidados. Los franceses dicen que partir es morir un poco.  Ser olvidado también es morir un poco.  Es perder algunos de los nexos que nos atan al resto de la humanidad.  Cuando he conocido trabajadores migrantes y refugiados durante mi reciente visita a Tailandia, muchos gritaban: “No te  olvides de nosotros!”  Querían decir: “no olvides nuestra situación , no olvides hacer lo que puedas para ayudarnos, no olvides que también nosotros pertenecemos a tu mundo.”  Cuando el Comité del Nobel me otorgó el premio, estaban reconociendo que los oprimidos y aislados de Birmania también formaban parte del mundo, estaban reconociendo la calidad única de su  humanidad.   Así que para mí, recibir el Premio Nobel, significa personalmente aumentar mi interés por la democracia y los derechos humanos más allá de las fronteras nacionales.  El Premio Nobel de la Paz abrió una puerta en mi corazón.
El concepto birmano de paz puede ser explicado como la felicidad que surge del cese de factores que militan contra la armonía y la integridad.  La palabra nyein-chan se traduce literalmente como la frescura benéfica que viene cuando se extingue un fuego.  Los fuegos del sufrimiento y las luchas atacan alrededor de todo el mundo.  En mi país las hostilidades no han cesado en el norte, al oeste la violencia  ha causado muertes premeditadas y varios asesinatos ocurrieron tan sólo unos días antes de que yo iniciara el viaje  que me ha traído hasta aquí hoy.  Las noticias sobre atrocidades en otros puntos de la tierra abundan.  Los reportes sobre el hambre, enfermedades, desplazamientos, desocupaciones, pobreza, injusticias, discriminaciones, prejuicios, fanatismos están al día.  Por todos lados existen fuerzas negativas que socavan los fundamentos de la democracia.  En todos los sitios se puede apreciar el desperdicio de recursos humanos y materiales necesarios para la conservación de la felicidad y armonía en nuestro mundo.
La Primera Guerra Mundial representó un aterrorizante desperdicio de juventud y potencial, un cruel derroche de las fuerzas positivas de nuestro planeta.  La poesía de esos tiempos, tiene un significado especial para mí  porque la leí por primera vez  en un tiempo en que tenía la misma edad que muchos de esos jóvenes que se vieron obligados a enfrentar el prospecto de marchitarse antes de siquiera haber florecido.  Un joven norteamericano que peleaba con la Legión Extranjera Francesa escribió antes de ser muerto en acción en 1916 cuando encontraría la muerte: “en una fraccionada ladera de una montaña tiroteada” “a media noche en algún pueblo en llamas”.  La juventud y el amor muriendo para siempre en intentos sin sentido de capturar sitios sin nombre y que no son recordados.  Y ¿para qué?  Casi cien años después todavía no hemos  encontrado una respuesta satisfactoria.
¿No somos culpables aunque en un grado menos violento de indiferencia, descuido, imprevisión respecto de nuestro futuro y nuestra humanidad?  La guerra no es el único terreno en el que matamos a la paz.  Siempre que se ignora el sufrimiento existirán las semillas del conflicto, ya que el sufrimiento degrada y amarga y enfurece.
Un aspecto positivo de haber vivido en aislamiento fue todo el tiempo que tuve para pensar sobre el significado de las palabras y preceptos que sabía y había aceptado a lo largo de mi vida.  Como Budista, sabía de dukha, generalmente traducido como sufrimiento, desde que era una niña pequeña.    Casi diario la gente mayor y en ocasiones no tan mayor, murmuraban a mi alrededor “dukha, dukha”, cuando tenían dolores o sufrimientos o pequeños contratiempos.  Sin embargo fue hasta los días de mi arresto domiciliario que investigué sobre la naturaleza de los seis grandes dukha.   Éstos son: ser concebido, envejecer, enfermar, morir, ser apartado de aquellos a quienes amamos y verse forzado a vivir cerca de aquellos a quienes no amamos.  Examiné cada uno de los seis grandes sufrimientos no en un contexto religioso sino en el contexto de nuestras vidas comunes, cotidianas.  Si el sufrimiento era una parte inevitable de nuestra existencia, deberíamos tratar de aliviarlo tanto como fuera posible en las formas más prácticas a nuestro alcance.  Husmeé todo lo que pude sobre la eficacia de programas ante y post natales y sobre cuidados maternos y del bebé; sobre los recursos adecuados para la población de personas mayores, de los servicios de salud integral, sobre los cuidados humanitarios de enfermeras y hospicios.   Me intrigaron de manera particular las dos últimas formas de sufrimiento: verse alejado de aquéllos a quienes amamos y verse obligado a vivir cerca de aquellos a quienes no amamos.  ¿Qué experiencias habrá tenido nuestro señor Buda en su propia vida que tuvo que incluir estas dos situaciones entre los grandes sufrimientos?  Pensé en los prisioneros y en los refugiados, en los trabajadores emigrantes y en las víctimas del tráfico humano en esas grandes masas de desarraigados de la tierra que han sido arrancados y arrojados lejos de sus hogares, separados de familiares y amistades, forzados a vivir sus vidas entre extraños, no siempre bienvenidos.
….el desprecio hacia los derechos humanos  y la ignorancia de los mismos ha dado como resultado actos de barbarie que ultrajan la consciencia de la humanidad y el advenimiento de un mundo en el que los seres humanos puedan disfrutar de libertad de expresión y creencias, y estar libres de temores ha sido proclamada  la aspiración más alta para el común de la gente,
…es esencial, si los hombres no deben verse obligados a llegar al último recurso de la rebelión en contra de la tiranía y la opresión, que los derechos humanos se protejan por ley…

Si se me pregunta por qué peleo por los derechos humanos en Birmania, los pasajes anteriores dan la respuesta.  Si se me pregunta porqué peleo por la democracia en Birmania, es porque creo que las instituciones y prácticas democráticas son necesarias para garantizar los derechos humanos.
A lo largo del año pasado ha habido señales de que los esfuerzos de quienes creen en la democracia y los derechos humanos  empiezan a dar frutos en Birmania.  Ha habido cambios en dirección positiva; se han dado algunos pasos hacia la democratización.  Si aconsejo un optimismo cauteloso no es porque carezca de fe en el futuro sino porque no quiero promover una fe ciega.  Sin fe en el futuro, sin la convicción de que los valores democráticos  y los derechos humanos fundamentales  son no únicamente necesarios sino posibles en nuestra sociedad, nuestro movimiento no habría podido sostenerse a lo largo de los años de destrucción.  Algunos de nuestros guerreros han caído en el puesto, otros han desertado, pero la parte medular de ellos ha permanecido fuerte y comprometida.  A veces, cuando pienso en los años que han pasado, me sorprende que tantos hayan permanecido firmes bajo las circunstancias más adversas.  Su fe en nuestra causa no es ciega, se basa en las claras afirmaciones de sus propios poderes de resistencia y en un profundo respeto hacia las aspiraciones de nuestro pueblo.
Es debido a los cambios recientes en mi país que estoy con ustedes ahora; y estos cambios se han dado porque ustedes y otros amantes de la libertad y la justicia han contribuido para el camino hacia una toma de consciencia sobre nuestra situación, global.  Antes  de continuar hablando sobre mi país me gustaría hablar sobre los prisioneros de consciencia.  Todavía hay muchos de ellos en Birmania.  Se teme que dado que los más conocidos de ellos han sido liberados, el resto, los desconocidos sean olvidados.  Estoy aquí porque yo misma fui una prisionera de consciencia.  Mientras me ven y escuchan por favor recuerden la verdad que he repetido frecuentemente: un solo prisionero de consciencia en un prisionero de más.  Quienes aún no han sido liberados, quienes no han tenido acceso a los beneficios de la justicia en mi país son muchos más que uno.  Por favor recuérdenlos y hagan todo lo necesario  para  que sea efectiva su liberación incondicional lo más pronto posible.

Birmania es un país compuesto por muchas nacionalidades étnicas y la fe en su futuro sólo puede fundamentarse en un verdadero espíritu de unión.  Desde que logramos la independencia en 1948, nunca ha habido un momento en que se haya podido decir que todo el país estuviera en paz.  No hemos sido capaces de desarrollar la confianza y entendimiento necesarios para eliminar las causas del conflicto.  Surgieron esperanzas debido al cese al fuego sostenido entre 1990 y 2010 cuando éstas cayeron en unos pocos meses.  Un solo movimiento  descuidado puede acabar con ceses al fuego de larga duración.   En los meses recientes, las negociaciones entre el gobierno y las fuerzas de los gobiernos étnicos han progresado.  Esperamos que los acuerdos de cese al fuego llevarán a acuerdos políticos fundamentados en las aspiraciones del pueblo y el espíritu de unión.

Mi partido, La Liga Nacional por la Democracia, y yo misma, estamos listos y deseosos de jugar el papel que nos corresponda en el proceso de reconciliación nacional.  Las reformas puestas en práctica por el gobierno del Presidente U Thein Seins pueden sostenerse sólo con la cooperación inteligente de todas las fuerzas internas: los militares, nuestras nacionalidades étnicas, partidos políticos, los medios, las organizaciones de la sociedad civil, la comunidad empresarial y sobre todo, el público en general.  Podemos decir que la reforma es efectiva sólo si mejora la vida de las personas y en este sentido la comunidad internacional juega un papel vital.  El desarrollo y la ayuda humanitaria, los acuerdos bilaterales y las inversiones deberían coordinarse y calibrarse para asegurarse de que se promueva un crecimiento social, político y económico, balanceado y sustentable.  El potencial de nuestro país es enorme; debería ser nutrido y desarrollado para crear una sociedad no sólo más próspera sino una más armoniosa y democrática en la que nuestra gente pueda vivir en paz, seguridad y libertad.
La paz en nuestro mundo es indivisible; en tanto las fuerzas negativas se llevan lo mejor de las positivas en todas partes, todos estamos en peligro.  Se puede cuestionar si es posible que todas las fuerzas negativas sean removidas.  La respuesta sencilla es: “No!” está en la naturaleza humana albergar tanto lo positivo como lo negativo.  Sin embargo también está en la naturaleza humana la capacidad de reforzar lo positivo y minimizar o neutralizar lo negativo.  La paz absoluta en el mundo es una meta inalcanzable pero es una meta hacia la que debemos dirigirnos con la vista fija en ella tal como el viajero en el desierto fija su vista en la estrella que lo guía y le llevará a la salvación. Aun si no alcanzamos la paz perfecta en el planeta, ya que la paz perfecta no es de este mundo, nuestros esfuerzos comunes para alcanzar la paz unificarán a los individuos y a las naciones en confianza y amistad y ayudarán a que la comunidad humana sea más segura y amable.

Usé la palabra “amable” después de pensar deliberadamente en ella; puedo decir que es el resultado de una deliberación cuidadosa de varios años.  De los aspectos dulces de la adversidad, y permítanme decirles que no hay muchos, el más precioso de ellos es la lección que aprendí sobre el valor de la amabilidad.  Todas las muestras de amabilidad que he recibido, pequeña o grande, me han convencido de que nunca puede haber demasiada amabilidad en nuestro mundo.  Ser amable es responder con sensibilidad y calor humano a las esperanzas y necesidades de otros.  Aun el toque de amabilidad más breve puede  iluminar un corazón duro.  La amabilidad puede cambiar la vida de las personas. Noruega ha mostrado una amabilidad ejemplar al ofrecer un hogar a los desplazados de la tierra ofreciendo un santuario a quienes han sido arrancados de las amarras de seguridad y libertad de sus tierras de origen.
Hay muchos refugiados en todas las partes del mundo.  Cuando estuve recientemente en el campo de refugiados de Maela en Tailandia, conocí a muchas personas comprometidas que luchaban diariamente para hacer que la vida de sus semejantes fuera tan libre de penalidades y privaciones como fuera posible.  Hablaban de su interés por los “donadores de fatiga”, lo que podría traducirse como “Compasión por la fatiga”.  “Donadores de fatiga” se explica por sí mismo como la reducción de fondos. “Compasión por la fatiga” es un concepto menos obvio en cuanto a la reducción de interés.   Uno es consecuencia del otro.  ¿Podemos ser tolerantes con la compasión por la fatiga?  El costo de satisfacer las necesidades de los refugiados es mayor del costo implicado si fuéramos indiferentes o ciegos respecto de sus sufrimientos.  Apelo a los donadores de todo el mundo para que satisfagan las necesidades de esta gente, aunque frecuentemente pueda parecerles que se trata de una búsqueda vana, de un refugio.

En Maela sostuve valiosas discusiones con oficiales tailandeses responsables de la administración de la provincia de Tak  donde  se encuentran éste y otros campos.  Me familiarizaron con algunos de los problemas más serios relacionados con los campos de refugiados: violación de las leyes de forestación, uso ilegal de drogas, bebidas alcohólicas, problemas para controlar la malaria, tuberculosis, fiebre del dengue y el cólera.  Las preocupaciones de la administración son legítimas  al igual que las de los refugiados.  Los países receptores también merecen consideración y ayuda práctica para lidiar con las dificultades derivadas de sus responsabilidades.
En última instancia nuestra meta debería ser la creación de un mundo libre de desplazados, de quienes no tienen hogar y de quienes han perdido las esperanzas; un mundo en el que cada uno de sus rincones sea un verdadero santuario donde los habitantes sean libres y puedan vivir en paz.  Cada pensamiento, palabra y acción que se sume a lo positivo y a la integración es una contribución a la paz.  Todos y cada uno de nosotros somos capaces de contribuir de esta forma.  Unamos nuestras manos para tratar de crear un mundo  donde podamos dormir en paz y despertar felices.
El Comité para el Nóbel concluyó su declaración el 14 de Octubre de 1991 con estas palabras: “Al otorgar el Premio Nóbel de la Paz… a Aung San Suu Kyi, el Comité Novel Noruego desea honrar a esta mujer por sus esfuerzos incansables por mostrar su apoyo a todas las personas que alrededor del mundo están luchando para alcanzar la democracia, los derechos humanos y la conciliación étnica con medios pacíficos.”  Cuando me uní al movimiento democrático en Birmania nunca se me ocurrió que podría ser receptora de algún premio u honor.  El premio por el que trabajábamos era una sociedad libre, segura y justa en la que  nuestra gente fuera capaz de realizar todo su potencial.  El honor recayó en nuestros esfuerzos; la Historia nos ha dado la oportunidad de ofrecer lo mejor de nosotros a una causa en la que creemos.  Cuando el Comité Nobel decidió honrarme, el camino que había escogido libremente fue un camino a seguir menos solitario.  Por estoy doy las gracias al Comité, al pueblo noruego a todos los ciudadanos en el mundo cuyo apoyo ha reforzado mi fe en la búsqueda común de la paz. Gracias.

Traducción libre realizada por María Teresa Doring
     Julio 2012, México, D.F.

viernes, 15 de junio de 2012

La democracia no se puede dar sin ti (Taller_DENSIT)

La democracia no se puede dar sin ti
    Reunión del Decanato de San Francisco Xavier / jueves 9 de febrero 2012

El pueblo de México se dispone a vivir una importante jornada cívica el próximo 1 de julio, fecha en que se llevarán a cabo elecciones generales de presidente de la República, de diputados (500) y senadores federales (128). En Nuevo León se renovarán las presidencias de los 51 municipios y los 42 asientos del Congreso estatal.
Basados en la carta pastoral Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos (DEJES) 2000, los obispos de México publicaron un documento donde se aportan criterios claros para ejercer nuestro derecho-deber de votar. El documento se titula Mensaje al pueblo de México. La democracia no se puede dar sin ti (DENSIT) 2000.

VER
El pueblo de México ha optado decididamente por la democracia como forma de gobierno, preparándose para ella, participando en los procesos electorales, emitiendo y defendiendo su voto, haciéndose más presente en las decisiones de interés común y participando en los cargos de gobierno, pues los años futuros exigen un esfuerzo particular para consolidar un camino donde el Estado sirva a la Nación (DEJES 304). Sólo por ignorancia o por prejuicio puede sostenerse que la fe en Jesucristo deba quedar excluida de una auténtica incidencia en la vida social e institucional de nuestra Nación (DEJES 228).
Existen, sin embargo, todavía fallas que se tienen que superar para llegar a una madurez política y a una democracia plena.
"En nuestro país no está excluido el escenario de una regresión autoritaria, aun por vía electoral. Si bien es importante reconocer la mejora cualitativa que han experimentado algunas de nuestras instituciones democráticas al momento de adquirir una mayor autonomía e independencia respecto del Estado, es también relevante señalar que aún existen deficiencias graves en el reconocimiento efectivo del derecho político al voto libre y secreto" (DEJES 257). "En efecto, aún en ciertos ambientes se realizan prácticas intimidatorias y coercitivas que disminuyen gravemente la libertad en el ejercicio del voto. Más aún, en algunos lugares se reconoce que existe el "voto del miedo", cuando la ignorancia y las múltiples pobrezas de nuestro pueblo son aprovechadas de un modo deshonesto para promover formas diversas de fraude electoral" (DEJES 258). "Es preciso afirmar con toda claridad que colaborar directa o indirectamente con el fraude electoral es un pecado grave que vulnera los derechos humanos y ofende a Dios" (DEJES 259).
Otra de estas fallas es el abstencionismo, que lamentablemente se sigue dando entre nosotros, ya sea por una apatía natural o por la desconfianza de que el voto no sea respetado. Sólo por razones graves una persona se puede abstener de votar. El dejar de votar es una falta grave de responsabilidad y constituye una falta moral.

JUZGAR (DENSIT)
Los valores de la democracia
“En documentos anteriores los obispos han hablado ya de los valores de la democracia. Sin embargo, como lo expresamos en nuestro Proyecto pastoral 1996-2000, hoy, más que nunca, «vemos necesario acompañar e impulsar, desde nuestra misión de pastores, el proceso democrático del país, superando el ambiente sofocante de desconfianza en las instituciones, proclamando los valores de una genuina democracia pluralista, justa y participativa, animando al pueblo hacia un real protagonismo» (n. 112)”
“Una vez más lo decimos: la Iglesia no se identifica con ningún partido político y ningún partido político podría pretender representar a la Iglesia. La Iglesia ofrece a los fieles católicos principios y criterios que dimanan del Evangelio, para que ellos con plena libertad decidan sus opciones políticas. Es más, «una misma fe puede dar lugar a diversos compromisos políticos con los que la Iglesia como institución jamás debe asociarse» (Carta pastoral, 287). No nos debe extrañar, por tanto, que los católicos libremente se afilien a diferentes partidos políticos, conforme a su conciencia”.
Importancia del voto
“En un país donde se aspira a vivir la democracia, los ciudadanos disponen del voto para participar e influir en la conducción de los asuntos públicos. Es también un medio para que los ciudadanos manifiesten su aprobación o desaprobación a sus gobernantes, a los partidos políticos que los respaldan y a los programas que dichos partidos ofrecen”.
“El voto es al mismo tiempo un derecho y una obligación que se deben ejercer con gran responsabilidad y cuidado. Por disposición constitucional, el voto es personal, secreto, consciente y razonado. Cada ciudadano es libre de votar conforme a lo que le dicte su conciencia. No basta, sin embargo, emitir libremente nuestro voto. Para hacer una elección responsable es necesario tener criterios que orienten tal decisión”.
“El voto, como se ha dicho, es libre y no puede inducirse a cambio de dádivas o de ofrecimientos de beneficios posteriores. No se compra ni se vende. Tampoco puede ser «corporativo», es decir, no puede ser comprometido en bloque por los líderes o los sindicatos”.
Ya es tiempo de superar las prácticas viciosas del voto clientelar o corporativo. Menos aún puede ser obtenido a base de presiones o de prácticas intimidatorias o coercitivas, por amenazas y represalias. Todo lo que de alguna manera constituya una forma fraudulenta de obtener el voto, es deshonesto, censurable, y constituye una falta moral grave, pues se manipula a la persona, hiriendo su dignidad, tanto más cuando se especula con la pobreza e ignorancia de las personas. Esta práctica, además, está sujeta a sanciones penales por parte de las autoridades correspondientes.
Para votar responsablemente es necesario conocer y valorar no sólo los programas o plataformas políticas de los partidos, sino la calidad moral de cada candidato: sus antecedentes, su capacidad profesional, su compromiso con los grandes ideales de la nación, su experiencia, su honestidad y la rectitud de su vida personal y familiar.
Hay también algunos asuntos que son fundamentales para el bien de un país y sobre los que es importante saber qué proponen los candidatos para decidir si se les apoya o no con el voto; por ejemplo, si reconocen o no el deber moral de garantizar el derecho inalienable a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; si van a brindar apoyo a la calidad de la enseñanza y garantía efectiva del derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que desean para sus hijos; si aplicarán políticas que favorezcan la libre iniciativa social, oportunidades de trabajo para todos y la moralidad en la vida económica, con una especial atención a los más desfavorecidos de la sociedad: pobres, inmigrantes, ancianos, enfermos. Serían estos, también, criterios para emitir nuestro voto de una manera responsable.
Recientemente en México se ha introducido la práctica de las encuestas para conocer la popularidad y aceptación que los candidatos tienen entre la gente. Esto responde a las técnicas de la llamada mercadotecnia y a estrategias publicitarias en las que se acentúa la imagen o apariencia personal, aun por encima de la verdad.
Esta práctica es válida, siempre y cuando sea realizada e interpretada en forma correcta, ya que se refiere sólo a las tendencias o intención de los encuestados, que pueden cambiar en el momento de votar; la encuesta se limita a un grupo determinado de personas que no necesariamente son representativas de toda la nación; la respuesta a la encuesta puede no ser veraz y el resultado puede ser dudoso, si la metodología no es la adecuada. Se da por hecho que los ciudadanos emitirán su voto inducidos por los porcentajes que se atribuyen a cada candidato, sin considerar los factores verdaderamente importantes que ya hemos mencionado.
Los partidos políticos
Los partidos políticos son las organizaciones que agrupan a individuos con intereses afines, les dan una forma de expresión común, que se traduce en demandas y propuestas de políticas y cambios que debe realizar el Gobierno. La finalidad de los partidos es crear una plataforma de pensamiento (proyecto de Estado), proporcionar a la ciudadanía una formación cívico-política para el logro del bien común y, en último término, alcanzar el poder y traducir en acciones de gobierno las demandas y propuestas de todos los ciudadanos.
La fuerza de un partido está en su capacidad de convocatoria; de dar expresión política al sentir de los ciudadanos, respondiendo a sus necesidades; en su organización, para asegurar la participación de sus afiliados en la toma de decisiones sobre los asuntos públicos y de esa manera participar en la conducción del cambio social. Los partidos políticos son, por ello, los principales protagonistas del proceso electoral.
Una democracia moderna no puede darse sin un régimen de partidos que permita a los ciudadanos hacer sus opciones políticas y elegir entre distintas alternativas de solución a los grandes problemas nacionales. En un país como México, con una sociedad tan compleja y desigual, necesariamente se da un régimen plural de partidos, cada uno de los cuales ofrece diferentes propuestas y busca mantener o conquistar el poder para tener en sus manos las decisiones de gobierno.
Las campañas políticas
Las campañas políticas son todas las acciones que los partidos políticos realizan para conseguir la afiliación de los ciudadanos o al menos el voto en tiempo de elecciones. En este caso su finalidad es dar a conocer los programas de los partidos, su plataforma política (ideas, principios, propuestas) y dar lugar a que los candidatos sean suficientemente conocidos por los electores.
En orden a una elección libre, consciente y responsable, los ciudadanos necesitan conocer a los candidatos, pero no solamente conocer la imagen del candidato a través de los medios, ni dejarse simplemente llevar de las frases o anuncios llamativos en la radio o en la televisión; es necesario además conocer, como ya se ha dicho, sus ideas, sus propuestas, y valorar su capacidad profesional, su experiencia, su honestidad y su compromiso de cara a la nación. En la hipótesis de que un candidato sostenga políticas contrarias a los principios de la ética y la moral, un católico no puede, en conciencia, darle su voto.
Las campañas, como todo el proceso electoral, deben hacerse con apego a la ley, con civilidad, tolerancia y respeto entre los contendientes. Las campañas no deben dar lugar a que los candidatos se vuelvan enemigos irreconciliables, pues ellos deben ser conscientes de que su única aspiración ha de ser el buscar el bien de la nación. La preferencia por un partido o candidato mucho menos ha de ser ocasión de divisiones y rencores entre las familias.
Los medios de comunicación, al influir en la opinión pública, juegan un gran papel en la forma como las campañas se desarrollan. Tienen, por ello, la grave responsabilidad de informar en forma veraz y objetiva sobre los actos de campaña de los candidatos. Es inmoral y deshonesto el que los dueños o directivos de los medios, comunicadores y líderes de opinión manipulen la información para favorecer y privilegiar a un candidato en particular o a un partido.
El buen éxito de las elecciones dependerá de la participación y colaboración responsable de todos, de la conciencia cívica de los ciudadanos, del apego a la ley y del orden que se guarde el día de la votación, evitando cualquier acto de violencia que empañe esa jornada cívica. La paz es un bien superior, que debemos preservar a toda costa, ya que es condición indispensable para la convivencia armónica y el progreso de un pueblo.
Participación de la Iglesia en la vida política del país
«Cuando los obispos hablamos sobre los distintos problemas sociales que afectan a nuestro pueblo, insistimos en que nuestra labor es prioritariamente pastoral y nunca partidista» (Carta pastoral «Del Encuentro...», 285). Nuestra responsabilidad como pastores es hacer ver la relación profunda de la vida personal y social con la moral y la fe. Estas dos realidades forman un todo y no pueden separarse.
La Iglesia «tiene como misión, como derecho y como deber, enunciar los principios éticos básicos que regulan los cimientos y el correcto funcionamiento de la sociedad, en la que los hombres y mujeres peregrinan hacia su destino final» (Juan Pablo II, Mensaje a la Academia pontificia de ciencias sociales, n. 1). Por tanto, la participación de la jerarquía en el proceso electoral se limita a iluminar las conciencias, invitando a la población a vivir los valores de la democracia.
Llamado a los diferentes sectores de la sociedad
A los sacerdotes y religiosos les recordamos que, como pastores, nuestra misión es la de ser signo de unidad y reconciliación en medio de las tensiones políticas. Por otra parte, aun antes de la ley civil que prohibe a los ministros de culto cualquier actividad política partidista, la legislación canónica de la Iglesia nos compromete a ello (Código de derecho canónico, c. 287).
A los colegios y universidades les pedimos que se empeñen más para fomentar los valores morales tan necesarios para una convivencia social justa y armónica, especialmente educar a las nuevas generaciones en una cultura de la democracia participativa que se funda en esos valores.
A los dirigentes políticos los exhortamos a tener presente que la actividad política es un servicio indispensable para la vida democrática del país y la construcción del bien común. Su dedicación al servicio generoso y desinteresado de la sociedad, especialmente de los más desprotegidos, es una tarea muy noble y meritoria. Les invitamos por ello a comprometerse en la vida pública como auténticos constructores de la «civilización del amor».
A los medios de comunicación social los invitamos a realizar su servicio informativo de una manera profesional y apegada a la ética, informando de una manera objetiva, honesta, equitativa y eficaz, cuidando de no convertirse en propaganda manipuladora, que busque favorecer sólo intereses de grupo a costa de los intereses superiores de la nación.
A todas nuestras hermanas y hermanos mexicanos que tienen derecho a votar les pedimos que el próximo 1 de julio acudan a las urnas a depositar su voto, sabiendo que de esta manera están contribuyendo al bien de todos y cada uno de los mexicanos. Actúen con libertad, siguiendo únicamente lo que les dicte su conciencia, en la elección de los candidatos que consideren más idóneos para servir a la nación.
Invitamos a todas las comunidades parroquiales a emprender desde ahora una campaña de oración para pedir a Dios, Padre y Señor de la historia, sabiduría y acierto en la elección de los legisladores y gobernantes para el bien del país.
Pedimos a Santa María de Guadalupe, bajo cuya protección está puesto el pueblo de México, que por su intercesión maternal nos alcance buscar el progreso de la patria por caminos de justicia y de paz.

ACTUAR
¿Cómo podrías difundir el magisterio de nuestros obispos entre los fieles de tu parroquia?
¿Con qué medios contamos a nivel parroquia, decanato y zona para concientizar a nuestro pueblo acerca de su compromiso ciudadano?
¿Hojita semanal? ¿Homilías? ¿Asamblea parroquial, decanal o zonal con el tema de La democracia no se puede dar sin ti?
Mirando hacia el mediano y largo plazo, la coyuntura electoral es una oportunidad para avanzar en la concientización y crear ciudadanía. Pensar en la participación postelectoral (aldeas, eslabones, núcleos; vinculación con OSC; talleres contra la violencia e inseguridad; otros?) 

Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos

Mensaje al pueblo de México, la Democracia no se puede dar sin ti