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jueves, 24 de octubre de 2019

Luciani: que este sínodo represente un giro eclesiológico en continuidad Vaticano II

Luciani: que este sínodo represente un giro eclesiológico en continuidad Vaticano II

Rafael Luciani, teólogo venezolano y que participa en el Sínodo Especial para la Amazonía, subraya que las raíces de este evento sinodal las encontramos ya en el Concilio Vaticano II y en algunos documentos de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano. Entrevista.
Manuel Cubías – Ciudad del vaticano
23 octubre 2019

¿Cuál es la novedad que el Sínodo ofrece a la Iglesia en la Amazonía?

Es el sínodo que luego del Concilio Vaticano II nos da la oportunidad de pensar la estructura ministerial de la Iglesia. Esto es un cambio inmenso, porque durante el segundo milenio hemos vivido un momento de uniformización de la Iglesia y, en este momento, estamos viviendo ese Kairós que ha explotado como dice el Papa Francisco, y que eso se verá representado ahora en una serie de ministerios nuevos que van a servir a la Iglesia universal, no solo en la región. Creo que es importante que este sínodo represente un giro eclesiológico en continuidad con el Concilio. El eje central, además del eje ecológico, es el eje ministerial que va a tener un gran impacto en la forma de ser y de hacer de la iglesia.

Las cuatro conversiones a las que está llamada la Iglesia. ¿Cómo las hace suyas el sínodo?

Hay cuatro ejes fundamentales que ahora veremos a la luz del documento que salga. Una es la conversión pastoral que el Papa Francisco introduce en la Evangelii gaudiun, pero que viene de Santo Domingo, y luego se retoma en Aparecida. Esta conversión nos invita al contacto directo con el pueblo de Dios, de todos nosotros desde la base trabajando juntos.
Luego viene la conversión sinodal, que es el momento en que estamos ahorita, cómo la Iglesia debe partir desde la base, en diálogo, en comunicación, en consulta y desde allí generar las estructuras y decisiones que puedan llevar a buen término las decisiones de la Iglesia. Es decir, una Iglesia sinodal no es solo una iglesia que hace sínodos, sino que es una Iglesia que toda su dimensión comunicativa y participativa se piensa desde la sinodalidad.
Luego viene la conversión ministerial que es el Kairós que estamos viviendo en este momento a través del sínodo para la Amazonía. Si queremos responder al momento actual que estamos viviendo, es necesario que la diaconía de la Iglesia, el servicio de la Iglesia en el mundo tiene que encontrar nuevas formas a través de las mujeres, a través de los hombres, que su servicio en las comunidades sea la prioridad, no se trata de una Iglesia centrada en el clero, sino en la comunidad. Y desde la comunidad se van reconociendo los servicios que se necesitan y la comunidad pasa a ser el centro que estructura la vida eclesial, aquello que llamaba Medellín, comunidad de comunidades.
La conversión ecológica es este llamado profético a recuperar las zonas que han sido afectadas, pero que no solo son un problema regional, sino que son un problema que preocupa a toda la tierra entera, a la madre tierra, a la hermana tierra y hoy podemos decir, a la tierra que es víctima de todos nosotros, no solo a través de las políticas de los gobiernos, sino también de la conciencia que debemos de tener a nivel personal y a nivel institucional por la creación.

¿Hasta dónde puede llegar el Sínodo en cuanto al papel de las mujeres en la Iglesia?

Debe de llegar a la incorporación no de facto, que ya acontece, porque las mujeres son las que llevan nuestras comunidades en la mayoría de lugares en América Latina y en la Amazonía. El Paso es cómo hacer que esos sean ministerios instituidos, que implique un mandato del obispo y un reconocimiento de toda la comunidad. Hacia allá es donde camina el sínodo y eso lo vamos a ver pronto en nuevos ministerios que no son solo para las mujeres, sino para hombres y mujeres. Esto va a cambiar, este es el gran aporte del sínodo, un ministerio que sea para todos.

¿Y después del Sínodo, qué viene?

Ahora viene el trabajo más fuerte: la recepción del sínodo. Allí tenemos planteado a través del Grupo Iberoamericano de teología colaborando con la repam, celam y otros organismos y a través de las estructuras de universidades jesuitas también, como podemos impulsar este camino de ministerios, de conservación de la ecología y de una iglesia que tiene que responder a la actualidad.

Minería en Venezuela. Efectos en los pueblos originarios

La situación es dramática y conocida a través de las denuncias que se han hecho. Es una zona deforestada con fines extractivistas. Las personas son explotadas. Esto ha causado un impacto ambiental y cultural porque estamos hablando de culturas, de pueblos originarios que han vivido en esta zona y es su derecho estar allá. La iglesia a través de los vicariatos está presente, comunidades como los salesianos han hecho una fuerte presencia de acompañamiento y de acogida, pues muchas de estas comunidades están migrando hacia Brasil. Se separan de la familia. Ha habido muchos asesinatos por parte de fuerzas del gobierno y hay una situación muy delicada.

jueves, 9 de julio de 2015

Papa Francisco: Iglesia en salida, ¿de dónde y hacia dónde? | BoffSemanal

Papa Francisco: Iglesia en salida, ¿de dónde y hacia dónde?

2013-07-03



Celebrando todavía la extraordinaria encíclica sobre "el cuidado de la Casa Común", volvemos a reflexionar sobre una perspectiva importante del Papa Francisco, un verdadero logotipo de su comprensión de la Iglesia como "una Iglesia en salida". Esta expresión encierra una velada crítica al modelo anterior de Iglesia que era una Iglesia "sin salida" debido a los diversos escándalos de orden moral y financiero, que forzaron a renunciar al Papa Benedicto XVI, una Iglesia que había perdido su mejor capital: la moralidad y la credibilidad de los cristianos y del mundo secular.

Pero el logotipo "Iglesia en salida" posee un significado más profundo, hecho posible porque viene de un Papa fuera de los cuadros institucionales de la vieja y cansada cristiandad europea. Esta había encerrado a la Iglesia dentro de una comprensión que la volvía prácticamente inaceptable para los modernos, rehén de tradiciones fosilizadas y con un mensaje que no mordía los problemas de los cristianos y del mundo actual. La "Iglesia en salida" quiere marcar una ruptura con aquel estado de cosas. Esta palabra "ruptura" irrita a los representantes del stablishment eclesiástico, pero no por eso deja de ser verdadera. Y entonces surge la pregunta: "salida" de dónde y hacia dónde? Veamos algunos pasos:

-Salida de una Iglesia-fortaleza que protegía a los fieles de las libertades modernas hacia una Iglesia-hospital de campaña que atiende a toda persona que la busca, sin importar su estado moral o ideológico.

-Salida de una Iglesia-institución absolutista, centrada en sí misma hacia una Iglesia-movimiento, abierta al diálogo universal, con otras Iglesias, religiones e ideologías.

-Salida de una Iglesia-jerarquía, creadora de desigualdades hacia una Iglesia-pueblo de Dios, que hace de todos hermanos y hermanas: una inmensa comunidad fraternal.

-Salida de una Iglesia-autoridad eclesiástica, distanciada de los fieles o incluso de espaldas a ellos, hacia una Iglesia-pastor que anda en medio del pueblo, con olor a oveja y misericordiosa.

-Salida de una Iglesia-Papa de todos los cristianos y obispos que gobierna con el rígido derecho canónico hacia una Iglesia-obispo de Roma, que preside en la caridad y sólo a partir de ella se hace papa de la Iglesia universal.

-Salida de una Iglesia-maestra de doctrinas y normas hacia una Iglesia-de prácticas sorprendentes y de encuentro afectuoso con las personas más allá de su pertenencia religiosa, moral o ideológica. Las periferias existenciales ganan centralidad.

-Salida de una Iglesia-de poder sagrado, de pompa y circunstancia, de palacios pontificios y titulaciones de nobleza renacentista hacia una Iglesia-pobre y para los pobres, despojada de símbolos de honor, servidora y portavoz profética contra el sistema de acumulación de dinero, el ídolo que produce sufrimiento y miseria y mata a las personas.

-Salida de la Iglesia-que habla de los pobres hacia una Iglesia-que va a los pobres, conversa con ellos, los abraza y los defiende.

-Salida de una Iglesia-equidistante de los sistemas políticos y económicos hacia una Iglesia-que toma partido a favor de las víctimas y que llama por su nombre a los causantes de las injusticias e invita a Roma a representantes de los movimientos sociales mundiales para discutir con ellos cómo buscar alternativas.

-Salida de una Iglesia-automagnificadora y acrítica hacia una Iglesia-de verdad sobre sí misma y contra cardenales, obispos y teólogos celosos de su status pero con cara de "vinagre o de viernes santo", "tristes como si fuesen a su propio entierro", una Iglesia, en fin, hecha de personas humanas.

-Salida de una Iglesia-del orden y del rigorismo hacia una Iglesia-de la revolución de la ternura, de la misericordia y del cuidado.

-Salida de una Iglesia-de devotos, como esos que aparecen en los programas televisivos, con curas artistas del mercado religioso, hacia una Iglesia-compromiso con la justicia social y con la liberación de los oprimidos.

-Salida de una Iglesia-obediencia y de la reverencia hacia una Iglesia-alegría del evangelio y de esperanza todavía para este mundo.

-Salida de una Iglesia-sin el mundo que permitió que surgiese un mundo sin Iglesia hacia una Iglesia-mundo, sensible al problema de la ecología y del futuro de la Casa Común, la madre Tierra.

Estas y otras salidas muestran que la Iglesia no se reduce solamente a una misión religiosa, acantonada en una parte privada de la realidad. Ella posee además una misión político-social en el mejor sentido de la palabra, como fuente de inspiración para las trasformaciones necesarias que rescaten a la humanidad para una civilización del amor y de la compasión, que sea menos individualista, materialista, cínica y desprovista de solidaridad.

Esta Iglesia-en-salida ha devuelto alegría y esperanza a los cristianos y reconquistado el sentimiento de ser un hogar espiritual. Por su sencillez, despojamiento y acogida con amor y ternura se ha granjeado la estima de muchas personas de otras confesiones, de simples ciudadanos del mundo e incluso de jefes de Estado que admiran la figura y las prácticas sorprendentes del Papa Francisco en favor de la paz, del diálogo entre los pueblos, de la renuncia a toda violencia y a la guerra.

Más que doctrinas y dogmas es la Tradición de Jesús, hecha de amor incondicional, de misericordia y de compasión que por él se actualiza y revela su inagotable energía humanizadora. Pues, entre otras cosas, este es el mensaje central de Jesús, aceptable por todas las personas de todos los rincones.