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martes, 19 de julio de 2011

Mensaje Final – ‘Apostando por un presente que tenga futuro’

Adital - Mensaje Final – ‘Apostando por un presente que tenga futuro’
18.07.11 - América del Sur
Jornadas Teológicas Regionais - Cono Sur y Brasil
Adital
Mientras terminamos tres días de búsqueda en espíritu de hermandad, quienes participamos de las Jornadas Teológicas del Cono Sur y Brasil en Santiago de Chile, deseamos dirigir a nuestras Iglesias y sociedades este mensaje, para compartir sencillamente lo que hemos escuchado, vivido y celebrado.
Casi trescientas personas, laicas y laicos, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos, provenientes de Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil, México, España, Ecuador, Bolivia y Chile, hemos construido una hermosa experiencia de escucha fecunda del Espíritu de Jesús, escuchándonos mutuamente y prestando un oído atento a las voces de nuestros pueblos y comunidades.Hoy decimos que hemos salido fortalecidos en nuestra esperanza. En una esperanza que nos impulsa a poner nuestras vidas al servicio del Reino de Dios que está en medio nuestro, impaciente por fecundar nuestra realidad colectiva y personal si nos hacemos disponibles a la humilde fuerza de su levadura.

En Santiago nos hemos encontrado con las manifestaciones estudiantiles que cuestionan una sociedad que multiplica las inequidades, junto a comunidades cristianas que ante desafíos complejos y vivencias traumáticas, han recibido con gran apertura y generosidad a sus hermanas y hermanos de esta parte de América Latina.
Hemos compartido desde nuestras diferencias y diversidades históricas, geográficas, culturales, de procesos sociales y eclesiales. Nos enriquecimos con ellas, muy especialmente cuando hicimos memoria y celebramos el testimonio de quienes en décadas recientes han dado muestras extraordinarias de fidelidad al Dios de la vida, en el seno de nuestro pueblo, sobre todo entre los más empobrecidos y excluidos.
Queremos recordar especialmente la figura luminosa y entrañable de ese discípulo de Jesucristo y por eso mismo, teólogo siempre riguroso e inspirador que fue Ronaldo Muñoz, de quien reciben el nombre estas jornadas. En este compartir, experimentamos una vez más que en lo más hondo, lo que nos une haciendo complementarias nuestras diversidades, es el seguimiento de Jesús bajo la guía de su Espíritu.

Mientras les dirigimos estas palabras, hoy mismo, 15 de julio, celebramos los 50 años de la publicación de la Mater et Magistra de Juan XXIII, a quien recordamos agradecidas y agradecidos, el gesto de abrir puertas y ventanas para que la Iglesia católica aprendiera que para ser madre y maestra, necesitaba volverse cada día hija y discípula. El quería que esta Iglesia no condenara a nadie, que fuera misericordiosa y que no tuviera miedo de enfrentar los desafíos del mundo moderno. Hoy queremos retomar esta herencia en tiempos en que la tentación de crisparnos sobre nuestros temores y reaccionar dando lecciones a todos y sobre todo, es muy grande.En esta escuela del papa Juan, y en vísperas del cincuentenario de la celebración del concilio Vaticano II, les transmitimos nuestra convicción, esperanza, pero también compromiso, de que ese camino luminoso, que en América Latina encarnamos a partir de Medellín, ha de seguir siendo nuestro camino en este tiempo, para nuestras comunidades, de cara a nuestros pueblos; con ellos, en ellos y para ellos desde sus búsquedas y compromisos a partir de las llamadas que hoy surgen desde los nuevos escenarios sociopolíticos y eclesiales que nos toca vivir.
Por eso, aunque tres días frente a cuatro largas sesiones conciliares no resisten comparación alguna, en estas jornadas nos animamos a reproducir en pequeño aquella experiencia sinodal recuperando también el aporte del camino de la teología de la liberación, nacida hace cuarenta años. Hemos dado pasos en conjunto, preguntándonos ante todo qué significa mantener viva la memoria del Vaticano II e identificando por dónde pasa hoy su vigencia y actualidad.

Conscientes de que la "Iglesia debe escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio” (GS 4), hemos querido hacer un proceso de construcción colectiva que articule nuestro pensar y sentir. En un esfuerzo que ha supuesto una escucha atenta de distintas experiencias y miradas, en un compartir en mesas de trabajo que han abordado temáticas nuevas que nos interpelan desde el hoy de nuestros contextos, "apostando por un presente que tenga futuro”.
En una búsqueda teológica que llamamos pastoral, como lo hicieron aquellos hermanos obispos conciliares, quisimos como ellos poner en el centro la Palabra de Dios, leída en comunidad, en una tradición ya consolidada en América Latina y compartida con nuestras Iglesias hermanas.
Como el Concilio nos enseñó, nos interrogamos, desde los movimientos sociales, acerca del proceso de integración que marca la realidad de los países del Cono Sur, y también aceptamos el desafío de aprender y confrontar nuestras búsquedas teológicas con las ciencias sociales, la economía, la política, las ciencias naturales y todas las expresiones culturales que forman parte de la realidad donde la voz de Dios siempre resuena.Los tiempos han cambiado, lo que nos lleva a detenernos y poner en diálogo nuestra teología latinoamericana con realidades y saberes que no estuvieron presentes en los trabajos del Vaticano II, ni en los primeros momentos de la Teología de la Liberación. Para nosotros son nuevos clamores que no podemos dejar de escuchar, como la nueva cosmología y la espiritualidad ecológica, los migrantes, el protagonismo de las mujeres y la perspectiva de justicia de género, la sabiduría y filosofías de los pueblos originarios y afrodescendientes de nuestra América en su relación con Dios y todos los nuevos rostros de exclusión que emergen desde la invisibilidad.
En todo esto compartimos las preguntas contemporáneas sobre Dios, las que nos hacemos nosotros mismos y las que recibimos de los demás: "¿Quién dice la gente que soy?, ¿Quién dicen ustedes que soy?”. Entre todas esas preguntas, y providencialmente reunidos en la Universidad que lleva el nombre del Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien aportó un sueño para Chile en el que nadie se sienta excluido, que no exista miseria, que cada niño y niña tenga una escuela, que cada familia pueda habitar una casa digna y en el que reine la solidaridad. El eco de estas palabras resuena en medio de las protestas estudiantiles, desde donde sentimos la inquietud acerca de la formación religiosa sin pretender cerrar ninguna pregunta ni darnos respuestas tranquilizadoras.

La experiencia de estas jornadas, les decimos una vez más, ha sido sobre todo de esperanza, de avivamiento de nuestro deseo de revitalización, de apertura y aceptación de la paciencia histórica, mientras tratamos de identificar las manifestaciones del Reino de Dios entre nosotras y nosotros.Con Pablo sentimos "que la creación entera gime y sufre dolores de parto. Y, aunque ya tengamos el Espíritu como un anticipo de lo que hemos de recibir, gemimos en nuestro interior […] Estamos salvados, pero todo es esperanza” (Rom 8, 22-24).
Estos gemidos son frutos del sufrimiento, el que buscamos compartir con quienes son privados de una vida como la que quiere Dios y que hemos tratado de evidenciar, para que nos cuestionara una vez más en estas jornadas. Pero así mismo, estos gemidos se nos presentan como voces de esperanza, esa que nos lleva a decirnos y decirles, que el mismo Espíritu que en los años 60 sopló en el Vaticano II, sigue hoy queriendo sacudir nuestras vidas, sigue abriéndonos al futuro. Lo hemos vivido en estos días. La Iglesia del Concilio, de Medellín, de la teología de la liberación, de las comunidades eclesiales de base, los recientes impulsos de Aparecida, no son nostalgia, es realidad, es presente interpelador y futuro que no quiere perder su horizonte utópico, pero que todavía necesita de nuestro esfuerzo paciente para mostrar todo lo que el Espíritu quiere hacer de ella en nuestro continente, el mundo y la realidad cósmica que nos embarga.

A partir de esta experiencia queremos entrar en una etapa marcada por una fructífera creatividad
. Queremos conseguir este objetivo rescatando elementos importantes del Concilio y con la experiencia de estos cuarenta años de teología de la liberación, proyectar el quehacer teológico asumiendo los nuevos desafíos.
Recordamos que esta jornada es parte de la preparación del próximo Congreso Teológico Continental que se efectuará en Brasil en octubre del próximo año. En este caminar nos acompaña y alienta el Señor ya que "todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo” (DA 393).Santiago de Chile, 15 de julio de 2011.

Jornadas Teológicas: 'Instituciones para bien común, no reflejo del poder', Ezzatti Adital

18.07.11 - Chile
Jornadas Teológicas: 'Instituciones para bien común, no reflejo del poder', Ezzatti
Adital

El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzatti, expresó, el pasado viernes (15), preocupación por el desencanto con las instituciones y un eventual vacío del poder, pero dijo que éstas deben estar al servicio de bien común y no sólo ser un reflejo del poder.
"Las instituciones no son Dios, no son algo que no puedan cambiar, pero la sociedad necesita de ellas. La democracia necesita de instituciones que estén al servicio del bien común, que no sean simplemente un reflejo del poder, porque ahí sería otra cosa, pero son muy necesarias y creo que debemos cuidarlas mucho", declaró el religioso.


Ezzatti advirtió, asimismo, que el vacío de poder que generaría la falta de instituciones "es muy peligroso porque desde la perspectiva sicológica y sociológica invita a una regresión a formas de experiencias humanas que no son de comunión, que no son de democracia y no son de participación".


"Cuando yo miro la situación de Chile en este momento, que se ha reflejado también en España o en los países del Norte de África e Islámicos, pareciera que hay un gran descontento de las instituciones y un desencanto también de las instituciones", observó el arzobispo en dialogo con la agencia ADITAL antes de encabezar una misa de clausura de las Jornadas Teológicas del Cono Sur y Brasil en la Universidad Católica Silva Henríquez, en Santiago.


El Arzobispo admitió que la crisis institucional afecta a también a la Iglesia "que por naturaleza está llamada a ser reflejo de la Trinidad y está llamada a construir comunión con Dios y entre la misma humanidad".


"Evidentemente la Iglesia tiene que estar sacudiéndose constantemente las estructuras que ya no sirven para el anuncio. Frente a ello a veces también esta estructura de pecado que siempre tiene que sacudir de sus hombros", aseveró.


"Naturalmente esto está sujeto a la sacramentalidad de la Iglesia, lo que se ve de ella. Yo estoy diciéndole a mis hermanos sacerdotes y obispos que necesitamos descubrir, profundizar, una nueva significatividad de la Iglesia, no porque la significatividad teológica haya perdido fuerza, sino porque la visibilidad de esta significatividad requiere una atención muy especial justamente porque las personas por las cuales la iglesia vive y para las cuales vive, son diferentes y necesitan captar el signo y dar este signo que es uno que invita a la comunidad a la participación, que invita a crear el pueblo de Dios", sostuvo.


Ezzatti elogió la realización de las Jornadas Teológicas afirmando que "siempre en la vida de la Iglesia la reflexión es básica y fundamental porque nos permite tomarle el pulso a la realidad y tomarle el pulso al mensaje que la Iglesia está llamada a anunciar a lasociedad de tal manera que este mensaje llegue al corazón y a la mente de las personas a las cuales es dirigida".


"Estos encuentros de reflexión son siempre un estímulo, un mensaje de conciencia, y siempre una luz en el camino", subrayó.


"Todos los tiemposson buenos para hacer una reflexión teológica porque nos permiten descubrir la presencia de Dios en la historia completa de los pueblos. Estas jornadas teológicasse dan a 50 años del Concilio, en el proceso de reflexión de la vida de la Iglesia en América Latina, se dan en ese proceso de reflexión de una verdadera teología de la liberación que se ha dado y se tiene que dar en el contexto de América Latina y a pocos años del gran encuentro de Aparecida", concluyó.


*Por Orlando Milesi, periodista de Agencia ANSA

Jornadas Teológicas: Homenaje a testigos y mártires de América Latina | Adital

18.07.11 - Chile
Jornadas Teológicas: Homenaje a testigos y mártires de América Latina
Adital

Un momento de oración y reflexión en honor a los testigos y mártires de América Latina, la mayoría muertos por las dictaduras militares de los setenta y ochenta, marcó el inicio de cada una de las reuniones diarias en las Jornadas Teológicas del Cono Sur y Brasil, que culminaron el viernes (15) en la Universidad Católica Silva Henríquez, en Santiago de Chile.

El primer día se realizó una ceremonia en honor a los caídos en Argentina, agentes sociales cuyo compromiso con el pueblo y los pobres marcaron la esencia de su lucha de vida. Entonces se recordó la vida y obra del obispo Angelelli, obispo Ponce de León, padre Carlos Mugica, los Padres Palotinos, las hermanas francesas Léonine Duquet y Alice Domón, y las madres de Plaza de Mayo que participaban de la Iglesia de la Santa Cruz.

Todos fueron secuestrados y asesinados por la dictadura militar impuesta en ese país entre 1976 y 1983, denominada como Proceso de Reorganización Nacional. Este régimen es considerado como uno de los más sangrientos en la historia de Argentina.
La teóloga trasandina Isabel Iñiguez comentó que en el marco de los cincuenta años del Concilio Vaticano II, estas personas fueron "pioneras en la aplicación del Concilio, en el cambio y la renovación que se planteaba desde la teología”.

Según explicó Iñiguez, su lucha y compromiso con los pobres "les costó la vida. Dejaron la vida en esa entrega, por eso los hemos presentado como celebración”.

La segunda jornada se inició recordando a los caídos en Paraguay y Uruguay. Los guaraníes destacaron personas de todos los ámbitos sociales como Marlene Kegler, Carlos Mancuello, Luciana Solís de Patiño, y el médico y político Agustín Goiburú. También se recordó el sufrimiento de los mártires del pueblo indígena guaraní Aché, que durante la década de los sesenta y setenta perdieron sus vidas en el proceso de despojo de sus tierras ancestrales.

Pablo Graña, trabajador social y coordinador de Amerindia en Uruguay, comentó que estos homenajes son importantes "para recuperar la memoria de todos aquellos hermanos latinoamericanos que fueron capaces de perder sus vidas por ayudar a los pobres de manera gratuita y desinteresada”.

Explicó que muchos de ellos no han sido reconocidos por la Iglesia institucional, pero que se incluyeron por su perseverancia y coherencia en la entrega de su mensaje hasta el final.

"Hicimos el esfuerzo de recuperar laicos, porque el gran mensaje del Vaticano fue el promover que los laicos asumiéramos un rol en la Iglesia, un rol protagónico que ayudara a ser más fiel al evangelio”, aseveró.

En el caso de Uruguay, los participantes de las Jornadas Teológicas oraron por el legado de Mauricio Silva, Monseñor Partelli, Cacho Alonso, Casilda Aparicio, Pirincho y Perico Aguirre.

Durante la última jornada, la oración fue dirigida en memoria de la lucha del pueblo Mapuche, instancia que se ofició con ritos típicos de la etnia.

Por Orlando Milesi, periodista

Jornadas Teológicas: 'Instituciones para bien común, no reflejo del poder', Ezzatti

18.07.11 - Chile
Jornadas Teológicas: 'Instituciones para bien común, no reflejo del poder', Ezzatti

Adital

El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzatti, expresó, el pasado viernes (15), preocupación por el desencanto con las instituciones y un eventual vacío del poder, pero dijo que éstas deben estar al servicio de bien común y no sólo ser un reflejo del poder.

"Las instituciones no son Dios, no son algo que no puedan cambiar, pero la sociedad necesita de ellas. La democracia necesita de instituciones que estén al servicio del bien común, que no sean simplemente un reflejo del poder, porque ahí sería otra cosa, pero son muy necesarias y creo que debemos cuidarlas mucho", declaró el religioso.

Ezzatti advirtió, asimismo, que el vacío de poder que generaría la falta de instituciones "es muy peligroso porque desde la perspectiva sicológica y sociológica invita a una regresión a formas de experiencias humanas que no son de comunión, que no son de democracia y no son de participación".

"Cuando yo miro la situación de Chile en este momento, que se ha reflejado también en España o en los países del Norte de África e Islámicos, pareciera que hay un gran descontento de las instituciones y un desencanto también de las instituciones", observó el arzobispo en dialogo con la agencia ADITAL antes de encabezar una misa de clausura de las Jornadas Teológicas del Cono Sur y Brasil en la Universidad Católica Silva Henríquez, en Santiago.

El Arzobispo admitió que la crisis institucional afecta a también a la Iglesia "que por naturaleza está llamada a ser reflejo de la Trinidad y está llamada a construir comunión con Dios y entre la misma humanidad".

"Evidentemente la Iglesia tiene que estar sacudiéndose constantemente las estructuras que ya no sirven para el anuncio. Frente a ello a veces también esta estructura de pecado que siempre tiene que sacudir de sus hombros", aseveró.

"Naturalmente esto está sujeto a la sacramentalidad de la Iglesia, lo que se ve de ella. Yo estoy diciéndole a mis hermanos sacerdotes y obispos que necesitamos descubrir, profundizar, una nueva significatividad de la Iglesia, no porque la significatividad teológica haya perdido fuerza, sino porque la visibilidad de esta significatividad requiere una atención muy especial justamente porque las personas por las cuales la iglesia vive y para las cuales vive, son diferentes y necesitan captar el signo y dar este signo que es uno que invita a la comunidad a la participación, que invita a crear el pueblo de Dios", sostuvo.

Ezzatti elogió la realización de las Jornadas Teológicas afirmando que "siempre en la vida de la Iglesia la reflexión es básica y fundamental porque nos permite tomarle el pulso a la realidad y tomarle el pulso al mensaje que la Iglesia está llamada a anunciar a lasociedad de tal manera que este mensaje llegue al corazón y a la mente de las personas a las cuales es dirigida".

"Estos encuentros de reflexión son siempre un estímulo, un mensaje de conciencia, y siempre una luz en el camino", subrayó.

"Todos los tiemposson buenos para hacer una reflexión teológica porque nos permiten descubrir la presencia de Dios en la historia completa de los pueblos. Estas jornadas teológicasse dan a 50 años del Concilio, en el proceso de reflexión de la vida de la Iglesia en América Latina, se dan en ese proceso de reflexión de una verdadera teología de la liberación que se ha dado y se tiene que dar en el contexto de América Latina y a pocos años del gran encuentro de Aparecida", concluyó.

*Por Orlando Milesi, periodista de Agencia ANSA