Mostrando entradas con la etiqueta economía solidaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía solidaria. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de febrero de 2024

Frans Vanderhoff el hijo adoptivo de Barranca Colorada y el que sacó de la miseria a los pueblos de la sierra mixe a través de UCIRI

 Frans Vanderhoff el hijo adoptivo de Barranca Colorada y el que sacó de la miseria a los pueblos de la sierra mixe a través de UCIRI

* El sacerdote recibió el Premio Nacional de Promoción de Agricultura Orgánica y Comercio Justo

Gerardo Valdivieso Parada


Cd. Ixtepec, Oax.- Con sus cinco doctorados, uno en economía política y otra en teología, Frans Vanderhoff Boersma dice que sus niveles de estudio les da igual a las gallinas a que les reparte maíz todos los días en el patio de su casa en Barranca Colorada, mientras fuma sin pena un cigarro a sus ochenta y tres años.

Como un patriarca, su pequeño cubículo en la oficina de UCIRI en Ixtepec está ubicado al fondo, a diferencia de los empleados y directivos que trabajan en sus computadoras, sólo acumula papeles en su mesa de trabajo en donde se puede apreciar un cenicero muy usado, un bote de suero y paquete de galletas.

 “Dar de comer a los que tienen hambre” es la sencilla frase que el sacerdote holandés resume su misión cristiana, bajo esa premisa llegó a la zona de más miseria en la región del istmo: la sierra mixe-zapoteca, donde organizó a los campesinos para crear la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo de Tehuantepec (UCIRI).

Dos cosas le sirvieron al “sacerdote obrero” para organizar a los cafeticultores zapotecos, mixes y chontales de las montañas para saltarse a los intermediarios y coyotes y comerciar el grano de café a los países de Europa: el ser de una familia campesina humilde que sembraba trigo y papas -de niño aprendió a ordeñar las diez vacas de su casa- y su conocimiento de economía.

Llegó a México en 1973, huyendo del golpe militar del general Augusto Pinochet en Chile en donde trabajaba en una mina de cobre, al igual que miles de refugiados llegó a la ciudad de México sin papeles y perseguido por los agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que le pusieron dos veces una pistola en la sien.

Gracias a la intervención del obispo de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, y la ayuda del entonces secretario de gobernación, Jesús Reyes Heroles, puso en reglas sus papeles para su estancia en la capital del país, en donde trabajó como obrero en la industria de automóviles en la planta de Ford “haciendo ejes traseros”.

El mismo obispo le comunicó que ya no podía protegerlo en la ciudad de México, y le informó que tenía que trasladarse a Tehuantepec, en donde ya había hablado con el obispo de la Diócesis, Arturo Lona Reyes.

Llegó al Istmo en octubre de 1980, en donde bastaron cinco minutos para entenderse con el obispo de los pobres, ya que estaban en la misma línea el lado social del mensaje de Jesús “dar de comer a los que tiene hambre, dar de beber a los que tienen sed, visitar a los que están en la cárcel, tratar de defender los derechos inalienables de la gente: techo trabajo y tierra”.

Trabajó primero en Comitancillo, pero gracias a unos amigos que conoció en México se asentó en Barranca Colorada, pueblo que le gustó, en donde le dieron una casa en la que ha vivido a lo largo de 42 años y en donde por un tiempo sembró en cuatro hectáreas maíz, frijol, chiles y un parte de pasto en donde tuvo vacas para ordeñar y hacer queso.

Al acompañar al obispo a resolver los problemas más álgidos de la diócesis, recuerda la matanzas en la sierra chontal por límites “broncas muy gruesas en Tecpan, San Pablo y San Pedro Topiltepec, Guigolano; logramos algo por lo menos un poquito de paz que no hubiera más matanzas”, llegó a la sierra Mixe-Zapoteca en donde el obispo sabía que había “un proceso de miseria, miseria profunda”.

Al llegar a la parroquia de Santa María Guienagati que abarcaba una gran cantidad de pueblos de la sierra, ya había un grupo misionero que ya había organizado Comunidades Eclesiales de Base, en donde junto con el obispo le pidieron ponerse manos a la obra; por lo que trabajó cinco meses en las cafetaleras de Santiago Lachiguiri, en donde platicando como los “compas” se dio cuenta de la situación en las comunidades cafetaleras.

En 1981, organizó una asamblea en el templo Guevea de Humbolt, con cien caficultores en donde se quejaron sobre el problema del coyotaje, en donde los intermediarios en contubernio con los caciques de las comunidades acaparaban a precios de miseria el café, por lo que se concluyó que la solución al problema era independizarse y buscar vender con sus propios medios de manera directa el café, “así nació UCIRI”.

Después de visitar comunidades y realizar infinidad de reuniones, siete comunidades “decidieron entrarle” originalmente para organizarse y formalizar de forma legal la UCIRI. Se crearon los estatutos y muy pronto se juntaron 36 pueblos que sumaron más de cuatro mil socios, en un ejercicio inédito en México el de agrupar a tres culturas indígenas diferentes en una sola organización.

La tarea no fue fácil, tuvieron la oposición de los caciques y los coyotes que perdían su principal fuente de enriquecimiento, lo que le valió estar en la cárcel acusado de comunista, además del asesinato del 37 socios, que causó sus mayores bajas en una de sus festividades anuales en donde un grupo pistoleros ametralló la reunión.

Con sus conocimientos en economía hizo un análisis para descubrir cuál era el costo producir un kilogramo el café, preguntando sobre los costos desde la siembra y tiempo de cuidado de la planta en un período de siete años: 

“Descubrimos en aquel entonces que el costo para producir un kilo de café era 92 pesos, los coyotes pagaban 37 pesos una gran diferencia, al mismo tiempo yo supe que el precio del café en el mercado que se cotiza en la bolsa de Nueva York era de 132 pesos”.

Iniciando de nada, porque no tenía ni sacos donde meter el café lograron su primera venta para la ciudad de México a 83 pesos por kilo, un precio mucho mejor a que lo pagaban los coyotes por lo que la novedad corrió como pólvora entre las comunidades de la sierra cuando se dieron cuenta que su café valía.

A partir de 1984 contactaron con organizaciones en Europa en el llamado comercio alternativo, que estaban interesados en comprar café de UCIRI por lo que empezaron a exportar inicialmente a Holanda. En 1985 la asamblea de UCIRI decidió cambiar la producción para cambiar el café convencional a orgánico, sin el uso de químicos que de por sí no utilizaban los campesinos.

En 1987, Frans Vanderhoff junto con otros socios de UCIRI viajó a Europa y en reuniones con organismos y clientes y formaron el modelo comercial “Comercio justo” que se ha convertido en un movimiento internacional que involucra a 56 países, que protege a los productores y la ecología.

Bajo este modelo UCIRI exporta a Suecia, Alemania, Austria, Suiza, Italia, Francia y Canadá llegando a exportar en cifra record hasta cuarenta contenedores alrededor de 900 toneladas de café pergamino o sea sin tostar.

Al mismo tiempo en las comunidades de la sierra se echaron a andar una serie de proyectos para mejorar la vivienda, cambiando los techos por laminas, introduciendo cocinas lorena, baños con letrina seca, e inaugurando una línea transporte cuando la gente pagaba por ir arriba de los sacos de café de las camionetas de los coyotes o transportándose a pie.

En el 2015 una plaga de roya acabó con todas las plantas de café de la organización por lo que se tuvo que resembrar las plantas de café más resistentes a la plaga y apenas están empezando las plantas su producción y cada año aumenta un poco más, actualmente se exporta apenas 300 toneladas de café que se obtiene de 200 hectáreas cuando antes era más del doble.

Actualmente el mejor negocio de UCIRI es la venta del café ya tostado para el mercado nacional por el valor agregado con una producción de cuarenta toneladas al año, dice con su tono extranjero y engrosado.

Como un elemento irónico en la punta de su escritorio hay una taza de Nescafé y se le pregunta si la transnacionales les representan una amenaza “siempre han estado, nuestros contrincantes principales son Nestle, California, pero no hacemos pleito con ellos, no nos afecta en nada”.

Se enorgullece de la organización que creó hace 40 años, porque está muy bien construido y no han podido dividirlos:

“Nestlé trató de entrar en la sierra con un programa pero la gente lo mandó al carajo, cuando tienes organización y resistencia ya puedes dominar y dejar que otros sigan aprovechando, porque el comercio justo es otro tipo de mercado, insertado en el capitalismo bruto, es un mercado democrático entre productor y consumidor, más directo”. 

 (https://oaxaca.eluniversal.com.mx/sociedad/reconocen-labor-de-francisco-vanderhoff-sacerdote-holandes-impulsor-campesino-en-oaxaca)


Murió Frans Vanderhoff, sacerdote holandés promotor del comercio justo

 Murió Frans Vanderhoff (+13feb2024), sacerdote holandés promotor del comercio justo

Jorge A. Pérez Alfonso, corresponsal

14 de febrero de 2024 

    

Oaxaca, Oax. Frans Vanderhoff Boersma, sacerdote católico de origen holandés que llegó a México hace más de 40 años y fundó la Unión de Cafeticultores Indígenas de la Región del Istmo (Uciri), murió en el estado de Oaxaca este martes. Fue pionero y promotor incansable del comercio justo, lo que benefició no sólo a la entidad, sino a miles de personas en diversos países.

Francisco Abardía, economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios en desarrollo rural en la Universidad Autónoma Metropolitana, reconoció el aporte realizado por Frans Vanderhoff quien, aseguró, propició el comercio justo mediante el cual empresarios comenzaron a pagar importes adecuados a productores de vegetales, frutas y sobre todo a caficultores.

Refirió que el trabajo de Vanderhoff Boersma fue de suma importancia en Oaxaca, y también en muchos otros países donde productores eran víctimas de consorcios que pagaban sus productos a bajo costo.

“Fue el padre del comercio justo y lo que hizo fue pelear en el terreno de quienes han dominado los mercados, con una idea de mercado diferente, pero en verdad en el mismo terreno de los mercados mundiales”, acotó.

Añadió que “difícilmente podemos exagerar la importancia del trabajo y la iniciativa de Frans, que podemos decir es de las más trascendentes de estos tiempos en términos de pequeños productores y su inserción en los mercados”.

Expuso gracias a esto, miles de familias pueden obtener precios dignos y estables para sus mercancías. Recordó que hace más de 20 años, el costo de un quintal de café en la Bolsa de Nueva York era de poco más de 40 dólares, de tal forma que el kilogramo se pagaba aproximadamente en un dólar, y el cafetalero no recibía ni la mitad.

No obstante, la lucha del holandés logró establecer el precio del quintal en cerca de 140 dólares, que podía ascender a 160 con diversos bonos por el tipo de grano, lo que derivó también en mayor calidad del café, pues los productores comenzaron a mejorar sus procesos.

Abardía, quien colaboró con Frans Vanderhoff, destacó que el trabajo realizado por el clérigo “fue tan exitoso que muchas de las grandes empresas entraron por cuenta propia al negocio justo, de tal forma que pudieran tener acceso a productos de alta calidad, y arrastró a todo el mercado a este modelo”.


frans vanderhoff holandes oaxaca sacerdote holandes

lunes, 17 de octubre de 2011

JTN2011: DIOS O MAMÓN. Chispas para introducir en un discernimiento eco-teológico

Jornada Teológica: Esperanza de Liberación y Teología
“Violencia y Espiritualidad por la Paz”
ECONOMÍA, “DIOS O MAMÓN”
= Chispas, para introducir en un discernimiento eco – teológico =
Alfonso Vietmeier: 20-08-2011
PROPÓSITO
Las siguientes reflexiones no pretenden ofrecer un análisis de la situación económica en América del Norte (que incluye México). Tampoco quieren explicar lo que son las economías solidarias (como expresión de “otra economía es posible”) y de cómo promoverlas.
Pretendo abrir cauces para un discernimiento sobre las diferentes economías y sus vinculaciones con la realidad brutal de la creciente violencia, desde el enfoque cristiano “Dios o Mamón”.
Mis aportes quieren ser “chispas” que prendan un discernimiento comunitario sobre “lo económico” como una realidad vital que, por un lado, es transversal (presente en todas las dimensiones de la vida humana en sociedad) y, por el otro, es un factor específico clave; para comprender lo que nos pasa en el mundo de la violencia. Esto, para descubrir de qué tenemos que liberarnos para vivir y transmitir “shalom”, entendido no sólo como desaparición de violencia, sino un retorno al equilibrio, a la justicia y a la igualdad integral.
VER
1.      La economía: dimensión vital de nuestra vida y sociedad.
Desde el nacimiento hasta la muerte, lo económico está siempre y fuertemente presente: un parto cuesta mucho dinero y el funeral todavía más. En nuestra vida cotidiana casi todo cuesta dinero. Lo necesitamos para comida, ropa, medicamentos…, para luz, gas, transporte, celular… y para algunos “extras” como ir al cine, a una fiesta… Y, los deseos de tener más “extras” (I Pod, etc.) crecen y al satisfacerlos se endeudan todavía más. A su vez, nos cobran impuestos, directos e indirectos; esto para costear los servicios públicos, desde la policía y el ejército hasta las calles y carreteras y, sin olvidar, todo el conjunto de gastos de los funcionarios públicos. Estar “en sociedad” cuesta y mucho.
Por eso, trabajamos (y muchísima gente muchas horas desde temprano hasta la noche) para poder costear todo esto y alcanzar, por lo menos, algo de vida digna. Esto implica sudor, luchas interminables, anhelos y preocupaciones, fracasos y avances.
Aunque así, para un sinnúmero de gente “la lana no alcanza…”. Ahí se ubica la causa económica de la salida de millones de sus pueblo (dejándolo casi vacío y muerto,  sin jóvenes y adultos) para emigrar a las grandes ciudades (“por lo menos ahí encuentro chamba…”) y/o “al Norte” (“aunque sufro, pero consigo dólares…”). Ahí se ubica también la causa económica para los miles y miles que se dejan enrolar en el crimen organizado.
La economía es una dimensión vital de cada persona - familia – comunidad y de nuestra sociedad: en ella, la vida misma se juega el sobrevivir, el convivir, el vivir con sentido.
2.      Progreso material y el modo de consumir: la idolatría del consumismo.
El actual sistema económico mundial está dominado por la pura lógica económica mercantil (“economización de la naturaleza y del ser humano”): sacar a toda costa lo más posible de plusvalía material explotando todo lo posible, incluyendo la naturaleza y los seres humanos. Quien se ha enterado de “marketing” sabe muy bien, que es un sistema centrado en fomentar los deseos en la gente para que consuman cada vez más: así crece la demanda y entonces se producen mercancías. Este sistema sabe manipular muy bien los deseos de los consumidores (cf. Jung Mo Sung, Deseo, Mercado y Religión). La actual economía hegemónica retoma deseos transcendentes (felicidad, plenitud, inmortalidad, etc.) y valores no materiales (amor, solidaridad, servicios-cargo públicos, ideas, descanso, relaciones sociales, etc.) y los transforma en pura mercancía, comprable y vendible según “demanda” y “oferta”. Estamos inmersos en una idolatría gigantesca sistémica.
El debate de fondo se centra hoy en día en los diferentes conceptos de “progreso” o bien, “desarrollo” y “modernización”. Casi todos sienten que deben “modernizarse” y en todos los niveles se promueve “progreso” y se elaboran planes de “desarrollo”. ¿Qué entendemos por esto? ¿A qué queremos llegar? Hace casi 50 años, Iván Illich (teólogo y crítico cultural, quien vivía entonces en Cuernavaca), puso el dedo en la llaga del creciente anhelo mundial a favor de un desarrollo orientado al “the american way of life”. Según él, “el subdesarrollo es el resultado del aumento de los niveles de aspiración de las masas, sujetas a la intensa circulación en el mercado de los productos patentados en el foro de la imaginación alienada”. Esto se puede ejemplificar al “traducir ‘tengo sed’ por ‘necesidad de tomar una Coca Cola’”. Este debate sigue con nueva y dramática actualidad. ¿Cuál desarrollo - progreso necesitan nuestro mundo y en él los pobres y excluidos? Y, ¿Habrá alternativas?
3.      Por querer tener más y más, la sociedad se enfermiza y se hace más violenta.
No tengo dudas que lo anterior indica una causa central del crecimiento brutal de la violencia en nuestra sociedad.  Ya hace 65 años, Erich Fromm (psicoanalista, quien también vivía entonces en Cuernavaca) se preocupó de la pregunta: ¿Puede también una sociedad enfermarse? Lo respondió afirmativamente en un estudio: “Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea” que posteriormente lo tradujo en un libro famoso “Tener o Ser”. Así es la disyuntiva. En los últimos decenios  el péndulo se fue exactamente hacia el querer tener más y más, a costa de “ser más”. Las consecuencias tristes abundan, desde la violencia intra-familiar y el “bulling” escolar hasta todo lo del narco y del crimen organizado. Vivimos en una sociedad que se enfermiza más y más y se hace más y más violenta.
SALDO:
La economía es la base clave de las fibras vitales de nuestra existencia y de la sociedad. Creemos en un Dios de Vida y, entonces, nada de lo vital está ajeno a lo divino encarnado. Es una tarea urgente, redescubrir la presencia de Dios “en medio…” y repensarlo humanamente y teológicamente.
DISCERNIR:
1.      Urge recuperar el  sentido original y profundo de “lo económico”.
El término “economía” proviene del griego “oikós – oikía” = “casa – hábitat”; este “eco” está presente en diferentes conceptos o bien dimensiones.
Una eco-nomía se debe entender como administración correcta de la vida en casa y en el caserío (comunidad social y civil); para sobrevivir y convivir sin sufrir carencias. A su vez, se debe entender “casa” como nuestro “hábitat” (donde vivimos) incluyendo a la naturaleza (la que nos da lo necesario para sobrevivir y convivir). Por eso, una eco-logia, el cuidado de medio ambiente, es como hermana gemela de la economía. Conecta lo que nuestro mundo y Dios en él nos ha dado y sigue dándonos; para sobrevivir y convivir con dignidad. Son dones divinos y hay que administrarlos de manera correcta éticamente. Lo anterior tiene otra implicación importante: No debería existir una economía mundial uniforme. Existen ya desde siempre muy diferentes economías en sintonía con la biodiversidad y la pluralidad cultural. Se trata de vivir en común y con reciprocidad con lo que el propio eco-sistema nos da (concepto de “proximidad”), para sobrevivir (ej. comida y bebida regional), recrear el propio habitat con casas, ropa etc. en acuerdo con el medioambiente, etc. Lo realmente amenazante es la creciente praxis totalizadora mundial de sobreponer a todas diversidades una única forma económica, la neoliberal.
Urge desvincularse mentalmente y en hábitos de este poder colonizador hegemónico y crear y articular procesos de emancipación comunitarios. Ahí está una tarea clave para un discernimiento que llamo “eco – teológico” profundizando en los eco-sistemas humanos e impulsar “biotopos” cristianos de vida plena (CEB – Iglesias de Casa – Comunidades – Grupos de DDHH, Género, Ecología, Salud, etc. – parroquias…) que revisan, mejoran y transforman su praxis desde estos tópicos. En este sentido, ecología, economía, ecosistemas todavía tienen otro hermano, el ecu-menismo: el esfuerzo entre “todas y todos de buena voluntad”; para defender y fomentar juntos estos dones y su administración éticamente correcta. Eso es vital, para el momento actual y para el futuro del “homo sapiens sapiens”: 0 bien el ser humano echa a perder “lo sabio” y se autodestruye (ya abundan síntomas graves) o bien usa “lo sabio” para re-direccionar la economía con sustentabilidad ecológica hacia un “Buen Vivir” para todas y todos en un esfuerzo macro-ecuménico. Ahí está un reto colosal.
2.      La esencia cristiana es anticapitalista y libertadora, desde y con los pobres.
Obviamente en todo “lo económico”, ya diferenciado con las chispas indicadas, debemos constatar que nada es neutral. Indico ahora algunas preguntas que concretizan lo que hay que repensar y tomar una postura con razonamiento ético y fundamentada teológicamente.
¿Queremos ganarnos la vida cada uno por sí sólo y contra los demás (= todos contra todos, produciendo siempre nuevas víctimas y esto de manera sistémica), o bien actuamos económicamente (y más allá de lo puro económico) de manera solidaria y ganamos así todos juntos?  Todo lo que tiene que ver con “lo económico” podemos colocarlo en esta disyuntiva. ¿Creamos así “víctimas” o bien fortalecemos así “sujetos colectivos”.
Como cristianas y cristianos nos toca en este discernimiento ético inspirarnos en Jesús de Nazaret. Y  su opción es muy clara:      
Decía Jesús a la gente: No amontonen tesoros en esta tierra, dónde la polilla  y la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones perforan los muros y roban. Nadie puede servir a dos amos. Ustedes no pueden servir a Dios y al mismo tiempo al dinero. (Mt 6, 19 – 24)
Entonces: ¿Dios o Mamón? (mammona = divinidad de avaricia - lucro). Indico ahí citando a Benedicto XVI: “Es necesario una decisión fundamental para elegir entre Dios y ´mammona’; es preciso elegir entre la lógica del lucro como criterio último de nuestra actividad y la lógica del compartir y de la solidaridad.” No hay de otra, la esencia cristiana es anticapitalista.
Pero todavía hay que decir más e indicar un cambio de fondo en esta decisión fundamental cristiana: ¿En qué lado nos encontramos? Dios está al lado de las y los víctimas y en Jesús él mismo fue víctima, asesinado en la cruz. Por lo anterior pobres, cautivos, enfermos, oprimidos, encarcelados, migrantes,… son “lugares teológicos”: “lo que hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (cf. Mt 25, Juicio Definitivo).
Desde ahí y en medio de esta realidad bruta inician procesos permanentes pascuales, de resurrección a otra vida posible en las diferentes dimensiones vitales. Por eso, la esencia cristiana también es liberadora (“…libertar a los oprimidos”; cf. Lc 4, 14 ss). Incluye cambios en las personas (conversión) y en las estructuras (transformación) como procesos de emancipación integral y permanente hacia el “Reino de Dios y su justicia”.

ACTUAR
Por razones de espacio y tiempo, en esta parte indico solamente cuatro estrategias para avanzar en el fomento de una liberación integral
1.      La “mano solidaria” en el fomento de Economías Solidarias.
Obviamente, en un país como México (y en todo Latinoamérica) con más de la mitad de la población económicamente pobre y más de una cuarta parte padeciendo la extrema pobreza, las economías solidarias se colocan y realizan primordialmente en el ambiente popular. Pero no es igual a  cualquiera actividad económica de traspatio, de changarro familiar, de comercio informal o como lo llamamos. Estas “economías de los pobres”, sí son necesarias en este momento histórico como casi  la única forma de sobre vivencia para millones de familias. Sin embargo, pocas veces son “economías solidarias”, porque casi siempre se rigen por la ley del mercado total (= todos contra todos) y carecen exactamente de algunas dimensiones de “lo solidario”.
En lo concreto, es necesario comprender y practicar “lo solidario” en 5 planos; lo llamamos “la mano solidaria”, pensando en los cinco dedos de una mano:
(1)   Solidaridad en la vida cotidiana. Cultura de suficiencia y voluntad – capacidad de compartir entre familiares, vecinos y colegas. Crear, mantener y defender un tejido social.
(2)   Solidaridad entre asociados de la misma organización o emprendimiento (de producción, financiamiento, comercialización). Compartir los bienes y las utilidades: ganar juntos (“win-win”).
(3)   Solidaridad entre organizaciones; por medio de cadenas productivas o bien circuitos económicos.
(4)   Solidaridad con las generaciones venideras. Lo sustentable ecológicamente: mercancías orgánicas, su producción, comercialización y consumo favoreciendo separación de basura, ahorro del agua y de energía, uso de energías renovables: espiritualidad ecológica – solidaria.
(5)   Solidaridad de la sociedad con los desfavorecidos: construcción participativa de políticas públicas: marcos legales con real justicia social.
Para el discernimiento eco – teológico es importante introducir y sustentar estas dimensiones de “lo solidario” en las distintas áreas de evangelización. Como ejemplo sirva la catequesis: debe entrenar en lo concreto a papás, niños y jóvenes en estos cinco planos de lo solidario como (re-) iniciación en la vida cristiana con actitudes y hábitos solidarios.
2.      La tarea liberadora en medio de la sociedad de consumo
Entrenar estas cinco dimensiones de “lo solidario” es una tarea profundamente liberadora. Lo quiero concretizar retomando aquí lo indicado en el VER sobre el consumo como motor del capitalismo neoliberal. La fe cristiana está retada exactamente ahí. “La sociedad de consumo es religiosa en sentido contrario. Casi no hay anuncio publicitario que no deje de valorar uno de los siete pecados capitales: soberbia, envidia, ira, pereza, lujuria, gula y avaricia. “Capital” significa cabeza: son capitales los pecados que nos hacen perder la cabeza y de los cuales se derivan numerosos males”, subraya Frei Beto (Brasil). La soberbia se hace presente, por ejemplo, en la publicidad que exalta el “ego” del feliz propietario de una tarjeta de crédito que funciona como llave capaz de abrir todas las puertas del deseo. O bien, la avaricia estimulada en las “catedrales del consumo”, los centros comerciales en crecimiento por doquier.
Lo contrario de la soberbia es la humildad; de la envidia es el desapego; de la ira es la tolerancia; de la pereza es el compromiso; de la avaricia es el compartir; de la gula es la sobriedad; de la lujuria es el amor. Urge trabajar desde ahí en teología y en la praxis eclesial el fomento de una espiritualidad solidaria, liberándonos de… para…; así crece el “shalom” que nuestra tierra y sus habitantes necesitan.
3.      El involucramiento serio en la promoción de los Derechos Humanos indivisibles.
Para lo anterior contamos con un respaldo conceptual - ético y estratégico clave en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” que incluye como indivisibles los derechos humanos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA); es decir, derechos humanos “a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad” (Art. 22), “al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo...” (Art. 23) y a “un nivel de vida adecuado...” (Art. 25). Estos son realmente DDHH. Por parte del Estado y del Sistema Internacional no se trata de asuntos de benevolencia, de ceder o promover algo asistencial según conveniencia o intereses electorales, sino de hacer valer la justicia.
Y por parte de los procesos cristianos y de la sociedad civil, tampoco es un asunto de “hobby” de algunos que sienten la vocación de involucrarse en lo económico, lo ecológico, lo de participación ciudadana, etc. Es una tarea central y unificante de la identidad y misión cristiana y eclesial. Como chispa quiero citar del ‘Directorio General para la Catequesis’ (Vaticano 1997) lo siguiente: “La obra evangelizadora de la Iglesia tiene, en este vasto campo de los derechos humanos, una tarea irrenunciable: manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana. En cierto sentido es «la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, están llamados aprestar a la familia humana» (ChL 37). La catequesis ha de prepararles para esa tarea” (19). Pues, ¡que se haga!
4.      Una reflexión eco – teológica, interdisciplinar y transdisciplinar y como fuerza espiritual liberadora.
En estas jornadas teológicas, también habrá que abrir cauces para una manera distinta de ejercer la labor teológica. Todavía siguen en seminarios e instituciones de formación teológica las clásicas (es decir, escolásticas) disciplinas como Biblia, Cristología, Eclesiología, Moral, etc. Y, por desgracia, la formación laical en escuelas de pastoral (o bien como se llaman) siguen así. No ayudan casi en nada para comprender lo real y lo vital y de transformarlo hacia “el Reino de Dios y su justicia”.
Lo explicado en este aporte expresa también una búsqueda compartida de liberar la reflexión teológica hegemónica de sus históricas ataduras; para que sea más y mejor una fuerza espiritual liberadora, en diálogo interdisciplinar con las ciencias sociales, a su vez, con visión transdisciplinar. Y, esto, al servicio de vida real de la gente; para que sea una vida más plena (cf. Jn 10,10).
La esencia de la vida cristiana es concreta. En la multiplicación de los panes, Jesús induce una práctica solidaria: en lugar de que cada uno vaya a las tiendas para comprar lo que quiere (= lógica neoliberal) insiste en “¡denles ustedes de comer!” obviamente de lo que hay presente y, al compartir, “comieron todos hasta hartarse” (Mc 6,30ss). Y, en la cena en Emaús con el Resucitado, “al compartir el pan, lo reconocieron” (Lc  24,13ss) y regresaron con ánimo transformador a aquella ciudad donde crucificaron su esperanza. La Resurrección aconteció y sigue realizándose, en medio de la historia.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Un círculo vicioso mortal

Un círculo vicioso mortal
2009-08-07


Estamos todos sentados encima de paradigmas civilizacionales y económicos fallidos. Es lo que nos revela la actual crisis global con sus varias ramificaciones. A corto y a medio plazo no hay nada que se presente como consistente. Somos pasajeros de un avión en vuelo ciego. Lo que se ofrece es hacer correcciones y controles a la Keynes, que en el fondo son cambios en el sistema, pero no cambios del sistema. Pero es el sistema lo que resulta realmente insostenible, incapaz de ofrecer un horizonte prometedor para la humanidad. Por eso, se demanda otro sistema y otro paradigma de habitar este pequeño, viejo, devastado y superpoblado planeta. Es urgente porque el tiempo del reloj corre en contra nuestra y tenemos poca sabiduría y escaso sentido de cooperación.

Por causa de los intereses de los poderosos, que no hacen lo necesario para evitar lo fatal, las soluciones que están siendo puestas en marcha en el mundo van en la línea de «más de lo mismo». Esto es absolutamente irracional, pues ha sido ese «mismo» lo que nos ha llevado a la crisis, que puede evolucionar hacia una tragedia completa.

Estamos, pues, enredados en un círculo vicioso letal. Les guste o no a los economistas -los «salvadores» del mundo-, tenemos a la vista dos puntos muertos: uno humanitario y otro ecológico. El primero es de naturaleza ética: la conciencia planetaria, surgida como consecuencia de la globalización, suscita la pregunta: ¿cuánta inhumanidad y crueldad aguanta el espíritu humano cuando verifica que el 20% de las personas consume el 80% de toda la riqueza de la Tierra, condenando al resto a la cruz de la desesperación, acorralada por los límites de la supervivencia? ¿Aceptará el veredicto de muerte sobre ella... o se resistirá, se indignará y finalmente se rebelará por instinto de supervivencia? El ideal capitalista de crecimiento ilimitado en un planeta limitado ya no se puede seguir proponiendo o sólo bajo una gran violencia.

El segundo es el límite ecológico. El capitalismo creó la cultura del consumo y del desperdicio, cuyo prototipo es la sociedad norteamericana. Generalizar esta cultura —ya se han hecho los cálculos― necesitaría dos o más Tierras semejantes a la nuestra, lo que hace el proyecto irrealizable. Por otra parte, hemos llevado al límite los recursos y servicios de la Tierra y los sobrepasamos en un 40%. Todas las energías alternativas a la fósil, manteniendo el consumo actual, cubrirían solamente el 30% de la demanda global. Como se ve, dentro del mismo modelo, somos un sapo que se va cociendo lentamente sin posibilidad de salirse de la olla.

Hay tres propuestas creativas: la economía solidaria, que no se guía por el objetivo capitalista de maximización del lucro ni por su apropiación individual; el cambio de monedas regionales, y la tercera es la de la biocivilización y la Tierra de la Buena Esperanza, del economista polaco que dirige un centro de investigación sobre Brasil en Paris: Ignacy Sachs. Esta propuesta da un lugar central a la vida y a la naturaleza, considerando a Brasil el lugar donde se anticipa. Las tres son posibles, pero todavía no han acumulado fuerza suficiente para ser hegemónicas.

Ellas tal vez podrían salvarnos. ¿Pero tendremos tiempo hábil? Bien decía Gramsci: «lo viejo no acaba de morir y a lo nuevo le cuesta nacer». No se desmonta una cultura de un día para otro. Quien está acostumbrado a comer filete de lomo, difícilmente se resignará a comer huevo.

Mi sentimiento del mundo dice que vamos al encuentro de una formidable crisis generalizada que nos llevará al límite de la supervivencia. Cuando el agua nos llegue a la nariz, haremos todo para salvarnos. Posiblemente seremos todos socialistas, no por ideología sino por necesidad: los escasos recursos naturales serán repartidos ecuánimemente entre los humanos y los demás vivientes de la comunidad de vida.

San Agustín sabiamente enseñó que hay dos factores que producen en nosotros grandes transformaciones: el sufrimiento y el amor. Debemos aprender ya ahora a amar y a sufrir por esta única Casa Común a fin de que pueda ser una gran Arca de Noé que albergue a todos. Entonces la Tierra de la Buena Esperanza sí será señal de un Jardín del Edén que todavía está por venir.

Leonardo Boff
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=340