sábado, 30 de enero de 2021

Boletín Amerindia | No. 227 | 26 de Enero de 2021


Boletín No. 22726 de Enero de 2021Biblioteca Amerindia


Boletín No. 227

26 de Enero de 2021

Biblioteca Amerindia

La reforma del papa Francisco y las mujeres: buenas noticias llegan de Roma

Publicado el 24 de Enero de 2021

[Por: Isabel Corpas | Vida Nueva]

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Nace la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, "una reunión del Pueblo de Dios", en palabras del Papa

Publicado el 25 de Enero de 2021

[Por: Luis Miguel Modino | Religión Digital]

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Programación del Foro Mundial de Teología y Liberación 2021 (Virtual)

Publicado el 25 de Enero de 2021

[FMTL]

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La mesianidad de Jesús en el relato de Mateo 11, 2-6

Publicado el 23 de Enero de 2021

[Por: Juan Manuel Hurtado López]

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É possível a fraternidade humana universal e com todas as criaturas? (I)

Publicado el 24 de Enero de 2021

[Por: Leonardo Boff]

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O espírito de Jesus de Nazaré (2)

Publicado el 25 de Enero de 2021

[Por: Eduardo Hoornaert]

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Um espectro ameaça o Brasil: a pentecostalização

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Élio Gasda | DomTotal]

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Amazonas. "Unamos as nossas forças para ajudar tantas pessoas que estão morrendo", pede Dom Edson Damian

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Luis Miguel Modino | IHU-On Line]

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'Manaus virou capital mundial da covid-19 e lockdown é única alternativa', diz pesquisador

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Nocitias Uol]

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Xabier Pikaza: "¿Cuántos años nos quedan en un tipo de Iglesia como ésta, cien, quizá ciento cincuenta?"

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Xabier Pikaza | Religión Digital]

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Papa Francisco: "Tierra, Techo y Trabajo"

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Piensa Chile]

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Sumergirse en las aguas de la vida de la gente

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Marcelo Barros | Religión Digital]

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Frente al acontecer. Iglesias y el asalto al Capitolio: Reflexiones

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Juan Subercaseaux Amenábar – Enrique Orellana Fernández –
Enrique Orellana Miranda]

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Un grito de justicia por Guacolda y por todos los niños y niñas de Temucucui

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: María José Encina Muñoz]

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La invitación

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Virginia Raquel Azcuy]

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O que é machismo?

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Ivone Gebara | Portal das CEB]

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Haití a 11 años del terremoto: Los cuerpos que murieron nos interrogan

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Wooldy Edson Louidor | ALAI]

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La EPJA en tiempos de pandemia

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Grupo de incidencia en Política Educativa – CEAAL | ALAI]

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La HOAC pospone su XIV Asamblea General a 2023 

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Abraham Canales | HOAC]

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Sergio Berten: Votos perpetuos que desafían el compromiso real

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Sergio Berten]

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La mujer en la Iglesia, acólita y lectora

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Juan Cejudo]

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La peste de la libertad, confinada

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: José Luis Avendaño C. | ALAI]

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¿Vacuna para la pandemia, en broma o en serio?

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Julián Bedoya Cardona]

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Migrar es un derecho y hacerlo legalmente, también

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Josetxo Ordóñez Echeverría | Cristianisme i Justicia]

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Naturaleza y pensamiento económico: la necesidad de un reencuentro

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Gabriel Alberto Rosas Sánchez | ALAI]

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"O pior de tudo em Manaus é a sensação de impotência"

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Nádia Pontes | IHU-On Line]

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Policía de Guatemala reprimió con gases y palos a caravana de migrantes hondureños

Publicado el 26 de Enero de 2021

[LaDiaria.uy]

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EE.UU: Monstruo Terrorífico

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: José A. Amesty R.]

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A crise gerada pela pandemia

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: Rogério L. Zanini]

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Invitación: Diplomado en Pastoral Vocacional (virtual)

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: CEBITEPAL - CELAM]

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Invitación: Segundo ciclo "Cátedra popular de teología y espiritualidad feminista 'María de Magdala'"

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Tejiendo Sororidades]

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Invitación: Diplomado en Pastoral Juvenil (virtual)

Publicado el 26 de Enero de 2021

[Por: CEBITEPAL - CELAM]

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Convite: Curso latino-americano de Pastoral e Relações de Gênero (On-line)

Publicado el 26 de Enero de 2021

[CESEEP]

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domingo, 24 de enero de 2021

CEBS Y CLERICALISMO - Marins, 18 enero 2017

CEBS Y CLERICALISMO

18 ENERO, 2017
Umbrales.Edu.Uy

El fundador de las Comunidades Eclesiales de Base, el sacerdote brasileño José Marins hace un balance de las mismas en la actualidad.

 “Hoy sentimos que no hay oposición directa a las Cebs como hubo en el pasado a nivel de Iglesia, pero sí indiferencia, como algo que ya pasó y que era bonito pero de otra época. En realidad las Cebs siguen existiendo, son más maduras, con más fundamentación bíblica y teológica, pero no tienen el apoyo de la mayoría del clero y de la jerarquía. En los seminarios no se enseña el acompañamiento a las Cebs. El clero hoy está más conforme con los movimientos.

Durante las dictaduras militares tuvimos muchos mártires en América Latina: 72 entre curas y obispos, unas 20 religiosas y más de mil laicos. Después vino el receso, debido a que el modelo dominante de Iglesia siguió siendo el de la cristiandad con una visión piramidal y todo centrado en lo sacramental y devocional. Nacieron movimientos dentro de la Iglesia con gran éxito ya sea por las canciones agradables, bonitas y atrayentes o por el estilo de oración que llevaba a una experiencia del Espíritu Santo.

 Hoy las Cebs se han difundido hasta en África y Asia. Nunca hubo un Papa como el actual que apoyara en forma tan explícita a las Cebs, no tanto por aquello que dice sino por lo que hace.

La mayoría de los obispos no está imitando al Papa; lo están aplaudiendo y nada más. Lo que caracteriza a las Cebs es la Palabra de Dios en manos del pueblo, la presencia de Jesús en pequeñas comunidades realmente fraternas, el poder llegar a las mayorías sencillas y marginadas, el trabajar con otros que no son católicos o que no son creyentes, pero no para discutir sino para trabajar juntos en  el servicio a la gente.

Hacemos realidad el proyecto del Papa Francisco de una “Iglesia en salida”. Abogamos por el liderazgo del laico y en especial de las mujeres. El clero en general es machista; es una falla cultural, más que moral porque siempre fue educado así.
Este Papa denuncia el clericalismo en América Latina; pero si el clero no sabe trabajar en equipo con los laicos, menos lo hace con las mujeres.
 Los ministros ordenados no están al servicio del pueblo de Dios; en la práctica el pueblo tiene que estar al servicio de aquello que el sacerdote decida. Si hay un sacerdote que va por la izquierda y llega otro que decide que ahora hay que ir por la derecha, los que no están de acuerdo son apartados.

Las Cebs llegan donde la parroquia no llega gracias a los laicos que necesitan un mínimo de autonomía, aún estando en comunión con la parroquia, pero buscando unir sobre todo la fe a la vida”.

El sacerdote brasileño José Marins

sábado, 23 de enero de 2021

«Quienes crearon la crisis son más ricos y poderosos que nunca» - Ethic : Ethic


ENTREVISTAS

«QUIENES CREARON LA CRISIS SON MÁS RICOS Y PODEROSOS QUE NUNCA»


Puede que los reversos de nuestra época necesiten más que nunca el retumbar del eco de la voz de ese intelectual iconoclasta que es Noam Chomsky (Filadelfia, 1928).

25 FEB 2014




Artículo

Marta Torres

Puede que los reversos de nuestra época necesiten más que nunca el retumbar del eco de la voz de ese intelectual iconoclasta que es Noam Chomsky (Filadelfia, 1928). El filósofo y activista que durante el siglo XX revolucionó con sus teorías la lingüística moderna recibe a Ethic en su oficina del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT). Una suntuosa montaña de papeles sepulta su mesa mientras su discurso se proyecta, implacable, sobre los errores de un sistema anquilosado en la antesala del cambio.

En la oficina de Chomsky en el em –ai – ti, como en Estados Unidos se conoce al prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts, en la localidad de Cambridge, trabajan dos personas, Beverly y Anthony. También hay un perro. ¿Será de Chomsky? Al fondo, está su despacho. Una luz baña una planta que alguien cuida con esmero. El legendario profesor convive con una suntuosa montaña de papeles que sepultan la mesa. No parecen papeles olvidados: da la impresión de que trabaja en todos esos documentos al mismo tiempo. Nos sentamos en una mesa redonda, al lado de su escritorio. Parece ser la de las visitas. Ésta está prácticamente desnuda, nada tiene nada encima, a excepción de un par de vasos de agua. Chomsky sonríe con una amabilidad inmensa. Nos deja claro que no tiene ninguna prisa.

Hablamos sobre los mercados y la crisis que ha convulsionado el mundo. Ya se han escrito miles de libros y un número incontable de artículos periodísticos sobre el tema, se han realizado decenas de documentales y unas cuantas buenas películas, incluso se ha llevado a escena alguna obra de teatro. Pero el debate continúa y queremos saber cuál es la visión del más célebre y crítico pensador de Estados Unidos.

«Me asombró que los economistas no pudieran verlo. Había una gran burbuja inmobiliaria. Quizá existían mil billones de dólares de dinero completamente falso. No había base. Los precios de las casas subían más allá de cualquier regla básica. Pero los economistas estaban tan cautivados con las hipótesis del mercado eficiente que no pudieron ver lo que se avecinaba. En las transcripciones de la Reserva Federal de 2007, se puede leer que los economistas dijeron que si había un problema con las viviendas, el mercado se encargaría de ello. Pero no lo hizo. Y en países como España fue mucho peor que aquí. En 2007 a España le iba muy bien. Tenía un presupuesto equilibrado. No había un gran déficit. Pero los bancos españoles se volvieron locos, aunque eso pasaba en todo el mundo por entonces. No sólo han sido los bancos españoles, también los alemanes y los prestamistas, que comparten esa responsabilidad».

Y dónde queda entonces la responsabilidad del ciudadano: ¿no vivíamos los españoles, como tantas veces se ha dicho, por encima de nuestras posibilidades? Chomsky levanta un poco la barbilla y desaprueba la afirmación que subyace en la pregunta. «No. La gente vive con lo que tiene. Si usted tiene una casa y el precio se pone por las nubes, usted va a pensar que es pudiente. A menos que investigue más allá de lo que pueden investigar los economistas o la Reserva Federal. Pero no se puede esperar eso de una persona que está trabajando ocho horas al día», argumenta.

Errores del sistema

«Los economistas estaban tan cautivados con las hipótesis del mercado eficiente que no vieron lo que se avecinaba»

Chomsky pone el foco en el sistema financiero internacional.«Los bancos españoles, los alemanes, los ingleses, todos participaron. Se volvieron locos. Era un disparate. Con los préstamos, las inversiones. Hubo todo tipo de euforias ante la magnificencia de los mercados. Y por supuesto llegó un momento en el que todo se estrelló. Cuando ocurre esto, lo que pasa es que se rescata a quienes lo han provocado. Se salva a los bancos y el pueblo paga cuando no es responsable. Como ya he dicho, no son sólo los bancos españoles. Estuve en Irlanda hace un par de años, y tenían un gran entusiasmo por convertirse en el país más rico del mundo. Cuando fui a Islandia pasaba lo mismo: también querían ser el lugar más rico del mundo. En Islandia, que es casi el único sitio donde no se rescató a los bancos, obligaron a los acreedores a pagar. A los bancos no les gustó, de hecho intentaron sacar a Islandia del sistema internacional. Pero, en España o en Irlanda, los autores de la crisis han sido rescatados. Aquí también. Y ahora los que han creado esta crisis son más ricos y más poderosos que nunca. El Gobierno anunció, a través del Departamento de Justicia, que no van a juzgar a uno de los mayores bancos en el mundo, HSBC, del que se ha descubierto que estaba lavando dinero procedente de drogas y terrorismo. Usted y yo estaríamos en la cárcel para siempre. Pero, con ellos, han dicho que eso de está bien, habéis ganado, sois demasiado grande para ser juzgados. Y la gente es la que paga».

Austeridad total

Chomsky se suma a esa corriente de pensamiento que cree que la medicina de la austeridad acabará por minar la salud del paciente. «La troika cumple una función ante la presión del Bundesbank [banco federal alemán] de imponer políticas que son totalmente destructivas. Estas políticas de austeridad en la época de la recesión no tienen sentido ni para la economía ni para la sociedad. Va a evitar el tipo de crecimiento que podría sacarnos progresivamente de la crisis. El caso más dramático es Grecia, un país que prácticamente se está destruyendo».



«Los bancos españoles, los alemanes, los ingleses, todos participaron. Se volvieron locos».

Chomsky reflexiona también sobre la situación que atraviesan los países del Sur de Europa y se aleja de quienes defienden una salida de la eurozona dado que, en su opinión, «tendría un gran coste» para todos. «Una opción menos extrema sería que los países de la periferia, los que más están sufriendo realmente -Grecia, España, Irlanda, Portugal, quizá Italia- se consolidasen de alguna manera. Que se conviertan en un grupo de presión para cambiar las políticas y conseguir más estímulo. En 1953 la República Federal Alemana se encontraba en un caos total, se estaba derrumbando. Había deuda, no había producción. Y recurrieron a Europa para que les rescatase. Europa lo hizo. Se convirtieron en un país rico. Ocurrió, de nuevo, algo parecido durante la unificación».

El diagnóstico está claro: el sistema ha sufrido los excesos de la banca. Y la medicina –según Chomsky- no puede ser la austeridad total.¿Hacia dónde deben dirigen entonces las democracias liberales? ¿Cuál es el modelo que debemos construir? «La primera pregunta que debemos hacernos es si realmente vivimos en un sistema capitalista. Existe una mezcla de sistema de mercado e intervención del estado. A veces, esta intervención es masiva. Algunas de las intervenciones son tan obvias que no se nos pueden escapar, como es el caso del rescate a los bancos. Si miramos los años 50 y los 60, durante el gran período de crecimiento, no había crisis financiera. Por un motivo: las regulaciones del New Deal tenían otra misión social, es decir, los bancos eran bancos, lugares donde se ponía el dinero y se lo prestaban a terceros. Funcionaba. Pero no había bancos internacionales. Cambió mucho en los años 70. Entonces, los bancos se convirtieron en su mayoría en lugares como Goldman Sachs o JP Morgan. Es decir, tenían –y tienen- depósitos pero la mayor parte de su actividad consiste en jugar con el dinero. Además, saben que son demasiado grandes para caer. Lo saben. Eso incentiva el riesgo. Se multiplican transacciones arriesgadas para tener muchas ganancias. Y cuando se derrumban, arrastran todo el sistema con ellos. Y al final el contribuyente viene y te rescata. Eso es un seguro de accidentes. No sólo significa que pueden hacer lo que quieran, sino que consiguen mejores calificaciones de crédito porque las agencias saben que se les van a rescatar. Así, pueden conseguir préstamos más baratos y ganar mucho dinero con ello. Un estudio del FMI demuestra que los beneficios de los grandes bancos están conectados con las políticas publicas que protegen a esas entidades que son demasiado grandes para caer. Esto, finalmente, significa que los contribuyentes han pagado a estas instituciones para ayudar a destruir la economía. Y esto no es la ley de la naturaleza».

Una llamada a la acción

Durante la conversación el filósofo más prestigioso de Estados Unidos retrata las virtudes que, a su juicio, han tenido los movimientos ciudadanos que han surgido por todo el mundo: desde la versión española y sus pioneros Indignados hasta la plataforma Occupy Wall Street en Estados Unidos. Todos estos movimientos se ha convertido en un gran agente de presión que demanda más transparencia.


«Antes de Occupy Wall Street la desigualdad no era un asunto en la agenda nacional»

«No creo que sea preciso decir que no funcionan. Creo que han provocado un efecto. Incluso las dictaduras -y no estamos hablando de dictaduras- tienen que prestar atención al ánimo popular. Ha habido una reacción. Como en España y en Europa. Y así el Banco Central Europeo se ha movido hacia políticas más constructivas. Es verdad que no son suficientes, pero ha habido algunas y creo que son, en buena parte, el efecto de movimientos como los Indignados. No se puede eliminar el contrato social en Europa si hay suficiente presión. Y en Estados Unidos el movimiento Occupy tuvo un efecto significante: cambió el discurso nacional de forma radical. Antes de eso la gente sabía que había desigualdad, por supuesto, pero no era un asunto en la agenda nacional. Ahora todo el mundo tiene que hablar de ello. Afecta a las políticas. Y, por supuesto, estos movimientos están haciendo cosas de forma específica, como ayudar a la gente con los embargos».

Chomsky el iconoclasta

El lugar donde se celebra la entrevista, el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), es una institución que rezuma prestigio y por cuyo claustro han pasado nada más y nada menos que 79 premios Nobel. En este contexto, quizá el discurso iconoclasta que -junto a sus exitosas teorías semióticas- convirtieron Chomsky en una celebridad, sólo pueda entenderse como un intento de transformar el sistema desde dentro. Pocos altavoces en el mundo académico internacional son tan poderosos como el MIT y ni que decir tiene que el profesor es perfectamente consciente de ello.«Hay mucha ironía en cómo funciona todo esto. Recuerdo que durante los 80 se podría decir que Estados Unidos estaba en guerra con Nicaragua. Y yo tenía una hija allí, y era muy difícil ponerse en contacto con ella. Entonces estaba el precursor de Internet, llamado Arpanet, que era una red del Ejército. Alguien lo tenía en el MIT. Y así mi hija y yo nos pudimos comunicar gracias al Pentágono mientras Estados Unidos atacaba Nicaragua», señala Chomsky, cuyos alegatos antibelicistas –desde Vietnam hasta Irak- siempre prendieron como la pólvora entre la opinión pública y cuya primera misión dentro del MIT fue expandir un laboratorio de resistencia -«no de protesta, sino de resistencia», enfatiza- durante los años en los que precisamente el Pentágono era el principal financiador de esta Universidad.



https://ethic.es/entrevistas/quienes-crearon-esta-crisis-son-mas-ricos-y-poderosos-que-nunca/ 

miércoles, 13 de enero de 2021

PARA REDIMIR EL ALMA DE AMÉRICA - Scott Wright

 PARA REDIMIR EL ALMA DE AMÉRICA

 11 de enero de 2021

 Por Scott Wright, Director, Columban Center for Advocacy and Outreach

 

El 6 de enero de 2021, Estados Unidos y de hecho el mundo fueron testigos de un asalto sin precedentes a nuestra democracia y a nuestras instituciones democráticas. Miles de personas, incitadas a marchar en el Capitolio por parte del Presidente de los Estados Unidos, asaltaron los salones del Congreso, destrozaron y saquearon el edificio, y amenazaron la seguridad de los miembros de la Cámara y del Senado, su personal, y el vicepresidente de Estados Unidos, obligándolos a evacuar a salvo. Los eventos siguen en marcha, mientras nos acercamos a la inauguración del nuevo presidente de los Estados Unidos el 20 de enero.

 Tal asalto al Capitolio no tiene precedentes en los tiempos modernos. Se ha calificado, tanto por demócratas como por los republicanos, así como por los medios de comunicación y los líderes de la fe, como “un acto de sedición”, “una insurrección armada”, “un asalto a nuestra democracia” y “un acto de terrorismo interno”.

 Seis personas han muerto como resultado del asalto al Capitolio, incluyendo a dos oficiales de policía del Capitolio, una mujer que recibió un disparo tratando de entrar en el edificio, y tres que murieron de emergencia médica. Lamentamos cada pérdida de vidas, pero condenamos en términos contundentes la violencia y el racismo que incitó al asalto y resultó en estas trágicas muertes.

 Durante demasiado tiempo hemos visto la verdad agredida por funcionarios públicos, incluyendo el presidente de los Estados Unidos, los medios de comunicación y los ciudadanos que se niegan a asumir responsabilidad por sus palabras y acciones. El asalto al Capitolio fue sólo la culminación de cuatro años de polarización, división y odio.

 ¿Quién es responsable de lo que tuvo lugar el 6 de enero? Claramente, aquellos que participaron en actos de violencia y destrucción, asaltando el Capitolio, tienen responsabilidad directa por sus acciones y deben ser responsabilizados; pero, el Presidente Trump, por su tolerancia, aliento e incitación a grupos dedicados al odio y la violencia racista, es responsable y también debe rendir cuentas.

 No hay lugar para la violencia y el racismo sistémico que la alimenta, en nuestra nación, especialmente cuando los líderes políticos y los medios de comunicación perpetúan mentiras e incitan a agresiones contra nuestra democracia y nuestras tradiciones democráticas. Las palabras importan, y el carácter importa, y cuando las palabras se utilizan para tolerar, animar o incitar al odio y la violencia, deben de ser condenadas. El silencio ante la grave injusticia y violencia es complicidad.

 El racismo sistémico está profundamente incrustado en la historia de nuestra nación; su violencia está profundamente incrustada en nuestras instituciones sociales, económicas y políticas, y su narrativa proliferación en nuestra cultura y medios de comunicación. Es una enfermedad del alma que nos afecta a todos, sembrando las semillas del odio y la violencia racista.

 El presidente Trump, al aprobar la violencia y la retórica racista de los grupos blancos nacionalistas y supremacistas blancos en Charlottesville, Virginia, el 12 de agosto de 2017, sembró la semilla de la violencia racista e insurreccionista de quienes asaltaron el Capitolio el 6 de enero 2021. Estamos sorprendidos, pero no debemos sorprendernos “Los que siembran el viento, cosecharán el torbellino” (Oseas 8:7).

 Si los activistas de Black Lives Matter hubieran agredido al Capitolio de la manera que los nacionalistas blancos y racistas blancos lo han hecho, la respuesta de la policía habría sido muy diferente.

 Durante los últimos cuatro años, y antes, hemos visto un asalto a la vida y la dignidad de los seres humanos que llevan dentro de ellos la “imagen y semejanza de Dios”; y lo que hemos visto es profundamente preocupante: los afroamericanos han sido asesinados por policías racistas, niños inmigrantes latinos han sido separados de sus padres y enjaulados en detención, los nativos americanos han visto sus tierras y aguas explotadas por empresas con fines de lucro, las mujeres han sido públicamente menospreciadas y la agresión sexual ha quedado sin castigo, y casi 400,000 personas han muerto por el Corona virus.

 La nueva Administración y el nuevo Congreso nos brindan la oportunidad de cambiar el curso, para abordar con valentía las raíces sistémicas del racismo y la desigualdad racial en nuestro país, así como la pandemia mundial y las urgentes necesidades de nuestra gente para la seguridad económica y el empleo.

 Pronto conmemoraremos la vida del Dr. Martin Luther King, Jr. Volvamos a dedicarnos a su visión y legado de la no violencia del Evangelio y tomemos en corazón su llamada a defender la justicia, defender la paz y unir nuestras manos en una lucha común para abolir el racismo sistémico, la pobreza y la violencia que amenaza con desgarrar Nuestra nación.

 Debemos comenzar de nuevo la difícil labor de sanar nuestra nación, y alcanzar las divisiones políticas, ideológicas y raciales para buscar la reconciliación, basada en la verdad y la justicia, y la firme fe de que todos somos hermanas y hermanos, hijos de un solo Dios, compartiendo un hogar común.

 El Papa Francisco nos ha invitado repetidamente a ver que todo está interconectado, y que todos somos miembros de una familia humana: “No hay fronteras ni barreras, políticas o sociales, detrás de las cuales podemos escondernos, aún menos hay espacio para la globalización de la indiferencia” (Laudato Si ' 52).

 Hace seis meses, el representante John Lewis, quien fue brutalmente golpeado en la marcha de los derechos civiles en Selma, Alabama en 1965, escribió en su última voluntad y testamento: “Cuando veas algo que no está bien, debes decir algo. Debes hacer algo. La democracia no es un estado. Es un acto, y cada generación debe hacer su parte para ayudar a construir lo que llamamos la Amada Comunidad, una nación y la sociedad mundial en paz consigo misma... Aunque me haya ido, te insto a responder al llamado más alto de tu corazón y defiende lo que realmente crees”.

 ¡¡Juntos, debemos redimir el alma de los Estados Unidos!!!

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[Sicsal-ceb]

sábado, 9 de enero de 2021

UN SUEÑO PARA SOÑARLO JUNTOS - ppierre bord01, 2021

 

UN SUEÑO PARA SOÑARLO JUNTOS

Pedro Pierre

bord01 - 6 de enero 2021

 

¿Cuál es nuestro sueño mayor para este año nuevo? La actual pandemia nos obliga a repensar y cambiar muchas cosas. Ahora ya sabemos que la vida no va a ser como antes de la pandemia. Si no nos planteamos cómo vamos a vivir personal y colectivamente, otros lo van a decidir por nosotros… como ya está pasando al nivel internacional. El presidente Biden ha designado a 2 de sus enemigos que estarían perjudicando los intereses nacionales de Estados Unidos: Rusia y China. Eso hace prever bastantes tensiones. También señaló que hay que ayudar a América Latina a ser mejor relacionada con Estados Unidos, se entiende para el beneficio de ellos. Eso significa que los gobiernos progresistas no son del agrado del gobierno norteamericano…

Todos los análisis nos presentan 2021 como un año difícil para América Latina y Ecuador en particular: van a progresar el desempleo y la crisis económica, la pandemia seguirá al acecho, los jóvenes, las mujeres y los sectores populares van a ser los más perjudicados. Tal vez por estas razones, el papa Francisco ha decidido que, los cristianos, aprovechemos este año nuevo en compañía de san José, el padre de Jesús, ‘el hombre de los sueños’, de los sueños esperanzados. Antes de él, en el primer libro de la Biblia se nos habla de otro ‘hombre de los sueños’, como lo llamaban sus hermanos. Se llamaba también José… y terminó primer ministro de Egipto.

Recordemos también lo que se nos dice en las primeras páginas de los Hechos de los Apóstoles: “Derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera de los mortales. Sus hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos”. Al comenzar este año, preguntémonos: ¿Qué profetizan ‘nuestros hijos y nuestras hijas? ¿Qué visiones tienen ‘nuestros jóvenes’? ¿Qué sueños tienen nuestros ancianos? Eso de vivir “a la buena de Dios” no funciona: Dios no hace las cosas en vez nuestra. Si dejamos que “venga lo que venga”, bien puede ser que venga lo peor. Es tiempo de despertar, levantarnos y tomar nuestras vidas en nuestras manos: empezar a ser dueños de nuestro futuro y de nuestro destino. Tomemos la vida en serio, pues las cosas se ponen “color de hormiga”, como se dice. Es tiempo de tomar en cuenta los deseos de las y los hijos, las visiones de los jóvenes y los sueños de los ancianos.

Contra el confinamiento de la pandemia, nos miran para ver la clase de adultos que somos: los niños desean prepararse adecuadamente con una educación que enfrente los retos de hoy, los jóvenes tienen visiones de un futuro que les depare una vida digna, los mayores sueñan con un país distinto donde quepa todo el mundo, beneficiándonos todos de las riquezas y los bienes nacionales. Para eso tenemos que detener la corrupción generalizada que roba miles de millones y deja el país exangüe y sin capacidad de progresar. El rancio individualismo que no caracteriza tiene que ceder el paso a la unión y la organización: es imposible que individualmente podamos hacer frente a los desafíos que se nos presente. El papa Francisco no urge: “¡Tengan un sueño que les haga soñar!”

Dejemos de vivir al día para proyectar no sólo un futuro mejor sino los pasos para lograrlo: Estos pasos deben ser colectivos, porque, si los problemas son de todos, las soluciones también. Sentémonos en familia para decirnos cómo vamos a vivir este nuevo año: ¿Dónde estamos fallando? ¿Dónde tenemos que progresar? ¿Qué podemos aportar cada uno y cada una? Entonces se dará el milagro que los más pequeños aporten con sus ilusiones, los jóvenes con sus visiones más profundas y los mayores con los sueños que no han podido hacer realidad. Se terminó la farsa de que “¡yo me las arregló sólo”, porque eso concluye en un desastre. ‘Juntos’ es el camino, unidos es la solución, hombro con hombro es el desafío. 

Entonces juntos construyamos un sueño común comenzando por la familia, luego para la profesión, y también para el país. El futuro es siempre el resultado de los sueños de unos pocos que deciden unirse para hacerlos realidad… y la mayoría nos quedamos en la vereda del camino y luego estamos arrastrados para el beneficio exclusivo de estos pocos.

Hagamos un sueño. Juntemos nuestros sueños. Hagamos avanzar un sueño común, un sueño atrevido que nos cambie la vida para mejor. Que José, el padre de Jesús, tranquilo y decidido, haga fructificar nuestros sueños para el bien de todos. ¡Feliz año nuevo!


***

miércoles, 6 de enero de 2021

Soñemos juntos: Un faro en la tormenta/VICTOR CODINA sj -2020dic.


Soñemos juntos: Un faro en la tormenta

01 de Enero de 2021
[Por: Víctor Codina, SJ]

El 27 de marzo de 2020, cuando el Papa, ante la plaza de San Pedro vacía, anocheciendo y con lluvia, dijo que no tuviéramos miedo de la pandemia y dio la bendición urbi et orbi, Francisco apareció no solo como obispo de Roma sino como un faro de luz para todo el mundo en plena tormenta.

El Dr. Austen Ivereigh, escritor y periodista británico, autor de dos biografias de la papa Francisco (El gran reformador, 2015 y Wounded Shepherd, 2019) aprovechó el confinamiento papal para una serie de entrevistas y conversaciones que ahora se publican como libro de Francisco: SOÑEMOS JUNTOS. EL CAMINO A UN FUTURO MEJOR. Conversaciones con Austen Ivereigh, Barcelona, diciembre 2020.

Prólogo

Francisco ve este momento como la hora de la verdad, un momento en que se sacuden nuestras categorías y estilos de vida, una crisis ante la cual la pregunta es si saldremos mejores, donde hay peligro de replegarnos para mantener nuestro statu quo. Pero, como dice Hölderlin, "Donde hay peligro, crece también lo que nos salva", es el momento para soñar en grande, para comprometernos en lo pequeño, para crear algo nuevo, aceptar el desborde de la misericordia de Dios que se derrama rompiendo fronteras tradicionales. Atrevámonos a soñar juntos.

El libro se articula bajo tres momentos: ver, elegir, actuar.


1. TIEMPO PARA VER

En el Ver, Francisco acude a la periferia, convencido de que el mundo se ve más claro desde la periferia, desde los lugares de pecado y exclusión, desde el sufrimiento, la enfermedad y la soledad, y todo ello no en abstracto sino en concreto, pasando del adjetivo al sustantivo: desde los pobres rohinyás en Bangladesh, desde los uigures y los yazidies, desde los refugiados de Lesbos, desde los niños sin educación de África, desde los que mueren de hambre en Yemen, desde los descartados, desde los médicos y sanitarios, sacerdotes y religiosas que murieron por ayudar a los enfermos del coronavirus.

La crisis ha puesto al descubierto la cultura del descarte, quienes no tenían vivienda ni agua para pasar el distanciamiento social obligatorio, los que viven hacinados en las ciudades, en centros de retención de migrantes, en campos de refugiados, donde la gente puede pasar años, sin higiene, alimentación y vida digna.

Hemos de buscar maneras para que estos descartados se conviertan en actores de un futuro nuevo. Pero este cambio tiene grandes obstáculos: el virus de la indiferencia que es peor que la pandemia, que nos hace mirar hacia otro lado, como la expresión italiana "che me ne frega", la expresión argentina "y a mi qué", es decir, ¿qué me importa?

Dios no es indiferente, esta indiferencia bloquea al Espíritu que nos impulsa a un desborde para discernir lo que Dios quiere de nosotros, para descartar la cultura del abuso, sea sexual, económico, racial o clerical y fomentar una cultura del cuidado.

Hay que trabajar por un mundo sano. Francisco comenta cómo fue creciendo su conciencia ecológica: en su trabajo en el comité de redacción de la conferencia de Aparecida, 2007, se sentía molesto de la insistencia de los brasileños en el tema de la Amazonía; más tarde le ayudó el influjo del patriarca Bartolomé de Constantinopla en el tema ecológico; convocó a científicos y teólogos sobre ecología lo que culminó en su encíclica Laudato sí y finalmente convocó el Sínodo de la Amazonía en 2019.

Al grito de los pobres se une al grito de la tierra, hemos de superar el paradigma tecnocrático que nos hace abusar de la naturaleza en beneficio propio, como si fuésemos sus dueños, con un individualismo que provoca la desertificación de la tierra y el cambio climático, olvidando que la creación y la tierra es un don de Dios para todos, que hemos de cuidarla y protegerla: necesitamos una conversión hacia una ecología integral que es mucho más que cuidar de la naturaleza, es cuidar de la creación y de todos nosotros como criaturas de un Dios que nos ama.

La situación Covid de la pandemia y la cuarentena, en medio de su dificultad y dolor, nos puede ayudar a una reflexión sobre nuestra vida, sobre nuestro pasado y futuro, nuestros ídolos y nuestros momentos de crisis. Hay que pararse, parate, revisar nuestra vida, vivir la pandemia en un clima de paciencia y humor.

Francisco narra tres situaciones Covid de su propia vida:

- La Covid de su enfermedad del pulmón a los 21 años, cuando siendo seminarista de Buenos Aires, el 13 de agosto de 1957 le llevaron al hospital y le quitaron el lóbulo superior derecho de uno de sus pulmones; él creía que iba a morir, las enfermeras le cuidaron y salvaron; fue un tiempo de reflexión y allí maduró su decisión de entrar en la Compañía de Jesús.

- La Covid del destierro, en 1986, cuando fue a Alemania para una tesis doctoral sobre Guardini que no acabó: se sentía como un sapo en un pozo. Iba al aeropuerto de Frankfurt a ver volar aviones…

- La Covid de una transformación radical cuando de 1990 a 1992, después de haber sido Maestro de novicios, Provincial y Rector de los jesuitas, fue destinado a Córdoba. Se había instalado en ese modo de vivir, "me pasaron la boleta y tenían razón". Fue un tiempo de purificación, oración y leyó la Historia de los Papas de Ludwig Pastor, que ahora le ha ayudado mucho.

En conclusión, para realizar esta conversión que nos brinda la Covid, para superar nuestra globalización de la indiferencia, la hiperinflación del individuo y aprender a contar con los demás, es necesario tomar decisiones, elegir.


2. TIEMPO PARA ELEGIR

El segundo paso, luego de haber visto la realidad, es discernir y elegir, pero para ello necesitamos, además de capacidad y reflexión, el tener un sólido conjunto de criterios que nos guíen para así poder leer los signos de los tiempos. Y en tiempos de prueba, como dicen los gauchos y los cowboys "no cambies el caballo en medio del río", es decir hemos de ser fieles en lo que importa aun en tiempos de crisis: recuperar el valor de la vida, la naturaleza, la dignidad de la persona, el trabajo y los vínculos.

Hay que recuperar las bienaventuranzas que la Iglesia ha concretado y formulado en una serie de principios básicos: la opción por los pobres, el bien común, el destino universal de todos los bienes, la solidaridad y la subsidiaridad.

Estos principios los hemos de aplicar a la realidad en un ambiente de reflexión y oración, estar atentos al Espíritu y practicar el discernimiento de espíritus.

El Covid-19 ha acelerado un cambio de época que ya estaba en proceso, no podemos volver atrás, todo intento de restauración lleva a un callejón sin salida. Hemos de buscar la verdad, aun sabiendo que todo pensamiento es incompleto y abierto a un desarrollo ulterior (Guardini). Hay que excluir tanto los moralismos que tienen recetas para todo, como el relativismo que duda de todo. Verdades que al principio nos parecen contradictorias, poco a poco se van abriendo a una verdad mayor (Newman). No poseemos la verdad, es la verdad la que nos posee y nos atrae desde la belleza y la bondad.

El discernimiento es tan antiguo como la Iglesia, el Espíritu es el que nos guía a la verdad (Juan 16,13) y nos muestra cosas nuevas a través de los signos de los tiempos: hemos de preguntarnos por lo que nos humaniza y nos deshumaniza.

Signo de los tiempos implica la necesidad de evitar el aislamiento y exclusión de los ancianos, fomentar el encuentro entre ancianos y jóvenes, para soñar juntos (Joel 2,28); signo de los tiempos es proteger y regenerar la tierra, no considerar como objetivo el crecimiento económico a cualquier precio; signo de los tiempos es sentirnos parte de la creación, no sentirnos sus dueños, buscar una economía que atienda las necesidades de todos y respete la tierra; signo de los tiempos es el protagonismo de las mujeres, siempre fieles y abiertas a una nueva posibilidad, muy sensibles al medio ambiente y al cuidado de las personas; otro signo de los tiempos es elegir la fraternidad por encima del individualismo, la unión de ánimos, como aparece en Fratelli tutti;

En este proceso de discernimiento, Dios no se impone, sino que nos propone, nos anima por dentro, nos consuela, nos da esperanzas, no despierta ilusiones deslumbrantes ni falsos mesianismos, no nos quita el miedo del futuro ni la tristeza del pasado, no nos aísla del cuerpo eclesial, ni nos hace creer ser los únicos poseedores de la verdad, ni conduce al autoritarismo y rigidez que terminan en escándalos. La Iglesia se muestra débil y pecadora, se muestra instrumento de la misericordia porque ella misma necesita misericordia, no la condenemos, cuidémosla como a nuestra madre. En vez de acusar a los demás por sus faltas y limitaciones, hemos de ver nuestras propias faltas, acudir a Dios y pedir ayuda para seguir: lo que nos une a todos es nuestra vulnerabilidad compartida, nuestra mutua dependencia de Dios y de los demás.

Aquí Francisco aborda un tema importante que es cómo actuar en contexto de polarización, social, política o eclesial, una situación que conduce a la parálisis, a la ausencia de diálogo, a la división y al desacuerdo. Siguiendo a Guardini entiende que contradicciones aparentes pueden resolverse a través del discernimiento. Muchas veces vemos como contradicciones lo que en realidad son solo contraposiciones que, aunque sean contrarias, interactúan en una tensión creativa superior. Ante las contradicciones hay que elegir entre con correcto y lo incorrecto, en cambio ante las contraposiciones hay que buscar en diálogo una verdad superior que englobe lo positivo de ambas partes. Este resultado que va más allá de los límites de cada parte, hace surgir algo nuevo.

Francisco lo llama desborde y lo reconoce como don de Dios y acción del Espíritu, como aparece en las Escrituras: es el amor de Dios que se desborda para perdonarnos, es el padre que abraza al hijo pródigo, es la pesca sobreabundante después de una noche infructuosa, es Jesús lavando los pies a sus discípulos antes de morir.

Este desborde sucede sobre todo en las encrucijadas de la vida, en momentos de humildad, de fragilidad y apertura, cuando el océano del amor de Dios desborda las puertas de nuestra autosuficiencia y permite una nueva imaginación posible.

La preocupación de Francisco como Papa ha sido promover este desborde dentro de la Iglesia, renovando la antigua práctica de la sinodalidad, como un servicio a la humanidad trabada a menudo en desacuerdos paralizantes.

Sinodalidad, viene de "sínodo" que significa caminar juntos, es reconocer y valorar las diferencias en un plano superior donde cada parte pueda mantener lo mejor de sí misma, crear una sinfonía que articule las particularidades de cada uno. La Iglesia desde el comienzo se abrió a la sinodalidad, se abrió a cristianos no judíos sin imponerles las prácticas judías (Hechos 15,28), se enriqueció con las culturas de los pueblos donde se arraigó.

Este enfoque sinodal es muy necesario para nuestro mundo de hoy, poder caminar juntos sin aniquilar a nadie, construir un pueblo no con armas sino con la tensión de caminar juntos, reconciliar las diferencias.

La experiencia de la Iglesia en los tres últimos sínodos (de los jóvenes, de la familia y de la Amazonía) ha mostrado la importancia de la sinodalidad para superar conflictos. Para ello hay que escuchar al pueblo, que tiene la unción del Espíritu Santo y no puede equivocarse cuando cree, aceptar que lo que afecta a todos ha de ser tratado por todos, no confundir la verdadera tradición eclesial con otras normas y prácticas eclesiales. Hay que escuchar al Espíritu, es necesaria una conversión de todos, sin imponer nuestras ideas a los demás, desenmascarar las agendas y las ideologías encubiertas, no caer en batallas políticas como en un parlamento donde un grupo vence a otro.

Los Medios de Comunicación Soscial se han centrado en los dos últimos sínodos en puntos conflictivos secundarios, pero de gran impacto mediático (la comunión de los divorciados vueltos a casar, la ordenación de hombres casados), sin percibir la problemática general, sin captar los signos de los tiempos. Es necesario aprender de la antiquísima experiencia sinodal de la Iglesia:

- Tener una escucha respetuosa mutua, libre de ideologías, cuyo objetivo no es llegar a un acuerdo diplomático entre posturas encontradas, sino caminar juntos para buscar la voluntad de Dios y recibir la novedad que el Espíritu quiere revelarnos

- A veces la novedad será resolver las cuestiones polémicas por desborde, un derrame que nos haga cambiar nuestra mirada y rigidez y buscar en lugares nuevos. Dios es un Señor de sorpresas que siempre va delante nuestro

- Este es un proceso paciente que no nos resulta fácil, pero que quizá en la pandemia aprendimos a manejarlo mejor

El tiempo pertenece al Señor, confiamos en él para descubrirlo mediante el discernimiento y así realizar el sueño de Dios para nosotros.


3. TIEMPO PARA ACTUAR

Este tiempo de acción nos permite recuperar el sentido de pertenencia a un pueblo. Francisco define el pueblo como una categoría mítica que implica una memoria histórica de costumbres, ritos y otros vínculos que trascienden lo transaccional o racional, en una búsqueda de dignidad y libertad, una historia de solidaridad y lucha. Pueblo no es lo mismo que un país, una nación o un estado, el pueblo es fruto de una síntesis, de un encuentro, un todo superior a las partes que se forjó en la lucha y la adversidad compartidas. El pueblo tiene alma, conciencia, personalidad, con sentido de solidaridad, justicia y trabajo.

Hablar de pueblo es un antídoto a la tentación constate de crear élites, sean intelectuales, morales, religiosas, políticas, económicas o culturales. Pueblo es unidad en la diversidad, que no se siente determinada por la exclusión o diferenciación, sino por la síntesis de virtualidades, por el desborde.

Pero el pueblo puede disolverse en una mera masa o dividirse en bandos. Los tiempos de tribulación pueden ayudarnos a comenzar un nuevo tiempo de libertad.

La actual pandemia aunque nos desinstala, permite recuperar nuestra memoria y nuestra esperanza. Que en los próximos años no nos digan que frente a la crisis de la Covid 19 no pudimos recuperar la memoria y recordar nuestras raíces.

Si ante el reto de esta pandemia actuamos como un solo pueblo, la vida y la sociedad cambiarán en mejor.

La dignidad de un pueblo nace de la cercanía de Dios, de su amor que le da un horizonte de esperanza. Arquetipo de este pueblo es el pueblo de Israel y la Iglesia se define en el Vaticano II como pueblo de Dios, ungido por el Espíritu y encarnado en todos los pueblos y culturas de la tierra, un pueblo con muchos rostros. Ser cristiano es saberse parte del pueblo de Dios, una comunidad dentro de la comunidad más amplia de la humanidad, a la que ha de recordar que existe un bien común por encima de todos, el todo es superior a la parte y la unidad debe trascender al conflicto. El punto central del cristianismo es el anuncio del kerigma, que Dios me amó y se entregó a la muerte por mí, todos debemos reconocernos como hermanos y miembros de la gran familia humana. La Iglesia camina como parte del pueblo, sirviéndolo.

Para salir mejores de esta crisis hemos de recuperar el saber que tenemos un destino común como pueblo, que nadie puede salvarse solo, existe entre nosotros el lazo de la solidaridad, que la mesa sea un lugar para todos, abrazar la realidad unidos por la reciprocidad, sobre cuya base podemos construir un futuro mejor, más humano.

Lamentablemente la visión predominante en la política occidental promueve y ensalza al individuo atomizado, la economía se centra en el lucro, debilita las instituciones capaces de proteger al pueblo. Las convicciones religiosas son fuente de bien, valoran las personas; los desacuerdos de naturaleza filosófica o teológica entre grupos seculares y gente de fe no son obstáculos para unirse y trabajar por metas compartidas, la dignidad humana, el empleo y la regeneración ecológica.

El Papa retoma temas de Fratelli tutti sobre la fraternidad humana, la idolatría del dinero y del mercado, la rehabilitación de la política, la necesidad de reformas estructurales, la inspiración en la parábola del buen samaritano para no pasar de largo ente los tirados al borde del camino. En el mundo post-Covid, ni el gerencialismo tecnocrático, ni el populismo serán suficientes, solo una política enraizada en el pueblo, abierta a la organización del propio pueblo, podrá cambiar nuestro futuro. El corazón del cristianismo es el amor de Dios por todos los pueblos y nuestro amor al prójimo, especialmente por los necesitados.

Francisco insiste en ir a las periferias, allí donde nació la Iglesia, donde se encuentran tantos crucificados. De nuevo retoma las tres T, tierra, techo y trabajo. Garantizar que la dignidad humana sea valorada por mediaciones muy concretas, no es solo un sueño, sino un camino para un futuro mejor.

Epílogo

Francisco propone dos actitudes de cara al futuro, descentrarse y trascender, abrir puertas y ventanas e ir más allá, no quedar atrincherados en nuestras formas de pensar y actuar, ser peregrinos, no volver a la "normalidad" de antes, ir al encuentro de los demás, mirar los rostros, los ojos, las manos y las necesidades de los que nos rodean y así descubrir nuestros rostros y manos llenas de posibilidades. Y actuar.

Francisco acaba citando una poesía del poeta argentino Alexis Valdés sobre la esperanza, que termina con estos versos:

"Cuando la tormenta pase,

te pido Dios, apenado,

que nos devuelvas mejores,

como nos habías soñado".


SOÑEMOS JUNTOS. EL CAMINO A UN FUTURO MEJOR, es un gran libro, en parte autobiográfico, que nos desvela claves del pensamiento y del proyecto de reforma eclesial de Francisco y sus temas centrales: ir a la periferia, discernir, dialogar, desborde, sinodalidad, pueblo, Espíritu., SOÑEMOS JUNTOS es una auténtica bendición urbi et orbi, para la Iglesia y el mundo. Es un faro de luz en medio de la actual tormenta.


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