viernes, 29 de abril de 2011

La reflexión teológica debe partir del análisis de la realidad

Adital - La reflexión teológica debe partir del análisis de la realidad
Adital 27 abril 2011 – Jornadas Teológicas Centroamericanas y Caribeñas
FUENTE: Monseñor Rodolfo Valenzuela Núñez
Realizada por: Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas -FGER- www.fger.org

Monseñor Rodolfo Valenzuela Núñez es actualmente el obispo de las Verapaces, miembro del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG). Entre sus varias responsabilidades están la de coordinar la Comisión de Diálogo Interreligioso de la CEG y es el vicepresidente del Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, espacio donde confluyen la iglesia católica y las iglesias protestantes históricas de Guatemala. Monseñor Valenzuela ha representado a los Obispos de Guatemala en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe realizada en Aparecida, Brasil en mayo de 2007 y hoy inauguró las Primeras Jornadas Teológicas Centroamericanas y del Caribe, que en el marco del Décimo Tercer aniversario del martirio de Monseñor Juan José Gerardi, se llevan a cabo en Guatemala, del 26 al 29 de abril de 2011.

P.: ¿De que manera se toma en cuenta el mensaje de Monseñor Gerardi, enfocándose en temas de Derechos Humanos y pueblos indígenas?
Obispo Valenzuela.: No hay duda que el asesinato de Monseñor Juan José Gerardi y su obra póstuma como fue dirigido, el REMHI, ha tenido y sigue teniendo un impacto; sobre todo el impacto ha sido una conciencia más grande sobre el sufrimiento del pueblo y la situaciones de impunidad e injusticia que aún permanecen.
El mismo asesinato de Monseñor Gerardi aún no ha sido aclarado porque aún estamos en un ambiente en el que la impunidad reina en Guatemala. Hay ciertos ámbitos de investigación a los que no es fácil acceder, sin embargo, somos pacientes y logramos, como lo dijo el Cardenal Quezada Toruño, "no queremos saber quienes son los últimos responsables del asesinato para odiarlos, sino al contrario, para saber a quién perdonar”.
Pero el hecho de aclarar y de que en nuestro país se haga justicia en un crimen con tanto impacto, pues, también puede ser programático para que muchas otras situaciones de la vida social también se vayan aclarando.

P.: ¿Cómo le ha parecido el desarrollo de la primera sesión de trabajo de las jornadas teológicas?Obispo Valenzuela: Es muy interesante comenzar la teología partiendo de ver la realidad. Estamos haciendo referencia en estas jornadas al Concilio Vaticano II y una de las cosas que enseñó el Concilio, es que se hace reflexión sobre la fe a partir de la realidad: y la teología de la liberación en América Latina también dejó eso muy claro.
La reflexión teológica se hace a partir de ver los signos de Dios, lo que Dios nos está manifestando en estas realidades duras de América Latina, como hemos compartido: Haití, la migración, la mujer, los problemas de la tierra.

P.¿Cuáles serían los aportes que dejan estas jornadas a las iglesias centroamericanas y de la región caribeña?Obispo Valenzuela: En Centro América y en toda América Latina se necesita un compromiso social. El cristiano no debe divorciar fe y vida, como repitió mucho Juan Pablo II en su visita a Guatemala. Y es justamente, en ese compromiso con la transformación de la sociedad en donde, se necesita una motivación y esta viene de la teología; de reflexionar cómo nuestra fe, nos impulsa a hacer todo lo posible para colaborar en una liberación, en una transformación de la realidad; liberación integral de la persona.

P.: Usted menciona la palabra fe ¿aún existe en las personas independientemente de su nacionalidad?Obispo Valenzuela: Si, la fe está muy arraigada en nuestros países. Eso hace una diferencia frente a Europa, dónde se está en un momento de increencia, de indiferencia, de ateísmo práctico. En cambio nuestra realidad latinoamericana sigue siendo muy religiosa, sigue haciendo una referencia a Dios, a la trascendencia; justamente lo que tenemos que subrayar es que si hacemos referencia a Dios y tenemos fe, eso debe ayudarnos a lograr un desarrollo humano integral.

P.: Estas jornadas traen muchos frutos para la región centroamericana y caribeña; en si latinoamericana?Obispo Valenzuela: Si, el fruto principal que se espera de una reflexión de fe –profunda- es que nos ayude a todos los cristianos y cristianas, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a fortalecer nuestro compromiso al servicio del reino de Dios.

martes, 12 de abril de 2011

ANA-2011

DIOS VIVE EN LA CIUDAD
Construyendo una red de comunidades
Boletín-15, Mayo de 2011
ANA-2011

Desde que Medellín y Puebla, inspirados en el Concilio Vaticano II, promovieron el modelo pastoral comunitario de las comunidades eclesiales de base, se iniciaron en México distintos procesos de misión y de articulación en diferentes niveles de Iglesia con la participación de algunas parroquias de varias diócesis de México. Así, a lo largo de varias décadas, estas parroquias, tratando de ser fieles al magisterio latinoamericano y en definitiva a Jesús de Nazaret, se han estado comunicando y articulando para continuar procesos de misión permanente. Procesos que se han visto fortalecidos por el Documento de Aparecida en mayo de 2007. Pues bien, uno de estos niveles de articulación es la Asamblea Nacional de Animadores (ANA). Esta es el mayor espacio de representación y decisión de las Cebs parroquiales. Se reúne ordinariamente una vez al año durante tres días, en el mes de febrero.

Está integrada por:
 Animadores diocesanos con voz y voto
 Animadores regionales con voz y voto
 El Equipo Nacional Animador con voz y voto
 Uno o dos representantes de cada equipo de servicio (con voz)

Sus funciones son:
 Ayudar a organizar, programar y evaluar la marcha nacional de las Cebs.
 Propiciar e impulsar la comunicación y la relación entre las diócesis y las regiones o provincias.
 Conocer la marcha de las Cebs en las diócesis y regiones.
 Elegir a los integrantes del ENA.
 Orientar y evaluar el trabajo de tareas específicas delegadas a comisiones o equipos de servicio.
 Proponer iniciativas para el caminar nacional de las Cebs.
 Definir la sede del Encuentro Nacional (cada 4 años), sugerir el tema y apoyar en su logística.
 Aprobar iniciativas que presente la AAR o el ENA.
 Escuchar las propuestas de las comunidades de las diócesis y darles el cauce correspondiente.
 Delegar tareas a las diócesis, a la Asamblea de Animadores Regionales (AAR), al ENA, a los equipos de servicio o a las comisiones que existen.

En Febrero de 2011 la ANA se llevó a cabo en Sayula, Jalisco. El objetivo fue Evaluar la programación elaborada en la ANA 2010 en cuanto al relanzamiento y articulación de las CEB. Profundizar en la reflexión sobre la comunión y autonomía en nuestras comunidades y proyectar las actividades del año 2011.

Durante el desarrollo de la Asamblea, sobresalió la presentación de Jorge Rocha, académico de la ITESO, sobre la realidad. Nos actualizó sobre los megaproyectos en el país, la pobreza en México, la delincuencia organizada, la coyuntura electoral, la muerte de D. Samuel Ruiz, los movimientos sociales y alternativos.

Estuvimos evaluando el proceso de la planificación 2009-2016, en su primera etapa del relanzamiento de las Cebs. Dentro de ello, revisamos algunos resultados de la articulación en todos los niveles.

El P. José Sánchez, teólogo de la diócesis de Cd. Guzmán, nos iluminó con un tema eclesiológico: Vivir la Iglesia en comunión alternativa y dinámica.
Estuvimos viendo los pros y contras de los Encuentros Nacionales, sobre los Diplomados de Cebs que iniciaron en 2009.
Se nos ofreció un informe de la Comisión de Derechos Humanos, Mujeres, Catequesis. Sobre éste último se nos hizo llegar un primer borrador de catecismo infantil con el método de Ver-Juzgar-Actuar. Muy interesante la propuesta.
Se nos invitó a los talleres y diplomados que habrá en 2011, incluyendo un Seminario Intensivo de Lectura Popular de la Biblia del DEI (Departamento Ecuménico de Investigación) en Costa Rica.
La ANA de 2012 será los días 7, 8 y 9 de Febrero en San Cristóbal de las Casas. Los Animadores de la Región 9 y 12 (Monterrey, Parras, Torreón y Tarahumara) nos reuniremos el 19 y 20 de Mayo en Torreón. En Junio nos reuniremos otra vez la ANA para terminar de evaluar la articulación nacional.
Como vemos, estos procesos de Cebs son un esfuerzo de ser una Iglesia de Jesús articulada y en comunión y a partir de ello ser capaces de construir el Reino.

Equipo de Animación de CebsMty

jueves, 24 de marzo de 2011

Profeta Mons. Romero, + 31 años

A 31 años de su martirio, recordemos a uno de los maestros y pastores, discípulo y misionero de Jesús. Dale clik al play y cambiarán las diapositivas cada 15 segundos

lunes, 21 de marzo de 2011

Parroquias deben ser iglesias vivas centradas en Cristo, dice el Papa

Parroquias deben ser iglesias vivas centradas en Cristo, dice el Papa

VATICANO, 21 Mar. 11 / 04:01 pm (ACI)
En su visita a la iglesia San Corbiniano en Roma (Italia), el Papa Benedicto XVI señaló que las parroquias deben ser siempre iglesias vivas centradas en Cristo, en donde resalte la comunión y el compromiso y testimonio de vida cristiana.

En su homilía de la Misa que presidió ayer, el Santo Padre dijo que en el Evangelio sobre la Transfiguración de Cristo hay "dos elementos; ambos muy importantes: por un lado, el misterio de la Transfiguración; y por otro, el del templo, es decir, de la casa de Dios en medio de vuestros hogares".
Con el primero "los discípulos se preparan al misterio pascual de Jesús: para superar la terrible prueba de la pasión y también para comprender bien el hecho luminoso de la resurrección".
"La voluntad de Dios se revela plenamente en la persona de Jesús. Quien quiere vivir de acuerdo con la voluntad de Dios tiene que seguir a Jesús, escucharlo, acoger sus palabras y, con la ayuda del Espíritu Santo, profundizarlas".
Seguidamente el Papa dijo que "esta es la primera invitación, que con gran afecto, deseo haceros: creced en el conocimiento y en el amor a Cristo, tanto como individuos, como comunidad parroquial; encontradlo en la Eucaristía, en la escucha de su palabra, en la oración y en la caridad".

"El segundo punto -continuó- es la Iglesia, como edificio, pero sobre todo como comunidad". En este contexto, recordó que San Corbiniano fundó la diócesis de Frisinga, en Baviera (Alemania), de la que fue Obispo durante cuatro años.

Tras agradecer a quienes contribuyeron a construir esta iglesia, el Papa exclamó: "¡hoy vivimos una jornada importante, que corona los esfuerzos, el trabajo duro, los sacrificios y el compromiso de la población residente de constituirse como comunidad cristiana y madura, capaz de tener una iglesia consagrada definitivamente al culto de Dios!".
"Del mismo modo que se ha realizado el edificio de la parroquia, mi visita desea alentaros a realizar cada vez mejor aquella Iglesia de piedras vivas que sois vosotros".
"Por ello, también yo os exhorto a hacer de vuestra nueva iglesia, el lugar donde se aprende a escuchar la Palabra de Dios, la 'escuela' permanente de la vida cristiana de la que parten todas las actividades de esta parroquia joven y comprometida".

Benedicto XVI destacó que la comunidad parroquial de San Corbiniano es joven, compuesta en gran parte por parejas de recién casados.
En este sentido, animó a "saber dar vida a una pastoral familiar caracterizada por la acogida abierta y cordial de los nuevos núcleos familiares, que sepan favorecer el conocimiento recíproco, de modo que la comunidad parroquial sea cada vez más una 'familia de familias', capaz de compartir con ellos, junto con las alegrías, las dificultades inevitables de los comienzos".
"¡Queridos amigos de San Corbiniano, el Señor Jesús, que condujo a los Apóstoles al monte a orar y les mostró su gloria, hoy nos ha invitado a esta nueva iglesia: aquí podemos escucharle, aquí podemos reconocer su presencia en la fracción del Pan eucarístico; y de este modo convertirnos en Iglesia viva, templo del Espíritu Santo, signo en el mundo del amor de Dios!".

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jueves, 17 de marzo de 2011

Invitación a la Jornada Teológica "Esperanza de Liberación y Teología"

INVITACIÓN A LA JORNADA TEOLÓGICA
“ESPERANZA DE LIBERACION Y TEOLOGÍA”

IntroducciónHan transcurrido cincuenta años del Concilio Vaticano II y cuarenta de la reflexión teológica latinoamericana, hoy, ante un mundo en cambio de época, la realidad nos urge a dar una respuesta ecuménica a la pregunta que nos desafía ¿hacia dónde queremos caminar como creyentes?
AntecedentesCuando el 25 de enero de 1959, fiesta de la Conversión de san Pablo, el papa Juan XXIII convocaba oficialmente al Concilio Vaticano II, usó una expresión que revelaba todo su sentir: “Abrir las ventanas de la Iglesia, para que entre aire fresco”. Con ello se auguraba un concilio renovador, que se iría diseñando en los dos años que duró la preparación.

A ese respecto, el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez así lo señala:
“Juan XXIII propuso al Concilio tres grandes temas en diferentes alocuciones previas al inicio de sus trabajos: se trata de la apertura al mundo moderno, la unidad de los cristianos y la iglesia de los pobres.”Eran tiempos nuevos de sensibilidad social y anhelos de cambio. El teólogo y pastor presbiteriano Rubem Alves (Brasil), presentaba su tesis doctoral titulada originalmente: “Teología: opio o liberación”, publicada bajo el título: “Teología de la esperanza humana” (Washington 1969), y donde por vez primera aparece la expresión” teología de la liberación”, representando una visión política de la esperanza cristiana y práctica evangélica, que inspira a la reflexión y acción a un sector del protestantismo latinoamericano.
Después del Concilio, en 1968, los obispos latinoamericanos se reunieron en Medellín, Colombia, en la segunda asamblea plenaria, precisamente para estudiar cómo aplicarían los acuerdos conciliares a las iglesias de América Latina. Concretamente, por ejemplo, la apertura al mundo moderno tenía que ser diferente a la que se vivía en el mundo desarrollado del continente europeo, pues América Latina es parte del Tercer Mundo. Para fortuna de nuestras iglesias, los obispos emplearon atinadamente la teoría de la dependencia, para leer nuestra realidad de pobreza.

Poco después (1971), Gustavo Gutiérrez con su libro “Teología de la liberación. Perspectivas” ofrecía un método más elaborado, sin duda iluminado y motivado por las propuestas teológicas de Alves, las inquietudes de un grupo de teólogos, el mismo clamor del pueblo pobre y las experiencias pastorales innovadoras que se implementaban en América Latina y El Caribe.
En septiembre de 1978 se lleva a cabo una Asamblea de iglesias protestantes de América Latina en la ciudad de Oaxtepec, Morelos, para tratar de asumir ecuménicamente los frutos de dichas reflexiones teológicas que ya inquietaban a muchas-os cristianas-os. Se hacen esfuerzos por lograr la unidad, el acompañamiento y compromiso de las iglesias, entre ellas y ante una realidad social cada vez más agobiante y excluyente. Este encuentro llevó a la constitución oficial del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, con el reto de convertirse en una conciencia de sus iglesias miembros y esperanza para los más desposeídos.
En vista de la pregunta que nos desafía, hoy a distancia de 50 años del Concilio y a 40 de la Teología Latinoamericana, hemos decidido realizar un Encuentro Regional que comprenda los países de Canadá, Estados Unidos y México para juntos-as reflexionar, intercambiar, consensuar, celebrar y proyectar nuevas respuestas ante los signos de los tiempos.
VER
Será importante, y nos hará bien, partir de un análisis de la coyuntura cultural, económico-social, religiosa y política de nuestra Región Norte dentro del contexto de globalización neoliberal. Anotamos algunos rasgos de la realidad sobre todo desde América Latina, conscientes de que Estados Unidos y Canadá tendrán que aportar lo propio. Sentimos la necesidad de abrir debate, ya que la realidad hoy es más compleja y necesitamos ir a lo más profundo para percibir la voz del Espíritu y con los pies firmes en la tierra renovar nuestra esperanza como cristianos y cristianas.
• La situación mundial actual de crisis económica nos replantea nuestra situación latinoamericana de más de 500 años de explotación que no se acaban. Además con la agravante de que los dueños de la riqueza se dicen cristianos al igual que los pobres.La destrucción del campo ha sido paulatina, sin prisa, pero certera. Eso hace pensar que la vida del planeta dependerá de unas cuantas compañías que controlarán los granos de la tierra.
El desempleo creciente en el mundo entero ha forzado a cada vez más pueblos a emigrar, a alquilarse en condiciones inhumanas, y a prácticamente mendigar un trabajo para sobrevivir.
La misma organización democrática propuesta a los países pobres como camino para superarse, viene viciada de origen, cuando vemos que en una sociedad desigual necesariamente siempre ganan los más fuertes económicamente.
América Latina sigue siendo el traspatio no sólo de Estados Unidos, sino también de Canadá, pues lo que antes veíamos hacer impunemente a cualquier compañía estadounidense, ahora lo hacen, con mayor frecuencia, las compañías canadienses, por ejemplo, las mineras.
La injerencia del gobierno norteamericano en la política de México, sigue siendo abiertamente intervencionista.
• En México las remesas enviadas por nuestros migrantes se han convertido en la inversión externa directa más importante, al mismo tiempo que en la única fuente de recursos para la sobrevivencia de millones de nuestros connacionales, y en uno de los tantos síntomas de una economía que ha perdido, a diferencia de otros países latinoamericanos, el rumbo de la recuperación.

No obstante todo lo anterior, hay signos de esperanza:• En el mundo indígena la experiencia zapatista continúa siendo un espacio iluminado e iluminador en América Latina.
La sociedad, en general, a pesar de la represión contra todo grupo o movimiento organizado, continúa intentando acciones que levanten la esperanza de las-os pobres.
la Teología de la Liberación ha contribuido a crear unas iglesias latinoamericanas más vivas y presentes, especialmente con el testimonio de las y los mártires que se han convertido en la gran bendición de nuestro continente y una clara señal de que el camino que conduce a la cruz es verdadero.
Las comunidades eclesiales de base continúan tercamente, y en medio de muchas dificultades, poniendo su granito de sal desde la vivencia de una iglesia sencilla, pobre, samaritana, misionera a favor de una sociedad enraizada en el compartir y en el no acaparar los bienes destinados para el bien de todas y todos.

JUZGAR
La Teología de la Liberación cambió a muchas-os en América Latina: sacerdotes, religiosas-os, pastores-as y hasta congregaciones enteras. Más que entrar a una manera nueva de pensar, era más bien intentar una nueva forma de vivir. De ahí que desde sus inicios se caracterizara por el compromiso social a favor de la justicia y contra la pobreza.
Poco a poco ha ido madurando esta manera de ver la vida, pues si al principio fue la explotación lo que acaparó nuestra atención, con el tiempo hemos ampliado nuestra mirada abriéndonos a nuevas dimensiones de la realidad, recogidas en la teología como la mujer, la ecología, la espiritualidad, los indígenas y afro-descendientes, la migración, la ecología, etc.
La Teología de la Liberación nace cuando somos capaces de escuchar el grito desgarrador de los pobres y las víctimas de la represión. Y es en ese sentido que Gustavo Gutiérrez ha afirmado que habrá Teología de la Liberación mientras haya pobres.Ya desde el inicio del cristianismo en América Latina tuvimos misioneros que unieron la cruz a la espada; así como también hubo misioneros que denunciaron la explotación y el despojo que en el continente hacían los conquistadores. Y así como podemos nombrar a un Fray Bartolomé de las Casas o a un Mons. Romero; así también podríamos nombrar a quienes, en estos 500 años, apoyaron los intereses del explotador.La teología latinoamericana lentamente fue ganando un lugar en el pensamiento teológico mundial. No obstante, también fue duramente rechazada, como lo indica la larga lista de mártires en diversos países del continente y las dos descalificaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Igualmente, la inquisición de los escritos de Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez y Jon Sobrino, entre muchos-as otros-as significó su desautorización. Cuando cayó el muro de Berlín, también se afirmó que se había derrumbado el pensamiento teológico latinoamericano.
Tenemos la necesidad, como región, de darnos el tiempo y el espacio para cuestionarnos y precisar ¿dónde estamos?, caminar juntas-os, es decir, ecuménicamente, iglesias y pueblos indígenas, hispano, anglo y franco parlantes y preguntarnos ¿Qué de pensamiento teológico tenemos en esta zona del Continente y hacia dónde vamos y deseamos llegar?
Conclusión
Hemos recorrido ya un largo camino de 40 años en el que nos hemos esforzado por mirar y pensar lo que acontece en clave liberadora, es tiempo de dar un nuevo paso firme, innovador y cuestionador. Es hora de reunirnos para escucharnos desde nuestras diversidades y similitudes tan complejas, para darnos la oportunidad de proyectarnos estratégicamente como región, con una iluminación teológica a lo que hoy vivimos y contemplamos, y unir nuestra voz, con su variedad de matices, al concierto teológico mundial. Es hora de sacudir miedos y avanzar con decisión porque hoy, como en décadas pasadas, el Espíritu busca por dónde impulsar la innovación en las iglesias y en la sociedad en general
La pregunta se nos vuelve impulso para la misión
: ¿Queremos las iglesias caminar ecuménicamente para vislumbrar nuestro camino como creyentes en el hoy y ahora? ¿Estaremos en capacidad de asumir lo que en distintos ámbitos, especialmente en el indígena, se ha ido creando para darle un nuevo impulso a nuestro pensamiento teológico?

CONVOCATORIAEs por ello que los convocamos a participar, los días 5 al 8 de octubre 2011 en la ciudad de México, para realizar la Jornada Teológica Latinoamericana de la Región Norte con los siguientes objetivos:
Objetivo generalEn el marco del Vaticano II y el caminar liberador de nuestras iglesias latinoamericanas, celebrar una Jornada Teológica Ecuménica en la Región Norte de nuestro continente, para discernir los nuevos desafíos de una época marcada por profundas transformaciones y las consecuentes tareas para una teología como servicio a la creación, a la humanidad y a las experiencias de fe, en un mundo plural y globalizado.

Objetivos específicos:• Releer la tradición latinoamericana en clave de liberación en este nuevo contexto globalizador, para buscar nuevas perspectivas.
• Realizar un análisis de la coyuntura cultural, económico-social, religiosa y política mundial, particularmente de la Región Norte, para que la inteligencia de la fe no pierda de vista la realidad y la experiencia de nuestros pueblos.
• Propiciar un análisis de realidad de las comunidades de fe en clave continental y mundial, para identificar los obstáculos y las posibilidades de la reforma del Vaticano II y de las intuiciones de la teología latinoamericana.• Discernir los desafíos y tareas futuras de la teología en la Región Norte, desde nuestro actual contexto cultural, social, político, económico, ecológico, religioso-eclesial, plural, globalizado y excluyente.
• Contribuir para que las teologías liberadoras continúen siendo instancia retro-alimentadora de las comunidades de fe insertas en el mundo.

Se trabajará en 8 ejes temáticos:1. Ecología
2. Migración
3. Mujeres
4. Fenómeno religioso
5. Participación ciudadana
6. Economía
7. Violencia
8. Derechos Humanos

Ojalá que se vaya pensando en cuál de ellos se va a trabajar durante toda la Jornada Teológica.

Los aportes de las diferentes regiones se llevarán a la reflexión e intercambio continental en el Congreso de Teología Latinoamericana en Sâo Leopoldo, Brasil, del lunes 8 al jueves 11 de octubre de 2012.
Para inscripciones y mayores informes favor de comunicarse con: Gabriela Juárez Palacios, al correo electrónico: observatorioeclesial@gmail.com.
CONVOCANTESASOCIACIÓN TEOLÓGICA ECUMÉNICA MEXICANA (ATEM)
AMERINDIA MÉXICO
AMERINDIA-LATINOS EN EUA
CENTRO DE ESTUDIOS ECUMÉNICOS (CEE)
COMISIÓN PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA DE LAS IGLESIAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CEHILA) MÉXICO
COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE (CEB MÉXICO)
COMUNIDAD TEOLÓGICA DE MÉXICO
CONSEJO LATINOAMERICANO DE IGLESIAS (CLAI MEXICO)
OBSERVATORIO ECLESIAL

martes, 22 de febrero de 2011

Don Samuel Ruiz

Don Samuel Ruiz « ecleSALia.net
En el corazón del pueblo indígena
GUSTAVO GUTIÉRREZ, Gutierrez.30@nd.edu
PERÚ.

ECLESALIA, 21/02/11.- A los 86 años nos ha dejado Mons. Samuel Ruiz García, obispo que fue de Chiapas (México), sucesor –varios siglos después– de Bartolomé de Las Casas, cuyo testimonio y defensa de los habitantes originarios de estas tierras constituyeron para él una fuente de inspiración.

En abril de 1968 tuvo lugar en Melgar (Colombia) una reunión sobre la tarea misionera de la Iglesia; era un jalón en la ruta hacia la Conferencia de Medellín (agosto-septiembre, 1968). El encuentro fue organizado por el Departamento de Misiones del CELAM, presidido por Mons. Gerardo Valencia (pastor de una diócesis –Buenaventura, Colombia– con una amplia población afro-descendiente). En él participó activamente un joven obispo, Samuel Ruiz; Juan XXIII y el Concilio, al que asistió, habían despertado en él, un hombre de formación clásica y académica, inquietudes que lo habían llevado a ver de modo nuevo la cruda realidad de pobreza y exclusión de los indígenas hacia los que había sido enviado como pastor en 1959.

Pero Melgar lo ayudó a considerar las cosas desde una perspectiva latinoamericana y liberadora. Más tarde, y en diversas ocasiones, evocaría, con sencillez, lo que esa reunión, vivaz y fecunda, había significado para él (y en verdad, para todos los que compartimos esa experiencia). Después de analizar la realidad social y eclesial de ese tiempo y de considerarla desde la fe, las conclusiones de Melgar, en referencia a los pueblos indígenas, terminan formulando la esperanza de que “la presencia de de Cristo, Verbo Encarnado, en las poblaciones de América Latina y la acción del Espíritu en ellas” den lugar a “una primavera que revitalice la Iglesia en América Latina en este momento de cambio y opción histórica”.

La mayor parte de los participantes de esa reunión misionera estuvo en Medellín y contribuyó a que la Conferencia recogiera muchas intuiciones de las conclusiones de Melgar. Samuel tuvo una ponencia al inicio de la Conferencia de Medellín en la que insistió en una de ellas. Pidió “una especial consideración sobre la situación de los indígenas en el continente latinoamericano”, y advirtió que de no ser así “seguirán acumulándose los siglos sobre este vergonzoso problema que bien pudiera llamarse el fracaso metodológico de la acción evangelizadora de la Iglesia de América Latina”.

Samuel enfrentó con tesón y creatividad la situación que denunciaba en ese cónclave continental. Más de 45 años de su vida fueron consagrados a la variada y numerosa población indígena de su diócesis
. Lo hizo con cercanía y amistad, comprendiendo y valorando sus culturas, aprendiendo sus lenguas, defendiendo sus derechos, proponiendo un Evangelio de amor y justicia, ordenando indígenas como diáconos casados para servir a sus pueblos, sensible al sufrimiento de pueblos secularmente maltratados y marginados. Para todo ello, trabajó siempre en equipo, supo rodearse de laicos, religiosas y sacerdotes con quienes estudiaba la realidad humana y social en la que se encontraban y evaluaba en reuniones diocesanas los proyectos pastorales que compartían. Se trata sin duda de una de las experiencias pastorales más ricas que se hayan hecho en el continente en este terreno.

Hoy, sin embargo, la solidaridad con los pobres e insignificantes no puede limitarse a la, siempre necesaria, ayuda inmediata; debe, asimismo, señalar y denunciar las causas de la situación en que viven. Lo planteó Medellín con firmeza y Samuel no temió hacerlo. Y como ha ocurrido tantas veces, entre nosotros, eso le granjeó incomprensiones, hostilidad y, por momentos, maltrato. Pese a lo doloroso de esa situación, Samuel la vivió como testigo de la paz, pero con la convicción de que ella no puede establecerse sino sobre la justicia social, el respeto a los derechos humanos y la igualdad en la diversidad.

En 1979, Samuel convocó en Chiapas, en coherencia con sus opciones y preocupaciones, a un encuentro sobre ‘Movimientos indígenas y teología de la liberación’. Concurrieron líderes indígenas, obispos, agentes pastorales, teólogos de diferentes países del continente y de diferentes regiones de México, la reunión comenzó con informes sobre la situación social y pastoral de cada lugar. A ello siguió una interesante reflexión teológica sobre un tema cada vez más presente, los años lo habían hecho madurar, pero no dejaban de ser primeros pasos en un asunto de gran importancia.

Si bien la dedicación mayor de Samuel era su zona y los pueblos que con afecto y aprecio lo llamaban jTatic (padre, anciano), su labor se extendió a su país e, incluso más allá de él. Lo prueba su generosa acogida, en Chiapas, a los refugiados guatemaltecos que dejaban atrás una situación de abusos y muerte, así como, una vez obispo emérito, en tanto miembro activo y representativo de asociaciones de solidaridad internacional y defensa de los derechos humanos, especialmente en América Central. Agreguemos el papel que jugó, comprometido con la justicia como fundamento de la paz –mediación no siempre bien comprendida por todos– en el difícil momento del levantamiento del Ejército zapatista de liberación nacional.

Don Samuel era un hombre libre, de una profunda libertad evangélica. En su funeral, otro gran pastor, Mons, Raúl Vera, decía de él: “Con toda verdad vemos que hasta el final de su vida se conservó como un auténtico hijo de Dios por su trabajo por la paz, que nace de la justicia y del amor”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

viernes, 18 de febrero de 2011

EL DESAFIO DE UNA ESPERANZA ACTIVA

EL DESAFÍO DE UNA ESPERANZA ACTIVA
Camilo Maccise
Revista Christus, Mayo-junio de 2010 (778)

La situación actual de nuestro país, sumergido en una crisis profunda de valores, dominado por una violencia creciente e institucionalizada, agobiado por los problemas económicos, de seguridad y los que origina una corrupción generalizada, deja poco espacio para mantener viva la esperanza. Muchos sucumben a la tentación del desaliento y de la impotencia y están convencidos de que nada puede cambiar. Los partidos políticos enfrascados en la lucha por el poder, poco o nada se preocupan por las necesidades del pueblo. Con todo, esta crisis que afecta toda la vida social hay que verla también como oportunidad para recorrer caminos inéditos para enfrentar los retos complejos y difíciles de la coyuntura actual. Es aquí precisamente donde la esperanza cristiana bien entendida, ayuda a hacer una lectura de la realidad desde la perspectiva de la fe y a enfrentar los signos de los tiempos desde un compromiso evangélico a nivel personal y social.

En un contexto de desesperanza y frustración hay que reflexionar sobre las razones para vivir y testimoniar la esperanza en medio de la crisis. En otras palabras, para encontrar los motivos y las formas de dar razón de nuestra esperanza al que nos la pida (cf. 1 P 3,15). El alejamiento de la Palabra de Dios, que se vivió en la teología prácticamente hasta poco antes del Vaticano II, trajo como consecuencia una desvalorización de la esperanza cristiana que se fue reduciendo a una actitud de espera paciente y resignada de la irrupción de lo definitivo en la historia humana. Quedó así relegada a un segundo plano frente a la fe y al amor. El regreso a la Escritura hizo que la esperanza ocupara el lugar que le corresponde en la teología y en la vida de los creyentes en Jesús. Con razón Charles Péguy afirmaba: “la fe que yo prefiero, dice Dios, es la esperanza”. J. Moltmann (1), a fines de los años sesenta e inicio de los setenta, hizo de la esperanza el principio teológico por excelencia y no dudó en afirmar que el cristianismo, por haber predicado una fe sin esperanza como compromiso en la transformación del mundo, contemplaba el surgimiento de muchas esperanzas sin fe.

La esperanza que se requiere en este momento en que vivimos es una esperanza activa, comunitaria y cósmica. Así la presentó el Vaticano II: “la espera de una tierra nueva no debe amortiguar sino más bien avivar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios” (2). La esperanza cristiana no es enemiga de las esperanzas intramundanas. San Pablo no habla de una esperanza personalista ni espiritualista. Él pone de relieve el aspecto colectivo de la misma. Es la humanidad entera junto con el mundo visible la que está llamada a la plenitud. La dimensión activa de la esperanza cristiana debe orientarse también al progreso de la persona humana y a su liberación y, a través de ella, al progreso del mundo, de la ciencia y de la técnica. El concilio Vaticano II recordó a los cristianos que no pueden descuidar su compromiso de trabajar para hacer presentes, aunque sea imperfectamente, los valores del reino de Dios: amor, justicia, paz.

Esperanza y responsabilidad común en una sociedad pluralista

En este sentido, hay que testimoniar la esperanza en medio de la crisis, teniendo en cuenta que nuestra sociedad es una sociedad pluralista. En ella se encuentran diversas religiones, concepciones filosóficas, ideologías y sistemas de valores, que se encarnan en diferentes movimientos históricos y se proponen construir la sociedad del futuro. Por otro lado, la globalización económica, social, política y cultural ha tratado de imponer el sistema neoliberal como el camino acertado para la solución de la crisis mundial. Éste se ha revelado ineficaz ya que no ha hecho sino agudizarla. Frente a esta situación, testimoniar la esperanza no puede reducirse a exhortar a los diversos grupos sociales y a las categorías profesionales ni a estimularlos a contribuir con honestidad y competencia en la construcción de una sociedad nueva. Hay que concientizar sobre la responsabilidad común y colaborar con creyentes y no creyentes que, a partir de una ética mundial, se comprometen a favorecer una cultura de la no violencia y respeto de toda vida; de la solidaridad y de un orden económico justo; de la tolerancia y un estilo de vida honrado y veraz; de la igualdad y camaradería entre hombres y mujeres (3).

La luz de los signos de esperanza

Muchos se preguntan si es realista conservar la esperanza en un momento de crisis globalizada que suscita escepticismo ante la constatación de que utopías y esperanzas de hace algunos años se han derrumbado de repente. La situación de la humanidad, especialmente para los pobres, ha empeorado. La liberación del pecado social que los marginaba no se ha realizado. Los que eran excluidos y explotados son ahora “sobrantes” y “desechables” (4). “Las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo debilitando a los Estados… Con mucha frecuencia, se subordina la preservación de la naturaleza al desarrollo económico, con daños a la biodiversidad, con el agotamiento de las reservas de agua y de otros recursos naturales, con la contaminación del aire y el cambio climático” (5).

Con todo, no deja de haber signos de esperanza que ayudan a superar el desaliento y la desilusión y mantienen abiertos los horizontes para seguir adelante a pesar de las dificultades y los problemas. Además, la historia nos enseña que ha habido épocas más difíciles y desalentadoras y, que en ellas fue posible testimoniar la esperanza y proseguir en los esfuerzos por humanizar más al mundo. La fe en Cristo, Señor de la historia, y las exigencias del mundo de hoy nos piden ponernos en camino, es decir, no contentarnos con lo que hemos conseguido, creer que podemos alcanzar nuevas metas y superar el individualismo, el acomodamiento y el pragmatismo que son capaces de dañar la esperanza y de hacer que se abandonen proyectos, ideales y esfuerzos.

Si tenemos presente que Dios nos habla en la Escritura y en la vida y que el fundamento de nuestra esperanza es la bondad y fidelidad de Dios manifestada en el don de su Hijo y del Espíritu que dirige la historia, seremos capaces de descubrir los principales signos de esperanza en nuestro mundo conflictivo y de testimoniar la esperanza en medio de la crisis que parece oscurecer su presencia, ya que los medios de comunicación no prestan atención a lo que hay de positivo en medio del caos imperante.

Se requiere para ello una visión contemplativa de la realidad que lleva a descubrir a Dios en todas las circunstancias, a contemplar a Cristo en todas las personas y a buscar su voluntad en los acontecimientos (6)-

Algunos motivos que nos ofrecen el mundo y la Iglesia de hoy para vivir y testimoniar la esperanza

Nos limitamos a algunos que consideramos más importantes y que incluyen otros. En el mundo de hoy: la creciente toma de conciencia de la dignidad de la persona humana, la globalización de la solidaridad, los movimientos de liberación y defensa de la vida, el sentido de responsabilidad en relación con la naturaleza, la búsqueda de una ética mundial, los grupos y personas dedicados al servicio generoso y desinteresado de los demás. En la Iglesia: una participación más activa de los laicos y la fuerza transformadora de las comunidades eclesiales de base y de la religiosidad popular.

Existe en la actualidad el despertar de una nueva conciencia en los laicos, favorecida por estos cambios conciliares y por el clima sociocultural que fomenta la responsabilidad personal, el sentido comunitario y social, la crítica positiva a lo institucional. Aquí tenemos una razón para testimoniar la esperanza en medio de la crisis que se tiene también en la Iglesia. Los laicos se han ido comprometiendo cada vez más en diversas tareas pastorales y se han integrado en diferentes organismos eclesiales (comisiones, consejos de pastoral, etc.), también en la acción caritativa y en la liturgia.

Especialmente han sido las mujeres quienes han emprendido este camino. También hay laicos y laicas que actúan desde su fe en estructuras cívicas, culturales y sociales. Han surgido ovimientos, comunidades y asociaciones laicales dentro de la Iglesia.

Es verdad que falta todavía una integración más activa y corresponsable de la mujer en la Iglesia. Con todo, ya en el sínodo sobre los laicos, al menos a nivel de reflexión, se habló de la urgencia de que la Iglesia reconozca los dones de las mujeres y que los lleve a la práctica; de que hay que estar contra todas las formas de discriminación de la mujer (7). Al mismo tiempo se hicieron votos para que se reconozca la dignidad de la mujer en la sociedad civil y en la Iglesia. Por otro lado, tenemos la fuerza transformadora de las comunidades eclesiales de base y de la religiosidad popular. Las CEBs integran familias, adultos y jóvenes, en íntima relación interpersonal en la fe y que son expresión del amor preferente por el pueblo sencillo. En ellas se expresa, valora y purifica la religiosidad popular y se da posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromiso de transformar la sociedad como motores de liberación y desarrollo. Estas comunidades eclesiales de base, como lo recuerda el documento de Aparecida, han contado entre sus miembros personas que, en su entrega generosa, han derramado su sangre (8).

Por otra parte, la religiosidad popular a pesar de sus límites, contiene muchos valores que demuestran su autenticidad. La gente sencilla vive la esperanza como compromiso activo desde la fe en la búsqueda de la anticipación del Reino a través de la defensa de la dignidad humana, la búsqueda de la libertad y de la fraternidad en el mundo.

Algunos motivos para testimoniar la esperanza a la luz de la Escritura

San Pablo nos recuerda que “todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza” (Rm 15, 4). La Escritura nos transmite un mensaje de esperanza que nos lleva a testimoniarla en este tiempo de crisis. Es una esperanza que se apoya en la bondad y fidelidad de Dios manifestada en el don de su Hijo, Señor de la historia y del Espíritu que la guía.

La presencia de Cristo resucitado

El Reino ocupa un lugar central en la predicación de Jesús. Él enseña a sus discípulos a esperarlo, a darse cuenta de su presencia en la historia y a pedir que llegue.

En la oración del Padrenuestro se suplica: “venga tu Reino”. El programa de predicación que hace del Reino, Jesús lo presenta en la Sinagoga de Nazaret (Lc 4,18-19). Jesús invita a descubrir a Dios actuando para la realización de ese Reino en los signos de liberación que Él realiza. Libera de la esclavitud del pecado e invita a la conversión (Mc 1,15). Libera de la esclavitud de la ley: colocó el sábado a servicio del hombre (Mc 2,27). Libera de todas las divisiones creadas por las personas: la división entre prójimo y no prójimo (Lc 10,29-37); entre sagrado y profano: Dios puede ser adorado en cualquier lugar, mientras sea en espíritu y verdad y no sólo en el templo (Jn.4, 21-24; Mc.11, 15-17; Jn.2, 19).

En el anuncio del Reino, Jesús ejercita la esperanza. Lo proclama en las condiciones de la situación histórica concreta en la que vive. Dios introduce el Reino en esa realidad y éste tiene que abrirse paso poco a poco y a través de crisis. Jesús las experimenta a lo largo de su vida y vive la esperanza contra toda esperanza en la aceptación de los planes del Padre. Experimenta la oposición y el aparente fracaso de su proyecto. Asume realizarlo no con el poder sino en la impotencia. Detrás de cada crisis de la misión de Jesús aparece el Dios paciente; el Dios del presente y del futuro que deja crecer el trigo y la cizaña en la vida de cada uno y en la historia (Mt 13,29); el Dios creador y liberador que saca de la nada lo que existe: de la derrota, el triunfo, y de la muerte, la vida. Como los discípulos de Emaús podemos superar el pesimismo y la desesperanza cuando descubrimos la presencia de Cristo resucitado en la fracción del pan de la caridad concreta y eficaz.

La presencia y la acción del Espíritu

En todos estos motivos para esperar, a pesar de las grandes crisis por las que atraviesa el mundo, está la convicción que tenemos los cristianos de la presencia y de la acción del Espíritu como señor de la historia. Nosotros tenemos la certeza de ser conducidos por el Espíritu del Señor, que llena el universo. y, por eso, la Iglesia “procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contemporáneos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios” (9). Gaudium et Spes, hablando del desarrollo de la humanidad y de los cambios que se van operando en la historia del mundo, afirma que “el Espíritu de Dios, que con admirable providencia guía el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, está presente en esta evolución” (10). “En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en forma de solo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual” (11).

Otra fuerte razón para vivir y testimoniar la esperanza es la convicción de que el Espíritu se hace presente en las culturas y religiones. Actúa concretamente también en la vida de los pueblos a través las “semillas del Verbo” que Él mismo coloca en ellas.

En cada una, en su modo de relacionarse con Dios, con los demás y con las cosas, el Espíritu se abre un camino para que las diversas espiritualidades y experiencias místicas guiadas por Él se encarnen en un determinado pueblo y en una determinada cultura, generalmente por medio de una religión o visión religiosa de la realidad.

La perspectiva esperanzadora del Apocalipsis

Otro motivo de esperanza lo encontramos en el Apocalipsis que describe la lucha entre el bien y el mal. Allí se nos dice que aparentemente triunfa éste, pero definitivamente triunfará el primero. En medio de la persecución, el cristiano debe vivir la esperanza con una actitud de paciencia perseverante, con la mirada puesta en la segunda venida del Señor, apoyado en la fe. Jesús vive resucitado y triunfante en el cielo. “Cuando la destrucción de la vida es tan intensa, el pueblo de Dios necesita de apocalipsis, de revelación, para tener claro dónde está Dios y dónde está el demonio en esta historia. La revelación va contra el ocultamiento; la revelación está contra la ideología. Lo que oculta el Imperio, la apocalíptica lo revela, pero lo revela a los pobres, a los oprimidos por el Imperio” (12)

El Apocalipsis es como la “sinfonía de un nuevo mundo”: cielos nuevos y tierra nueva (Ap 21,1). Al mismo tiempo orienta a los cristianos para que sepan interpretar y vivir su inserción en la historia, con sus interrogantes y sus penas, a la luz de la victoria definitiva de Cristo, sabiendo que “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la futura” (Hb 13,14).

CONCLUSIÓN

Esperar en un mundo de mayor paz, solidaridad, armonía, justicia puede parecer algo irrealizable. Pero se suele decir que la esperanza es el sueño de los que están despiertos. Dom Helder Cámara, profeta de nuestro tiempo, afirmaba: “dichosos vosotros que soñáis y lucháis porque correréis el dulce riesgo de ver realizado vuestro sueño”. Necesitamos aprender a descubrir los signos de esperanza siempre presentes por la acción del Espíritu. Y debemos hacerlo guiados por las enseñanzas de Jesús. En las tres parábolas sobre la semilla, que Marcos coloca en el capítulo cuarto de su evangelio, tenemos sintetizadas las actitudes que nos deben acompañar como creyentes, llamados a dar razón de nuestra esperanza (1 P 3,15). La primera parábola, la del sembrador, nos ayuda a comprender que sin nuestra colaboración responsable, la semilla de la Palabra no da fruto. En cambio, la parábola de la semilla que crece por sí sola, es una invitación a la confianza; a sembrar y despreocuparnos, porque es Dios quien hace crecer la simiente sea que velemos o sea que durmamos. La parábola del grano de mostaza nos invita a no desanimarnos por lo poco que podemos hacer. En la lógica del evangelio de lo pequeño surge lo grande. En conclusión: hay que abrir los ojos de la fe para percibir los motivos de esperanza que hemos señalado y otros muchos, y frente a ellos hay que actuar con responsabilidad y confianza, aceptando la lógica del evangelio, que no es la lógica humana. Entonces, el Dios de la esperanza nos llena de alegría y paz en la fe para que abundemos en esperanza por la fuerza del Espíritu Santo (cf. Rm 15,13).

*****

1 J. MOLTMANN, Teología de la esperanza, Sígueme, Salamanca, 1969; Esperanza y planificación del futuro. Sígueme, Salamanca, 1971.
2 Gaudium et Spes, 39.
3 Cf. II Parlamento de las religiones del mundo (Chicago, 1993), Hacia una ética mundial. Una
declaración inicial.
4 Cf. Documento de Aparecida, 65.
5 Ib. 66.
6 Cf. Apostolicamactuositatem, 4.
7 Cf. Proposiciones, n. 46.
8 Cf. Documento de Aparecida, 178.
9 Gaudium et Spes, 11.
10 Ib. 26.
11 Ib. 21.
12 P. RICHARD, Apocalíptica: Esperanca dos Pobres, RIBLA, 7 (1990/3) p. 6. Cit. en B. FERRARO, Función de la teología en medio de las crisis de referentes, de utopías y de esperanza, AA.VV. Teología y nuevos paradigmas, (Bilbao, 1999) pp. 204-

jueves, 17 de febrero de 2011

La Articulación Eclesial

DIOS VIVE EN LA CIUDAD
Construyendo una red de comunidades
N°13, Abril de 2011
La Articulación Eclesial


VER

La Comunión Eclesial ha sido una de nuestras prioridades pastorales. Tan difícil hoy en día debido al fuerte individualismo que domina en general nuestra cultura. Cada una de las personas, pequeñas comunidades, grupos, movimientos, y todos los organismos eclesiales que participan en la pastoral parroquial y diocesana, ¿están en comunión? Los obispos en Aparecida percibieron una gran necesidad de la comunión al afirmar que “una urgencia pastoral de hoy es dar testimonio de comunión eclesial y santidad” (AP 368). ¿Por qué cree usted que se diga urgencia pastoral? Por otra parte, conviene preguntarnos: ¿Qué es la comunión? ¿Qué condiciones se requieren para lograr la comunión?

PENSAR

Si el documento de Aparecida nos decía que los lugares eclesiales para vivir la comunión son la diócesis, la parroquia, las comunidades eclesiales de base, las pequeñas comunidades y las conferencias episcopales (AP 164-183), esto significa que para vivir la comunión es necesario que todos las estructuras y organismos eclesiales estén incluidos y en articulación, es decir, en comunicación como paso previo a la organización y comunión.

San Pablo nos habla del símil del cuerpo (1 Corintios 12, 12-27) en el que nos hace ver la necesaria relación con los hermanos y de que todos son importantes en el cuerpo. Podemos decir que todos los bautizados somos importantes y tenemos una función, un servicio que ofrecer a los demás. En nuestras parroquias existen pequeñas comunidades misioneras pero no para que cada una camine aislada, sola, sino que se articulan entre sí para intercambiar, para planear diferentes acciones. Existe la comunidad de Jesús cuando cada persona participa activamente, poniendo sus talentos al servicio de los demás. Con la articulación se favorece la vida comunitaria.

En Hech 6, 1-7 se nos narra cómo la primera comunidad cristiana se organiza ante los problemas que van surgiendo. Podemos decir que la Iglesia se organiza para continuar la misión de Jesús y esto requiere de la articulación, de la unión y participación de sus miembros, lo que proporciona fuerza para llevar a cabo lo que nos proponemos. Cuando los esfuerzos y capacidades se unen se pueden superar las necesidades o problemáticas que se presenten.

En Jn 17, 21-22 vemos que Jesús oró insistentemente para que todos fuésemos uno. Él sabe que si nos unimos, resolveremos los problemas y necesidades que se nos presenten. Los grupos que existen en la parroquia, en la Iglesia, no deben estar separados o ser una pieza suelta del conjunto. Es necesario unirse y tener metas comunes.

La articulación nos permite conocer y encontrarnos con otros. Nos fortalece y nos enseña a trabajar en equipo, como una gran familia. Entre los frutos que podemos obtener de la articulación en sus diferentes niveles: local, regional, nacional, continental, podemos mencionar los siguientes:
--Contar con espacios de encuentro
--Formar polos de articulación, participación en temas de interés o problemáticas comunes.
--Compartir recursos, de manera especial los relativos a la formación.
--Ser fuente de apoyo eclesial de obispos, presbíteros, religios@s y laicos.
--Canalización a diversas instancias u organizaciones.
--La solidaridad con diversas luchas a favor del Reino de Dios.

ACTUAR

¿Qué tenemos que hacer para evitar una Iglesia desarticulada? ¿Qué tenemos que hacer para evitar una Iglesia centralizada? ¿Qué tenemos que hacer para evitar una Iglesia instalada en la comodidad?

¿Qué tenemos que hacer, y cómo, para mejorar la articulación en todos los niveles eclesiales, y en sus organismos pastorales, de manera que se favorezca la misión y la vivencia de la Iglesia de Jesús?

Agustín de Rem

Perfil pastoral de Monseñor Romero

DIOS VIVE EN LA CIUDAD
Construyendo una red de comunidades
N° 13, Marzo de 2011
Perfil pastoral de
Monseñor Romero
Un mensaje para los jóvenes

Yahvé dijo: "He visto la humillación de mi pueblo en Egipto. He escuchado sus gritos cuando lo maltrataban sus mayordomos.
Yo conozco sus sufrimientos,
Y por esta razón estoy bajando, para librarlo
(Éxodo 3, 7-8)

Los jóvenes de hoy

En el ambiente en que vivo es frecuente oír que los jóvenes de hoy son unos vagos que ni estudian ni trabajan. Yo, por mi parte observo que la sociedad actual con los bajos salarios para los trabajadores, hace imposible que el padre de familia pueda costear las altas colegiaturas que exige la educación media y superior de sus hijos.
Es cierto que se les ofrecen oportunidades de trabajar, pero sólo por corto tiempo y cuando se les ofrece un trabajo estable, la remuneración es desventajosa para ellos.
Esta situación y su capacidad para el manejo de la tecnología los convierten fácilmente en presas del crimen organizado.

La situación de el Salvador en la época de Monseñor Romero

El Salvador en la década de 1970 fue una época llena de conflictos sociales efervescentes que desembocaría en una guerra civil debido a un sistema económico, social y político totalmente injusto, opresor y generador de muerte y lo peor del caso, cerrado al cambio.
La pobreza galopante afectó de modo particular a los campesinos y a los obreros.
En esta época sectores de la población comenzaron a organizarse de manera más comprometida con el cambio social y de este modo surgieron las organizaciones populares.

Rasgos pastorales de Monseñor Romero

Inspirado en la Constitución Pastoral “Iglesia y Mundo” del Concilio Vaticano II, Monseñor Romero se esforzó por impulsar una Iglesia con rostro nuevo al servicio del mundo, entendiendo que, como Jesús, su misión era evangelizar a los pobres.

Las palabras del Éxodo que encabezan este artículo le dieron nuevos ojos para ver la realidad. Ahí descubrió, como lo dijeran los Obispos en el documento de Puebla, los rostros sufrientes de Cristo, en particular los rostros de los campesinos y obreros.
Ahí encontró también a las organizaciones populares que luchaban a favor de una vida digna para la mayoría del pueblo salvadoreño.

Al acercarse al mundo de los pobres, Monseñor Romero se comprometió con la defensa de los pobres, como lo había indicado la Asamblea de Medellín.
Para realizarlo hizo denuncias fuertes, sobre todo en contra de la represión realizada por los militares. Las últimas palabras de su última homilía dominical, dirigiéndose a los militares fueron: “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión...!”

Monseñor Romero utilizó como medio primordial de su opción por los pobres la homilía dominical en la que después de comentar sucesos de la semana, realizaba un estudio profundo de la Sagrada Escritura iluminando esa realidad.
Monseñor Romero se valió de la radio católica YSAX, mediante la cual su palabra llegaba a varios países del continente. Igualmente creó el Socorro jurídico del Arzobispado para la defensa de los derechos humanos.
Monseñor Romero decía: “La dimensión política de la fe no es otra cosa que la respuesta de la Iglesia a las exigencias del mundo real socio-político en que vive la Iglesia”.

Como Iglesia de Monterrey, al ponernos al servicio del mundo desde la opción por los pobres, nos encontramos con el rostro de los jóvenes. El ejemplo de Monseñor Romero nos impulsa a tomar su defensa exigiendo que haya para ellos oportunidad de estudiar, oportunidad de tener un empleo digno y bien remunerado, oportunidades de una sana recreación. Podríamos crear una comisión de derechos humanos de los jóvenes.
El ejemplo de Monseñor Romero nos impulsa a darle a nuestras homilías un enfoque bíblico y una profundidad que ayude al crecimiento integral de los jóvenes.
Como Monseñor Romero, sería bueno que hagamos uso de las tecnologías de la comunicación para acercarnos al mundo de los jóvenes y hablarles en su lenguaje.
Que el reflexionar sobre Monseñor Romero nos dé nuevos ojos para ver la realidad sufriente de los jóvenes.

Pbro. Cosme Carlos Ríos

martes, 15 de febrero de 2011

ZOMBIE

The Cranberries, una banda irlandesa de rock, hacia el año de 1994 grabó el tema de "zombie" que hace aluión a los soldados que hacen suya la categoría de zombies. Haciendo una actualización y aplicación a nuestro territorio mexicano diríamos que todas las personas que se dedican a la violencia organizada y no organizada son eso: "zombies", unos por no pensar, otros por ser fácilmente manipulables y otros, finalmente, por el dinero que deja el negocio de la delincuencia. Sin embargo, la verdadera lucha se da en tu cabeza... y en tu corazón. ¡Jesús de Nazaret nos ha dado vida y libertad plenas! !Luchemos por ellas!

viernes, 11 de febrero de 2011

MANERAS DE SER IGLESIA

¿QUÉ TIPO DE IGLESIA ERES?

¿Una Iglesia desarticulada?
¿Una Iglesia centralizada?



¿Una Iglesia instalada?




¿O una Iglesia articulada?


¿Cuál estará más fuerte y lista para vivir la comunión y la misión de Jesús?

jueves, 27 de enero de 2011

TEMA-4: La Articulación Continental

LA ARTICULACION
TEMAS DE REFLEXION
IV. La Articulación Continental

Cebs de Guatemala

Recordar lo que vimos la reunión anterior.
Objetivo: Sensibilizar sobre la importancia de la articulación continental

Ver.
Menciona lo que sepas sobre la articulación de las CEB a nivel continental o lo que te imaginas sobre ella.
Escuchar el cuento Aymara “El Puma y el Grillo” (ver anexo)
¿Qué nos enseña este cuento? ¿Cómo enfrentaron a los fuertes?
¿Qué nos dice a los que somos pequeños en esta sociedad?

Pensar
Leer. Por grupos:
Mateo 5, 13-16 Sal y luz de la tierra
Mateo 13, 31-32 Semilla de mostaza
1 Corintios 1,27 La debilidad
¿Qué mensaje nos da Dios a través de estas imágenes: sal, luz, semilla de mostaza, debilidad? ¿Qué nos dice sobre nuestras capacidades y su proyecto de vida para nosotros?
¿En qué radica la grandeza y fortaleza de lo pequeño y débil?

Complementación.
Dios padre y madre, actúa en nuestro mundo desde lo pequeño, lo débil, lo que es despreciado por los poderosos y fuertes. Jesús, el hijo de Dios, se encarnó entre los pobres y desde ahí anunció una vida plena para todos y todas. Nosotras y nosotros también desde nuestra pequeñez queremos alimentados por el proyecto de Jesús luchar por mejores condiciones de vida para nuestros hijos e hijas y colaborar en aquello que apunta al Reino de Dios.
Las Comunidades Eclesiales de Base somos frágiles, como una pequeña flor que es muy linda pero que está sin defensa. Somos pocos, no siempre contamos con la formación adecuada, nos falta caminar más en articulación, nos falta saber entusiasmar más a la juventud en el proyecto de Jesús; pero, también somos fuertes porque estamos atentos a los signos de los tiempos e iluminamos la realidad con la Palabra de Dios; porque anunciamos con la vida que es posible vivir en comunidad; porque vivimos valores como la solidaridad, la alegría, la fraternidad y nuestra propia articulación a nivel continental es una fuerza.

Organización de la articulación continental:
Actualmente estamos articulados 20 países y otros más están dando pasos para unirse a la articulación.
El objetivo de esta articulación es fortalecer la identidad de las Comunidades Eclesiales de Base y su acción en la iglesia y sociedad. A través de la articulación tenemos información y materiales de los diversos países que la integran. Contamos con una página web que nos ayuda a la comunicación y a conocer mejor lo que hacemos y cómo lo hacemos www.cebcontinental.org ; nos ayudamos a planear la formación de las CEB; los asesores contribuyen con sus aportes al proceso de las CEB. Un gran avance es cuando la articulación nacional es fuerte y bien organizada porque así nuestra red también se fortalece.
Las acciones que realizamos con mayor fuerza son la evangelización y la proyección social con diversos servicios
: animación, catequesis, derechos humanos, salud, ecología y muchos otros más.
¿En qué servicios están comprometidos los miembros de sus comunidades?

Actuar.
¿Cómo está la articulación nacional en Guatemala? ¿qué podemos hacer para fortalecerla?
Oración final
Cantamos: “Juntos cantando la alegría”

El puma y el grillo (Cuento Aymara)
Un día un grillo y un puma se encontraron en el bosque. Como ambos eran reyes, empezaron a discutir sobre cuál de los dos vencería, si entre ellos surgiera una guerra.
Tú puedes ser el rey de los animales de cuatro patas – decía el grillo – pero yo soy el rey de los insectos.
El puma rugió en tono burlón: Tengo pena de ti, Señor Grillo, eres un rey tan chiquito que con un solo zarpazo podría hacerte desaparecer.
El grillo quedó resentido por tan mal trato. Trepó a la oreja del puma y murmuró:
Si crees que eres tan fuerte, trae mañana a tu ejército para enfrentarse con el mío. Verás que les ganaremos.
El puma no pudo contener la risa frente a tal insulso desafío. Para que aprendiera el grillo, se sacudió tan fuerte que el grillo se cayó al suelo.
Al día siguiente llegaron todos los animales del ejército del puma: osos, perros, jaguares, llamas, vicuñas, toros, ovejas, todos los animales del país. Esperaron al puma con su ejército.
Al poco rato el grillo apareció solo.
¿Dónde está tu ejército? – rugió el puma.
Da la señal para que empiece la batalla, ya te darás cuenta – chirrió el grillo.
Se dio la señal, y desde los árboles descendieron inmensas nubes de insectos, tan espesas que cortaron la luz del sol. Miles de abejas, avispas, hormigas y otros insectos se pegaron al cuerpo de cada animal, hundiendo sus aguijones en las lenguas, los ojos, los pellejos. Tan terrible fue el ataque, que ni siquiera el puma pudo librarse del furor del ejército del grillo.
Tan pronto como se tragaba un insecto aparecían mil para reemplazarlo. La batalla terminó pronto, y el puma y su ejército se rindieron, completamente derrotados y corrieron al río para lavarse y lamerse las heridas.
Así es la vida. Siempre que las criaturas pequeñas y débiles se reúnen, pueden derrotar a cualquier fuerza sobre la tierra.

TEMA-3: Niveles de Articulación

LA ARTICULACION
TEMAS PARA LA REFLEXION
III. Niveles de Articulación

Cebs de Guatemala

Recordar lo que vimos la reunión anterior. Objetivo: Reconocer los distintos niveles de organización y los beneficios que ofrecen.

Ver
Por equipos representaremos a manera de sociodrama cómo estamos articulados:
En la CEB
En la Parroquia
Como Región o Diócesis.
En plenario contestaremos:
¿En qué nos articulamos y en qué nos desarticulamos?
¿Qué problemas encontramos para la articulación y cómo los hemos resuelto?
¿Qué beneficios encontramos en la articulación en los diversos niveles?

Pensar: Leer Juan 17,21-22
¿Qué pide Jesús en su oración?
¿Por qué considera tan importante que nos mantengamos unidos?
¿Qué manifestamos ante los demás al unirnos?

Complementación
El unir esfuerzos, voluntades, permite soportar las adversidades y nos da la capacidad de caminar y llevar adelante los proyectos que decidimos hacer. Un hilo es fácil de romper, pero si se entrelazan varios hilos, se volverá más difícil hacerlo.
Los grupos que existen en la parroquia, en la iglesia, no deben estar separados o ser una pieza suelta del conjunto. Es necesario unirse y tener metas comunes. Jesús oró insistentemente para que todos fuésemos uno. El sabe que si nos unimos, resolveremos los problemas y necesidades que se nos presentan.
La articulación nos permite conocer y encontrarnos con otros. Así se comparten experiencias, se comparte el caminar, se sabe que no caminamos solos. La articulación nos fortalece y nos enseña a trabajar en equipo, como una gran familia.
Existen muchas formas de articularse, estas reflejan los procesos de cada zona o región, así como las problemáticas que enfrentan.
Entre los frutos que podemos obtener de la articulación en sus diferentes niveles: local, regional, nacional, continental, podemos mencionar los siguientes:
-Contar con espacios de encuentro
-Formar polos de articulación, participación en temas de interés o problemáticas comunes.
-Compartir recursos, de manera especial los relativos a la formación.
-Ser fuente de apoyo eclesial de obispos, presbíteros, religios@s y laicos.
-Canalización a diversas instancias u organizaciones.
-La solidaridad con diversas luchas.

Actuar
¿Qué experiencias de articulación debemos fortalecer y cuáles debemos impulsar?

Oración final
Sin conocernos, nuestros corazones
Latían por un mismo anhelo.
Un día nos encontramos
Y ahora marchamos juntos.
Por eso te damos gracias, Señor.
Por eso en esta comunidad de hermanos te cantamos, Padre nuestro.
En nuestra debilidad
Sentimos bullir tu fuerza;
En la noche de nuestras incertidumbres se abre camino tu luz
Y en medio de nuestros complejos,
Construye tu amor y paz.
Qué como Tú nos amaste,
Seamos capaces de amar.
Que esta pequeña comunidad de hermanos y hermanas
Sea el embrión de un pueblo fraternal.

Terminamos diciendo juntos la oración del Padre Nuestro.

TEMA-2: La Articulación y la Organización misionera

LA ARTICULACION
TEMAS PARA LA REFLEXION
II. La Articulación y la Organización misionera

Recordar lo que vimos la reunión anterior.
Objetivo: Reflexionar sobre la relación entre la organización misionera y la articulación.

Ver
Mostrar el dibujo de los peces, luego preguntar:
¿Qué nos enseñan estas imágenes? ¿Qué nos dice acerca de la organización y la articulación? ¿Para qué nos sirve?
En la parroquia y en las CEB ¿Nos organizamos y articulamos para responder a los problemas que tenemos? En qué se nota, da ejemplos.

Pensar: Leer Hechos 6, 1-7
¿Qué sucede en este relato?
¿Qué acciones realizan para llevar adelante la misión que Jesús les encomendó?
¿Cómo se articulan los miembros de la comunidad ante sus problemas?

Complementación
La organización es dar orden a una serie de elementos, de tal manera que funcionen adecuadamente y den resultados. La organización permite sostener proyectos. Si no hay organización es difícil alcanzar los objetivos que nos proponemos. Es la estructura vertebral que sostiene y sustenta el cuerpo social, de tal manera que cualquier proyecto podrá resolverse favorable o eficazmente. (DPSM 458).
La organización supone planear nuestras actividades, realizarlas y evaluarlas. No basta realizar actividades, es necesario darles seguimiento.
La articulación permite que la organización funcione y el grupo se mantenga unido. Además la articulación es indispensable para evitar que las personas hagan acciones aisladas o sin sentido y en cambio desarrollen y aporten sus cualidades y capacidades.
La Iglesia se organiza para continuar la misión de Jesús y esto requiere de la articulación, de la unión y participación de sus miembros, lo que proporciona fuerza para llevar a cabo lo que nos proponemos.
Cuando los esfuerzos y capacidades se unen se pueden superar las necesidades o problemáticas que se presenten.

Actuar
¿En qué podemos mejorar nuestra organización y articulación eclesial, para que nuestra acción misionera sea eficaz?

Oración final
Realizamos peticiones espontáneas por la articulación.
Cantamos: “Cuando el pobre crea en el pobre”

sábado, 22 de enero de 2011

TEMA-1: ¿Qué es la Articulación?

LA ARTICULACIÓN
TEMAS PARA LA REFLEXION
I. ¿Qué es la articulación?

Cebs de Guatemala

Objetivo: Identificar que es la articulación.

Ver
¿Qué entendemos por articulación?
Dinámica: se muestra una muñeca separada de sus miembros (cabeza, manos, pies, piernas, tronco) para que todos la observen y se pregunta: ¿Qué nos dice esta imagen acerca de la articulación? ¿Qué sucede si las piezas nunca se unen?
Después se invita a que junten las partes, de tal manera que el cuerpo quede unido. Después se pregunta: ahora, ¿Qué pensamos con lo que le sucedió al cuerpo de la muñeca? ¿Qué sucede si unimos las piezas?
Menciona algún ejemplo de articulación que conozcas.

Pensar: Leer 1 Corintios 12, 12-27
¿Qué nos llamó más la atención de la lectura?
¿Se puede ser seguidor de Jesús sin estar en relación con otros hermanos?
¿Por qué todos somos importantes en la Iglesia?

Complementación
Articular significa unir, enlazar, juntar, vincular, organizar, estructurar. La articulación es una realidad presente en la vida cotidiana, por ejemplo: la unión de diversos materiales de construcción pueden construir una casa; con la combinación de verduras, carnes y legumbres, se puede conseguir una deliciosa comida, también en la familia se unen fuerzas para que todos tengan lo necesario para desarrollarse, etc.
Articular es una función que desarrollamos a diario para conseguir diferentes cosas. Así podemos decir que la articulación exige la distribución de las tareas según habilidades, conocimientos y necesidades para alcanzar una meta o un fin.
La articulación también se da en la Iglesia, donde todos los bautizados somos importantes y tenemos una función, un servicio que ofrecer a los demás. En nuestras parroquias existen comunidades eclesiales de base, pero no para que cada una camine aislada, sola sino que se articulan entre sí para intercambiar, para planear diferentes acciones.
Existe la comunidad de Jesús cuando cada persona participa activamente, poniendo sus talentos
al servicio de los demás. Con la articulación se favorece la vida comunitaria.

Actuar
Visitar a otra comunidad durante la semana.
Escribir a otra comunidad de base de otro lugar de Guatemala que hemos conocido
durante el Encuentro.
Oración final
Cantamos: “Como granos unidos en mazorca”